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jueves, 18 de octubre de 2012

78 - EL GATO: UN REBELDE QUE AMA LA COMODIDAD*

 
Este escrito se realiza para hablar de los elementos y los sucesos del mundo que nos envuelve, tal vez por decir algo, admirar otra cosa o dar protagonismo a algo misterioso.
 
"De todos los animales que conviven con el hombre, el gato es el más independiente. Su figura podría estar grabada en la bandera de todos los rebeldes del mundo. Aparentemente domesticado, continúa en estado salvaje, y si no regresa a la selva es porque para este felino sus dominios son las ciudades y pueblos en donde vive sin necesidad de cambiar costumbres e instintos, que continúan siendo los mismos de sus congéneres de las selvas africanas o americanas.
 
Seres míticos
 
¿De dónde vienen los gatos que hoy pueblan la tierra? Nadie lo sabe ciertamente. La teoría más acertada es que descienden de una especie africana llamada Felis cafra, o gato montés rubio, domesticada hace 5.000 años por los primitivos egipcios, para quienes este inquieto animal, símbolo de Bast, diosa de la Luna, tenía la categoría de un ser divino, al que se rendía culto en los templos de Menfis y Tebas. Se aplicaba la pena de muerte a quien mataba un gato; y al morir eran embalsamados como seres humanos. Cuando ocurría una catástrofe (incendio, inundación, etc), lo primero que se ponía a salvo era el gato de la casa, y si este moría, su propietario se rapaba la cabeza en señal de duelo.
De Egipto los gatos pasaron a la Roma Imperial, hace más de 2.000 años, en donde también eran considerados como encarnaciones divinas. Otros pueblos de la antiguedad les rindieron culto, conviertiéndolos en uno de los más difundidos símbolos del paganismo. A principios del siglo XVI aparecen en Inglaterra con el nombre de pussy, palabra que se deriva de la egipcia pasht (gato).
Aunque el meloso felino, tendido sobre mulllida alfombra, al calor del fuego de la chimenea, sea uno de los símbolos o imágenes de la plácida vida doméstica, la verdad es que este modelo de existencia no lo convierte en un ser afectuoso. Es ladrón y sibarita, raras veces verdaderamente cariñoso -eso está en cuestión-. El hombre desempeña un papel secundario en su vida, y la mejor prueba de ello es que se siente más vinculado a la casa que a sus supuestos amos.
Por naturaleza el gato es un animal codicioso, noctámbulo y hecho para la vida solitaria. No posee la aptitud necesaria para adaptarse a la vida corriente, como sucede con los perros, de naturaleza gregaria, descendientes de animales que cazaban en manada, y que si tienen capacidad para tomar parte activa en la vida del hombre.
 
Cualidades maravillosas
 
Uno de los mejores dones naturales del gato, aunque se ha exagerado un poco, es su sentido de orientación. Las historias sobre su habilidad en este aspecto son innumerables.
La doctora Georgina Stickland Gates, norteamericana, quien estudió durante varios años los gatos en la Universidad de Columbia y viajó también con ese propósito a Sudamérica (Colombia), ha descubierto que estos felinos poseen un "sentido de orientación tan agudo que a veces funciona con la precisión y exactitud de una brújula".
Demostró, igualmente, que los gatos no ven ni oyen lo mismo que el hombre. Viven en un mundo sin colores ni tonalidades. Los experimentos probaron que, aunque los gatos responden a distintos grados de claridad, son en realidad ciegos para los colores. Y contrariamente a la creencia popular, no pueden ver en la oscuridad absoluta mejor que los seres humanos. Ven mejor en la semioscuridad porque sus supersensibles bigotes les permiten tocar su camino entre los obstáculos.
Los gatos no aprecian mucho la música, ya que no pueden distinguir las notas, como ocurre con otros animales. Tampoco reconocen las diferencias de expresión facial. Para ellos, una sonrisa o el ceño adusto son la misma cosa. Y la mayoría de los objetos se reflejan en sus retinas como simples siluetas borrosas.
 
Gatos contra perros
 
Son, sin embargo -y esto ha sido demostrado científicamente-, más inteligentes que los perros. Estudios realizados por el doctor Charles N. Winslow, del Brooklyn College de Nueva York, indicaron que los gatos difieren en coeficiente de inteligencia tanto como los seres humanos. Algunos son increíblemente brillantes, pero otros carecen hasta tal punto de "materia gris", que son auténticos cretinos en cuatro patas.
Los gatos son también susceptibles a los ataques de nervios. Pruebas de laboratorio demostraron que, cuando los sufren, son producidos por los mismos factores que los causan en los hombres. Especialmente por asuntos sentimentales.
 
Sismógrafos vivientes
 
Los gatos no sólo poseen una extraordinaria resistencia física -su capacidad de sobrevivir en condiciones avdersas es casi increible- sino que tienen otras excepcionales cualidades. Observándolos en regiones donde los terremotos son relativamente frecuentes, se ha podido demostrar que este felino los detecta primero que cualquier otro ser vivo; es un verdadero "sismógrafo animal".
Poco antes de que el temblor o terremoto comience, los gatos hechan hacia atrás sus orejas y ponen los pelos de punta. Su ansiedad se manifiesta por el temblor de su cuerpo y el brillo de sus ojos. Con frecuencia maullan en tono lastimero.
El gato es un animal enigmático y muy cariñoso con los seres de su misma especie. Ama la libertad, y ha sido blanco del odio de todos los tiranos. Alejandro Magno, César, Calígula, Napoleón y Hitler los aborrecían. Y es que un individuo dominante es incapaz, sencillamente, de soportar la compañía de alguien a quien no puede mandar. ¡Y nadie puede mandar a un gato! (la negrita es mía)."
 
Porque la naturaleza merece nuestro más profundo respeto y allí está, ¿quién dice que no es una creación perfecta?.
 
*Extraido del libro EL FANTÁSTICO MUNDO DE LOS ANIMALES - Biblioteca Colombiana de Cultura Colección popular.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 9 de octubre de 2012

77 - El carácter psiquico del dinero (*La era del dinero)


Éste es el texto de cierre teórico que se ha basado como los otros del tema el carácter psíquico del dinero en el libro de Jack Weatherford llamado LA HISTORIA DEL DINERO, se recomienda al que quiera ampliar el tema que vaya a ésta fuente para ver el recorrido, y también lo que significa el cambio del dinero en la era virtual no ampliado en este espacio.

"Es algo decididamente nuevo, revolucionario...,
y tendríamos que estar todos muertos de miedo.
SHOLOM ROSEN, banquero"
 
 
"El dinero partió siendo una sencilla mercancía de cobre, de plata, de conchitas y oro; hoy en día incluye monedas y billetes, cheques y cuentas bancarias, las cifras de contabilidad e impresas en tarjetas de plástico, los destellos electrónicos en pantallas de computador y los dígitos almacenados en microprocesadores de silicio. Los diarios financieros monitorean con regularidad la oferta del dinero ya existente, valiéndose de múltiples definiciones de lo que puede ser el dinero y de cuándo debería incluir ítems como las emisiones de deuda pública, las cuentas bancarias y otros instrumentos financieros. Los expertos monetarios parecen algo confundidos sobre cómo definir hoy el dinero, mucho más cerca de cómo calcular su monto total.
Desde la invención del dinero hace unos tres mil años, la gente se lo ha disputado y ha librado batallas para conseguir tanto dinero como le sea posible, cualquiera fuera su forma: lingotes de oro, barras de plata, monedas de cobre, billetes o conchitas de caurí. El dinero nunca fue una herramienta inmóvil, pasiva, y nunca permaneció por mucho tiempo en el mismo lugar o en las mismas manos. Durante siglos, la mitología y la literatura occidentales han escrito la crónica de los goces y pesares de la gente en el proceso de obtener o perder grandes sumas de dinero, pero detrás de tales historias subyace otra historia incluso más importante: la de la lucha incesante entre los grandes países, las instituciones y las personalidades más poderosas por controlar la producción y distribución del dinero en sí mismo... y de determinar incluso la definición de lo que lo sustituye. En el curso de la historia, diversas facciones e instituciones han controlado la producción y regulación del dinero -el Estado y sus varias subdivisiones, la Iglesia o ciertas órdenes religiosas, las ligas de comerciantes y los gremios, las grandes familias de banqueros y los industriales privados, los bancos centrales de todo el mundo y los corredores de divisas- y cada cual ha ejercido un papel particular en cada momento histórico. Los seres humanos han batallado por el dinero no sólo porque nos provee de riqueza y lujos sino, lo que es más importante, porque confiere poder a sus amos. Es la llave mágica que mueve ejércitos enteros y montañas, que edifica castillos y cuidades, que controla la tierra, el agua y la atmósfera; que construye canales y despacha flotas de guerra, y es lo que permite detentar y perder un poder de la más variada índole sobre otros seres humanos. (lo subrayado y cursivo es mío)
El moderno sistema mercantil mundial se inició con los viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo y los de Vasco de Gama a India. Por primera vez en la historia, los barcos surcaron los mares y arribaron a puertos situados en otros continentes, en una red mercantil de carácter global. Los viajes de Colón y Da Gama inauguraron la gran era mercantil del comercio internacional. La vía al poder y la riqueza en la era mercantil descansaba pues en la navegación y el comercio.
Transcurridos dos siglos de comercio global, las rutas se consolidaron y muchos competidores entraron a disputar el envío de especias y seda desde Asia a Europa, esclavos de África a América y plata y Azúcar de América a Europa. El control del comercio pasó de Portugal y España a Inglaterra, Holanda y otras naciones europeas. Poco a poco, en la segunda mitad del siglo dieciocho, surgió una nueva ruta hacia la riqueza, el desarrollo de la producción industrializada en Inglaterra. El centro de la actividad humana y la mayor fuente de ganancias se desplazó desde el comercio a la producción, un foco que perduró casi hasta finales del siglo veinte.
La riqueza pasó de los mercaderes a los industriales que fabricaban una serie de bienes, partiendo de los textiles y derivando rápidamente al acero y otros metales. En los términos de Karl Marx, el gran crítico del capitalismo industrial, el poder y la riqueza estaban en manos de quienes detentaban los "medios de producción": los propietarios de la fábrica. Durante el siglo veinte, la producción se centró en los bienes de consumo, desde los coches a principios de la centuria a los computadores al concluir la misma, y el aprovisionamiento continuo de armamento para las frecuentes guerras que dominaron todo el siglo.
Así como portugueses y españoles no pudieron mantener sus respectivos monopolios sobre el comercio global en los siglos que siguieron a Colón y Da Gama, los países industrializados no pudieron mantener su monopolio sobre la producción, que se difundió rápidamente en América del Norte y Japón y muy pronto al resto del mundo. La fabricación de bienes pasó de ser una novedad económica a algo dado. Antes de lo esperado, Brasil e India consiguieron sobrepasar en producción a sus antiguos amos coloniales. Los computadores y textiles podían fabricarse a precios más bajos en Malasia y en México que en Alemania o en Estados Unidos.
En las décadas finales del siglo veinte, quedó claro que la producción ya no lideraba la economía  en la forma que lo había hecho en el siglo precedente. Los dueños de los medios de producción sólo rara vez eran individuos o familias, y por cierto que ya no conformaban una clase social específica. Las empresas pertenecían a millones de accionistas: desde los jubilados, que viven de un ingreso fijo y limitado, a los billonarios con acciones en un centenar de corporaciones.
En el sistema emergente, el poder fluye bajo el control de una nueva casta de financistas que posee o solamente controla grandes sumas de dinero a través de las firmas de corredores, los bancos, los planes provisionales, las compañías de seguros o las administradoras de fondos mutuos. Ya no mueven especias, seda o esclavos alrededor del mundo en mayor grado que lo que controlan la producción de misiles videograbadores o cafeteras. Controlan el flujo de dinero o, más exactamente, la forma del dinero. Después de que el dinero ha cambiado del metal y el papel al plástico y los chips, estos financistas controlan su conversión de una divisa a otra, su transformación de acciones en bonos municipales, de certificados de depósito en opciones de compra, de hipotecas en fondos mutuos, o su derivación del mercado de futuros a "bonos basura".
Al crecer la importancia del dinero, comienza una nueva batalla por su control en el siglo que se anuncia. Seguramente veremos una prolongada era de gran competitividad en la que muchos tipos de de dinero aparecerán, proliferarán y deaparecerán en oleadas muy rápidas. En ese afán por controlar el nuevo dinero, muchos contrincantes luchan desde ya por transformarse en la institución monetaria fundamental de la nueva era.
La historia ha demostrado repetidas veces que ni el gobierno ni el mercado por sí solos son capaces de regular el dinero. Del viejo Neron a Nixon, los burócratas y los financistas han explotado su poder de regular el dinero en beneficio propio y a corto plazo. Los emperadores romanos redujeron el contenido de plata en las monedas para pagar el costo de un ejército y una burocracia crecientes; y los banqueros y financistas franceses emitieron papel moneda y acciones carentes de valor para un público desprevenido. (el subrayado es mío). Desde el denario romano del reinado de Nerón al assignat galo de la época del duque de Arkansas, los políticos y financistas han creado originales sistemas monetarios que en un principio lograron mejorar la situación económica, pero con el tiempo, cuando la intoxicación hubo pasado, cuando llegaron las cuentas impagas y hubo que volver a la realidad, el sistema basado en un dinero sin respaldo acabó derrumbándose.
El dinero, como el calendario y el sistema de medidas, es un constructo cultural, con ciertas facetas arbitrarias, pero que para funcionar apropiadamente requiere de estabilidad y de cierto grado de predictibilidad. Una sociedad puede basar su calendario en el sol, en la luna o incluso en una combinación de ambos, pero ha de tener un asidero en el mundo real. Lo importante es que el calendario funcione como parte de un sistema estable y que toda la gente lo comprenda. De modo similar, en la medida que el dinero sea estable, puede basarse en conchitas o cuentas de vidrio, en el oro y la plata, o en el plástico y los electrones, pero debe ser necesariamente práctico y predecible.
En los últimos siglos los gobernantes han proporcionado esa estabilidad por la vía de regular su moneda o controlar a los bancos para que lo regularan. Las monedas nacionales están hoy perdiendo la importancia que tenían y nos hallamos ante un sistema enteramente nuevo. Estamos entrando en un período de transición en el que competirán múltiples sistemas generadores de dinero, sin que ninguno de ellos domine sobre el resto.
En ciertos aspectos, el nuevo sistema lucirá como el sistema primitivo, en el que muchos tipos distintos de dinero y de mercancías operaban a la vez. Ahora tenemos sistemas monetarios paralelos y superpuestos.
Puede que las monedas nacionales, como el dólar y el yen, continúen existiendo, pero la tecnología electrónica está produciendo dinero en tantas formas diversas que, por lo menos por un tiempo, el Estado no será capaz de contrlarlo. Y, una vez libre del control estatal, el dinero desempeñará un papel incluso más importante en nuestras vidas que el que ha cumplido hasta aquí y en el pasado.
Desde que irrumplió en la historia de la humanidad, el dinero creó nuevas instituciones y formas de vida, al tiempo que fue corroyendo y constituyendo los viejos esquemas. Cada salto tecnológico y cada vuelco social en la forma que adoptó ampliaron todavía más su función en nuestras vidas. Con el correr de los siglos, el dinero se ha convertido en la variable definitoria no sólo de las relaciones comerciales sino cada vez más de toda clase de relaciones, desde las religiosas y políticas a las sexuales y familiares. (el subrayado es mío).
En la economía global aún en fase de emerger, el poder del dinero y las instituciones surgidas a su alrededor sustituirá al de cualquier nación o cualquier combinación o de cualquier combinación de naciones u organización internacional de las que hoy existen. impulsada y protegida porel poder de la tecnología electrónica, acaba de surgir en el horizonte una nueva elite global, una elite sin lealtades hacia ningún país. Pero la historia ha demostrado muchas veces que la gente que hace las revoluciones en el ámbito del dinero no es siempre la que se beneficia de ellas. La actual revolución electrónica en lo que hace al dinero promete incrementar incluso más el papel del dinero en nuestras vidas públicas y privadas, sobrepasando al paretesco, la religión, los oficios y la cuidadanía como elementos definitorios de la vida social. Nos hallamos en los albores de la era del dinero.
 
El homo economicus no está a nuestras espaldas, sino ante nosotros.
MARCEL MAUSS"
 
 
*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - psicólogo
 


viernes, 28 de septiembre de 2012

00 - Algo para decir (Escrito para la graduación) 27 septiembre del 2012


Haré un paréntesis en este espacio para expresar algo, ya lo he hecho en otro momento.


Algo para decir:

En este momento me quiero dirigir a los presentes para poner un poco de mi sentimiento afuera, darles esto que no es tan mío, ustedes hacen parte, hacen parte y por eso están aquí, porque son parte de lo que trataré de expresarles:
Hace algún tiempo era sólo un joven al que la vida se encargó de poner un obstáculo intenso, éste consistió en el encuentro, la visita y la charla íntima con la muerte, un alto en el camino, un silencio y la experiencia. Causé sufrimiento y mucho llanto a las personas que más amo, en un momento todo el universo que me rodeaba fue impactado por ese encuentro del que les hablé anteriormente… dejaré para profundizar en esas personas unas líneas más abajo.
Ahora nueve años después de la tormenta que poco a poco se fue acallando me encontré con una persona más madura, ya tenía intentos de barba, sus huesos más largos y un brillo en los ojos que daban la sospecha de que lo que se venía era lo mejor. Efectivamente, estoy hablando de mí, de ese al que llaman Kike, unos Carlos, Enrique y otros de otra manera, pero soy el mismo.
Ésta noche quiero hacerlos parte del sentimiento que antes mencioné, si es posible ponerle palabras, lo que les puedo decir que es lo más parecido a una mezcla entre alegría, emoción, nostalgia y gratitud, con cada uno de los presentes y de los ausentes también, no me alcanzaría ni ésta hoja ni otras para plasmarlo, porque simplemente el contenido del afecto se siente, no se dice.

Ahora quiero nombrar a las personas que son más que simples personas en mi vida, sin ellos la existencia no me hubiese sido dada, es el Señor Hernando Correa Méndez y la Señora Luz Elena Lagos Pérez, mis padres, sin su amor el que les lee esto simplemente no existiría y nada de esto estuviese pasando, lo que siento por ellos es tan inmenso como el universo mismo, si existen los ángeles mi madre es el mío, una guerrera como ella no se encuentra fácilmente y si existe, es una guerrera diferente, ya que ella es única. Mi padre es el complemento de la primera, un gladiador, un verdadero guerrero, y el luchador que más admiro, ha librado muchas batallas con el destino; y es por eso que están juntos, la batalla que quizás marcó nuestras vidas fue la prueba con la que comencé éste escrito. Nuestra historia se asemeja a la Odisea, con Ulises como protagonista, Penélope y el cambio de Telémaco a su espera. Una historia de amor y de tristezas que al amanecer es alegría.
Espero que me alcance la vida para agradecerles todo lo que han hecho por mí, ustedes dos que han sido mis guías, mis ejemplos, y por ustedes dos soy lo que soy.
Después de ellos, Gracias a mi analista, a mi familia que también estuvo presente en ese momento, por darme su apoyo, gracias a mi abuela Lucila Pérez Alcalde y a mi abuelo Francisco (pacho) Lagos que seguramente está presenciando esto con nosotros, a mis tías y tíos, a mis primos, a mis compañeros, amigos y colegas, a mis vecinos, a mis gatos Yako y pequeño pancho, a los que fueron mis perros tapuncho y tattoo y a todos los que tienen que ver conmigo.
Ahora en esta noche con ustedes, se presenta un Psicólogo que ha conocido la vida y la muerte, que luego de todo el recorrido por éstas, les dice que lo que no se enfrenta con valor muere y lo que muere seguramente lo hace porque se dio por vencido o tal vez por el azar, muy pocas veces por el azar.
Ya nos veremos en el camino… eternamente, gracias.

Escrito el 23 de septiembre del año 2012 a las 5:05 de la tarde.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo egresado de la Unab - Cue

martes, 18 de septiembre de 2012

76 - El carácter psiquico del dinero (*La cultura del dinero)

 
 
Pasando por alto la trascendencia que tuvo la llegada de los españoles en el año 1492, el gran saqueo que llevaron a cabo durante cincuenta años y muchos más elementos históricos, para la conformación del dinero, se citará y se hablará a continuación de la cultura del dinero, consecuencia de la colonización.
 
"La cultura del dinero:
 
España y Portugal enfrentaron múltiples dificultades a la hora de administrar el oro y la plata que extrajeron de las Américas con posterioridad a 1500, pero otros lugares del mundo sacaron provecho de ello. La difusión del oro y la plata de América a través del Atlántico y el Pacífico inauguró la era comercial moderna. Durante los siglos dieciséis y diecisiete, las monedas de plata y hasta las de oro se hicieron asequibles como nunca antes en la historia. A contar de entonces, el empleo de monedas confeccionadas con metales preciosos ya no se limitaría a las personas de fortuna. Desde esa época el panadero podría utilizar monedas para adquirir harina del molinero, quien las empleaba a su vez para comprar trigo al granjero, quien las utilizaba para comprarle el pan al panadero. -se nota aquí la dinámica de intercambio de un objeto que en sí mismo no tiene valor, apartado de contexto, no sirve-. El carnicero y la tejedora, el carretero y la costurera, el cochero y el tonelero comenzaron a comprar sus materiales con dinero y a vender sus productos a cambio de dinero, y con menos frecuencia a intercambiarlos por otros bienes y servicios. Cada vez más se pagaba los impuestos y diezmos en dinero antes que en productos.
Tal como la revolución bancaria había aumentado la cantidad de dinero circulante e incorporado a los mercaderes de toda Europa occidental en un único sistema comercial y financiero, el aumento de monedas de plata en circulación incorporó a las clases menos favorecidas al sistema. El descubrimiento de la gran riqueza de las Américas tuvo un impacto mucho más inmediato en la vida de la gente común que el que había tenido la revolución bancaria precedente. Los oficios que tradicionalmente habían dependido del dinero -soldado, pintor, músico y preceptor- se centraron más todavía en el pago del servicio y menos en la práctica de intercambiarlo por otros servicios, como pensión completa o raciones de pan, alcohol o sal. Incluso las prostitutas y los posaderos comenzaron a mostrarse cada vez más renuentes a aceptar productos y mercancías como forma de pago; todos querían monedas de oro y cuando menos de plata.
En el siglo diecisiete en particular, la nueva redistribución de la riqueza dio origen a una vasta clase media formada por mercaderes. Ellos originaron a su vez oficios enteramente nuevos y centrados en el dinero. Al expandirse la actividad bancaria, aparecieron los intermediaros o brokers, que se especializaron en la compra y venta de cualquier cosa, desde los bienes raíces a una participación en una expedición comercial a China. Y también agentes de seguros especializados en dividir el riesgo asociado a un único viaje entra varios de ellos.
Todos esos nuevos oficios crearon fuentes de riqueza que hasta entonces eran de escasa magnitud e importancia o enteramente desconocidas dentro de la sociedad aristocrática. En  la sociedad feudal, la riqueza se derivaba, privilegios y tierras otorgados por el monarca o arrebatados por la fuerza durante las guerras. Ahora, individuos sin ningún titulo, concesión o porción de tierras tenían más dinero para gastar que los viejos aristócratas. En una era en que el arte de la guerra era cada vez más responsabilidad de un ejército profesional antes que de la clase noble, los mercaderes en alza se vieron en posición de adquirir grandes porciones de tierra que no era preciso conquistar a través de la confrontación. En el sistema social emergente, a la acomulación de una fortuna familiar le seguía cada vez más un título y privilegios y la cuidadosa realización de matrimonios ventajosos.
La mayor disponibilidad de monedas facilitó asimismo el comercio internacional y los nexos financieros que poco a poco comenzaron a interrelacionar las economías regionales. Los mercaderes de toda Europa no aceptaban las letras de cambio de los banqueros, pero estaban dispuestos a aceptar las nuevas monedas de plata fundidas en Perú o en México. El mayor impacto inicial ocurrió en Africa, donde la nueva riqueza estimuló el mercado tradicional de esclavos, que creció más que nunca. Con gran celeridad, una vez abierta la espita de la riqueza de América, Africa se convirtió en un vértice del comercio triangular con Europa y América. Los esclavos africanos iban a parar a las plantaciones caribeñas, la plata americana y el azúcar caribeño iban a parar a Europa, y buena parte de la plata y los bienes manufacturados europeos iban a Africa para comprar más esclavos y embarcaciones rumbo a América.
Durante el siglo dieciocho, los nexos comerciales se extendieron desde el Atlántico norte y la franja media del Atlántico hasta incluir el océano Pacífico y el Indico, y finalmente incluso el Artico. La red se amplió a partir del comercio de esclavos para abarcar el de especias con el sur de Asia, el comercio de seda y porcelana con China, el tráfico de opio con India y el comercio de pieles con Siberia, Canadá y Alaska.
Con la conquista de América, España abrió una tubería que comenzó a bombear un torrente de plata a la economía mundial, pero España fue incapaz de controlar el flujo. Y ningún emperador chino o sultán otomano, ningún sha de Persia y ningún zar ruso resultaron más capaces que los monarcas españoles a la hora de canalizarlo y controlarlo. España había liberado una potencia que ahora corría por todo el globo y operaba con fuerza propia, con independencia de la Iglesia y el Estado. La riqueza de América se había desbocado. El mundo nunca volvería a ser el mismo."
 
Es así como España la gran violadora (no madre) patria, pagó el precio por robar el oro de los indígenas de las Américas, fue como una gran maldición otorgada por el diablo (en creencias de los Bolivianos), y como toda maldición ejecutada con la rudeza del destino, ni España quedó con los privilegios porque a la vez fue robada por varios países del mundo y también el mundo quedó con la suerte del dinero, no siempre buena.
 
Ahora el dinero salió de los ricos o aristócratas al pueblo, a la gente pobre para que ya éstos últimos con el poder que adjudica el mismo, pudieran entrar a competir como también a ganar.


*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - psicólogo

martes, 11 de septiembre de 2012

75 - El carácter psiquico del dinero (*Dorada maldición)



Se continuará viéndo el tema del dinero y su transformación en el mundo social y en el psíquico de lo humano, éste último será el objetivo de este empeño, se seguirá adentrando en el oro, ahora con el componente cercano y muy relacionado, el demonio:

""Haz dinero, si puedes por medios justos, si no, haz dinero por cualquier medio" Horacio

Los indios quechuas, que excavan las minas y extraen los minerales de los Andes bolivianos, se fatigan en el subsuelo y en la penumbra bajo la tierra , bajo la luz vacilante que controlan el demonio y su esposa. Tan sólo el diablo posee el poder de garantizar o denegar el dinero, el éxito y la riqueza a los mineros que allí laboran. De vuelta en la superficie, rezan a la virgen María y los santos para que les ayuden a resolver problemas de salud y amor, pero en los altares a oscuras dentro de las minas solicitan favores al diablo y a su consorte. La virgen María y los santos controlan el agua sobre la tierra y, por esa vía, las cocechas, los animales y la fertilidad, pero puesto que el dinero proviene del oro y la plata, que proviene a su vez de los demonios del diablo en las entrañas de la tierra, sólo este último y su esposa pueden otorgarlo a los humanos. En cierto sentido, el diablo y los mineros bolivianos se parece al dios griego Plutón - Plutón es el dios romano de los infiernos, el griego se llama Hades -, que, como el rector del subsuelo, tenía el poder de distribuir sus metales y era también el dios de la riqueza.

En la profundidad de las cavernas subterráneas, los mineros levantan altares al diablo, a quien llaman El Tío, y a su cónyuge, la China Supay. Las estatuillas lo representan con grandes cuernos retorcidos sobre la cabeza y los ojos saltones , desorbitados, inyectados de sangre. A ambos costados de la cabeza luce grandes orejas de mula, y dos largos colmillos negros afloran de su mandíbula inferior. Los dientes restantes son por lo general dagas afiladas hechas con trocitos de espejos en los que se refleja la escaza luz que pueda haber en la oscuridad de la caverna, otorgando al demonio una sonrisa que resplandece con ferocidad. Lleva una corona enorme, con una serpiente o un lagarto rampante sobre ella, con las fauces abiertas y distendidas en lo que parece un alarido de furia. El ídolo que representa al demonio suele hallarse junto a la figura más bien deslucida de su esposa, de rostro ancho y aplastado y complexión sanguínea, semejante, si se quiere, a las mujeres bolivianas que uno ve por la calle.

Los mineros siempre están realizando plegarias ante las imágenes de El Tío y la China Supay. Encienden velas a los amos del subsuelo y cada minero porta una oferta diaria de un cigarrillo, una libación de alcohol o unas hojitas de coca para el diablo y un terrón de azúcar para su esposa. En ceremoniales específicos de apaciguamiento, después de terremotos o trágicos derrumbes, han de hacerse grandes sacrificios de ovejas o llamas. En estos sacrificios se esparce la sangre alrededor del altar y el chamán extrae el corazón latiendo del animal sacrificial para esparcir la sangre en las cuatro direcciones sagradas de la cosmología incaica. El acto da pie a un contrato, o k'araku, entre el feligrés y las deidades. A cambio de la ofrenda, el diablo garantizará la vida del minero. Los sacrificios suelen realizarse en agosto, el mes sagrado del demonio, en que tradicionalmente los mineros adquieren su equipo y vituallas para el año siguiente. Los sacrificios al diablo también abundan en la estación carnavalesca previa a la Cuaresma, época en que se aflojan los costerñimientos habituales.

De acuerdo con el saber local, ciertos peticionarios codiciosos quieren más que una única vida, más que el justo sustento para persistir en un día más de labor. Anhelan aunténtica riqueza. Para obtenerla, el peticionario debe traer una ofrenda muy particular, un ser humano, al que se sacrifica del mismo modo que la llama. Siempre que aparece en la montaña y cerca de las minas el cuerpo de una persona, casi siempre el de un individuo joven que gozaba hasta entonces de buena salud, y si presenta algunas marcas infrecuentes, los indios comentan que fue sacrificado al diablo y a la China Supay. Un k'araku de ese tipo, un contrato dorado con el diablo, se hace sólo por dinero.

Durante cerca de cinco siglos, los indios de Bolivia han explotado los mayores depósitos de plata del mundo y durante cinco siglos han seguido siendo uno de los pueblos más pobres de la Tierra. No debe sorprendernos, pues, que hayan asociado una maldición a la explotación minera de los yacimientos de plata, a la fundición de monedas y al don de hacer fortuna. Todo cuanto aprecian a su alrededor son amplias evidencias del éxito de esas maldiciones y esos pactos con el diablo. Apuntan a la evidencia histórica, como el asesinato del último emperador inca, Atahualpa, a manos de Francisco Pizarro, quien heredó entonces toda la riqueza del imperio incaico. Apuntan a sus conciudadanos, que han hecho millones de dólares en el tráfico de cocaina, lo que sólo puede haber ocurrido con la ayuda del diablo y su cónyuge. ¿De qué otro modo podrían esos individuos, escasamente educados, haber desafiado los esfuerzos del ejército boliviano y la refinada tecnología que el gobierno de Estados Unidos ha empleado para capturalos? Los mineros saber por experiencia que día a día se arriesgan al sacrificio, a una muerte temprana por accidente o por los estragos que causa la pobreza, en tantos otros, que habitan lejos de allí y nunca han laborado en las minas, llevan la existencia lujosa de los millonarios. Insisten en que esas desigualdades de fortuna sólo pueden explicarse por la vía de sacrificios mágicos y especiales al demonio."

*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo