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sábado, 13 de junio de 2020

142 - SOBRE LA INFIDELIDAD



142 - SOBRE LA INFIDELIDAD*

Este tema es espinoso, así lo llamé en la publicación del Facebook Live que realicé el viernes 22 de mayo del 2020 a las 11[1] a partir de un libro de Frank Pittman (2003) que llegó a mis manos hace unos años titulado Mentiras Privadas – La infidelidad y la traición a la intimidad que como lo llamé hace algunos meses, es una biblia que lee desde la clínica psicoterapéutica muy bien el fenómeno de eso que a nivel social y relacional se le llama infidelidad.

Sobre la infidelidad es un recorrido, un acto y un proceso que se sufre más en la victima, a quien se traiciona, que en el victimario, o en el tercero implicado que pueden ser 10 o 20. A ese tercero incluido no se le debe dar mucha importancia en la relación de pareja, ya que es una sombra, otro engaño y que casi nunca se compromete, aunque ese a veces es su anhelo, pues llegar a ser pareja del que está actuando la traición sería estar en un terreno desolado.

Dejando a un lado ese tercero, lo que la infidelidad impacta es a una pareja establecida, bien sea, matrimonio, noviazgo o a una unión libre. Pero ¿qué es la infidelidad, más allá de lo que se supone?, Pittman, F (2003) la define como “[…] es una defraudación, la traición a una relación, la violación de un convenio” (Pág.18). Seguido a esto el autor habla de que algunas parejas establecen su código de acuerdos. Desde aquí comienza a establecerse lo que es la infidelidad y sus límites, pues también la infidelidad se reconoce y se establece desde el interior de la pareja, en su intimidad, lo social queda limitado para juzgarla.

Digo a partir de esta definición de la infidelidad, que la misma, tiene su propia marca, como una huella digital inconsciente, no hay dos infidelidades, así sea con la misma mujer u hombre, la historia del sujeto marca su camino y hay que mirar que ha pasado con los involucrados para que se repita con el camino de una ruleta siempre lo mismo.

Para terminar este corto comentario sobre la infidelidad recomiendo que vean el video de este tema [2] y que comprendan que la infidelidad no tiene porqué ser una condena, si quien me lee está ubicado en el lugar de víctima o de amante, yo les recomiendo que se muevan, que tomen una decisión diferente y que vivan otra historia a la que están repitiendo.

*Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Magister en Culturas y Drogas, Docente de la Universidad del Quindío y presidente de Namasté, Quindío



martes, 27 de noviembre de 2012

80 - “La infidelidad” algo sentido y desconocido

 
“La infidelidad” algo sentido y desconocido
Por
Carlos Enrique Correa Lagos[1]

Este tema ya se ha trabajado en otros sitios, partiendo en primer momento de la siguiente pregunta ¿Qué causas tiene la infidelidad en las parejas (matrimonios) actuales?, siguiendo por el recorrido de temáticas que se derivaron del mismo, qué ha dicho la ciencia alrededor de esto, también qué dice la iglesia católica desde la fe, pasando por el sentido inconsciente del ladrón como parte de la dinámica, hasta llegar a los celos y los elementos que lleva consigo este fenómeno.
Para este trabajo se mirarán desde la psicología las definiciones que han surgido para analizar finalmente este fenómeno desde la psiquis.

DEFINICIONES DE LA INFIDELIDAD
Es necesario retomar la definición que se trabajo en otro lado[2] la cual dice que dice la infidelidad es:
Infidelidad.(Del lat. infidelĭtas, -ātis).
1. f. Falta de fidelidad.
2. f. Carencia de la fe católica.
3. f. desus. Conjunto de los infieles que no conocen o no aceptan la fe considerada como verdadera[3].

Como se hizo en ese momento me veo obligado a definir el término de fidelidad que está incluido allí:

Fidelidad. (Del lat. fidelĭtas, -ātis).1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona. 2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.
“… en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita, de entregarse a la pareja de una forma acordada entre los dos (si los dos están de acuerdo, pueden estar con otras personas manteniendo la fidelidad ya que no se rompe ninguna promesa). La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional[4].”

Se observa entonces en primer lugar que hay más protagonismo del término fidelidad que tiene principalmente el término de lealtad que se hace también necesario tratarlo acá en este espacio, y significa:
lealtad. (De leal).1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. 2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo. 3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.

Leyes que se suponen a la hombría de bien, sin embargo si se van a los datos estadísticos se encontrarán que “Aproximadamente 70% de los varones casados –la cursiva es mía- y el 50% de las mujeres tienen aventuras amorosas y casi 60% de los soleros, tanto varones como mujeres, ha tenido alguna relación íntima con una persona casada”.[5] El objetivo de este trabajo no es ver datos estadísticos tan poco precisos a la hora de tratar un tema tan complejo como lo humano.
Las relaciones entre los sujetos implican una gran cantidad de subjetividad puesta de todos los protagonistas, son tan delicadas que decir alguna generalización o afirmación demasiado tajante, puede dar lugar a una vulgarización de la experiencia humana, ya sea desde el goce y la satisfacción, hasta las crisis y toda la angustia, frustración y demás sentimientos en ella mezclados.
Algunos teóricos se ven tentados por dichas generalizaciones que los engaña con la ilusión de tener la verdad en las manos y en las mentes, sin saber siquiera que la verdad es propia e individual.
Después de esto citaré algunas definiciones de “Infidelidad”, trabajados por dos teóricos que se han ocupado de este tema, ellos son Ma. de los Ángeles Baizán Balmuri psicóloga y de Frank Pittman psiquiatra, ellos se encargan en sus obras de dar términos para procurar entender este fenómeno.
Baizán en el primer capítulo de su libro el pozo profundo de la infidelidad, una ruta sin salida se hace la pregunta, ¿QUÉ ES LA INFIDELIDAD?, y seguidamente dice:
La infidelidad no está en lo que alguien “hace” sino en lo que significa para su pareja aquello que esa persona “hizo o hace”. En ocasiones, un beso es indicio suficiente de deslealtad –la negrita es mía-, según a quién y cómo se bese.
Acá se nos aparece lo contrario a la lealtad que es el cumplimiento de fidelidad a las leyes, se entendería entonces que esas leyes son explícitas, dichas, nombradas, como la consigna de sacerdote que casa a una pareja y dicen:
Yo ________ te acepto a ti _________como mi esposo, y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida.[6]
Acá se comprometen las personas dentro del matrimonio a conceptos muy amplios y que se necesitan acordar, ya sea después en la vida de pareja o previamente. Dejar todo a supuestos es lo que da la entrada a la falta de lealtad o al incumplimiento de las reglas instituidas.
La misma autora citada dice:
Para hablar de infidelidad es necesario considerar también el rompimiento de los votos de compromiso y lealtad hacia la pareja original, los cuales se tambalean en el inicio y se colapsan durante la evolución de la nueva relación amorosa. El engaño instrumento desde el inicio de la aventura es el combustible que consuma la traición y la adhesión a una persona nueva y diferente. Baizán (2005) P.2
Se entiende en este punto entonces que la infidelidad es un rompimiento a un pacto de fidelidad y que ese pacto se hace en el acto del matrimonio la mayoría de las veces, ya que si nos percatamos, el matrimonio ya no es condición para que una pareja se una, además también viene lo civil y lo legal, más actual. 
En la misma obra tratada hasta el momento de Baizán hay una cosa muy llamativa que es justo mencionar, ella dice que saliéndose de los contextos de la religión y de la legalidad, entendida ésta a todo el conjunto de leyes jurídicas, la:
Infidelidad se vive como una falta de lealtad, como una traición. En este contexto, –en el psicológico- la infidelidad tiene una connotación ética y requiere de un análisis más amplio que el legal o el religioso. No se puede hablar de infidelidad sin meterse en el terreno de los valores ya que su opuesto, la fidelidad, es un valor. Baizán (2005) P.2
Se agrega entonces otro sentido a la infidelidad, como un antivalor, algo que va en contra del respeto, la tolerancia y demás valores.
La autora que trabajada también se hace otra pregunta muy importante para este contexto, ¿A quién le es infiel el infiel? Y responde “se cree que el primer engañado es el infiel mismo y después la pareja”.
Entonces siguiendo con lo planteado, la infidelidad como un antivalor, se piensa pues que el infiel es un auto engañado, un desleal a sus principios, un confundido diría yo, metido en la fantasía que le ofrece el amante que se sostiene por lo sexual o la falta que supone suplir con su amante.
Por último se trabaja en este libro también la infidelidad en comparación con la adicción, donde que se cree encontrar el objeto con el que se satisface y luego cuando se percibe que eso no es así, se cae en una realidad angustiosa e insatisfactoria, y dice Baizán (2005) “el infiel y el amante son dos personas que coinciden en sus propias crisis existenciales o matrimoniales” y también “La infidelidad no es una historia de amor entre dos que se eligen, sino entre dos que se tropiezan” (las negritas son mías).
Pasando al otro autor que es Frank Pittman en su libro Mentiras privadas, La infidelidad y la traición de la intimidad, él en el primer capítulo también comienza con la misma pregunta ¿Qué es la infidelidad?, pero en cambio responde diciendo “La infidelidad es una defraudación, la traición en una relación, la violación de un convenio.” Pittman (2003) P.18. Pittman mirada este fenómeno de una manera más limitada, dice:
…Aquí nos referimos a la sexual en el matrimonio monógamo o en una relación equivalente. La mayoría de las parejas acuerdan guardar una estricta exclusividad sexual dentro del matrimonio; permiten la masturbación y cualquier fantasía que uno a otro cónyuge quiera tener, pero insisten en mantener los genitales lejos de las manos (o lo que fuere) de personas extrañas. Pittman (2003) P.18.
La exclusividad y el acuerdo van asociados y deben ir necesariamente en una pareja ya que como se dijo antes los supuestos hacen mucho daño y más a la hora de percatarse de una traición o deslealtad.
Con violación de la intimidad también este autor se refiere al rompimiento de los acuerdos, ahora sí explicitados, que haya hecho una pareja, él dice que las traiciones desde que estén acordadas no son infidelidad.
Para terminar esta exposición de términos alrededor del concepto de infidelidad citaré de Pittman (2003) algo que apareció en The Alexandria Quartet, escrito por Lawrence Durrell, al mismo tiempo éste último citando a Freud dice, “Me estoy acostumbrando a la idea de considerar todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro personas”, esta cita es muy apropiada para exponer finalmente lo que es la infidelidad desde este trabajo, fíjense que Freud no dice de tres personas, sino de cuatro.

DESDE LA PSIQUIS
La infidelidad entendiéndola como se sabe en las relaciones, es algo que tiene que ver con lo social, desde el acuerdo en el matrimonio o fuera de él, hasta la traición que se ejecuta, de la que hay una víctima y otra persona implicada. Pero desde la psiquis, ¿habrá infidelidad?, mi respuesta a esa pregunta es que no hay infidelidad porque un sujeto no puede crear un acuerdo desde su inconsciente, allá no hay con quién acordar, el deseo no es exclusivo de alguien, lo que no significa que el sujeto que tiene una fantasía con otra persona la vaya a pasar a lo real, el deseo no es ni infiel ni fiel, no es social solamente, el deseo es, hace parte del ser.
La infidelidad si existe, lo hace en lo social, en la relación con el otro y de acuerdo a varias condiciones, en lo que concierne al sujeto es inexistente, a no ser que dentro de los valores que hacen parte de lo consciente esté alguna deslealtad para con la persona misma.
Por último Baizán da un ejemplo de alguien que planea una venganza y cita:
Hemos oído opiniones tan radicales como: “si me ponen los cuernos, te aseguro que primero que nada, se la corto”. Como si esa parte de la estructura anatómica fuera lo más importante en una infidelidad y un objeto de pertenencia para la ofendida. Con suerte, a la hora de la verdad nadie lo hace. Baizán (2005) introducción.
No hay que estar tan seguros como la autora de que no ha pasado, ya que en la realidad si han existido casos donde la mujer castra en lo real al esposo.
Ya con la introducción o el nombramiento de este elemento que no hay que desconocerlo en la relación de pareja, la pertenencia también toca los límites de lo genital y después de lo fantasmático e imaginario, entendido como la construcción de la falta, eso no lo ampliaré en este espacio.
Retomando lo que dice Freud citado al terminar el subtitulo anterior “Me estoy acostumbrando a la idea de considerar todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro personas”, como hipótesis diré que las otras dos personas que son incluidas en las relación sexual de la pareja, son las construcciones fantasmática del objeto arcaicamente deseado, ya sea femenino o masculino de cada sujeto. Así se termina finalmente este tema.

[1] Psicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga extensión Armenia - Cue, en la que realizó desde el año 2009 hasta el 2012 el Psicocinema que es una actividad de proyecciones cinematográficas con el objetivo de fomentar una actitud crítica entorno a los contenidos del cine, el psicoanálisis, la psicología y demás ramas que estudian lo humano. Ha tenido el proceso en la universidad de estar en la línea de Psicoanálisis como profundización, la práctica clínica de noveno la realizó en el colegio Cristóbal Colón sede Corbones y Paraíso, la práctica de décimo semestre la realizó en el colegio La Normal Superior del Quindío y su trabajo de grado se titula LA INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA “FUNDACIÓN FAMILIAR” EL FARO UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO.
[2] Adulterio una mirada a la “infidelidad” desde la religión por Carlos Enrique Correa Lagos – trabajo del cartel psicoanalítico. 12 de abril del 2011
[3] http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real academia española
[4] http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real academia española
[5]Liquist L. Amantes Secretos. Barcelona: Paidós:13 extraido de Baizán, B. El Pozo Profundo de la Infidelidad, una ruta sin salida.
[6] Extraido de http://www.laverdadcatolica.org/F17.htm

 
BIBLIOGRAFÍA
 
-Baizán, B. (2005) EL POZO PROFUNDO DE LA INFIDELIDAD, una ruta sin salida. Editorial: Editores de textos mexicanos, S.A de C.V. México D.F.
-Pittman, (2003) F. MENTIRAS PRIVADAS la infidelidad y la traición de la intimidad. Editorial: Amorrortu editores. Buenos Aires – Madrid.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

viernes, 5 de agosto de 2011

64 - Los celos, la "infidelidad" y el encuentro con tendencias sexuales inconscientes ambivalentes I

La Casada Infiel

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Federico García Lorca, 1928

 
LOS CELOS, LA INFIDELIDAD Y EL ENCUENTRO CON TENDENCIAS SEXUALES INCONSCIENTES AMBIVALENTES


En esta gran tarea que nos hemos emprendido el cartel “la familia contemporánea” de mirar algunos elementos para trabajarlos a todos los niveles, me he encontrado con exigencias o mejor, anuncios simbólicos que me llevan a caminar por varios senderos, en esta oportunidad me reencontré con un tema anunciado en una ocasión pasada, el de los celos en la “infidelidad”. Desarrollaré algunos comentarios sobre este tema agregándole otro elemento, los sentimientos ambivalentes que Freud llama en alguna parte para referirse a que no se está en una posición psíquica fija e inmovible, decir, desorden u orden, bien o mal, etc. Sino que vacilamos entre las dos, una queda reprimida y la otra es la que se presenta de manera manifiesta.

Este tema tiene mucho que explorar, pero esa no es mi intención en esta oportunidad. Lo que aprovecharé para decir es entorno a los celos principalmente, no sin antes mencionar que el texto de La Novela Familiar del Neurótico, escrito por Freud entre 1908-1909, ha sido desde el principio de gran utilidad para todo mi trabajo, en este texto él menciona entre otros temas, los celos que siente el niño o la niña inconscientes, fantasiosos e imaginarios y de allí arman toda una trama novelesca para con sus padres:

tanto la esencia misma de la neurosis como la de todo talento superior tienen por rasgo característico una actividad imaginativa de particular intensidad que, manifestada primero en los juegos infantiles, domina más tarde, hacia la época prepuberal, todo el tema de las relaciones familiares. (1)

es por eso que él insiste en la importancia de la familia en toda la vida psíquica inconsciente de los humanos, pues esta determina su futura relación con el mundo y con el otro, ya Lacan ha desarrollado los discursos que hablan de ello y que nombra como las maneras que tiene cada sujeto para formar lazo social, y lo dice así “el inconsciente es el inconsciente del Otro”, siendo esto una afirmación para estudiar y que yo en el momento entiendo como que el sujeto es nacido en su relación con el otro y consecuentemente con el Otro que en la mayoría de sujetos es la Madre.

Volviendo al tema de los celos, la infidelidad y los sentimientos o tendencias sexuales ambivalentes que se dan en las relaciones familiares humanas veo pertinente resaltar y volver a nombrar lo que deja ver Freud en La Novela Familiar sobre el tema:

Con el conocimiento de los procesos sexuales surge en el niño la tendencia a imaginarse situaciones y relaciones eróticas, tendencia que es impulsada por el deseo de colocar a la madre -objeto de la más intensa curiosidad sexual- en situaciones de secreta infidelidad y de relaciones amorosas ocultas. (2)

Me llama mucho la atención este fragmento del texto ya que Freud dice que el niño “imagina” esas situaciones eróticas, y aquí es muy importante detenernos y pues el registro imaginario es el más débil y sujeto a derrumbamientos, es decir, a cambios, a sustituciones porque es ficticio, endeble. Pensando esto:

Los hermanos menores son los que más particularmente tienden a utilizar estas creaciones imaginativas para privar a los hermanos mayores de sus prerrogativas (igual que sucede en las intrigas históricas) y a menudo no vacilan en adjudicar a la madre tantas relaciones amorosas ficticias como competidores fraternos encuentran. Puede darse entonces una interesante versión de esta novela familiar, en la cual su

____________________
(1) Freud. S. (1908-1909), La Novela Familiar del Neurótico, obras completas versión electrónica.
(2) Ibíd.


Escrito por: Carlos Enrique Correa Lagos en el cartel psicoanalítico de La Familia Contemporánea, Viernes 5 de agosto del 2011


63 - Los celos, la "infidelidad" y el encuentro con tendencias sexuales inconscientes ambivalentes II

protagonista y autor vuelve a reclamar la legitimidad para sí mismo, mientras que elimina a los hermanos y hermanas, proclamándolos ilegítimos. (3)

Aquí vemos entonces que en las relaciones familiares a nivel inconsciente se compite con los hermanos para reclamar el puesto que imaginariamente se construyó en la relación con la madre, y que se cree legítimo el sujeto para ocupar, y es por eso que el intruso se encuentra en su propia casa, a estos sujetos se les agregaría además del padre, el o los hermanos con los que emprenderían una lucha o competencia - y eso se puede corroborar en los dichos tales como “a usted lo (la) quieren más que a mí” - , y pienso en este momento en la “infidelidad” del orden imaginario, con todas sus tramas, sus máscaras, sus mentiras, sus construcciones ficticias, pues allí ésta misma da espacio para que quepa todo, los celos, las traiciones – imaginarias igualmente – y toda esta basura que invade a aquel que sufre la infidelidad en ese registro. Sabemos que ésta no es solamente imaginaria ya que toda imaginación se sustenta en un hecho real, aunque no tenga nada que ver, se engrandezca, se infle, pero de alguna parte debió de haber salido.

Hasta aquí entonces podemos decir que en el niño que tiene una íntima relación con su primero objeto de amor, su primer objeto Todo, hay un sentimiento, un afecto llamaría yo a eso de pertenencia, pues la Madre es del niño y aunque exista el padre, él quiere ocupar su puesto, poseer a la madre.

Pensando esto desde el segundo punto que son los celos, sentimiento que es consecuencia del que cree o al menos sospecha de que hay una “infidelidad” que lo invade, me parece pertinente conocer qué es lo que está estipulado desde la lengua que nos rige en cuanto a este término:

Celo: 1. m. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
2. m. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
3. m. Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. U. m. en pl.
4. m. En los irracionales, apetito de la generación.
5. m. Época en que los animales sienten este apetito.
6. m. Período del ciclo menstrual de la mujer en que se produce la ovulación.
7. m. pl. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra. (4)

Como ha pasado muchas veces en este camino, hay sorpresa al buscarle el significado fijado en la lengua, pues celo es el singular de celos, entre tanto tomaremos el significado número 7 para esta ocasión que dice: sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada quiera a otra, eso es el celo o los celos.

Con este recorrido entre la significación y la aclaración terminamos parcialmente.
LOS celos, como la tristeza, cuentan entre aquellos estados afectivos que hemos de considerar normales. De este modo, cuando parecen faltar en el carácter y en la conducta de un individuo, deducimos justificadamente que han sucumbido a una enérgica represión y desempeñan, por consecuencia, en su vida anímica inconsciente un papel tanto más importante. Los casos de celos anormalmente intensos observados en el análisis muestran tres distintos estratos o grados, que podemos calificar en la siguiente forma: 1º, celos concurrentes o normales; 2º, celos proyectados, y 3º, celos delirantes. (5)

Freud en su descubrimiento del inconsciente sitúa entonces a este estado afectivo – no

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(3) Ibíd.
(4) Diccionario de la real academia española versión electrónica.
(5) Freud, (1921 – 1922), Sobre Algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad, obras completas versión electrónica.

Escrito por: Carlos Enrique Correa Lagos en el cartel psicoanalítico de La Familia Contemporánea, Viernes 5 de agosto del 2011

62 - Los celos, la "infidelidad" y el encuentro con tendencias sexuales inconscientes ambivalentes III

sentimiento – como normal en algunos sujetos neuróticos, y que de algún modo la mayoría de los que los viven los ven como algo normal cuando no molestan tanto como para buscar algún tipo de orientación. También él les pone un lugar de acuerdo a la dinámica inconsciente diciendo que cuando en un sujeto que no se encuentran de manera consciente es porque han sucumbido, han sido reprimidos, se han desalojado de la conciencia y que allí tienen un papel más importante. Tratando de leer a Freud pienso en que cuando dice que estando los celos en la vida anímica inconsciente tienen un papel más importante se me ocurre considerar los sueños como ese destino al que son llevados los celos en el sujeto “no celoso”, también teniendo en cuenta el significado de la palabra.

En esta cita Freud habla de los celos observados en su clínica y que de alguna forma ponen al sujeto en una posición incómoda frente a su sufrimiento, es decir, el sujeto se encuentra de frente con su angustia, con su vacío, con algo que está fuera de su cadena significante, algo que no se liga, ósea, con lo real. Nos nuestra entonces tres tipos de celos que encontró en su clínica y que eran estructuralmente distintos, los celos concurrentes o normales, los celos proyectados y los celos delirantes.

Sobre los celos normales poco puede decir el análisis. No es difícil ver que se componen esencialmente de la tristeza y el dolor por el objeto erótico que se cree perdido, de la ofensa narcisista en cuanto nos es posible diferenciarla de los elementos restantes y, por último, de sentimientos hostiles contra el rival preferido y de una aportación más o menos grande de autocrítica que quiere hacer responsable al propio yo de la pérdida amorosa. (6)

Cuando los celos son “normales” se presentan sentimientos también “normales” más vivibles y soportables ya que el sujeto cree que el objeto erótico se ha perdido y esto tiene consecuencias en el narcisismo suyo que le exige consecuentemente redireccionar su libido y a sus pulsiones cambiar de objeto, se siente culpa, pueden haber autorreproches entre una variedad de respuestas del sujeto frente a su experiencia.

Estos celos no son, aunque los calificamos de normales, completamente racionales, esto es, nacidos de circunstancias actuales, proporcionados a la situación real y dominados sin residuo alguno por el yo consciente, pues demuestra poseer profundas raíces en lo inconsciente, continúan impulsos muy tempranos de la afectividad infantil y proceden del complejo de Edipo o del complejo fraterno del período sexual. Es también singular que muchas personas los experimenten de un modo bisexual, apareciendo como causa eficiente de su intensificación en el hombre, además del dolor por la pérdida de la mujer amada y el odio contra el rival masculino, la tristeza por la pérdida del hombre inconscientemente amado y el odio contra la mujer considerada como rival. (7)

Los celos “normales” parecen poseer profundas raíces en lo inconsciente y especialmente en el complejo de Edipo o del complejo fraterno del periodo sexual lo que me haría pensar en la posible inexistencia de la “infidelidad” en la vida adulta, o que de un momento a otro el sujeto que era “fiel” se convirtió en un “infiel” despiadado y sin consideración. Habría que ver eso en la clínica para comprobar una vez más que el adulto es el resultado de una estructuración temprana, eso, lo descubrió el psicoanálisis. También este último punto de la cita donde dice que es singular que muchas personas experimenten de un modo bisexual este afecto, y al pensar en la bisexualidad me detengo un poco para mirar la contemporaneidad, lo que pertenece a esta época y puede que se presenten los celos en el sujeto con mayor o menor intensidad, empero hay una especie de lo que yo llamaría “una liberación homosexual femenina” con sus tramas y complicaciones, por eso:

“el eslabón con el que Freud vinculó a la histeria con la paranoia pasa por la feminidad, pasa por la mujer, y ese eslabón es lo que podemos llamar la fijación femenina a la madre.”(8)

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(6) Ibíd.
(7) ibíd.
(8) Aparicio, Sol (2006), ¿Histeria o PARANOIA?, Editorial Asociación del Foro del Campo Lacaniano de Medellín, Colombia.

Escrito por: Carlos Enrique Correa Lagos en el cartel psicoanalítico de La Familia Contemporánea, Viernes 5 de agosto del 2011

61 - Los celos, la "infidelidad" y el encuentro con tendencias sexuales inconscientes ambivalentes IV

Esto abre las puertas para un futuro tema y es el de la sexualidad femenina, y mis posibles desarrollos frente a él. Lo que quiero mostrar aquí es la posible hipótesis si se puede llamar así, aunque la palabra es incómoda, de la relación mujer-madre y su posible relación con la identificación sexual, de ser mujer, no un poquito hombre y no mujer toda. Esto anterior tiene relación con el complejo de Edipo en la niña, su no superación y el amor hacia el primer objeto que en el mismo caso del niño es la madre.
Lo que acabo de decir es un poco polémico al pensar el complejo de Edipo en la niña, pero lo trabajaré en otra oportunidad. Solamente quería pensar el sentido posible y apresurado, de la actual “liberación homosexual femenina”.

Los celos del segundo grado, o celos proyectados, nacen, tanto en el hombre como en la mujer, de las propias infidelidades del sujeto o del impulso a cometerlas; relegado, por la represión, a lo inconsciente. Sabido es que la fidelidad, sobre todo la exigida en el matrimonio, lucha siempre con incesantes tentaciones. Precisamente aquellos que niegan experimentar tales tentaciones sienten tan enérgicamente su presión que suelen acudir a un mecanismo inconsciente para aliviarla, y alcanzan tal alivio e incluso una absolución completa por parte de su conciencia moral, proyectando sus propios impulsos a la infidelidad sobre la persona a quien deben guardarla. (9)

En esta clase de celos aparece la proyección como mecanismo de defensa del Yo, Freud lo dice, de las propias infidelidades del sujeto o impulso a cometerlas siendo el destino de ese impulso el desalojo a lo inconsciente. Aquí sería lícito pensar en lo que es de orden imaginario y lo que es de orden simbólico ya que no siempre que un sujeto se ve impulsado o el deseo juega un papel en la infidelidad, este es desalojado, pues en ocasiones puede cometer el acto, a eso se refiere Freud cuando habla de sus propias infidelidades - las del sujeto - , el impulso queda o no en el inconsciente luchando con tentaciones que lo invitan al goce no actuado o actuado (simbólica o imaginariamente), el sujeto proyecta esta “infidelidad” o los celos al otro – pareja, culpándolo (a) de su propio deseo. En este segundo grado los celos se ponen afuera y se manifiestan en reproches y reclamos por su falta de lealtad.

Las costumbres sociales han tenido en cuenta prudentemente estos hechos y han dado cierto margen al deseo de gustar de la mujer casada y al deseo de conquistar del hombre casado, esperando derivar así fácilmente la indudable inclinación a la infidelidad y hacerla inofensiva. Determinan que ambas partes deben tolerarse mutuamente esos pequeños avances hacia la infidelidad y consiguen, por lo general, que el deseo encendido por un objeto ajeno sea satisfecho en el objeto propio, lo que equivale a un cierto retorno a la fidelidad. Pero el celoso se niega a reconocer esta tolerancia convencional. No cree que sea posible una detención o un retorno en el camino de la infidelidad ni que el flirt (coqueteo) constituye un seguro contra la verdadera infidelidad. En el tratamiento de tales sujetos celosos ha de evitarse discutirles el material en el que se apoyan, y sólo puede intentarse modificar su interpretación del mismo. (10)

Los momentos en el tiempo han cambiado en el siglo XXI se podría considerar que existen despojos del mandamiento de la ley de Dios “El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros” (11) hacia la mujer de tu prójimo, y digo despojos o residuos porque actualmente nos percatamos que sería una pretensión grande creer que esto es cierto del todo. La dinámica del deseo es la de la pulsión, no satisfacerse. Entonces esta vuelta del deseo a la resignación con el objeto que se tiene, tiembla para asegurar la fidelidad.

Por último Freud habla de los celos del tercer grado, los celos delirantes que se presentan en la paranoia:

Los celos surgidos por tal proyección tienen, desde luego, un carácter casi delirante –lo habla Freud refiriéndose a los proyectivos-; pero no resisten a la labor analítica, que descubre las fantasías inconscientes subyacentes, cuyo contenido es la propia infidelidad. Mucho menos favorable resulta el caso de los celos del tercer grado o propiamente delirantes. También éstos nacen de tendencias infieles reprimidas; pero los objetos de las fantasías son de carácter homosexual. Los celos delirantes corresponden a una homosexualidad y ocupan con pleno derecho un lugar entre las formas clásicas de la paranoia. Como tentativa de defensa contra un poderoso impulso homosexual podrían ser descritos (en el hombre) por medio de la siguiente fórmula: No soy yo quien le ama, es ella. (12)


Freud deja el tema para trabajarlo en su número dos del texto con el mismo nombre, y en esta ocasión también lo dejaremos de lado ya que pertenecen a una estructura diferente de la neurótica y todo el asunto de la “infidelidad” del orden imaginario juega un papel harto diferente.

____________________

(9) Freud, (1921 – 1922), Sobre Algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad, obras completas versión electrónica.
(10) Freud, (1921 – 1922), Sobre Algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad, obras completas versión electrónica.
(11) Sacado de: http://webcatolicodejavier.org/mandamientos.html
(12) Freud, (1921 – 1922), Sobre Algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad, obras completas versión electrónica.
Escrito por: Carlos Enrique Correa Lagos en el cartel psicoanalítico de La Familia Contemporánea, Viernes 5 de agosto del 2011

lunes, 13 de junio de 2011

60 - El sentido inconsciente del ladrón: Un paralelo con la “infidelidad”

Ladrón que roba.
Está aquí, allá y en mi pasado,
Me sigue cuando voy por la calle,
Siento que estoy asustado,
A la señal lo llamo con la mirada y cae.
Esta adelante, está atrás,
Con mi novia me ataca,
Al dormir aparece en mis sueños,
Está en mi mente y me roe como una rata.
Me tiene asustado intensamente,
Creo que estoy débil,
No creo que pueda hacerle frente,
Más no he hallado el nido donde se encuentre.

Carlos Enrique Correa L.
4 de junio de 2011


El sentido inconsciente del ladrón
Un paralelo con la “infidelidad”

Venimos trabajando el concepto de “infidelidad” como algo que no está tan claro, más bien es supuesto y entendido de manera propia, ya vimos la religión y la lengua española qué nos dicen sobre este tema, despejamos varias dudas que el mismo nos suscita y dejamos evidente el hecho de que es una falta de lealtad tras un acuerdo preestablecido que la fe católica lo estipula como el matrimonio, y la sociedad lo vive como el contacto sexual-afectivo por fuera de la pareja.
Ver la “infidelidad” o mejor la falta de lealtad por un acuerdo preestablecido implícita o explícitamente como un robo, sentido subjetivamente por el afectado, y que el ladrón se ve en la necesidad de consumar o mantener tal acto, es una ambición y un reto que me propondré a desarrollar en el siguiente trabajo, bajo el supuesto de que el “infiel” es un ladrón y su pareja, víctima de un robo sentido subjetivamente o mejor que le han quitado algo que le pertenece.
Del mismo modo, en el presente trabajo trataré la angustia en la pareja desde el psicoanálisis, del lado del ladrón, la veríamos como un vacío que demanda ser colmado, y para la víctima una angustia por la desestabilización a la que el hecho de la infidelidad conlleva.

Carlos Enrique Correa Lagos

59 - El sentido inconsciente del ladrón: Un paralelo con la “infidelidad”

Se hace necesario en este punto aclarar dos conceptos claves para comenzar, ya que en el caldo del lenguaje se confunden muchas sustancias que a veces se mal entienden o que de otro lado se tragan entero, estos conceptos son el de ladrón y el de víctima.

Ladrón, na.(Del lat. latro, -ōnis, bandido). 1. adj. Que hurta o roba. U. m. c. s. 2. m. Portillo que se hace en un río para sangrarlo, o en las acequias o presas de los molinos o aceñas, para robar el agua por aquel conducto. 3. m. Toma clandestina de electricidad. 4. m. Clavija que tiene salida para varias tomas de la corriente eléctrica.(1)

Con el anterior significado del ladrón nos percatamos que es el que quita algo, que hurta o roba teniendo en cuenta que hurto es "1. tr. Tomar o retener bienes ajenos contra la voluntad de su dueño, sin intimidación en las personas ni fuerza en las cosas.”(2), y robo o robar es “1. tr. Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno. 2. tr. Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea. 3. tr. raptar (‖ sacar a una mujer con violencia o con engaño de la casa y potestad de sus padres o parientes).”(3)

Ese último significado, el de raptar llama la atención, ya que era lo que sucedía anteriormente con algunos abuelos, se escapaban de la casa , se unían en pareja para llevar una vida juntos regularmente contra la voluntad de sus padres que les buscaban pareja por conveniencia económica y social, pero bueno, ese no es el tema principal, no nos desviaremos.

Ya habiendo puesto de manifiesto el concepto de ladrón, pasaré a la víctima que es “3. f. Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita.” (4). En este caso el daño se siente de dos formas, afecta subjetivamente al sujeto y en su exterior, bienes que compartían, hijos, entre muchas cosas más.

Walter riso los entiende de esta manera:

Cuando el que es víctima del engaño lo descubre, recorre toda la gama de emociones: depresión, resentimiento, ira, hostilidad, ansiedad, decepción, venganza, envidia, asombro, incredulidad, sorpresa, aislamiento, frustración, y una baja fulminante en la autoestima. Y cuando no se ha enterado la sospecha empieza a molestar: “Algo ocurre”, “Cada vez está más distante”, “Está llegando tarde”, “Me habla menos”, y así. Una frialdad sutil, lenta e implacable, se va apoderando de la relación hasta congelarla. La infidelidad, aunque no se ve, se siente. (5)

La víctima de la “infidelidad” tendrá todos estos sentimientos que expone Riso más La Angustia, tendré en cuenta entonces que esto no es una definición general para “todas las personas” que sean víctimas de la infidelidad, más bien lo pienso como algo que es posible se presente en cualquier relación imaginaria y simbólica como es la relación de pareja.

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- (1,2,3,4) Diccionario de la real academia española versión electrónica
- (5) Walter Riso, 2007, editorial Norma S.A, Colombia.


Carlos Enrique Correa Lagos

58 - El sentido inconsciente del ladrón - Un paralelo con la “infidelidad”.

Lacan en su seminario sobre la angustia nos dice, “La angustia, ¿qué es? Hemos descartado que sea una emoción. Para introducirla diré que es un afecto”. Entendiendo a Lacan, cuando dice que la angustia no es una emoción o sentimiento como las de Riso, sino un afecto, un afecto que no se liga, del que se sabe muy poco de su origen o como también lo expresa “lo que he dicho del afecto es que no está reprimido. Esto Freud lo dice igual que yo. Está desarrumado, va a la deriva. Lo encontramos desplazado, loco, invertido, metabolizado, pero no está reprimido. Lo que está reprimido son los significantes que lo amarran.”(6)

Al decirnos Lacan que la angustia es un afecto no reprimido el cual no tiene un significante que lo amarre, se está refiriendo a que como lo reitera en este mismo seminario la angustia se ubica en el vacío, en la falta. Bernard Nominé dice:

La angustia en tanto señal de alarma, advierte al sujeto que algo está aproximándose, que un peligro amenaza, ¿de qué se trata? No se trata del anuncio de una falta: algo va a faltar, sino de un exceso. Si volvemos a leer los primeros textos de Freud, vemos que la angustia señala una tensión interna que se acumula y que no encuentra salida alguna para fluir hacia afuera en la realización de una pulsión al servicio de un deseo. No cabe duda, para él, que se relaciona con la vida libidinal, pues surge cuando la vida libidinal tropieza. (7)

Es decir la angustia surge cuando algo falla, la vida libidinal, la cadena significante y el sujeto se ve frente a un vacío, una hiancia. Nominé sigue:

… la angustia no es sin objeto. El objeto de la angustia es un objeto raro y hay que buscarlo del lado del origen del deseo, de lo que lo causa, entonces podemos entender que la angustia señala el posible surgimiento de ese objeto muy peculiar… el objeto causa de deseo. (8)

Este objeto aparece en el lugar de la falta, es representado por el fantasma, del orden imaginario, y la falta es la que sostiene el deseo cuando el sujeto entra en la relación con el Otro, ese objeto que falta, esa pareja, esa persona, ese amante como significante es lo que sostiene el deseo, lo que moviliza la pulsión, lo que angustia cuando se encuentra en esta posición. De esta forma veríamos el deseo en los dos, en el infiel-ladrón y en su pareja-objeto del engaño.
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- (6) Lacan. J. Seminario La angustia, 1981, Editorial Paidós.
- (7,8) Nominé. B. La angustia y el síntoma, 2007, Editorial Universidad Pontificia bolivariana.

Carlos Enrique Correa L.

57 - El sentido inconsciente del ladrón < Un paralelo con la “infidelidad” >


Pasando por este momento al segundo por mirar, el victimario, o ladrón o infiel veremos lo que nos dice Riso:

Contrariamente a lo que manda el sentido común. Los responsables del adulterio también sufren. No hay felicidad completa. De un lado la culpa y el arrepentimiento, pánico a ser descubierto, tensión, indecisión y brotes de autocastigo. Del otro, goce mayúsculo, felicidad desbordante, atracción por lo clandestino y un enamoramiento que los transporta al más allá. Este “sube y baja” cotidiano entre el gusto y el disgusto, la alegría y la tristeza, los encuentros y las lejanías, los escapes y los regresos, más la presión que genera en apariencia un conflicto irresoluble, rápidamente va minando la estabilidad emocional del que engaña. (9)

Entre lo que Riso nos dice hay acuerdos y bastantes desacuerdos, ya lo he reiterado, habla con pocas bases teóricas, y tiende a generalizar bastante. Esta es la oportunidad para señalar una vez más, lo que he desarrollado hasta este momento es particular, con el uno por uno, la clínica, el estudio y la experiencia de análisis que tengo.

Ahora pasaré a desarrollar un texto muy pertinente para esta empresa, es de Donald Winnicott, se titula el impulso a robar, esto nos refiere al lado del ladrón infiel; pensaría que la acción que se juega en la infidelidad, los dos protagonistas podrían denominarse ladrones, la tercer persona por venir a raptar algo que es el motor de su deseo pasional y sexual, y el segundo, es más complejo porque se haría víctima de su propio robo, veamos esto, antes de entrar a Winnicott, vamos a llamar a los dos ladrones A, y B, y la víctima C. A, roba a C, y B goza de esa relación siendo amante infiel y gozando, ahora, hay que ver ese goce no como satisfacción plena, pues como lo sabemos por Lacan el goce es estar bien en el mal, y podemos referirnos a Riso cuando dice que hay un sentimiento doble, ese “sube y baja”, ese gusto y disgusto, la presión de ser descubierto, como un ladrón, la tensión

agregaría yo pensando en lo que dice Freud, un exceso de tensión, al final creería por el momento que hay A, B, C, siendo los dos de las puntas Ladrón y Víctima y el de la mitad la fusión de esos dos, con un goce parcial, no pleno, por el momento es eso lo que desarrollaré.

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(9) Walter Riso, 2007, editorial Norma S.A, Colombia.


Carlos Enrique Correa Lagos

56 - El sentido inconsciente del ladrón < Un paralelo con la “infidelidad” >

El ladrón no busca el objeto del que se apodera. Busca una persona. Busca a su propia madre, pero no lo sabe. Para el ladrón, la fuente de satisfacción no es, una estilográfica robada en una tienda, ni la bicicleta perteneciente al vecino, ni la manzana que crecía en el huerto. Un niño que está enfermo en esta forma es incapaz de disfrutar con la posesión de objetos robados. Sólo actúa una fantasía que corresponde a sus impulsos primitivos de amor, y lo máximo que puede hacer es disfrutar de la actuación y del ejercicio de una habilidad. (10)

Cuando Winnicott nos dice que el ladrón no busca el objeto del que se apodera sino una persona, y nos cuenta que es a la propia madre, me hace pensar en el hecho de que el ladrón no se colma con robarse unos billetes, una bicicleta, unos tenis, o un banco entero, en ese objeto robado no encuentra lo que está buscando porque de ser así, no tendría necesidad de seguir robando, con un solo robo bastaría. No crean que no estoy pensando en las condiciones sociales, la precariedad económica en la que viven muchos sujetos, pero eso simplemente no alcanzaría como justificación, porque si se percatan, los ladrones son unos pocos, no son todos los que la sociedad llama “pobres”, con todo lo que implica la palabra, son ladrones. Además también hay ladrones de la alta sociedad, “los de cuello blanco” del gobierno, es por eso que no sirve de justificación el “es porque usted tiene más que yo que lo robo”.

El niño que roba es un bebé que busca a la mamá, o a la persona a la que tiene derecho a robar; de hecho, busca a la persona de la que puede tomar cosas, tal como, cuando tenla 1 ó 2 años de edad, tomaba cosas de la madre simplemente porque era su madre, porque tenía derechos con respecto a ella. Hay otro punto; su propia madre es realmente suya, porque él la inventó. La idea de la madre surgió gradualmente de su propia capacidad de amar. (11)

Es realmente valioso este texto y lo que nos dice Winnicott sobre el tema del ladrón, pues nos remite a la más primera infancia, donde los niños no tienen un contacto con la sociedad relevante como para culparla a ella de haber formado al ladrón, sino que con todo lo que implica, nos lleva por un recorrido al pasado para ver lo que se presenta en la actualidad de cada sujeto, Winnicott dice,

“el niño que roba es un bebé que busca a la mamá, o a la persona que tiene derecho a robar…
busca a la persona de la que puede tomar cosas” Ibid. o sea, el ladrón se siente en el derecho de robar, porque siente que eso que roba le pertenece, aquí Winnicott lo habla desde el niño, y más adelante lo lleva a la vida del adulto para darnos cuenta que el ladrón roba porque cree que algo le pertenece.

En última instancia, al buscar las raíces del robar siempre se encuentra que el ladrón necesita reestablecer su relación con el mundo sobre la base de reencontrar a la persona que, debido a su devoción por él, lo comprende y está dispuesta a adaptarse activamente a sus necesidades; de hecho, a darle la ilusión de que el mundo contiene lo que él puede concebir y a permitirle ubicar lo que él concibe precisamente allí donde de hecho hay una persona devota en la realidad "compartida" externa (12)
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(10,11,12) Winnicott. D. El impulso a robar 1949. Versión electrónica.


Carlos Enrique Correa Lagos