El ladrón no busca el objeto del que se apodera. Busca una persona. Busca a su propia madre, pero no lo sabe. Para el ladrón, la fuente de satisfacción no es, una estilográfica robada en una tienda, ni la bicicleta perteneciente al vecino, ni la manzana que crecía en el huerto. Un niño que está enfermo en esta forma es incapaz de disfrutar con la posesión de objetos robados. Sólo actúa una fantasía que corresponde a sus impulsos primitivos de amor, y lo máximo que puede hacer es disfrutar de la actuación y del ejercicio de una habilidad. (10)
Cuando Winnicott nos dice que el ladrón no busca el objeto del que se apodera sino una persona, y nos cuenta que es a la propia madre, me hace pensar en el hecho de que el ladrón no se colma con robarse unos billetes, una bicicleta, unos tenis, o un banco entero, en ese objeto robado no encuentra lo que está buscando porque de ser así, no tendría necesidad de seguir robando, con un solo robo bastaría. No crean que no estoy pensando en las condiciones sociales, la precariedad económica en la que viven muchos sujetos, pero eso simplemente no alcanzaría como justificación, porque si se percatan, los ladrones son unos pocos, no son todos los que la sociedad llama “pobres”, con todo lo que implica la palabra, son ladrones. Además también hay ladrones de la alta sociedad, “los de cuello blanco” del gobierno, es por eso que no sirve de justificación el “es porque usted tiene más que yo que lo robo”.
El niño que roba es un bebé que busca a la mamá, o a la persona a la que tiene derecho a robar; de hecho, busca a la persona de la que puede tomar cosas, tal como, cuando tenla 1 ó 2 años de edad, tomaba cosas de la madre simplemente porque era su madre, porque tenía derechos con respecto a ella. Hay otro punto; su propia madre es realmente suya, porque él la inventó. La idea de la madre surgió gradualmente de su propia capacidad de amar. (11)
Es realmente valioso este texto y lo que nos dice Winnicott sobre el tema del ladrón, pues nos remite a la más primera infancia, donde los niños no tienen un contacto con la sociedad relevante como para culparla a ella de haber formado al ladrón, sino que con todo lo que implica, nos lleva por un recorrido al pasado para ver lo que se presenta en la actualidad de cada sujeto, Winnicott dice,
“el niño que roba es un bebé que busca a la mamá, o a la persona que tiene derecho a robar…
busca a la persona de la que puede tomar cosas” Ibid. o sea, el ladrón se siente en el derecho de robar, porque siente que eso que roba le pertenece, aquí Winnicott lo habla desde el niño, y más adelante lo lleva a la vida del adulto para darnos cuenta que el ladrón roba porque cree que algo le pertenece.
En última instancia, al buscar las raíces del robar siempre se encuentra que el ladrón necesita reestablecer su relación con el mundo sobre la base de reencontrar a la persona que, debido a su devoción por él, lo comprende y está dispuesta a adaptarse activamente a sus necesidades; de hecho, a darle la ilusión de que el mundo contiene lo que él puede concebir y a permitirle ubicar lo que él concibe precisamente allí donde de hecho hay una persona devota en la realidad "compartida" externa (12)
___________________
(10,11,12) Winnicott. D. El impulso a robar 1949. Versión electrónica.
Carlos Enrique Correa Lagos
Este blog se escribe desde la subjetividad más que desde una posición objetiva, acá podrá encontrar artículos de diversa índole hechos a partir de la cotidianidad, del trabajo de un psicólogo clínico y psicoanalista, en carteles psicoanalíticos, lecturas realizadas, de contenidos de la Maestría en Culturas y Drogas de la Universidad de Caldas (Manizales, Colombia), de Docencia Universitaria para avanzar en la crítica del mundo contemporáneo.
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Calle 17 Entre Carreras 14 y 13 Edificio de la Calle Real - Armenia, Quindío, Colombia
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lunes, 13 de junio de 2011
55 - El sentido inconsciente del ladrón < Un paralelo con la “infidelidad” >
Es importante resaltar el punto donde Winnicott nos dice que en el ladrón siempre se encuentra la necesidad de reestablecer su relación con el mundo, sigue:
¿Qué aplicación práctica tiene todo esto? La cuestión es que el niño sano en cada uno de nosotros sólo gradualmente se torna capaz de percibir objetivamente a la madre a quien él creó en un principio. Este doloroso proceso es lo que llamamos desilusión, y no hay necesidad de desilusionar activamente a un niño pequeño; antes bien, cabe afirmar que la buena madre corriente evita la desilusión, y la permite sólo en tanto siente que el niño puede soportarla, y darle la bienvenida.(13)
Es decir, Winnicott atribuye a la formación del ladrón, también podemos verla en la del infiel, una desilusión frente a la temprana esperanza de sentir a la madre como una creación suya, esa desilusión en los sujetos que no son ladrones es aceptada y desplazada hacia un objeto de amor, es decir, a una pareja o al trabajo honesto, en el niño enfermo como lo llama Winnicott, esta desilusión no es aceptada y de manifiesta en el acto de robar.
De mil maneras distintas, los niños que han sufrido un acceso demasiado grande o súbito de la desilusión, quedan sometidos a una compulsión a hacer cosas sin saber por qué, a ensuciarse, a negarse a defecar en el momento adecuado, a destrozar las plantas del jardín, etcétera. (14)
Entonces se nos hace evidente el hecho de una desilusión, y no cualquier desilusión, una desilusión del orden del amor, una falta, un vacío.
Los sentimientos de venganza en la víctima no pueden pasarse por alto, y todo intento de asumir una actitud sentimental frente a los niños delincuentes trae aparejada su propio fracaso, al incrementar la tensión del antagonismo general hacia los criminales. (15)
Seguramente la víctima no se complacerá con el hecho de que al ladrón-infiel le falto amor de parte de su madre porque la creía suya, se desilusionó cuando se percató de que no era así y creció robando para encontrar lo que se le perdió, es cierto que puede ser una hipótesis, pero se puede hacer poco ante lo robado, también es justo pensar en el amor y su falta como estructurantes del ladrón.
El ladrón, que es un enfermo, se siente casi siempre desesperanzado con respecto al mundo y a la relación de éste con él. Cada tanto, sin embargo, siente una oleada de esperanza, que asume la forma de un intento por superar el proceso de desilusión; el yo del bebé, con sus recuerdos del consuelo hallado en la ilusión y en una subjetividad inexpugnable, surge entonces y durante un breve período habita en la persona del niño. Desde nuestro punto de vista, el resultado consiste en que esa persona, niño, adolescente o adulto, actúa como un poseso, como alguien poseído por un aspecto de su yo infantil, compelido a robar para establecer contacto con la sociedad. (16)
Con esto termina Winnicott su corto texto, para el presente trabajo muy importante ya que nos dio luz sobre la conformación del ladrón, la víctima y diría yo, la posible causa del robo.
or el momento dejaré este tema aquí con el objetivo de seguir en la ardua tarea de despejar el concepto de la infidelidad en la familia contemporánea.
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(13,14,15,16) Winnicott. D. El impulso a robar 1949. Versión electrónica.
Carlos Enrique Correa Lagos
¿Qué aplicación práctica tiene todo esto? La cuestión es que el niño sano en cada uno de nosotros sólo gradualmente se torna capaz de percibir objetivamente a la madre a quien él creó en un principio. Este doloroso proceso es lo que llamamos desilusión, y no hay necesidad de desilusionar activamente a un niño pequeño; antes bien, cabe afirmar que la buena madre corriente evita la desilusión, y la permite sólo en tanto siente que el niño puede soportarla, y darle la bienvenida.(13)
Es decir, Winnicott atribuye a la formación del ladrón, también podemos verla en la del infiel, una desilusión frente a la temprana esperanza de sentir a la madre como una creación suya, esa desilusión en los sujetos que no son ladrones es aceptada y desplazada hacia un objeto de amor, es decir, a una pareja o al trabajo honesto, en el niño enfermo como lo llama Winnicott, esta desilusión no es aceptada y de manifiesta en el acto de robar.
De mil maneras distintas, los niños que han sufrido un acceso demasiado grande o súbito de la desilusión, quedan sometidos a una compulsión a hacer cosas sin saber por qué, a ensuciarse, a negarse a defecar en el momento adecuado, a destrozar las plantas del jardín, etcétera. (14)
Entonces se nos hace evidente el hecho de una desilusión, y no cualquier desilusión, una desilusión del orden del amor, una falta, un vacío.
Los sentimientos de venganza en la víctima no pueden pasarse por alto, y todo intento de asumir una actitud sentimental frente a los niños delincuentes trae aparejada su propio fracaso, al incrementar la tensión del antagonismo general hacia los criminales. (15)
Seguramente la víctima no se complacerá con el hecho de que al ladrón-infiel le falto amor de parte de su madre porque la creía suya, se desilusionó cuando se percató de que no era así y creció robando para encontrar lo que se le perdió, es cierto que puede ser una hipótesis, pero se puede hacer poco ante lo robado, también es justo pensar en el amor y su falta como estructurantes del ladrón.
El ladrón, que es un enfermo, se siente casi siempre desesperanzado con respecto al mundo y a la relación de éste con él. Cada tanto, sin embargo, siente una oleada de esperanza, que asume la forma de un intento por superar el proceso de desilusión; el yo del bebé, con sus recuerdos del consuelo hallado en la ilusión y en una subjetividad inexpugnable, surge entonces y durante un breve período habita en la persona del niño. Desde nuestro punto de vista, el resultado consiste en que esa persona, niño, adolescente o adulto, actúa como un poseso, como alguien poseído por un aspecto de su yo infantil, compelido a robar para establecer contacto con la sociedad. (16)
Con esto termina Winnicott su corto texto, para el presente trabajo muy importante ya que nos dio luz sobre la conformación del ladrón, la víctima y diría yo, la posible causa del robo.
or el momento dejaré este tema aquí con el objetivo de seguir en la ardua tarea de despejar el concepto de la infidelidad en la familia contemporánea.
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(13,14,15,16) Winnicott. D. El impulso a robar 1949. Versión electrónica.
Carlos Enrique Correa Lagos
domingo, 24 de abril de 2011
54 - Adulterio, una mirada a la "infidelidad" desde la fe católica III
...la infidelidad como es entendida en la sociedad, es decir “traición”, “falta de lealtad” , “tener el acto sexual con otra persona”, se diferencia a lo que nos dice la biblia y más se parece la infidelidad al adulterio. De acuerdo a la definición de la real academia la infidelidad es falta de fe católica, entonces qué es lo que se entiende cuando una mujer u hombre que no está casada le fue “infiel” a su pareja, ¿le faltó fe católica? O ¿adulteró fornicando con otra persona?, aquí se enredan las cosas.
Sigamos con la cita del principio:
“29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”ibid
Es decir que si se adultera de corazón mirando a otras mujeres o a otros hombres será mejor que se arranque el órgano con el que adulteró, bien sea el ojo o la mano para que sea echada al infierno. A parte de invitar a cada uno a la ardua tarea de mirar si no ha adulterado de corazón o hasta en la realidad, ir más allá de esas restricciones que enferman el alma es a lo que convoco. Inhibir el deseo, es como apagar con un switch la pulsión, es querer tener el control de lo humano, es querer acabar las guerras, tan imposible como eso, pues la guerra se mantiene al interior de cada uno de nosotros, funciona de modo inconsciente con toda su dinámica.
Ahora vamos directamente a lo que dice la biblia sobre la infidelidad:
“La esposa infiel de Oseas, y sus hijos.
1. Palabra de Jehová que vino a Oseas… 2. Dijo Jehová a Oseas: Vé, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.” (Oseas 1: 2) Ibid.
Aquí Jehová habla del pueblo de Israel que estaba adorando a un becerro formado mediante oro fabricado con la fundición de los aretes de mujeres. Esto sucedió cuando el pueblo necesitaba rendirle culto a un dios, descendió Moises del monte Sinaí con los mandamientos y castigó por medio de Jehová a Israel, acusándolo de fornicar y apartarse de él. Aquí me percato de que hay una elaboración metafórica en torno a la mujer infiel, la mujer, la tierra de Israel, adorando a otro dios, y Oseas es Jehová, castigando ese acto de infidelidad sin perdón.
Hasta aquí hemos ahondado la tercer pregunta que fue ¿dentro de la biblia se hablará de infidelidad refiriéndose a la falta de fidelidad en una pareja? Y respondo que no solamente de eso, habla la biblia de adulterio, la infidelidad tiene otra significación más amplia y se refiere a la falta de fe católica en general.
Y al último interrogante que me hago, le respondo que se supone, la infidelidad se supone, no es tan cierta y es poco posible comprobarla, es aún más complicado la que tiene que ver con el adulterio de corazón, el pensamiento, el deseo sexual por ese orden.
Para terminar en este tema consciente de que aquí estamos es dando un vistazo a la palabra infidelidad desde la religión católica, pues nos damos cuenta que por fuera términos como adulterio e infidelidad quieren decir cosa un poco diferente, más referida a la lealtad. Pero sin querer salirnos a mirar más ampliamente es importante entender que en este trabajo se está interrogando lo verdadero o cierto de la infidelidad en la psiquis de los sujetos, ese sentimiento subjetivo que tiene el que se percata de que ha sido engañado por su pareja.
Carlos Enrique Correa Lagos
Sigamos con la cita del principio:
“29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”ibid
Es decir que si se adultera de corazón mirando a otras mujeres o a otros hombres será mejor que se arranque el órgano con el que adulteró, bien sea el ojo o la mano para que sea echada al infierno. A parte de invitar a cada uno a la ardua tarea de mirar si no ha adulterado de corazón o hasta en la realidad, ir más allá de esas restricciones que enferman el alma es a lo que convoco. Inhibir el deseo, es como apagar con un switch la pulsión, es querer tener el control de lo humano, es querer acabar las guerras, tan imposible como eso, pues la guerra se mantiene al interior de cada uno de nosotros, funciona de modo inconsciente con toda su dinámica.
Ahora vamos directamente a lo que dice la biblia sobre la infidelidad:
“La esposa infiel de Oseas, y sus hijos.
1. Palabra de Jehová que vino a Oseas… 2. Dijo Jehová a Oseas: Vé, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.” (Oseas 1: 2) Ibid.
Aquí Jehová habla del pueblo de Israel que estaba adorando a un becerro formado mediante oro fabricado con la fundición de los aretes de mujeres. Esto sucedió cuando el pueblo necesitaba rendirle culto a un dios, descendió Moises del monte Sinaí con los mandamientos y castigó por medio de Jehová a Israel, acusándolo de fornicar y apartarse de él. Aquí me percato de que hay una elaboración metafórica en torno a la mujer infiel, la mujer, la tierra de Israel, adorando a otro dios, y Oseas es Jehová, castigando ese acto de infidelidad sin perdón.
Hasta aquí hemos ahondado la tercer pregunta que fue ¿dentro de la biblia se hablará de infidelidad refiriéndose a la falta de fidelidad en una pareja? Y respondo que no solamente de eso, habla la biblia de adulterio, la infidelidad tiene otra significación más amplia y se refiere a la falta de fe católica en general.
Y al último interrogante que me hago, le respondo que se supone, la infidelidad se supone, no es tan cierta y es poco posible comprobarla, es aún más complicado la que tiene que ver con el adulterio de corazón, el pensamiento, el deseo sexual por ese orden.
Para terminar en este tema consciente de que aquí estamos es dando un vistazo a la palabra infidelidad desde la religión católica, pues nos damos cuenta que por fuera términos como adulterio e infidelidad quieren decir cosa un poco diferente, más referida a la lealtad. Pero sin querer salirnos a mirar más ampliamente es importante entender que en este trabajo se está interrogando lo verdadero o cierto de la infidelidad en la psiquis de los sujetos, ese sentimiento subjetivo que tiene el que se percata de que ha sido engañado por su pareja.
Carlos Enrique Correa Lagos
53 - Adulterio, una mirada a la "infidelidad" desde la fe católica II
... secreto que ante un acto de infidelidad el afectado no va todas las veces donde el párroco de la iglesia, sino donde un ente jurídico, donde la mejor amiga(o) o en su defecto se dirige a un psicólogo. Pero la reacción toma otro matiz.
Entendiendo esto con cautela y sin ánimo de generalizar, pues siendo la anterior una interrogación pretenciosa y osada, es necesaria hacerla sin tapujos y desde lo que se percibe en el entorno. Puedo decir entonces que los infieles no temen a Dios y ante la pena futura de arder en el fuego del infierno no se toma ninguna precaución.
La segunda interrogación, ¿todos los infieles estarán casados por la iglesia?, a primera vista nos percataremos de que el matrimonio por la iglesia de parte de la fe católica ha venido disminuyendo, pues con el transcurrir del tiempo las cosas cambiaron, ya por ejemplo hay una mayor liberación sexual, nos encontramos con tendencias sexuales extrañas, aberrantes, si se quiere para la iglesia, como el inter-sexualismo, el lesbianismo, e infinidad de parafilias que el que se inicie en la tarea tan solo de mirarlas tal vez se asustaría.
El matrimonio por la iglesia no es condición actual para la unión de la pareja, la biblia dice:
“4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4) (4)
Fuera de lo confusa que es la biblia y toda esa significación que nos presenta, (yo diría que es la mejor zancadilla para el entendimiento humano, ¿y cómo no serlo?, mejor vale tener a la humanidad vendada que con los ojos nuevos), en fin, el tema es que nos exige un entendimiento en cuanto a términos, comenzaré con adulterio y la fornicación, el diccionario nos dice:
“adulterio.Del lat. adulterĭum). 1. m. Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge.” (5)
Lo anterior nos aclara que el adulterio es el acto sexual con otra persona fuera del matrimonio, hombre o mujer, del mismo sexo o diferente, pero esto no es tan simple, al final de la cita bíblica anterior dice que a los adúlteros y a los fornicarios los juzgará Dios, y llevando la misma línea de esta argumentación vemos que la sociedad poco le teme a Dios, pues nos encontramos al mirar, con sicarios rezando sus balas para que den en el blanco, entre muchas otras cosas más.
Hasta acá entendemos que el adulterio es lo que más se parece a la infidelidad. Veamos el otro término “fornicar. (Del lat. fornicāri).1. intr. Tener ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio. U. t. c. tr.” (6).
Con esto nos percatamos de que es harto parecido el término, sino, lo mismo. Refirámonos a la cita del principio de este texto, “28 Pero yo os digo que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”ibid.
Adulterar el corazón es lo que nos dice Jesucristo, es algo nuevo que nos llega para el entendimiento de este tema, sabiendo pues que (continúa)
_________________________________
4. Sociedades Bíblicas Unidas (1960)
5, 6. Real Academia Española © Todos los derechos reservado
Carlos Enrique Correa Lagos
52 - Adulterio, una mirada a la "infidelidad" desde la fe católica I
Jesús y el adulterio
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Mateo: 5:27-30 pág. 879
El tema que venimos tratando tiene, como todo lo confuso, varios tentáculos que se hace necesario divisar para procurar precisar cosas que no se tienen claras, pues la infidelidad es un término conocido, o al menos eso se supone, pero resulta que no es tan obvio como se creería en un principio. Aclaro que este trabajo está tratando la infidelidad desde las relaciones de pareja. En esta oportunidad daremos un vistazo desde la iglesia a la “infidelidad” sabiendo todo lo que esto supone, pero antes creo conveniente ver lo que es la infidelidad desde la lengua que nos rige, se dice:
(1)Infidelidad.(Del lat. infidelĭtas, -ātis). 1. f. Falta de fidelidad. 2. f. Carencia de la fe católica. 3. f. desus. Conjunto de los infieles que no conocen o no aceptan la fe considerada como verdadera.
El trabajo que se hará en este contexto será primero desglosar la definición que nos encontramos anteriormente.
Comenzaremos por falta fidelidad, entendiendo esta como:
(2)Fidelidad.(Del lat. fidelĭtas, -ātis).1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.
“… en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita, de entregarse a la pareja de una forma acordada entre los dos (si los dos están de acuerdo, pueden estar con otras personas manteniendo la fidelidad ya que no se rompe ninguna promesa). La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional.” (3)
En las dos definiciones nos encontramos con la fe, que es según la real academia de la lengua española el “Conjunto de creencias de una religión o Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas.”, acá ya se ve más claro la tendencia de este concepto a ser cimentado y exigido de parte de la fe católica y de la religión en general. Al hablarnos de la fe católica nos están delimitando el terreno donde podemos analizar y observar esta cuestión. Pero, ¿se entenderá la infidelidad en la sociedad como falta fe católica?, ¿todos los infieles estarán casados por la iglesia?, ¿dentro de la biblia se hablará de infidelidad refiriéndose a la falta de fidelidad en una pareja?, y ¿al final existirá la infidelidad o se supondrá?.
Estos pocos interrogantes son sólo una introducción para tratar el tema que no deja de ser espinoso. Comenzaré por el primero, ¿se entenderá la infidelidad en la sociedad como falta fe católica?, respondo que es muy poco posible, ya que toda la sociedad no es como en los tiempos pasados donde existía el “temor a Dios”, en la actualidad no rige la ley de Dios con tanto protagonismo, rige la ley jurídica que es de otro orden e implica otro proceder. No es... (continúa)
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Carlos Enrique Correa Lagos
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Mateo: 5:27-30 pág. 879
El tema que venimos tratando tiene, como todo lo confuso, varios tentáculos que se hace necesario divisar para procurar precisar cosas que no se tienen claras, pues la infidelidad es un término conocido, o al menos eso se supone, pero resulta que no es tan obvio como se creería en un principio. Aclaro que este trabajo está tratando la infidelidad desde las relaciones de pareja. En esta oportunidad daremos un vistazo desde la iglesia a la “infidelidad” sabiendo todo lo que esto supone, pero antes creo conveniente ver lo que es la infidelidad desde la lengua que nos rige, se dice:
(1)Infidelidad.(Del lat. infidelĭtas, -ātis). 1. f. Falta de fidelidad. 2. f. Carencia de la fe católica. 3. f. desus. Conjunto de los infieles que no conocen o no aceptan la fe considerada como verdadera.
El trabajo que se hará en este contexto será primero desglosar la definición que nos encontramos anteriormente.
Comenzaremos por falta fidelidad, entendiendo esta como:
(2)Fidelidad.(Del lat. fidelĭtas, -ātis).1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.
“… en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita, de entregarse a la pareja de una forma acordada entre los dos (si los dos están de acuerdo, pueden estar con otras personas manteniendo la fidelidad ya que no se rompe ninguna promesa). La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional.” (3)
En las dos definiciones nos encontramos con la fe, que es según la real academia de la lengua española el “Conjunto de creencias de una religión o Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas.”, acá ya se ve más claro la tendencia de este concepto a ser cimentado y exigido de parte de la fe católica y de la religión en general. Al hablarnos de la fe católica nos están delimitando el terreno donde podemos analizar y observar esta cuestión. Pero, ¿se entenderá la infidelidad en la sociedad como falta fe católica?, ¿todos los infieles estarán casados por la iglesia?, ¿dentro de la biblia se hablará de infidelidad refiriéndose a la falta de fidelidad en una pareja?, y ¿al final existirá la infidelidad o se supondrá?.
Estos pocos interrogantes son sólo una introducción para tratar el tema que no deja de ser espinoso. Comenzaré por el primero, ¿se entenderá la infidelidad en la sociedad como falta fe católica?, respondo que es muy poco posible, ya que toda la sociedad no es como en los tiempos pasados donde existía el “temor a Dios”, en la actualidad no rige la ley de Dios con tanto protagonismo, rige la ley jurídica que es de otro orden e implica otro proceder. No es... (continúa)
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(1), (2) Real Academia Española © Todos los derechos reservado
(3) http://es.wikipedia.org/wiki/FidelidadCarlos Enrique Correa Lagos
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