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viernes, 6 de diciembre de 2013

95 - XXVIII EL SILENCIO ES ORO*

 
Aquí Otra transcripción de un texto de Sandor Ferenczi donde por medio de su experiencia clínica da cuenta de un fenómeno y de una estructura, mirando el oro traído por su paciente e interpretado, devuelto y trabajado transferencialmente como la autenticidad que lo caracterizaba.
 
 "XXVIII EL SILENCIO ES ORO*
 
 
     Un paciente que sufría de neurosis obsesiva, que por lo común se mostraba taciturno y vacilante en sus asociaciones se mostró conversador en una de las entrevistas. Al llamársele la atención acerca de esto, reconoció lo insólito de su garrulería y se justificó con su acostumbrado humor, diciendo "el silencio es oro". Teniendo en cuenta esto le señalé la identidad simbólica existente entre el oro y la inmundicia, y le dije que era evidente que tenía el hábito de acumular y guardar sus palabras, lo mismo que el oro y la inmundicia y que ese día sólo accidentalmente se mostraba pródigo. Además le expliqué que el uso que él hacía de la expresión "el silencio es oro" hacía posible la interpretación psicoanalítica del proverbio. El silencio es "oro", solamente porque la taciturnidad en sí misma y por sí misma significa una economía. Al recalcarle esto al paciente empezó a reír en forma incontrolada y me dijo que ese mismo día -por excepción- había tenido una copiosa deposición, siendo que por lo general sus deyecciones, aunque regulares, eran escasas. (La causa real de tal prodigalidad y expansividad era la súbita eliminación de una compulsión externa: pudo permitirse no realizar un viaje que sólo de mala gana hubiese emprendido.)
 
     Otro paciente (un histérico) padece, entre otras cosas, de dos síntomas que siempre aparecían al mismo tiempo y con la misma intensidad: espasmo de las cuerdas vocales y del esfínter anal. Si está de buen talante su voz es fuerte y clara, su evacuación copiosa y "satisfactoria". Cuando se halla deprimido (particularmente cuando padece alguna ineptitud) o cuando se trata de personas mayores o superiores, experimenta al mismo tiempo tenesmo y pérdida de intensidad de la voz.
 
     El análisis de este paciente puso en evidencia, entre otras cosas, que era una de esas personas que contienen la deposición porque piensan que de este modo se fortalecerán ("física y psíquicamente"), temiendo en cambio debilitarse si lo realizan. En la experiencia que hasta ahora he tenido, el origen de esta íntima relación entre "fuerza" y "retención", debe buscarse en ciertos accidentes de la niñez en los cuales el paciente se sentía demasiado débil para retener la deposición. Esta tendencia a la retención se expande a la esfera psíquica y conduce a la retención, en lo posible, de todas las emociones, de toda "ebullición" de sentimientos; un estallido sentimental que no puede ser reprimido puede ser seguido por un sentimiento de desdicha tan fuerte como lo era anteriormente la incontinencia anal.
 
     Que existen ciertas conexiones entre el habla y el erotismo anal ya lo sabía yo por el profesor Freud, quien me había hablado de un tartamudo, el origen de cuya manera singular de hablar debía atribuirse a fantasías anales. También Jones ha indicado repetidamente en sus obras el desplazamiento de la libido de las actividades anales a la fonación. Finalmente yo mismo, en un artículo anterior (Über obscöne Wörte), pude indicar la conexión que existe entre la educación musical de la voz y el erotismo anal.
 
     Me pareció que valía la pena comunicar estos casos, puesto que justifican la hipótesis de que la voz y educación del habla están relacionadas con el erotismo anal no sólo de una manera accidental y excepcional sino de acuerdo con las leyes definidas. El proverbio "el silencio es oro", podría servir de confirmación a esta hipótesis en la psicología de los pueblos."

Otra referencia a esto se encuentra directamente en el texto El carácter y el erotismo anal publicado por Freud en 1908 y otro que lo complementa se titula Sobre las transmutaciones de los instintos y especialmente del erotismo anal publicado en 1915. En estos textos, entre muchas cosas de la estructura de la neurosis obsesiva, hace Freud el comentario de que el oro es el estiércol del diablo y hace referencia a los pueblos antiguos. En este espacio hay unos artículos publicados sobre el carácter psíquico del dinero con el objetivo de hacer elaboraciones en torno a este tema. Y finalmente la relación de la voz y el erotismo anal es algo que hay que mirar detenidamente.

*Ferenczi, S (1967) TEORÍA Y TÉCNICA DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Paidós, Buenos Aires, Argentina. P. 203 a 205.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

martes, 9 de octubre de 2012

77 - El carácter psiquico del dinero (*La era del dinero)


Éste es el texto de cierre teórico que se ha basado como los otros del tema el carácter psíquico del dinero en el libro de Jack Weatherford llamado LA HISTORIA DEL DINERO, se recomienda al que quiera ampliar el tema que vaya a ésta fuente para ver el recorrido, y también lo que significa el cambio del dinero en la era virtual no ampliado en este espacio.

"Es algo decididamente nuevo, revolucionario...,
y tendríamos que estar todos muertos de miedo.
SHOLOM ROSEN, banquero"
 
 
"El dinero partió siendo una sencilla mercancía de cobre, de plata, de conchitas y oro; hoy en día incluye monedas y billetes, cheques y cuentas bancarias, las cifras de contabilidad e impresas en tarjetas de plástico, los destellos electrónicos en pantallas de computador y los dígitos almacenados en microprocesadores de silicio. Los diarios financieros monitorean con regularidad la oferta del dinero ya existente, valiéndose de múltiples definiciones de lo que puede ser el dinero y de cuándo debería incluir ítems como las emisiones de deuda pública, las cuentas bancarias y otros instrumentos financieros. Los expertos monetarios parecen algo confundidos sobre cómo definir hoy el dinero, mucho más cerca de cómo calcular su monto total.
Desde la invención del dinero hace unos tres mil años, la gente se lo ha disputado y ha librado batallas para conseguir tanto dinero como le sea posible, cualquiera fuera su forma: lingotes de oro, barras de plata, monedas de cobre, billetes o conchitas de caurí. El dinero nunca fue una herramienta inmóvil, pasiva, y nunca permaneció por mucho tiempo en el mismo lugar o en las mismas manos. Durante siglos, la mitología y la literatura occidentales han escrito la crónica de los goces y pesares de la gente en el proceso de obtener o perder grandes sumas de dinero, pero detrás de tales historias subyace otra historia incluso más importante: la de la lucha incesante entre los grandes países, las instituciones y las personalidades más poderosas por controlar la producción y distribución del dinero en sí mismo... y de determinar incluso la definición de lo que lo sustituye. En el curso de la historia, diversas facciones e instituciones han controlado la producción y regulación del dinero -el Estado y sus varias subdivisiones, la Iglesia o ciertas órdenes religiosas, las ligas de comerciantes y los gremios, las grandes familias de banqueros y los industriales privados, los bancos centrales de todo el mundo y los corredores de divisas- y cada cual ha ejercido un papel particular en cada momento histórico. Los seres humanos han batallado por el dinero no sólo porque nos provee de riqueza y lujos sino, lo que es más importante, porque confiere poder a sus amos. Es la llave mágica que mueve ejércitos enteros y montañas, que edifica castillos y cuidades, que controla la tierra, el agua y la atmósfera; que construye canales y despacha flotas de guerra, y es lo que permite detentar y perder un poder de la más variada índole sobre otros seres humanos. (lo subrayado y cursivo es mío)
El moderno sistema mercantil mundial se inició con los viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo y los de Vasco de Gama a India. Por primera vez en la historia, los barcos surcaron los mares y arribaron a puertos situados en otros continentes, en una red mercantil de carácter global. Los viajes de Colón y Da Gama inauguraron la gran era mercantil del comercio internacional. La vía al poder y la riqueza en la era mercantil descansaba pues en la navegación y el comercio.
Transcurridos dos siglos de comercio global, las rutas se consolidaron y muchos competidores entraron a disputar el envío de especias y seda desde Asia a Europa, esclavos de África a América y plata y Azúcar de América a Europa. El control del comercio pasó de Portugal y España a Inglaterra, Holanda y otras naciones europeas. Poco a poco, en la segunda mitad del siglo dieciocho, surgió una nueva ruta hacia la riqueza, el desarrollo de la producción industrializada en Inglaterra. El centro de la actividad humana y la mayor fuente de ganancias se desplazó desde el comercio a la producción, un foco que perduró casi hasta finales del siglo veinte.
La riqueza pasó de los mercaderes a los industriales que fabricaban una serie de bienes, partiendo de los textiles y derivando rápidamente al acero y otros metales. En los términos de Karl Marx, el gran crítico del capitalismo industrial, el poder y la riqueza estaban en manos de quienes detentaban los "medios de producción": los propietarios de la fábrica. Durante el siglo veinte, la producción se centró en los bienes de consumo, desde los coches a principios de la centuria a los computadores al concluir la misma, y el aprovisionamiento continuo de armamento para las frecuentes guerras que dominaron todo el siglo.
Así como portugueses y españoles no pudieron mantener sus respectivos monopolios sobre el comercio global en los siglos que siguieron a Colón y Da Gama, los países industrializados no pudieron mantener su monopolio sobre la producción, que se difundió rápidamente en América del Norte y Japón y muy pronto al resto del mundo. La fabricación de bienes pasó de ser una novedad económica a algo dado. Antes de lo esperado, Brasil e India consiguieron sobrepasar en producción a sus antiguos amos coloniales. Los computadores y textiles podían fabricarse a precios más bajos en Malasia y en México que en Alemania o en Estados Unidos.
En las décadas finales del siglo veinte, quedó claro que la producción ya no lideraba la economía  en la forma que lo había hecho en el siglo precedente. Los dueños de los medios de producción sólo rara vez eran individuos o familias, y por cierto que ya no conformaban una clase social específica. Las empresas pertenecían a millones de accionistas: desde los jubilados, que viven de un ingreso fijo y limitado, a los billonarios con acciones en un centenar de corporaciones.
En el sistema emergente, el poder fluye bajo el control de una nueva casta de financistas que posee o solamente controla grandes sumas de dinero a través de las firmas de corredores, los bancos, los planes provisionales, las compañías de seguros o las administradoras de fondos mutuos. Ya no mueven especias, seda o esclavos alrededor del mundo en mayor grado que lo que controlan la producción de misiles videograbadores o cafeteras. Controlan el flujo de dinero o, más exactamente, la forma del dinero. Después de que el dinero ha cambiado del metal y el papel al plástico y los chips, estos financistas controlan su conversión de una divisa a otra, su transformación de acciones en bonos municipales, de certificados de depósito en opciones de compra, de hipotecas en fondos mutuos, o su derivación del mercado de futuros a "bonos basura".
Al crecer la importancia del dinero, comienza una nueva batalla por su control en el siglo que se anuncia. Seguramente veremos una prolongada era de gran competitividad en la que muchos tipos de de dinero aparecerán, proliferarán y deaparecerán en oleadas muy rápidas. En ese afán por controlar el nuevo dinero, muchos contrincantes luchan desde ya por transformarse en la institución monetaria fundamental de la nueva era.
La historia ha demostrado repetidas veces que ni el gobierno ni el mercado por sí solos son capaces de regular el dinero. Del viejo Neron a Nixon, los burócratas y los financistas han explotado su poder de regular el dinero en beneficio propio y a corto plazo. Los emperadores romanos redujeron el contenido de plata en las monedas para pagar el costo de un ejército y una burocracia crecientes; y los banqueros y financistas franceses emitieron papel moneda y acciones carentes de valor para un público desprevenido. (el subrayado es mío). Desde el denario romano del reinado de Nerón al assignat galo de la época del duque de Arkansas, los políticos y financistas han creado originales sistemas monetarios que en un principio lograron mejorar la situación económica, pero con el tiempo, cuando la intoxicación hubo pasado, cuando llegaron las cuentas impagas y hubo que volver a la realidad, el sistema basado en un dinero sin respaldo acabó derrumbándose.
El dinero, como el calendario y el sistema de medidas, es un constructo cultural, con ciertas facetas arbitrarias, pero que para funcionar apropiadamente requiere de estabilidad y de cierto grado de predictibilidad. Una sociedad puede basar su calendario en el sol, en la luna o incluso en una combinación de ambos, pero ha de tener un asidero en el mundo real. Lo importante es que el calendario funcione como parte de un sistema estable y que toda la gente lo comprenda. De modo similar, en la medida que el dinero sea estable, puede basarse en conchitas o cuentas de vidrio, en el oro y la plata, o en el plástico y los electrones, pero debe ser necesariamente práctico y predecible.
En los últimos siglos los gobernantes han proporcionado esa estabilidad por la vía de regular su moneda o controlar a los bancos para que lo regularan. Las monedas nacionales están hoy perdiendo la importancia que tenían y nos hallamos ante un sistema enteramente nuevo. Estamos entrando en un período de transición en el que competirán múltiples sistemas generadores de dinero, sin que ninguno de ellos domine sobre el resto.
En ciertos aspectos, el nuevo sistema lucirá como el sistema primitivo, en el que muchos tipos distintos de dinero y de mercancías operaban a la vez. Ahora tenemos sistemas monetarios paralelos y superpuestos.
Puede que las monedas nacionales, como el dólar y el yen, continúen existiendo, pero la tecnología electrónica está produciendo dinero en tantas formas diversas que, por lo menos por un tiempo, el Estado no será capaz de contrlarlo. Y, una vez libre del control estatal, el dinero desempeñará un papel incluso más importante en nuestras vidas que el que ha cumplido hasta aquí y en el pasado.
Desde que irrumplió en la historia de la humanidad, el dinero creó nuevas instituciones y formas de vida, al tiempo que fue corroyendo y constituyendo los viejos esquemas. Cada salto tecnológico y cada vuelco social en la forma que adoptó ampliaron todavía más su función en nuestras vidas. Con el correr de los siglos, el dinero se ha convertido en la variable definitoria no sólo de las relaciones comerciales sino cada vez más de toda clase de relaciones, desde las religiosas y políticas a las sexuales y familiares. (el subrayado es mío).
En la economía global aún en fase de emerger, el poder del dinero y las instituciones surgidas a su alrededor sustituirá al de cualquier nación o cualquier combinación o de cualquier combinación de naciones u organización internacional de las que hoy existen. impulsada y protegida porel poder de la tecnología electrónica, acaba de surgir en el horizonte una nueva elite global, una elite sin lealtades hacia ningún país. Pero la historia ha demostrado muchas veces que la gente que hace las revoluciones en el ámbito del dinero no es siempre la que se beneficia de ellas. La actual revolución electrónica en lo que hace al dinero promete incrementar incluso más el papel del dinero en nuestras vidas públicas y privadas, sobrepasando al paretesco, la religión, los oficios y la cuidadanía como elementos definitorios de la vida social. Nos hallamos en los albores de la era del dinero.
 
El homo economicus no está a nuestras espaldas, sino ante nosotros.
MARCEL MAUSS"
 
 
*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - psicólogo
 


martes, 18 de septiembre de 2012

76 - El carácter psiquico del dinero (*La cultura del dinero)

 
 
Pasando por alto la trascendencia que tuvo la llegada de los españoles en el año 1492, el gran saqueo que llevaron a cabo durante cincuenta años y muchos más elementos históricos, para la conformación del dinero, se citará y se hablará a continuación de la cultura del dinero, consecuencia de la colonización.
 
"La cultura del dinero:
 
España y Portugal enfrentaron múltiples dificultades a la hora de administrar el oro y la plata que extrajeron de las Américas con posterioridad a 1500, pero otros lugares del mundo sacaron provecho de ello. La difusión del oro y la plata de América a través del Atlántico y el Pacífico inauguró la era comercial moderna. Durante los siglos dieciséis y diecisiete, las monedas de plata y hasta las de oro se hicieron asequibles como nunca antes en la historia. A contar de entonces, el empleo de monedas confeccionadas con metales preciosos ya no se limitaría a las personas de fortuna. Desde esa época el panadero podría utilizar monedas para adquirir harina del molinero, quien las empleaba a su vez para comprar trigo al granjero, quien las utilizaba para comprarle el pan al panadero. -se nota aquí la dinámica de intercambio de un objeto que en sí mismo no tiene valor, apartado de contexto, no sirve-. El carnicero y la tejedora, el carretero y la costurera, el cochero y el tonelero comenzaron a comprar sus materiales con dinero y a vender sus productos a cambio de dinero, y con menos frecuencia a intercambiarlos por otros bienes y servicios. Cada vez más se pagaba los impuestos y diezmos en dinero antes que en productos.
Tal como la revolución bancaria había aumentado la cantidad de dinero circulante e incorporado a los mercaderes de toda Europa occidental en un único sistema comercial y financiero, el aumento de monedas de plata en circulación incorporó a las clases menos favorecidas al sistema. El descubrimiento de la gran riqueza de las Américas tuvo un impacto mucho más inmediato en la vida de la gente común que el que había tenido la revolución bancaria precedente. Los oficios que tradicionalmente habían dependido del dinero -soldado, pintor, músico y preceptor- se centraron más todavía en el pago del servicio y menos en la práctica de intercambiarlo por otros servicios, como pensión completa o raciones de pan, alcohol o sal. Incluso las prostitutas y los posaderos comenzaron a mostrarse cada vez más renuentes a aceptar productos y mercancías como forma de pago; todos querían monedas de oro y cuando menos de plata.
En el siglo diecisiete en particular, la nueva redistribución de la riqueza dio origen a una vasta clase media formada por mercaderes. Ellos originaron a su vez oficios enteramente nuevos y centrados en el dinero. Al expandirse la actividad bancaria, aparecieron los intermediaros o brokers, que se especializaron en la compra y venta de cualquier cosa, desde los bienes raíces a una participación en una expedición comercial a China. Y también agentes de seguros especializados en dividir el riesgo asociado a un único viaje entra varios de ellos.
Todos esos nuevos oficios crearon fuentes de riqueza que hasta entonces eran de escasa magnitud e importancia o enteramente desconocidas dentro de la sociedad aristocrática. En  la sociedad feudal, la riqueza se derivaba, privilegios y tierras otorgados por el monarca o arrebatados por la fuerza durante las guerras. Ahora, individuos sin ningún titulo, concesión o porción de tierras tenían más dinero para gastar que los viejos aristócratas. En una era en que el arte de la guerra era cada vez más responsabilidad de un ejército profesional antes que de la clase noble, los mercaderes en alza se vieron en posición de adquirir grandes porciones de tierra que no era preciso conquistar a través de la confrontación. En el sistema social emergente, a la acomulación de una fortuna familiar le seguía cada vez más un título y privilegios y la cuidadosa realización de matrimonios ventajosos.
La mayor disponibilidad de monedas facilitó asimismo el comercio internacional y los nexos financieros que poco a poco comenzaron a interrelacionar las economías regionales. Los mercaderes de toda Europa no aceptaban las letras de cambio de los banqueros, pero estaban dispuestos a aceptar las nuevas monedas de plata fundidas en Perú o en México. El mayor impacto inicial ocurrió en Africa, donde la nueva riqueza estimuló el mercado tradicional de esclavos, que creció más que nunca. Con gran celeridad, una vez abierta la espita de la riqueza de América, Africa se convirtió en un vértice del comercio triangular con Europa y América. Los esclavos africanos iban a parar a las plantaciones caribeñas, la plata americana y el azúcar caribeño iban a parar a Europa, y buena parte de la plata y los bienes manufacturados europeos iban a Africa para comprar más esclavos y embarcaciones rumbo a América.
Durante el siglo dieciocho, los nexos comerciales se extendieron desde el Atlántico norte y la franja media del Atlántico hasta incluir el océano Pacífico y el Indico, y finalmente incluso el Artico. La red se amplió a partir del comercio de esclavos para abarcar el de especias con el sur de Asia, el comercio de seda y porcelana con China, el tráfico de opio con India y el comercio de pieles con Siberia, Canadá y Alaska.
Con la conquista de América, España abrió una tubería que comenzó a bombear un torrente de plata a la economía mundial, pero España fue incapaz de controlar el flujo. Y ningún emperador chino o sultán otomano, ningún sha de Persia y ningún zar ruso resultaron más capaces que los monarcas españoles a la hora de canalizarlo y controlarlo. España había liberado una potencia que ahora corría por todo el globo y operaba con fuerza propia, con independencia de la Iglesia y el Estado. La riqueza de América se había desbocado. El mundo nunca volvería a ser el mismo."
 
Es así como España la gran violadora (no madre) patria, pagó el precio por robar el oro de los indígenas de las Américas, fue como una gran maldición otorgada por el diablo (en creencias de los Bolivianos), y como toda maldición ejecutada con la rudeza del destino, ni España quedó con los privilegios porque a la vez fue robada por varios países del mundo y también el mundo quedó con la suerte del dinero, no siempre buena.
 
Ahora el dinero salió de los ricos o aristócratas al pueblo, a la gente pobre para que ya éstos últimos con el poder que adjudica el mismo, pudieran entrar a competir como también a ganar.


*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - psicólogo

martes, 11 de septiembre de 2012

75 - El carácter psiquico del dinero (*Dorada maldición)



Se continuará viéndo el tema del dinero y su transformación en el mundo social y en el psíquico de lo humano, éste último será el objetivo de este empeño, se seguirá adentrando en el oro, ahora con el componente cercano y muy relacionado, el demonio:

""Haz dinero, si puedes por medios justos, si no, haz dinero por cualquier medio" Horacio

Los indios quechuas, que excavan las minas y extraen los minerales de los Andes bolivianos, se fatigan en el subsuelo y en la penumbra bajo la tierra , bajo la luz vacilante que controlan el demonio y su esposa. Tan sólo el diablo posee el poder de garantizar o denegar el dinero, el éxito y la riqueza a los mineros que allí laboran. De vuelta en la superficie, rezan a la virgen María y los santos para que les ayuden a resolver problemas de salud y amor, pero en los altares a oscuras dentro de las minas solicitan favores al diablo y a su consorte. La virgen María y los santos controlan el agua sobre la tierra y, por esa vía, las cocechas, los animales y la fertilidad, pero puesto que el dinero proviene del oro y la plata, que proviene a su vez de los demonios del diablo en las entrañas de la tierra, sólo este último y su esposa pueden otorgarlo a los humanos. En cierto sentido, el diablo y los mineros bolivianos se parece al dios griego Plutón - Plutón es el dios romano de los infiernos, el griego se llama Hades -, que, como el rector del subsuelo, tenía el poder de distribuir sus metales y era también el dios de la riqueza.

En la profundidad de las cavernas subterráneas, los mineros levantan altares al diablo, a quien llaman El Tío, y a su cónyuge, la China Supay. Las estatuillas lo representan con grandes cuernos retorcidos sobre la cabeza y los ojos saltones , desorbitados, inyectados de sangre. A ambos costados de la cabeza luce grandes orejas de mula, y dos largos colmillos negros afloran de su mandíbula inferior. Los dientes restantes son por lo general dagas afiladas hechas con trocitos de espejos en los que se refleja la escaza luz que pueda haber en la oscuridad de la caverna, otorgando al demonio una sonrisa que resplandece con ferocidad. Lleva una corona enorme, con una serpiente o un lagarto rampante sobre ella, con las fauces abiertas y distendidas en lo que parece un alarido de furia. El ídolo que representa al demonio suele hallarse junto a la figura más bien deslucida de su esposa, de rostro ancho y aplastado y complexión sanguínea, semejante, si se quiere, a las mujeres bolivianas que uno ve por la calle.

Los mineros siempre están realizando plegarias ante las imágenes de El Tío y la China Supay. Encienden velas a los amos del subsuelo y cada minero porta una oferta diaria de un cigarrillo, una libación de alcohol o unas hojitas de coca para el diablo y un terrón de azúcar para su esposa. En ceremoniales específicos de apaciguamiento, después de terremotos o trágicos derrumbes, han de hacerse grandes sacrificios de ovejas o llamas. En estos sacrificios se esparce la sangre alrededor del altar y el chamán extrae el corazón latiendo del animal sacrificial para esparcir la sangre en las cuatro direcciones sagradas de la cosmología incaica. El acto da pie a un contrato, o k'araku, entre el feligrés y las deidades. A cambio de la ofrenda, el diablo garantizará la vida del minero. Los sacrificios suelen realizarse en agosto, el mes sagrado del demonio, en que tradicionalmente los mineros adquieren su equipo y vituallas para el año siguiente. Los sacrificios al diablo también abundan en la estación carnavalesca previa a la Cuaresma, época en que se aflojan los costerñimientos habituales.

De acuerdo con el saber local, ciertos peticionarios codiciosos quieren más que una única vida, más que el justo sustento para persistir en un día más de labor. Anhelan aunténtica riqueza. Para obtenerla, el peticionario debe traer una ofrenda muy particular, un ser humano, al que se sacrifica del mismo modo que la llama. Siempre que aparece en la montaña y cerca de las minas el cuerpo de una persona, casi siempre el de un individuo joven que gozaba hasta entonces de buena salud, y si presenta algunas marcas infrecuentes, los indios comentan que fue sacrificado al diablo y a la China Supay. Un k'araku de ese tipo, un contrato dorado con el diablo, se hace sólo por dinero.

Durante cerca de cinco siglos, los indios de Bolivia han explotado los mayores depósitos de plata del mundo y durante cinco siglos han seguido siendo uno de los pueblos más pobres de la Tierra. No debe sorprendernos, pues, que hayan asociado una maldición a la explotación minera de los yacimientos de plata, a la fundición de monedas y al don de hacer fortuna. Todo cuanto aprecian a su alrededor son amplias evidencias del éxito de esas maldiciones y esos pactos con el diablo. Apuntan a la evidencia histórica, como el asesinato del último emperador inca, Atahualpa, a manos de Francisco Pizarro, quien heredó entonces toda la riqueza del imperio incaico. Apuntan a sus conciudadanos, que han hecho millones de dólares en el tráfico de cocaina, lo que sólo puede haber ocurrido con la ayuda del diablo y su cónyuge. ¿De qué otro modo podrían esos individuos, escasamente educados, haber desafiado los esfuerzos del ejército boliviano y la refinada tecnología que el gobierno de Estados Unidos ha empleado para capturalos? Los mineros saber por experiencia que día a día se arriesgan al sacrificio, a una muerte temprana por accidente o por los estragos que causa la pobreza, en tantos otros, que habitan lejos de allí y nunca han laborado en las minas, llevan la existencia lujosa de los millonarios. Insisten en que esas desigualdades de fortuna sólo pueden explicarse por la vía de sacrificios mágicos y especiales al demonio."

*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

domingo, 9 de septiembre de 2012

74 - El carácter psíquico del dinero (La idolatría del oro*)


Al seguir esta exposición se cae en cuenta que el dinero, no siempre ha sido dinero como lo conoce la humanidad actual, el objeto dinero se ha representado en cosas, animales y humanos (eclavos), etc. Sin embargo hay un elemento adicional a este tema que son los metales como el oro, la plata, el bronce, etc, que han tenido y tienen mucho más valor que un billete de los que circulan actualmente. Este artículo tratará sobre ello:

"La idolatría del oro

Después del alimento, uno de los bienes de intercambio más valorados y populares entre los seres humanos es el metal. De todas las sustancias que pueden utilizarse para fabricar dinero, el metal tiene más aplicaciones prácticas que otras y ha conservado su valor por más tiempo y en un radio mayor que ninguna otra. Como se lo puede reducir a piezas más o menos pequeñas es un buen medio de intercambio. No es tan voluminoso como los troncos empleados por los hondureños, ni tan engorroso como las sacas de maíz de los guatemaltecos. A diferencia de los bienes alimenticio, que desaparecen cuando se los consume, el metal puede ser convertido en algo de utilidad en cualquier momento y pese a todo conservar su valor. Puede convertirse en una joya o la punta de una lanza un día y, al siguiente, ser utilizado nuevamente como dinero.
De los países escandinavos a Africa Ecuatorial, siempre los pueblos han empleado objetos particulares y estandarizados de hierro como dinero. Los sudaneses hacían azadas de hierro. Los chinos tenían una azada de bronce, de una forma ligeramente distinta, y unos cuchillos en miniatura del mismo material. Los antiguos egipcios empleaban el cobre, mientras los pueblos de Europa meridional preferían el bronce. La gente de Myanmar (Birmania) se valía del plomo y la de la península malaya usaba el estaño, que allí abunda.
En Africa Occidental, la gente utilizaba manillas de cobre como una modalidad específica de dinero. En Liberia y otras regiones se valían de tiras alargadas de hierro, aplanadas aplanadas por ambos lados y conocidas como peniques Kissi, en honor de la tribu kissi que las fabricaba. Las tribus de Congo utilizaban barillas de latón, y en Africa Oriental muchas tribus fabricaban objetos de metal con formas distintivas, para utilizarlos sólo en su sociedad. La forma de su moneda de hierro era tanto una forma de identificación para su gente como un lenguaje particular.
Con el desarrollo tecnológico, el tipo de objeto se volvió más refinado y sufrió grandes avances con el descubrimiento de los diversos metales. De todos los metales, el oro ha sido el más valorado en todo el mundo. El oro tiene relativamente pocos usos prácticos fuera del decorativo y en sofisticadas aplicaciones tecnológicas ultramodernas; con todo, la gente se ha sentido siempre atraída por él. Aun cuando carezca de utilidad, la evidencia empírica demuestra que los seres humanos han ansiado siempre tocarlo, emplearlo, jugar con él y poseerlo. (lo subrayado es mío). A diferencia del cobre, que se vuelve de color verde, del hierro que se oxida, y de la plata que pierde su brillo, el oro puro conserva toda su pureza y permanece inmutable.
La gente en todo el mundo ha asociado el oro y la plata con la magia y la divinidad. A veces, la lista de substancias divinas incluía otros bienes preciosos como la seda en la India, las prendas de vicuña en el antiguo Perú, el aceite de oliva en Judea y la mantequilla en el Tíbet, pero en casi todas las partes se consideraba el oro y la plata como substancias de carácter sagrado. En la mayoría de culturas, los dioses valoraban las ofrendas en metales preciosos más que las flores, los alimentos, los animales o incluso los seres humanos.
Los mayas de Yucatán sacrificaban a sus deidades objetos de oro, plata y jade en los senotes sagrados, hondas lagunas que se formaban en la base de piedra caliza de la península. En una comunidad de las tierras altas de Colombia, antes del arribo de los europeos, los indios chibchas realizaban cada año un ritual en que recubrían a su jefe de polvo de oro y, cuando éste se sumergía en el lago sagrado, el agua lo limpiaba del oro y éste se transformaba en ofrenda a los dioses. Los españoles llamaban al jefe "El Dorado", y su riqueza se convirtió en objeto de la mayor persecución en la historia del mundo.
Al oro, en particular, se lo consideraba substancia divina. Los pueblos advertían la semejanza de su colorido con el sol, una coincidencia a la que adjudicaban un significado profundo. Los antiguos egipcios creían que el oro era sagrado para Ra, el dios del sol, y enterraban grandes cantidades del metal con los cadáveres de sus faraones, también figuras divinas. Entre los incas, el oro y la plata representaban el sudor del sol y la luna, y recubrían las paredes de sus templos con estos metales preciosos. Incluso después de la conquista europea, después de que los españoles se apropiaran del oro y la plata indígenas, los nativos decoraron los nuevos templos cristianos con papel aluminio, para imitar los materiales sagrados, y esparcían en el aire confeti dorado y plateado en lugar del polvillo de oro. Los pueblos antiguos de India creían que el oro era el semen sagrado de Agni, el dios del fuego; hacían donaciones en oro por cualquier servicio que los sacerdotes de Agni presentaban".
 
Con esto se irá adentrando el tema a la importancia de la prepresentación del dinero en el psiquismo humano, o como se titula este trabajo, El carácter psíquico del dinero. El oro es más importante y valioso en la vida anímica y psiquica que el papel dinero, idénticamente como en lo social, y siempre se resaltará lo que se dijo anteriormente EL DINERO TOMA VALOR EN LA VIDA CULTURAL Y SOCIAL fuera de este campo no tiene validéz. así que de ahora en adelante una serie de escritos tratará el valor del dinero para terminar analizando todo el conjunto.

*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

jueves, 30 de agosto de 2012

71 - El carácter psíquico del dinero (El dinero-mercancía*)

 
Para seguir con el recorrido del carácter psíquico del dinero ahora este texto que habla del Dinero-mercancía:
 
"En toda época y lugar se ha utilizado las mercancías, de la sal al tabaco, de los troncos al pescado seco y del arroz a las telas, como dinero. Los nativos de ciertas regiones de India utilizaban almendras. Los guatemaltecos, el maíz; los antiguos babilonios y asirios, la cebada. Los nativos de las islas Nicobar se valían de cocos y los mongoles valoraban los bloques de té. Para los pueblos de Filipinas, Japón, Myanmar (Birmania) y otras regiones del sudeste asiático, tradicionalmente el arroz en medidas estandarizadas ha servido como dinero.
Los Noruegos empleaban como tal la mantequilla y en la época medieval utilizaban el bacalao seco, que podía trocarse fácilmente por otros bienes o por monedas al intercambiarlo con los mercaderes hanseáticos de Bergen. Estos vendían a su vez el pescado en Europa del sur, donde había gran demanda los días viernes, para la cuaresma y en otras festividades en que la Iglesia Católica prohibía comer carne.
En China, el norte de Africa y el Mediterráneo se empleaba la sal como dinero. Corriendo grandes riesgos y en algunos de los puntos más calientes del planeta, los pueblos tribiales del Sáhara central extraían de las minas gigantescas láminas de sal, que alcanzaban un metro de largo y varios centímetros de grosor. La sal del Sáhara es una de las de mayor pureza en el mundo, y al ver una caravana de mercaderes de sal es fácil confundirse y suponer que lo que llevan son láminas de mármol blanco atadas al costado de sus camellos. Dada su pureza, es posible cortarla fácilmente en cierto número de porciones estandarizadas. Los mercaderes solían envolver las fracciones menores del producto en un carrizo protector que cubría la sal por entero, para reducir el riesgo de que se astillara y evitar que la gente le arrancara trocitos entre uno y otro intercambio.
La palabra inglesa actual salary y el término italiano, español y portugués "salario" se derivan ambos del término latino sal, o más precisamente salrius, que significa "de sal". Se piensa que a los legionarios romanos se les pagaba en sal o que recibían dinero para comprarla y adobar con ella sus comidas, que de otro modo resultaban demasiado sosas.
Los pueblos pastores empleaban a menudo animales vivos como forma de pago, con la que se estimaban el valor de todo lo demás. Las tribus siberianas se valían del reno, la gente del Borneo de los búfalos, los antiguos hititas estimaban el valor de algo en ovejas y los griegos de la época de Homero se valían de los bueyes. Dondequiera que la gente ha poseído ganado, ha tendido a utilizarlo como dinero. Los pueblos pastores calculan y pagan prácticamente todo -desde los esclavos y las esposas hasta las multas por adulterio y asesinato- en reses.
El ganado desempeñó un papel igualmente importante en la economía de muchos pueblos antiguos, desde Irlanda a Grecia, y en todo el subcontinente indio. El complejo ganadero sobrevive en los tiempos modernos en Africa oriental y meridional, entre algunas tribus como los masai, los samburu, los dinka y los nuer.
La importancia tradicional del ganado subsiste a su vez, indirectamente, en varios idiomas europeos actuales. La palabra "pecuniario", que significa "relacionado con el dinero", se deriva del latín pecuniarius, equivalente a "riqueza ganadera". El as, una moneda romana, representaba un valor equivalente a la centésima parte de un res. Entre los términos ingleses relacionados se incluyen pecunious, un término obsoleto que significa "riqueza", y el más utilizado impecunious, "pobre".
La importancia del lenguaje bovino en la cultura europea también se ejemplifica mediante la palabra inglesa cattle (ganado), que se deriva de la misma raíz latina que dio origen a "capital", otro término ampliamente utilizado como sinónimo de dinero. Chattel -equivalente a "enseres" y a cualquier ítem de propiedad personal transferible, como un esclavo- deriva de la misma fuente. Así, uno puede remontarse hasta los sistemas basados en el ganado y encontrar allí la denominación actual de dos de los sistemas económicos más importantes de la historia europea: el capitalismo y el feudalismo.
Incluso los seres humanos han servido en ocasiones como unidad monetaria. En la antigua Irlanda, las niñas esclavas se convirtieron en una unidad habitual del valor asociado a algo, con la que se tasaban reses, botes, la tierra y las viviendas. Los expedicionarios y mercaderes vikingos vendían a las muchachas a los tratantes de esclavos del Mediterráneo, donde eran altamente valoradas por su cabello pelirrojo o rubio. Los varones irlandeses tenían mucho menos valor como esclavos.
En ciertas regiones de Africa Ecuatorial, en cambio, los eesclavos varones eran más codiciados que las mujeres o los niños, a quienes se valoraba como una mera fracción del valor total de un macho. De todas las formas posibles del dinero, los esclavos resultaron una de las menos confiables, por su elevado índice de mortalidad y su tendencia a escaparse."
 
*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.
 
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

domingo, 26 de agosto de 2012

70 - El carácter psíquico del dinero (dinero de chocolate)


 
Este blog está destinado a escribirse, a leerse y a entenderse desde cada cual, aparte de los temas aquí tratados que consisten en reflexiones desde la mitología, la psicología el psicoanálisis y lo humano en general, nada está desligado de lo otro, un tema tiene que ver con el otro y como resultado hablamos de una misma cosa de la psíquis.

Ahora después de lo que se ha dicho se comenzará con una reflexión y análisis de interés para algunos (yo diría para todos) porque se está en contante relación con el objeto a tratar, EL DINERO, ¿a quién no le ha faltado o sobrado en el caso contrario y por eso se incomoda?, hay angustia, preocupación entre muchas otras cosas que esto puede crear en el ser humano.

Claro está el sujeto puede tener múltiples relaciones con ese objeto, pero alguien se ha preguntado, ¿qué es? ¿cómo funcionaba en el pasado?... a continuación en una serie de escritos se mirará desde un poco de historia hasta llegar finalmente al pensamiento parcialmente final el carácter psíquico del dinero.

Se tomará de referencia para este primer artículo y para algunos otros el libro de Jack Weatherford llamado LA HISTORIA DEL DINERO.

"*Dinero de Chocolate:

Los aztecas empleaban el chocolate como dinero; más exactamente, utilizaban las semillas del cacao, habitualmente denominadas habichuelas. Con estas semillas de cacao se podía comprar frutas y vegetales como maíz, tomates, ajíes, calabazas, chayotes y maní; alhajas de oro, plata, jade y turquesa; bienes manufacturados como sandalias, ropas, capas emplumadas, armaduras acolchadas con algodón, armas, cerámicasy cestería; carnes varias como pescado, venado, pato; y bienes exclusivos como alcohol y esclavos.
Los mercados aztecas solían hallarse a un costado de las edificaciones del gobierno central, de modo que el intercambio de bienes se realizara bajo la supervisión estricta de los funcionarios del gobierno. Mercados como el que había en el centro de Tenochtitlán ocupaban en área muy extensa, y el gobierno prohibía cualquier transacción fuera de la zona oficialmente designada para el comercio. Los funcionarios gubernamentales reglamentaban los precios y las ventas y estaban siempre listos para castigar e incluso ejecutar a cualquiera que violara la ley del mercado. El gobierno patrocinaba asimismo a una casta hereditaria de comerciantes viajeros, los pochtecas quienes gozaban de un estatus oficial muy relevante dentro del estado y tenían su propio dios. Yahcateuctli. Además de los pochtecas, los aztecas enviaban colaboradores oficiales de los tributos, o calpixque, a todos los rincones del imperio para que trajeran de vuelta a la administración central, en las alturas del valle de México, un sinfín de bienes.
El imperio funcionaba sobre la base del tributo y los mercados eran elementos subsidiarios dentro de la estructura política; una serie de mercancías estandarizadas servía como modalidad próxima al dinero. Varios listados tributarios de la época han sobrevivido y nos muestran la cantidad debida por las provincias en maíz, amaranto, frijoles, armaduras de algodón, cuchillos de obsidiana, camapas de cobre, jade, oro, sandalias, escudos, capas emplumadas, cacao, conchitas, plumas y otros bienes de uso práctico u ornamental. El elevado volumen de mercancías desplazadas a lo largo y ancho del imperio azteca se debía ante todo a los tributos pagados por las regiones periféricas a su capital. En ese sentido, el azteca fue en la práctica como todos los imperios de la fase previa a la difusión del dinero. El Antiguo Egipto, Perú, Persia y China funcionaron como todos los sistemas tributarios antes que mercantiles.
Dentro de este sistema tributario, los mercados locales aztecas desempeñaban un papel menor en la distribución de los bienes, pero el cacao tenía una función fundamental en esa esfera reducida de la actividad económica. Entre todas las modalidades de dinero de que disponían los aztecas, el cacao resultó la más asequible y de más fácil empleo. El árbol del cacao produce unas grandes vainas de un color amarillo verdoso, parecidas en aspecto a los catalupes. Al pudrirse, el fruto exhibe una pulpa carnosa y blanca, deliciosa, aún cuando su sabor no guarda mayor relación con el del chocolate. Si se las seca y tuesta para preservarlas, las habichuelas pueden durar muchos meses antes de que se las muela para hacer chocolate.
El cacao crecía sobre todo en el sur de México, en lo que ahora son los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz, y en las naciones de América Central. Desde allí se comerciaba y enviaba como tributo a través del imperio azteca, en particular hasta su capital, Tenochtitlán, donde hoy se yergue la moderna Cuidad de México. El cacao llegó a ser tan importante como medio de intercambio que produjo su propia industria de falsificaciones. Los transgresores vaciaban los hollejos de la semilla de cacao y los rellenaban de barro. Luego sellaban la vaina y mezclaban las habichuelas del falso cacao con las verdaderas, para disimularlas aún más.
El dinero-mercancía, como el cacao, operaba en un sistema basado )en el trueque que en la compra de algo. Un azteca cambiaba una iguana por un cargamento de leña o un cesto de maíz por una trenza de ajíes, y si los bienes no tenían exactamente el mismo valor, se valían del cacao para emparejar las cuentas. La habichuela del cacao servía para estimar el valor y redondear el intercambio, pero no era el medio exclusivo de intercambio. El vendedor que deseaba intercambiar, por ejemplo, un nopal (equivalente a cinco habichuelas de cacao) por una espiga de maíz (equivalente a seis habichuelas) entregaba el nopal y añadía una habichuela para emparejar el valor.
En el caso de grandes adquisiciones, los mercaderes estimaban el valor en términos de bolsas de unas 24 mil habichuelas, pero esas cantidades resultaban muy engorrosas para utilizarlas en las transacciones diarias . Como ocurría en muchos sistemas primitivos en el que el comercio se organizaba en torno de ciertas mercancías relevantes, los aztecas empleaban más de una mercancía para estandarizar los intercambios. Además de las habichuelas del cacao, tenían el quachtli, las capas de algodón, cuyo valor fluctuaba entre sesenta y trecientas habichuelas del cacao. El quachtli servía en transferencias financieras mayores, como la compra de esclavos o de víctimas sacrificiales, en las que los sacos de habichuelas hubieran resultado demasiado voluminosos. Otras mercancías estandarizadas para el intercambio incluían las cuentas de vidrio, las conchitas y las campanillas de cobre, que se intercambiaban incluso en puntos tan al norte como el actual estado de Arizona.
El dinero en la forma de una mercancía tiene la gran ventaja de ser un ítem de consumo y a la vez un medio de intercambio. Los aztecas podían fácilmente moler el cacao empleado como dinero y transformarlo en pasta de chocolate, luego lo batían vigorosamente en un recipiente con agua y obtenían una deliciosa bebida, muy valorada. A diferencia de los billetes y las monedas de bajo costo, que pueden perder fácilmente su valor nominal, el dinero-mercancía posee un valor por sí mismo y puede ser consumido siempre, sin importar cuál sea su estatus en el mercado.
Este valor intrínseco del chocolate, como de todos los demás tipos de dinero, no existe fuera de un determinado contexto cultural. Para que adquiera un valor, la gente ha de querer poseerlo y saber cómo emplearlo (la negrilla es mía). La aficción mesoamericana por el chocolate, entendido como un alimento y un medio de intercambio, contrastaba significativamente con los valores de los primeros piratas europeos que capturaron un barco cargado de habichuelas de cacao: los piratas confundieron las semillas con excremento de conejo y arrojaron todo el cargamento al mar.
El imperio azteca es un ejemplo de lo muy complicadas que pueden llegar a ser las relaciones económicas y políticas aun en ausencia del dinero. Su sistema de distribución alcanzó el nivel más complejo que podía ostentar un sistema imperial y de protomercado dentro de los confines de un imperio tributario y con una modalidad de dinero primitiva o consistente en mercancías. Mediante el empleo de mercancías particulares, llegaron al punto de casi crear un sistema monetario al estilo moderno, pero nunca cruzaron verdaderamente la línea.

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*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo