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domingo, 26 de agosto de 2012

70 - El carácter psíquico del dinero (dinero de chocolate)


 
Este blog está destinado a escribirse, a leerse y a entenderse desde cada cual, aparte de los temas aquí tratados que consisten en reflexiones desde la mitología, la psicología el psicoanálisis y lo humano en general, nada está desligado de lo otro, un tema tiene que ver con el otro y como resultado hablamos de una misma cosa de la psíquis.

Ahora después de lo que se ha dicho se comenzará con una reflexión y análisis de interés para algunos (yo diría para todos) porque se está en contante relación con el objeto a tratar, EL DINERO, ¿a quién no le ha faltado o sobrado en el caso contrario y por eso se incomoda?, hay angustia, preocupación entre muchas otras cosas que esto puede crear en el ser humano.

Claro está el sujeto puede tener múltiples relaciones con ese objeto, pero alguien se ha preguntado, ¿qué es? ¿cómo funcionaba en el pasado?... a continuación en una serie de escritos se mirará desde un poco de historia hasta llegar finalmente al pensamiento parcialmente final el carácter psíquico del dinero.

Se tomará de referencia para este primer artículo y para algunos otros el libro de Jack Weatherford llamado LA HISTORIA DEL DINERO.

"*Dinero de Chocolate:

Los aztecas empleaban el chocolate como dinero; más exactamente, utilizaban las semillas del cacao, habitualmente denominadas habichuelas. Con estas semillas de cacao se podía comprar frutas y vegetales como maíz, tomates, ajíes, calabazas, chayotes y maní; alhajas de oro, plata, jade y turquesa; bienes manufacturados como sandalias, ropas, capas emplumadas, armaduras acolchadas con algodón, armas, cerámicasy cestería; carnes varias como pescado, venado, pato; y bienes exclusivos como alcohol y esclavos.
Los mercados aztecas solían hallarse a un costado de las edificaciones del gobierno central, de modo que el intercambio de bienes se realizara bajo la supervisión estricta de los funcionarios del gobierno. Mercados como el que había en el centro de Tenochtitlán ocupaban en área muy extensa, y el gobierno prohibía cualquier transacción fuera de la zona oficialmente designada para el comercio. Los funcionarios gubernamentales reglamentaban los precios y las ventas y estaban siempre listos para castigar e incluso ejecutar a cualquiera que violara la ley del mercado. El gobierno patrocinaba asimismo a una casta hereditaria de comerciantes viajeros, los pochtecas quienes gozaban de un estatus oficial muy relevante dentro del estado y tenían su propio dios. Yahcateuctli. Además de los pochtecas, los aztecas enviaban colaboradores oficiales de los tributos, o calpixque, a todos los rincones del imperio para que trajeran de vuelta a la administración central, en las alturas del valle de México, un sinfín de bienes.
El imperio funcionaba sobre la base del tributo y los mercados eran elementos subsidiarios dentro de la estructura política; una serie de mercancías estandarizadas servía como modalidad próxima al dinero. Varios listados tributarios de la época han sobrevivido y nos muestran la cantidad debida por las provincias en maíz, amaranto, frijoles, armaduras de algodón, cuchillos de obsidiana, camapas de cobre, jade, oro, sandalias, escudos, capas emplumadas, cacao, conchitas, plumas y otros bienes de uso práctico u ornamental. El elevado volumen de mercancías desplazadas a lo largo y ancho del imperio azteca se debía ante todo a los tributos pagados por las regiones periféricas a su capital. En ese sentido, el azteca fue en la práctica como todos los imperios de la fase previa a la difusión del dinero. El Antiguo Egipto, Perú, Persia y China funcionaron como todos los sistemas tributarios antes que mercantiles.
Dentro de este sistema tributario, los mercados locales aztecas desempeñaban un papel menor en la distribución de los bienes, pero el cacao tenía una función fundamental en esa esfera reducida de la actividad económica. Entre todas las modalidades de dinero de que disponían los aztecas, el cacao resultó la más asequible y de más fácil empleo. El árbol del cacao produce unas grandes vainas de un color amarillo verdoso, parecidas en aspecto a los catalupes. Al pudrirse, el fruto exhibe una pulpa carnosa y blanca, deliciosa, aún cuando su sabor no guarda mayor relación con el del chocolate. Si se las seca y tuesta para preservarlas, las habichuelas pueden durar muchos meses antes de que se las muela para hacer chocolate.
El cacao crecía sobre todo en el sur de México, en lo que ahora son los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz, y en las naciones de América Central. Desde allí se comerciaba y enviaba como tributo a través del imperio azteca, en particular hasta su capital, Tenochtitlán, donde hoy se yergue la moderna Cuidad de México. El cacao llegó a ser tan importante como medio de intercambio que produjo su propia industria de falsificaciones. Los transgresores vaciaban los hollejos de la semilla de cacao y los rellenaban de barro. Luego sellaban la vaina y mezclaban las habichuelas del falso cacao con las verdaderas, para disimularlas aún más.
El dinero-mercancía, como el cacao, operaba en un sistema basado )en el trueque que en la compra de algo. Un azteca cambiaba una iguana por un cargamento de leña o un cesto de maíz por una trenza de ajíes, y si los bienes no tenían exactamente el mismo valor, se valían del cacao para emparejar las cuentas. La habichuela del cacao servía para estimar el valor y redondear el intercambio, pero no era el medio exclusivo de intercambio. El vendedor que deseaba intercambiar, por ejemplo, un nopal (equivalente a cinco habichuelas de cacao) por una espiga de maíz (equivalente a seis habichuelas) entregaba el nopal y añadía una habichuela para emparejar el valor.
En el caso de grandes adquisiciones, los mercaderes estimaban el valor en términos de bolsas de unas 24 mil habichuelas, pero esas cantidades resultaban muy engorrosas para utilizarlas en las transacciones diarias . Como ocurría en muchos sistemas primitivos en el que el comercio se organizaba en torno de ciertas mercancías relevantes, los aztecas empleaban más de una mercancía para estandarizar los intercambios. Además de las habichuelas del cacao, tenían el quachtli, las capas de algodón, cuyo valor fluctuaba entre sesenta y trecientas habichuelas del cacao. El quachtli servía en transferencias financieras mayores, como la compra de esclavos o de víctimas sacrificiales, en las que los sacos de habichuelas hubieran resultado demasiado voluminosos. Otras mercancías estandarizadas para el intercambio incluían las cuentas de vidrio, las conchitas y las campanillas de cobre, que se intercambiaban incluso en puntos tan al norte como el actual estado de Arizona.
El dinero en la forma de una mercancía tiene la gran ventaja de ser un ítem de consumo y a la vez un medio de intercambio. Los aztecas podían fácilmente moler el cacao empleado como dinero y transformarlo en pasta de chocolate, luego lo batían vigorosamente en un recipiente con agua y obtenían una deliciosa bebida, muy valorada. A diferencia de los billetes y las monedas de bajo costo, que pueden perder fácilmente su valor nominal, el dinero-mercancía posee un valor por sí mismo y puede ser consumido siempre, sin importar cuál sea su estatus en el mercado.
Este valor intrínseco del chocolate, como de todos los demás tipos de dinero, no existe fuera de un determinado contexto cultural. Para que adquiera un valor, la gente ha de querer poseerlo y saber cómo emplearlo (la negrilla es mía). La aficción mesoamericana por el chocolate, entendido como un alimento y un medio de intercambio, contrastaba significativamente con los valores de los primeros piratas europeos que capturaron un barco cargado de habichuelas de cacao: los piratas confundieron las semillas con excremento de conejo y arrojaron todo el cargamento al mar.
El imperio azteca es un ejemplo de lo muy complicadas que pueden llegar a ser las relaciones económicas y políticas aun en ausencia del dinero. Su sistema de distribución alcanzó el nivel más complejo que podía ostentar un sistema imperial y de protomercado dentro de los confines de un imperio tributario y con una modalidad de dinero primitiva o consistente en mercancías. Mediante el empleo de mercancías particulares, llegaron al punto de casi crear un sistema monetario al estilo moderno, pero nunca cruzaron verdaderamente la línea.

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*Weathweford, J. (1997) La historia del dinero. de la piedra arenisca al ciberespacio. Editorial: Andrés Bello, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 21 de agosto de 2012

69 - El Cancerbero (ahora Cerbero) presentación de la muerte, el INFIERNO


En otro momento he tocado este tema cuando hablé de Sísifo acá, ahora pretendo ampliar el panorama mostrando por medio del temible Cerbero toda su importancia, mirar el INFIERNO desde una imágen en la mente, ese en el que se encontraron Jesús y Hades, pues una oración lo dice cuando nombra... [descendió a los infiernos y al tercer día resucitó entre los muertos para estar sentado a la diestra de Dios padre todo poderoso...] con todo esto se da cuenta que la mitología no está nada separada del nacimiento de la religión católica y cristiana, es una trasición de A salió B, además, que quieran caricaturizarla es otro empeño mal logrado, pues aún vive. Así es pues que en esta oportunidad se hablará de Cerbero:



*"El Cancerbero:
Hace muchos siglos en las regiones subterráneas de la antigua Grecia, en las cavernas que vomitan fuego que servían de morada a los muertos, se veían almas muertas bebiendo el olvido de la vida terrena en el río Leteo -el río del infierno-.

También se observaban en el averno horribles esqueletos vigilantes heraldos de las Moiras -las diosas griegas del destino, testigos inmutables del nacimiento y del fallecimiento; las hiladeras que tejen los acontecimientos de los mortales, las mismas deidades que "cortan el hilo de la vida" sin clemencia, sin compasión, con frialdad inflexible e inexorable.

Igualmente se distinguían en el Tártaro -morada de los condenados en el en el abismo de los infiernos- Erinias -las diosas griegas de la venganza que tenían como misión castigar  los crimenes y las maldades causadas por los difuntos, a quienes amenazaban con antorchas incandecentes y puñales vengativos para garantizar el orden moral y las leyes de la naturaleza.

Igualmente se diferenciaban Arpías -las divinidades fúnebres mensajeras de Hades -el invisible dios griego de los infiernos-; Arpías encargadas de llevar las almas muertas a aquel mar de llamas , vapor, asfixia y sufrimiento.
En aquel Tártaro -o infierno- se vislumbraba la laguna Estigia en la cual desembocaba el río Hades. En "el agua de Leteo" se bañaba la diosa Envidia -hija del gigante Palas y de la laguna Estigia-.

A la diosa Envidia la acompañaba Odio -un hombre armado con una espada, portador de un escudo de hiel, resentimiento, frustración y amargura-; Odio  que repentinamente se transformaba en una mujer furiosa vestida con serpientes, arañas, murciélagos y alacranes.
A la dios Envidia o a Odio les acompañaba Adulación -la lisonja con figura andrógino- la conjunción del hombre y la mujer reflejando el conflicto interior; Adulación portaba una flauta y se vestía con abejas armadas de aguijones que excretaban miel de trampas, traiciones, intereses escondidos y artimañas.

Junto a Envidia, Odio y Adulación se encontraba Adulterio -una víbora y una lamprea entrelazada-, todos disfrutaban de los vapores calientes de Adormidera -la planta somnifera fuente de sueños de dolor y noches mortales-.
En la laguna Estigia también estaba Hambre -la hija de la infernal tenebrosidad-.
A Hambre la acompañaba pobreza -la divinidad romana hija de lujo y de la osciosidad y madre de la industria y de las artes-.
Igualmente se descubría en el averno Ares -el dios griego de la guerra- y Cronos -el dios que personifica el tiempo-, el cual llevaba la guadaña, la clepsidra o reloj de arena.

A todos los arropaba un eclipse de desastre que les recordaba que ellos eran causantes de la devastación y el fin del mundo.
Mientras Envidia, Odio, Adulación, Adulterio, Hambre, Pobreza, Ares y Cronos se humedecían en el río Hades y en la laguna Estigia del averno; Momo -el dios de la burla y el sarcasmo, hijo del sueño y de la noche mortal-, se reía de aquel carnaval de locura baquica o dionisíanica en honor a los dioses de los placeres, los licores y la inspiración poética orgiástica.
Además acompañaban a los representantes de la maldad hombres y mujeres que Hades -el dios del averno- había transformado en animales: serpientes venenosas, hienas carroñeras, escorpiones traicioneros, murciélagos que no dejaban conciliar el sueño a los fallecidos; buitres del mal aguero devorando las entrañas de los cadáveres putrefactos, nauseabundos y malolientes sin dolientes y ranas diabólicas que croaban incesantemente; mientras ratones hambrientos se escondían del dios Apolo -la personificación del sol y divinidad de la luz, la música, la poesía y la elocuencia.
También se veían Licántropos -hombres lobos- astutos, crueles, muertos de hambre, engullendo cerdos impuros, lujuriosos, esclavos de la gula.
Y en la puerta abierta y cerrada del infierno que separa a los muertos de los vivos, hecha con huesos humanos y adornada con un reloj de arena símbolo de la relaciónes entre entre el mundo superior y el inferior, y un reloj de agua emblema del avance del tiempo y una enorme calavera ingsinia de la caducidad de la vida eterna, se hallaba Cancerbero, -el portero o guardián del Hades-, el responsable que nadie saliera ni entrara sin la autorización del dios del tártaro.
Cancerbero -un perro monstruoso de tres cabezas-, cada una con orejas que parecían seis puñales, con media docena de ojos de fuego, con tres narices que explelían chorros de llamas color arco iris, con tres enormes bocas abiertas, montrando colmillos fluidos, amenazantes y con tres lenguas biforcadas de viboras letales.
Del cuerpo de Cancerbero se desprendían tres largos, gruesos y musculosos cuellos que evidenciaban la fuerza extraordinaria de Hades.
El tronco de Cancerbero se parecía al cuerpo de un león gigante, de cola tenía una fabulosa serpiente que mantenía su cabeza altiva, sus ojos abiertos, lo mismo que su boca mostrando largos colmillos cargados de veneno.
Las extremidades de Cancerbero parecían las patas de una jirafa y se apoyaba en pezuñas que se dividían cada una en cinco garras muy afiladas, agresivas y venenosas.
La piel de Cancerbero parecía una colcha de espinas, aguijones y púas de erizo de colores dorado, plateado, púrpura, negro, blanco y café.
Cancerbero era de configuración contraria a la de la naturaleza, poseso de la fuerza del demonio, vigía de la mansión de los muertos, terror de las almas malvadas y olvidadas.
Cancerbero siempre se mantenía en movimiento, rugiendo fuerte y espantoso a la ves que eructaba olor a carne chamuscada y ecos de dolor, llanto, sufrimiento y arrepentimiento, de almas suplicantes que le imploraban desde sus entrañas que las dejara salir del horno del infierno.
Y una de esas almas que rogaba revivir fuera del Haces, era la de Perséfone -la hija de Zeus dios de los dioses y Demeter la Madre diosa de la agricultura, protectora de los cereales, el trigo y las cosechas-.
A Perséfone, Hades -el dios subterráneo- la raptó y la llevó al Erebo para que reinara con él en el averno.
También le suplicaba a Cancerbero para que la dejara partir del Tártaro Eurídice -una de las ninfas de menor jerarquía quien al momento de contraer matrimonio solemne con Orfeo -el legendario rapsoda y músico griego de estirpe divina-, fue intentada secuestrar por Aristeo -su antiguo amante.
Y al huir la aterrorizada ninfa Eurídice, la mordió la hidra de Lerna (en otras versiones cayó a un nido de serpientes) -una serpiente o dragón enorme de siete cabezas-, poniéndole fin a su existencia terrenal.
Luego la Muerte -hija de la noche y de duro corazón, temida y odiada por los mortales, con sus alas negras y su guadaña-, llevó a Eurídice a la prisión infernal.
Entonces Orfeo muy triste y desconsolado, pero muy enamorado, bajó a buscar a Eurídice en el mundo de los muertos, sin estar invitado.
Al llegar Orfeo a la puerta del Hades, se topó con Cancerbero, quien lo recibió malhumorado porque el poeta no estaba en la lista de invitados al Tártaro.
En aquel momento el recursivo y astuto Orfeo para calmar el mal genio de Cancerbero hizo sonar su flauta erótica y funeraria, su lira de armonía cósmica y su citara mágica recibida del dios Apolo.
Y Orfeo con su música rítmica y espiritual, hizo caer a Cancerbero en "los brazos de Morfeo" -el hijo del sueño y de la noche-.
Y aprovechando las tinieblas del Erebo, Orfeo pasó por el río Hades y por la laguna Estigia y con su melodía y complicidad de Ocno -hijo del sueño y de la noche-, adormeció la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, al dios Ares, a las Moiras -las diosas del destino-, a Cronos -el dios del tiempo- y enterneció los corazones de los demonios, especialmente al dios Hades y a la reina del averno -Perséfone-, quienes toleraron y permitieron a orfeo llevarse a Eurídice al mundo de los vivos, con dos condiciones: una que mientras salieran los enamorados del averno, Orfeo no hicierasonar los fantásticos instrumentos musicales, dos que no mirarahacia atrás para ver a Eurídice.
Tan pronto Orfeo dejó de producir las excelsas melodías, las almas de los malvados, la diosa Envidia, Odio, Adulterio, Pobreza, Adulación, las Moiras, Ares, Cronos, las tres Gorgonas y las Arpías se despertaron y aprovechando que Cancerbero su cruel carcelero, se encontraba dormido, se fugaron en la balsa del demonio por el río Hades, ayudados por Hefestos -el dios griego del fuego terrestre- quien eructó lenguaradas de llamas hacia las regiones celestes. ¡Almas malas!, ¡muertas vivas!, que luego llegaron a la tierra a causar tragedias, sufrimientos, dolores y aflicciones a toda la humanidad.
Y cuando Orfeo iba llegando al portón del hades, miró hacia atrás pata contemplar a su amada Eurídice. Ipso facto, Hades -el dios invisible del Tártaro-, lo castigó sin clemencia, tragándose el Erebo a Eurídice.
Después Orfeo desconsolado, salió por la puerta del averno sin hacer sonar sus instrumentos musicales, en ese preciso instante Cancerbero se despertó y con sus enormes garras, trató de apresar a Orfeo para matarlo.
Afortunadamente en ese momento Heracles -el más famoso y popular de los héroes mitológicos de la antigua Grecia-, vencedor de malhechores y de monstruos, quién tenía fuerza sobrehumana, personificando el valor, la resistencia y el predominio del bien sobre el mal y quien estaba en misión de trabajo que le impuso el rey Eurísteo -monarca de los tirintos-; se trenzó en una lucha bravía con Cancerbero al cual dominó sin armas, con la ayuda de -Atenea- la diosa de la sabiduría, los aspectos mortales y los combates.
Luego Hércules le presentó al rey Eurísteo a Cancerbero y después lo devolvió al mundo de los muertos.
Al llegar Cancerbero al infierno, Hades -el dios del Tártaro- quien estaba muy furioso con Cancerbero su perro portero, por haberdejadoescapar a la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, a Ares -el dios de la guerra-, a Cronos -el dios del tiempo-, a las Moiras -las diosas del destino-, a las tres gorgonas, a las Arpías y a Orfeo a quien las cortes infernales deseaban mantener en el averno para que los distrajera y alegrara con su excelsa música; castigó a Cancerbero convirtíendolo en Cerbero -un perro monstruo con cincuenta cabezas-, condenando a ser el guardián eterno del Caos, el Erebo, el averno, la laguna estigia, el Hades y el Tártaro."
Con este escrito se dice mucho de la vida, la muerte, el amor, la incondicionalidad y muchas otras cosas más.

Video adicional: http://co.tuhistory.com/videos.html 
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* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

lunes, 20 de agosto de 2012

68 - El Unicornio admirador y amador de la más alta belleza


Siguiendo con la idea de la gran influencia de la mitologia griega para el alma humana, aquí la historia del Unicornio para analizar:

"En la antigua Grecia y en regiones lejanas y en regiones lejanas habitaba Unicornio -un animal fabuloso-, su cuerpo cuerpo era como el de un cabritillo esbelto, musculoso y esculpido pero con apariencia de un corcel ampo con alas doradas.

Unicornio posee un cuerno muy largo que se desprende del centro de su frente, cacho en la base negro, en el centro blanco y en la punta rojo.
Asta, símbolo de bravura, de fuerza, de potencia y de dignidad.
Cacho emblema de prosperidad, falo erótico que genera lluvia fecundadora la que anhelan las ninfas y las doncellas que lo rondan.

Según la leyenda nadie podía cazar al Unicornio por la fuerza, ni arreglandole trampas.

Si alguien lo quería observar debía invitarle una doncella pura, entonces unicornio se le acercaba a la virgen y oftateaba el perfume de su sexo y si lo encontraba inmaculado, se deshinibía ante la castidad, lo cataba y generaba tempestades engendradoras y orgásmicas y después de nueve meses florecían mortales.

El cuerpo de Unicornio era considerado por las ninfas que lo cortejaban un afrodisíaco mágico y panacea para calmar sus ansias libidinosas.
El pelo de Unicornio era blanco y su barbilla de cabrito era dorado, barba emblema de autoridad y potencia.

Unicornio era pariente de Amaltea -la cabra que alimentó con su leche milagrosa a Zeus- el dios de los dioses griegos.

El cuerno de Unicornio se asimilaba al "cuerno de la abundancia de Amaltea", -cacho inspirador del concepto de cornucopia-, heraldo de reinos, de naciones y de casas reales.

Unicornio con su lanza purificaba los manantiales, las fuentes y las corrientes envenenadas para que los humanos y animales pudieran beber agua lustral libre de impurezas, mineral que les proporcionaba salud y energía.
La leyenda dice que Unicornio tenía ojos verdes esmeralda de resplandeciente belleza. ¡Ojos vigilantes de omnipotencia y sapíencia! ¡Ojos nrujos, magnetizantes y seductores!, de los cuales no escapaba virgen ninguna ninfa.
Según la leyenda maravillosa Unicornio con sus luceros glacuos podía ver el presente y el futuro.

Según la leyenda la cola de Unicornio era como la de un león y sus cascos eran como los de un ciervo "el rey del bosque" ágil y arrogante.

La mitología dice que el cuerno de Unicornio se asociaba al "árbol de la vida" que cada día crecia y se rejuvenecía.

Unicornio era un animal sagrado para Artemisa -la diosa de la cacería-, por eso ella nunca lo cazó.

Los antiguos griegos creían que el Unicornio con su cuerno portentoso y con su aspecto de pureza e inocencia seducía y encantaba a las Musas.
Unicornio se extrasiaba admirando la desnudez total de las ninfas o docellas salvajemente bellas, -deidades mitológicas de jerarquía inferior-.

Ninfas que hacían harem para el Unicornio y se extasiaban en bosques calurosos, alcahuetes, fragantes, lascivos, ambientados con las melodías de las aves canoras, con la música de la naturaleza y con los conciertos cósmicos.
Las Náyades -ninfas de los ríos- también eran veneradas por el Unicornio, quien igualmente adoraba a las Nereidas -ninfas de los mares interiores-.

Del mismo modo Unicornio idolatraba a las Oceánicas -ninfas del mar libre u Océano- y sentía éxtasis por las Driadas y Hamadriadas -ninfas unidas a la vida de un árbol-.

Los primitivos griegos asociaban al Unicornio con Eros -dios del amor, los deseos y los placeres-.
Sin embargo ellos consideraban al Unicornio como símbolo de pureza, también lo imaginaban "más enamorado que Eros".
Unicornio galanteó a Afrodita -la diosa griega del amor (y del sexo)- pero el corazón de esta deidad estaba consagrado a Adonis -nacido de la princesa Mirra fruto de una relación incestuosa y malhadada con su progenitor- lo mas sublime para Eros.

Psiquis se personificaba en una doncella con alas de mariposa para recordarle que "su amor por las ninfas debía ser puro, casto y desinteresado". regla a la que unicornio le hacía excepciones.

Muchos cazadores griegos pensaban que en Asia y África existían manadas de Unicornios, junto a sus parientes menos agraciados como los rinocerontes quienes también tienen un solo cuerno, cacho al que ellos le atribuían poderes afrodisiacos, amorosos y reavivantes.
Además creían que unicornio se nutría con miel, con leche y con Mandrágora -planta narcótica y erótica- que tenía propiedades extraordinarias o maravillosas como fecundar a la mujer estéril.
El suero de la Mandrágora hacía de antídoto en Unicornio y lo protegía contra la Adormidera -planta somnifera- que mitigó el dolor mortal de Deméter -diosa de la agricultura-, cuando le raptaron su hija.

Psiquis perseveraba a Unicornio para que no cayera en "brazos de Morfeo" -dios del sueño-. Psiquis también le interrumpia el sentido del oido al Unicornio cuando cabalgaba sobre las olas marinas donde moraban las sirenas para que no lo encantaran y se salvara de morir ahogado o destrozado por aquellos "monstruos de bella fealdad".
Unicornio le dejó de legado a las astronomía la Costelación de Unicornio.

* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

martes, 7 de agosto de 2012

67 - Eros y Psique (una historia del amor, el alma y la vida)


Como lo he venido tratando en este sitio, la importancia de la Mitología Griega para nuestra alma y nuestro inconsciente es primordial, inclusive por encima de la misma religión sea cual sea esta, ya que así las sociedades lo desconozcan, todos, TODOS estamos en relación constante con el Amor, el alma, la Muerte entre muchas otras cosas más, yo diría todas.

Es así que en esta oportunidad transcribiré una historia, pues el presente a partir de este segundo es historia.

*"Eros y Psique

 
Erase una vez un rey que tenía tres hijas de singular belleza. La menor Psique (que en griego significa alma) era tan hermosa que llegó a ser admirada como si fuese la Afrodita encarnada. Despechada la diosa del amor al darse cuenta de que sus templos quedaban desiertos porque la gente prefería tributar sus honores a la maravillosa Psique, envió a su hijo Eros para que en forma de horrible monstruo terminara con la infeliz. Poco después, las hermanas mayores de Psique matrimoniaron y como ésta no encontraba pretendiente, su padre consultó al Oráculo, escuchando con espanto como este le ordenaba que vistiera a su quedirísima hija en las galas nupciales y la dejara en la cima de una montaña abandonada a su suerte, porque el Destino había predestinado a la joven como goce un horrible monstruo dotadode una ferocidad extraodinaria y ante el cual temblaba el propio Zeus.
El rey, entre los gemidos y lamentos familiares acompañó a su cándida hija, ajena al futuro que le esperaba, a la cima de la montaña que le había señalado el Oráculo y allí dejó sola en espera de que se cumpliera su fatal Destino. Sin embargo, al llegar la noche, el Céfiro la condujo a un amenísimo prado florido al lado del que se levantaba un maravilloso palacio dorado. Sirvientes invisibles acompañaron a Psique que no podía dar crédito a sus ojos.
"¿Dónde estoy?" - preguntó perpleja la dulce doncella al no distinguir a nadie ni en los jardines ni en las salas del palacio.
"Donde serás amada y tus deseos se verán satisfechos" murmuró una voza su oído.
Y en efecto: como al conjuro de su capricho, y resonaban músicas, se le ofrecían vestiduras, joyas y banquetes. Llegada la noche acudió el misterioso esposo a ejercer los deberes conyugales. Psique, aunque creía que el ser era un monstruo como no había tenido más remedio que explicarle su padre poco antes de abandonarla, notaba una extraña dulzura, una embriaguez de los sentidos; no había en ella repulsión física hacia el misterioso ser; más bien que deforme, parecía de formas proporcionadas. Cuando el día estaba a punto de irrumpir se alejaba para no ser visto. ¿Quién era, cómo era? Psique le importunaba con súplicas y caricias para obtener respuesta pero él nunca accedió a satisfacer su naturalidad curiosidad.
"¿No somos felices así? -decía-. Pues no te atormentes queriendo saber quien soy yo, porque en el momento mismo de conocerme se destruirá nuestra felicidad."
Pasó el tiempo y ante la angustia de sus padres, visitaron a la joven sus hermanas y la incitaron a que matase a su marido pues lo consideraban un monstruo, maligno entre los malignos. Psique no accedió a este consejo, solamente le picaba la curiosidad por saber quién era y sobre todo cómo era realmente. Llena de valor, una noche tomó un candil y temblorosa contempló al ser más maravilloso de la creación que nada tenía que ver con un monstruo; se acercó embelesada hasta él para acariciarle, cuando, ¡oh fatalidad! sin querer derramó una gota ardiente del candil que temblorosa sostenía Psique. Y Eros, pues no era otro que Eros (ya que anteriormente, al ir a cumplir lo ordenado por su divina madre, pasó lo lógico: se enamoró perdidamente de su víctima), desapareció en dirección hacia los espacios etéreos.
Psique se encontró de nuevo en lo alto de la roca en donde  sus padres la habían dejado. Los jardines y el palacio habían también desaparecido. Psique intentó suicidarse y se lanzó a las aguas de un río, pero éste la transportó dulcemente a la otra orilla. Respuesta de esta fatal intención, Psique se dedicó a recorrer el mundo en busca del amado que había sido llamado al orden por su madre y aunque por el momento se hallaba recluido en el palacio de ésta, no por ello dejaba de proteger invisiblemente a su amada. Por otra parte, la diosa del amor perseguía encarnizadamente a la joven y al encontrarla la vejó, la humilló y la sometió a las más espantosas pruebas, todas ellas superadas con éxito con ayuda de su queridísimo Eros.
Porque el amor hizo que pronto Eros perdonara a Psique su veleidad de desear conocerlo tal como era y no pudiendo más voló al Olimpo para rogar a Zeus que le permitiese vivir con su amada. Al comprobar aquel cariño tan inmenso, Zeus no tuvo más remedio que consentir. Llamó a Psique y le hizo comer la ambrosia y beber el néctar en presencia de todos los dioses con lo que ella se convirtió así en inmortal, y con asistencia de todo el Olimpo se celebraron las bodas sagradas de Psique y Eros. Afrodita no tuvo más remedio que aceptar los hechos consumados y así de esta manera quedaron unidos para siempre el Amor y el Alma.
La bella y la Bestia. La perfecta unión del alma y el cuerpo. Cuendo el alma guía al cuerpo evitando las pasiones desenfrenadas y logrando que el ser humano se dedique a cuestiones dignas y nobles, haciendo el bien y entregándose a los demás, sucede como con el diamante, primero tosco y sin brillo, pero después el amor del artista lo pule de forma que en él se reflejala luz del Cielo.
Nuestra era de las computadoras, de la mecánica más tecnificada y del peligro de un holocausto nuclear, ha creado también sus mitos y sus héroes del cine, del deporte, de la televisión, de las finanzas, de la política o de la ciencia ficción, porque la Mitología esa algo consubstancial con el hombre y los griegos fueron maestros consumados de ella".

Texto extraido el 7 de agosto del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.





sábado, 19 de mayo de 2012

66 - Entre el dolor y el amor (la adolescencia, un camino mortífero)



Por: Calos Enrique Correa Lagos, estudiante de la universidad Unab-Cue, 16 de mayo de 2012.

Primeramente este es un escrito que abre el trabajo en el pre-cartel psicoanalítico titulado “El adolescente de Hoy” que como fin tiene dar una mirada diferente este fenómeno desde psicoanálisis. El tema que del que se va a hablar a continuación nace de la inquietud o como se podría llamar también del interés por saber de algo muy hablado socialmente pero desconocido y enigmático a nivel individual y psíquico, se trata de LA ADOLESCENCIA y más exactamente del adolescente.
La adolescencia es el periodo de vida comprendido aproximadamente entre los 10 y 20 años, cuando una persona se transforma de niño en adulto. Esto implica no solamente los cambios físicos de un cuerpo en maduración, sino también muchos cambios cognoscitivos y socio-emocionales. Morris (2005).
Teniendo en cuenta que el dato de la edad no es fijo y varía de acuerdo con cada adolescente se puede suponer que hay cambios en esta etapa de la vida humana. Esos cambios se creen evidentes muchas veces, pero lo que se suele encontrar es un sin lugar tanto en lo físico como en lo psíquico, agregándole a esto un encuentro que se torna violento como desacomodado muchas veces, con lo sexual.
Aquí es donde se expone la intención de este escrito que va más allá de una mera descripción de la adolescencia por parte de la psicología que la ve como una etapa del desarrollo o como se citó anteriormente un periodo de vida. Lo que se trabajará es un más allá de la adolescencia mirándola desde el psicoanálisis que se detiene en el sujeto y su mundo propio.
Vale decir en este punto que lo que se dirá son análisis que conciernen al individuo sin la tendencia a generalizar. De nada valen datos o el “todos” a la hora de escuchar a un adolescente o a sus padres que también sufren este periodo de existencia igual o un poco más que el mismo sujeto, esto abría que verlo desde toda su trama, y acercarse a entender qué es lo que lo configura o lo describe como adolescente, entonces ¿qué es un adolescente finalmente?:
Se encuentra entonces en el diccionario de nuestra lengua que es una persona que está en la adolescencia y ella (la adolescencia) es la “Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo”. http://buscon.rae.es/draeI/
Se refiere entonces con esta definición solamente el desarrollo del organismo, y como se puede evidenciar la complejidad del adolescente no radica únicamente en su cuerpo, pues se pensaría que tanto el niño como el adulto tendrían complicaciones en ese aspecto, es decir, que desde ahora se deja a un lado que la adolescencia tenga su núcleo conflictivo en el cuerpo, no negándole su incidencia, pero lo que aquí importa es verdaderamente lo que pasa con su psiquis, con su alma, con su inconsciente.[1]
Entonces de acuerdo con lo anterior:
Cada uno de ellos llega al desarrollo de su capacidad sexual y a las manifestaciones sexuales secundarias con una historia personal, que incluye un patrón personal en la organización de las defensas contra diversos tipos de ansiedad. Winnicott (1960)
Aquí se entra a un campo bastante amplio relacionado con lo humano enteramente y es lo sexual, la sexualidad que siguiendo a Freud en la psicología de las masas y el análisis del yo dice:
La mayoría de los hombres <> han visto este bautismo como un ultraje; su venganza fue fulminar contra el psicoanálisis el reproche de <>. Quien tenga a la sexualidad por algo vergonzoso y denigrante para la naturaleza humana es libre de servirse de las expresiones más encumbradas de <> y <> […] No puedo hallar motivo alguno para avergonzarme de la sexualidad; la palabra griega <>, con la que quiere mitigar el desdoro, en definitiva no es sino la traducción de nuestra palabra alemana <> {amor}. Freud (1921).
Entonces entendiendo por el momento ese concepto tan relacionado con todo y en especial con el adolescente se dará cuenta de que el amor de acuerdo con la vivencia subjetiva de la sexualidad, también falla, ya más adelante se ampliará esta idea.
Otro tema que concierne al adolescente de sexo femenino o masculino es su relación con el otro y especialmente con sus padres pues:  
Para el niño pequeño los padres son, al principio, la única autoridad y la fuente de toda fe. El deseo más intenso y decisivo de esos años infantiles es el de llegar a parecérseles -es decir, al progenitor del propio sexo-; el deseo de llegar a ser grande, como el padre y la madre. Freud (1908).
El niño ve en sus padres todo lo que quiere ser, y aquí se habla de identificación, pero esto cambia de manera radical en el adolescente pues no quiere llegar a ser como ellos, además pareciera que le estorbaran para llegar a cumplir con su deseo que es abrirle camino a todas las demandas pulsionales que la vida anímica le impone:
Sabemos que el principio del placer corresponde a un funcionamiento primario del aparato anímico y que es inútil, y hasta peligroso en alto grado, para la autoafirmación del organismo frente a las dificultades del mundo exterior. Bajo el influjo del instinto de conservación del yo queda sustituido el principio de placer por el principio de realidad, que sin abandonar el propósito de una final consecución del placer, exige y logra el aplazamiento de la satisfacción y el renunciamiento a algunas de las posibilidades de alcanzarla, y nos fuerza a aceptar pacientemente el displacer durante el largo rodeo necesario para llegar al placer. Freud (1920).
Con todo esto mirar la adolescencia y al adolescente desde su complejidad no es una tarea fácil, se hace necesario entonces especular en este aspecto. El adolescente no es un niño que dependa y se relacione afectivamente con sus padres, pero tampoco es un adulto que pueda hacer cosas con la libertad suficiente, (aunque ahora los hechos pongan esto en duda), sino que está en una especie de limbo tanto físico como psíquico, como se dijo antes no tiene lugar, ya que es arrancado de la comodidad del niño y lanzado a una expectativa del adulto sin llegar a serlo y allí se pensaría que radica parte de su angustia, y leyéndolo desde el principio del placer que en su más temprana experiencia lo vivió, ahora se ve abocado a aplazar de nuevo las demandas de satisfacción y aceptar un aplazamiento de sus pulsiones a la espera de cumplir con los retoños, parcialmente.
Ante este desacomodamiento de lo que estaba establecido y el empuje con su ser a la sociedad que tiene que enfrentar, cada adolescente el resultado es, sin el objetivo de generalizar, una confusión y un estar perdido.
Se dijo anteriormente que su sexualidad falla, y es que ya no es el vínculo afectivo inconsciente con sus padres que traía seguridad, ya es un enfrentamiento con lo real de la sexualidad y más exactamente con el acto sexual donde:
En consecuencia, los miedos e inseguridades que generan las diversas exploraciones sexuales van a ser bloqueados por el uso de drogas –en algunos casos- […] Su utilización de manera indiscriminada genera un efecto deletéreo para la vida anímica de los adolescentes. Cao M. (1997).
Ese efecto venenoso y mortífero sería fruto del encuentro con lo real del sexo del que hay que escapar, pues además es nuevo y debe de ser distorsionado con el uso de drogas como la marihuana, el alcohol, la cocaína o la gran variedad de desconectores de la realidad que existen.
Siendo consecuentes y coherentes con lo que se expone y con el trato que se le está dando a la sexualidad en este texto se tendría que decir que tanto la sexualidad genital como la sexualidad en todo su amplio campo del amor, tambalea en la adolescencia, pues en la primera, el encuentro conlleva angustia, miedo y todo un conjunto de afectos, y en la segunda todo en esta experiencia no se ubica, lo que demanda de parte del yo otras investiduras de objeto narcisista, Es por eso que:
El abordaje de la sexualidad genital desata una serie de vicisitudes en el registro narcisista adolescente. Esta serie se articula de acuerdo a la significación que se lleve a cabo en torno de las vivencias experimentadas (satisfacción o insatisfacción, éxito o fracaso, etc.), y de sus consecuencias prácticas (desenvoltura o inhibición, evitación o compulsión, etc.). De este modo, la sinergia que se desprenda de la combinación entre la vivencia y accionar va a delinear los diversos posicionamientos subjetivos que irán adoptando los adolescentes en ocasión de este nuevo suceso. Cao M (1997).
Terminando esta exposición del mundo subjetivo del adolescente y yendo más allá de la simple observación de los cambios físicos se puede decir que para cada quien esta experiencia se conforma de una manera particular, no hay un adolescente repetido, que se viva así mismo igual a otro, la adolescencia es sufrida individualmente y por ese camino va todo su cauce. Se termina entonces esta introducción al trabajo de pre-cartel esperando avanzar en la discusión y la elaboración.
 
Bibliografía
- Morris, C. (2005). Psicología. Editorial: Pearson Educación de México, S.A. México.
- DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición, extraído de http://buscon.rae.es/draeI/ el 16 de mayo de 2012.
-  Winnicott, D. (1960) La adolescencia extraído de www.tuanalista.com  el 9 de mayo de 2012.
- Freud, S. (1921) La psicología de las masas y el análisis del yo. Editorial: Amorrortu Editores, Argentina.
- Freud, S. (1908). La Novela Familiar del Neurótico. Extraído de www.tuanalista.com el 21 de agosto del 2010.
- Freud, S. (1920). Más Allá del Principio del Placer. Editorial: Hyspamerica ediciones Argentina. S.A. Argentina.
- Cao. M (1997). La sexualidad adolescente en el nuevo milenio (parte 1) extraido de www.tuanalista.com extraido el 15 de mayo del 2012.
 
Carlos Enrique Correa - psicólogo