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lunes, 13 de junio de 2016

116 - LIBERACIÓN ANIMAL, LIBERACIÓN HUMANA (Un estilo de vida)

Hacerse Vegetariano….

La humanidad  históricamente ha evolucionado a partir de la selección múltiple, que se podría explicar con la frase “el más fuerte sobrevive”, sin embargo en esta cadena el ser humano no es el más fuerte si nos detenemos a mirar la constitución corporal, si nos comparamos con un león en la naturaleza, sólo bastaría de un garrazo para morir.

En este orden de la historia el ser humano ha necesitado de algo más que su cuerpo para sobrevivir, por medio de la evolución, su cerebro se ha desarrollado y ha adoptado facultades para pensar, sin embargo esa facultad no siempre ha sido utilizada de manera altruista y de respeto por el otro, sino claramente egoísta y para un bienestar propio, allí en esta lógica aparecen los seres vivos y los objetos, y la explotación para un beneficio económico de los dos.

Allí es donde aparecen los animales siendo tratados como objetos para el beneficio del humano, desde la religión por ejemplo se marca un acento carnívoro desde el génesis, el primer libro donde Dios crea el mundo y dice:

29-30 Y dijo Dios: He aquí que os he dado […] a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida […] les será para comer. Y fue así. (Sociedades bíblicas unidas (1986) P.6)

Esta cita bíblica marca la mirada desde la moral que permite la muerte de seres vivos acompañada por el dolor y el sufrimiento que esto implica. Durante el paso por los 2000 años que lleva la religión se han hecho todo tipo de holocaustos carnívoros para agradar a Dios Jehová, de hecho el olor a carne lo llamaba a él a donde estaban los humanos.

Nunca los animales fueron tan desventurados como hoy. Pero no olvidemos que detrás del papa y los ayatolas están Cristo y Mahoma que nunca tuvieron una palabra de compasión por ellos y a cuyas dos religiones infames hoy pertenecen la mitad de la humanidad. (Vallejo, F (2007) P.319)

Hay con esto un matiz moral que no se limita a las religiones, podemos decir que desde allí surgió, pero se desplazó a las culturas y luego a las sociedades modernas donde hay una masacre sistemática de los animales sin ninguna especie de compasión.

El sacrificio y la crueldad de nuestros hermanos los animales es una infamia. Hace ya algunos años me quite la venda de los ojos y quise hacer mi propia revolución, el ser humano a través de los años ha sido egocéntrico y ha usado a los animales para su propio bienestar económico y para satisfacer su ego disfrazado de necesidad.

Los animales sienten Dolor, Hambre, Sufrimiento, Tedio, Incertidumbre, Miedo, son capaces de percibir la muerte, por esta razón los considero mi prójimo y no mi alimento, ni mi espectáculo, no es solo no comerlos es no financiar su tortura, su agonía (No financiar Zoológicos, circos, el cuero, las prendas de vestir con la piel animal, los cosméticos que primero son utilizados en animales para experimentar. En fin la crueldad animal está a la orden del día).

Volverse vegetariano es encontrar la compasión en su máxima expresión, es decir sentir el dolor del otro, es estar en el lugar de los que sufren, es armarte de valor para combatir a una sociedad ciega, cerrada, egoísta que solo piensan en su beneficio, en su crítica hacia los que pensamos diferente.

Cowspiracy, es un documental el cual se enfoca en el impacto ambiental, la extinción de varias especies, zonas muertas en los océanos, la contaminación del agua y destrucción del hábitat que genera la industria ganadera y todos sus subproductos. Son responsables de la destrucción del suelo,  del 51% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, del 65% de las emisiones de óxido nítrico, un gas de efecto invernadero 296 veces más destructivo que el dióxido de carbono. Afecta el aire, el agua, la tierra se vuelve infértil.

¿Cuál es tu huella de Carbono? Si comiendo una hamburguesa a base de carne animal se gastan 3.000 litro de agua, lo mismo que si te bañaras por dos meses seguidos y el aire contaminado y el suelo que ya es infértil?

Entonces es momento de que seamos conscientes con nuestros animales y nuestra madre tierra, la estamos destruyendo con la contaminación que genera la industria ganadera y avícola y todo lo que depende de ella.

Se trata de que seamos responsables con nuestras propias vidas y evitemos la crueldad tanto como nos sea posible (Liberación Animal – Peter Singer).

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BIBLIOGRAFÍA
1. Sociedades bíblicas unidas (1986) SANTA BIBLIA. Ed: Sociedades bíblicas unidas.
2. Vallejo, F (2007) LA PUTA DE BABILONIA. Ed: Alfaguara, México.
4. Liberación Animal (1975). Peter Singer.

Autora: Jessica Lorena Florez Marín 


domingo, 21 de abril de 2013

83 - EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA



EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA
“Conceptualización y reflexión frente a la negación”

Por:

CARLOS ENRIQUE CORREA LAGOS[1]

Domingo 21 de Abril del 2013

 
Para comenzar este escrito es lícito nombrar alrededor de qué temas va a tratar y su finalidad. Cuando la experiencia arroja una serie de interrogantes, lo más justo de parte del que la vive es formar o al menos intentar hacer algo para tramitarlos. Es lo que sucede cuando se trata con sujetos que expresan un conjunto de manifestaciones sintomáticas que se confunden con su gran carga gozante. A continuación se van a esbozar una serie de pensamientos fruto del trabajo con Toxicómanos y particularmente con el sujeto adicto, para llegar finalmente a exponer pensamientos resultantes de esta labor.

En la sociedad se presentan diferentes fenómenos que la afectan directamente o que a su vez la benefician en la dinámica del mercado y de los productos, ósea de los objetos. A pocos se les escapa de la percepción el hecho de que la juventud adolescente gira en torno a la consecución de objetos que los colmen, que los satisfagan, que los llenen o que los mantengan “ocupados”, es por eso que en la contemporaneidad no es raro ver al joven alienado a su black berry, a su Ipod, a su computador y a su Facebook entre otras muchas novedades tecnológicas que los robotizan y los mecanizan, hasta que al parecer, el contacto social es cada vez más opaco. Y en cambio aparece como preferencia el contacto virtual, el lazo imaginario, débil y engañoso. Con todo esto viene del mismo modo aparejado al sufrimiento que es tan humano, esta metamorfosis actual que se expone no lo eliminó, sino que lo puso más manifiesto, lo exacerbó, ya el sujeto no puede negar esa dimensión del padecer.
Hablar de objetos remite a un campo muy amplio que generaliza el movimiento de las sociedades donde está incluido el sujeto, es así como hay que delimitar el espectro para referirse únicamente al objeto droga, al tóxico, con el que alimentan el alma muchos, y que al mismo tiempo genera un cambio en el orden e las cosas tanto a nivel individual como social.
Se evidencia el malestar social, político, familiar e individual que este objeto trae consigo, familias angustiadas porque tienen uno o varios miembros adictos a una o varias sustancias psicoactivas, tóxicas, y que se ven frente a la “espada y la pared” o sea encerradas sin muchas alternativas. La sociedad aquí también tiene su protagonismo, ya que no saben qué hacer con este “enfermo”, “loco” o “delincuente”, que es capaz de realizar lo impensable para conseguir su producto, es por eso que se gastan cantidades de dinero erradicando cultivos, judicializando a adictos, pero siempre están en el juego de atacar la manifestación.  
Con esta introducción de la temática se comenzará por hablar de lo que realmente es el ambiente donde se encuentran los toxicómanos, en su mayoría, que son las Comunidades Terapéuticas, porque como lo haría un sujeto perverso el goce no les deja cabida para la angustia, como el perverso usa el fetiche, el toxicómano usa la droga que lo mantiene, y no lo deja caer en muchos casos. Este pensamiento se expone para iniciar.
Es importante nombrar que en este trabajo hablará de conceptos psicoanalíticos, como también utilizará el elemento ético del Uno por Uno, la particularidad, ya que no es el objetivo del mismo generalizar, aunque algunos fenómenos se repitan en sujetos, en este espacio no se pretende hablar del “todos” ya que se sabe que un adicto a la marihuana tiene un rasgo que lo diferencia de otro aunque consuma la misma sustancia, es decir, la trama subjetiva no se repite, y ese es su sello.
Siguiendo con el tema de las Comunidades Terapéuticas el desarrollo conceptual en esta parte se hará tomando como base el libro de Elena Goti titulado La Comunidad Terapéutica[2] que en su primera parte lanza la pregunta inicial ¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD TERAPÉUTICA? Y llega a EL DROGADICTO, describiendo en su primer momento como se presenta, dice:
“Viene huyendo, sucio, desaliñado, culpabilizado, golpeado, cansado. Ya ha pasado por varios tratamientos, clínicas, hospitales de día. En todos ellos fracasó. Su familia está cansada, desalentada, frustrada. El único lugar donde era aceptado sin condiciones era entre los “locos”.” Goti, E. (2009) P. 30
Esta descripción es muy consecuente, ya que pareciera que al drogadicto no le importara su imagen, hiciera el esfuerzo por borrarla, por degradarla o por matarla, sin embargo Goti nos dice que huye, ya no encuentra lugar, está afuera o de la realidad en el viaje, siempre parcialmente (exceptuando una patología previa que se apoye en el tóxico, por ejemplo una pre-psicósis), o está afuera de la sociedad porque se siente u objetivamente es expulsado, bien sea por la policía, por otras personas o por él mismo. Lo fijo es que ya no tiene lugar sino en el espacio de “locos” para utilizar el concepto de la autora; en las ollas donde no existe otra opción sino adentrarse en el “infierno”, concepto utilizado por algunos sujetos adictos.
Prosiguiendo con la idea escribe la autora que hay tres maneras de reaccionar al peligro haciendo, la analogía de un incendio, dice en el primer ejemplo que cuando un sujeto percibe el peligro (fuego) siente miedo y su acción es huir y alejarse. En el segundo caso, el sujeto percibe el fuego, sabe que es un peligro, siente rabia, bronca y su acción es atacar las llamas, acabar con la fuente de displacer, y el tercer caso que es donde se ubica el adicto o toxicómano, que es que percibe el fuego (peligro, situación de tensión, problemas, displacer), no siente nada, se bloquea y no reacciona porque está “Encapsulado”, se sale de la realidad para no sentirla por medio del objeto tóxico. Se pregunta entonces Goti por “¿Cuál es la diferencia con el neurótico?” Ibid. P. 35. Y responde:
“Este También a veces está paralizado, aislado, inmovilizado y su relación con la realidad también es deficitaria. Básicamente, que el neurótico siente. No tolera sus sentimientos, pero siente. Y al sentir busca ayuda.” Ibid. P. 36.
El adicto no, en su capsula no siente sino un goce que lo mantiene siempre parcialmente ensimismado en sus sensaciones que lo empujan a buscar la satisfacción que siempre se escapa, en esta parte lo único que encuentra si acude o es llevado por un familiar, adecuado y diferente es la Comunidad Terapéutica que lo acompaña y donde se encuentra constantemente con espejos.
Hasta acá se pone de manifiesto que hay una diferencia algunas veces evidente en la manera como se presenta cada sujeto, el uno sufre y busca, el otro goza y evita encontrarse con el sufrimiento pero también aparentemente “busca ayuda".
En ese camino de escapar del sufrimiento o evitarlo hay sujetos que se encuentran, chocan o se tropiezan en las Comunidades Terapéuticas, y se percibe que su estadía tiene un solo sentido y es el "huir" estando en C.T, y como es de esperarse utilizan varios mecanismos de defensa para hacer de su malestar algo "manejable", así es como entre estos se encuentran la racionalización, la represión, la formación reactiva, la fantasía, la intelectualización y la negación entre muchos más, pero en este espacio dentro de los mecanismos de defensa se trabajará la negación.
Según la definición del diccionario de psicoanálisis de Jean Laplanche[3] la negación es:
Procedimiento en virtud del cual el sujeto a pesar de formular uno de sus deseos, pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose negando que le pertenezca.
La definición dice que el sujeto se niega a aceptar o a responsabilizarse de su propio deseo, es decir que al salir su representación, el sujeto se defiende con fuerzas para no apropiarse de eso. Se pensaría en el discurso de algunos sujetos adictos a un toxico o a varios (policonsumo) que dentro de una C.T se encuentran, cuando manifiestan libremente que quieren consumir y se retractan, que es el caso de la negación, pero se percata en el momento que de la negación de la que habla Freud va mas allá de un simple "no".
En 1925 Freud publica un artículo titulado La Negación donde trabaja este mecanismo de defensa hacia lo inconsciente bajo transferencia, o sea en el dispositivo analítico y cita hablando de un paciente:
En este caso habla que lo negado dentro del dispositivo es realmente lo afirmado bajo el sello del "no" pero "si", en el texto nombra un alzamiento "se alza" la represión, Freud lo dice así "Vemos como la función intelectual se separa en este punto del proceso afectivo" Ibid. Y sigue:
"Con la ayuda de la negación se anula una de las consecuencias del proceso represivo: la de que su contenido de representación no logre acceso a la consciencia. De lo cual resulta una especie de aceptación intelectual de lo reprimido, en tanto que subsiste aun lo esencial de la represión". Ibid.
Hasta este punto en lo que se percibe que consiste la negación no es en un decir "no", sino en una separación afectiva e intelectual, lo que se diferencia notablemente y remite al inconsciente, porque es el afecto lo que realmente no miente. Hay una imagen que fue publicada en redes sociales hace algún tiempo en un grupo de psicoanálisis que se llama Intrapsi[5] que hace parte de un chiste que ambienta esto que se está diciendo.
 
En el ambiente de la Comunidad Terapéutica este es un mecanismo que se evidencia en la convivencia, está el sujeto que de varios años de consumo al tercer día de estar en una C.T dice "ya me siento bien" cuando lo que da cuenta es de un enérgico proceso de negación que hace lo propio con su afecto y su pensamiento.
Es por eso que se decía que no es un "no" dicho desde el pensamiento consciente o la voluntad que tanto se lee en el discurso del adicto, sino un "si" que luego se niega, lo importante, porque lleva implícito un deseo real.

Esa separación o escisión entre el afecto y el pensamiento tiene implicaciones importantes para el sujeto toxicómano ya que si bien usa la capsula de la que habla Goti o la negación como lo dice Freud no se renuncia tan fácilmente a ese goce, entendido en este espacio siguiendo a Chemama en su diccionario de psicoanálisis[6] como las diferentes maneras o modos que el sujeto tiene para relacionarse con la satisfacción. Y se siente en transferencia que se establece con el sujeto adicto en la clínica que eso no se separa de su discurso, un goce nombrado, ya no mudo como en el flash, en la “traba” o en el viaje que busca sostenerse.
En el texto de la negación Freud habla de un:

"Yo primitivo, regido por el principio del placer, -que-, quiere introyectarse todo lo bueno y expulsar de si todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para el en un principio, idénticos"[7]
Aquí en este punto Freud dice que lo exterior para el Yo es lo malo, con todas las implicaciones que tiene este concepto y pensándolo en el desarrollo psíquico del niño querría decir que lo que no es parte de la satisfacción para él es amenazante. Lo que no está muy alejado del sentido de la “traba” en el adicto, quiere huir del displacer y por medio de una inyección, una "guelida" término usado por ellos, o un “plón” escapar de la realidad que lo confronta constantemente al dolor de la vida.
Es así como tomando de referencia a Freud se puede tener como un paralelo del Yo-niño al Yo-adicto cuando dice que el toxicómano tiene un conflicto con la realidad.
El juicio es la evolución adecuada del proceso primitivo por el cual el Yo incorporaba cosas en su interior o las expulsaba fuera de sí, de acuerdo al principio del placer. Ibid.
El juicio que en el sujeto adicto falta o no llega y que lo hace tan vulnerable ante la decisión de consumir o no consumir es lo que predomina ya que está entregado al placer primitivo y a obtener la satisfacción urgente, el “Ya” de la apuesta capitalista con su producción de objetos cada vez más renovados, que en el caso de las sustancias no es diferente.
Su polarización -la del Yo- parece corresponder a la antítesis de los dos grupos de instintos -pulsiones- por nosotros supuestos. La afirmación -como sustitutivo de la unión- pertenece al Eros; la negación -consecuencia de la expulsión- pertenece al instinto -pulsión- de destrucción. Ibid.
Al poner de manifiesto las pulsiones que rigen la vida anímica polarizada en la negación y al agregar la afirmación-vida y la negación-muerte se divisa o se sospecha hacia dónde va dirigido el deseo del toxicómano, y es un camino que se traza entre Satisfacción-Negación-Muerte todo comandado por el primitivo principio de placer, empero como el toxicómano percibe que el toxico no le define su empuje a la muerte, lo intenta de nuevo hasta que se dé el cumplimiento de la pulsión que es el apaciguamiento del cuerpo humano, su detención.
En entonces la negación parte del Yo para defenderse de la angustia de un deseo inconsciente y de no existir, el sujeto quedaría trazado por la lógica del principio del placer. 
La finalidad para terminar de este texto fue la de conceptualizar el fenómeno de la negación como mecanismo psíquico dentro de la Comunidad Terapéutica y la existencia de lo inconsciente en todo este panorama.

[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Comunidad Terapéutica Familiar Escuela de Amor,  El paraíso de los niños, y el hogar de paso. También trabaja en clínica particular.
[2] Las comunidades Terapéuticas, Goti, E. (2009)
[3] Nota 10 Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
[6] Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
 
BIBLIOGRAFÍA
- Goti, E. (2009), La Comunidad Terapéutica, Editorial: Fundación Hogares Claret, Medellín, Colombia.
- Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
- Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. 
 

lunes, 3 de septiembre de 2012

72 - LA HISTORIA DE EDIPO JUGUETE DEL DESTINO (contada con más elementos)


 
Seguiremos con el inevitable u obligado repaso para ver el alma humana desde la Mitología Griega, importante para la psicología de todos los sujetos, por segunda vez con Edipo:

"El rey de Tebas Layo del linaje de Cadmo estaba casándose con Yocasta hija del noble Menoceo. Como pasaban los años y no tenían descendencia consultaron el Oráculo de Apolo en Delfos quien les contestó que puesto que pedían un hijo les podría ser concedido si así lo deseaban, pero que a causa de él les sobrevendrían muchas desgracias llegando incluso a ser el asesino de Layo, su padre, y terminando por casarse con su propia madre. El terror se apoderó de los dos esposos que resolvieron vivir y dormir separados . pero un día en que Layo había bebido más de la cuenta tuvo ganas de ayuntarse con Yocasta y aunque ésta en principio se resistió, como le amaba entrañablemente consintió en ello quedando embarazada.
De este amor nació un hijo varón y recordando ambos progenitores el terrible destino que se cernía sobre sus cabezas resolvieron luchar contra él con todas sus fuerzas y para ello según una versión fue abandonado ("estilo moisés") en un cesto en las porcelosas olas del mar, y según otro relato, uno de los criados de Layo agujereó los pies del casi recién nacido y pasando unas cuerdas por los orificios abiertos lo dejó en el monte Citerón, colgando de los pies de una rama de un árbol. Un pastor que acertó a pasar por allí, se apiadó de la pobre criatura y lo recogió llevándole al palacio del rey Pólibo de Corinto. La esposa de éste, Mérope, le curó los pies y lo crió como si fuera hijo suyo. Al tener los pies hinchados por el horrible suplicio el niño fue denominado Edipo (en griego Oidipous literalmente "pies deformes").
Ya al llegar a la edad viril uno de los compañeros de Edipo se había enemistado con él y con objeto de amargarle le reveló que sus padres no eran los reyes de Corinto. Al llegar a palacio éstos ofrecieron al muchacho una respuesta muy poco convincente por lo que resolvió consultar el Oráculo de Delfos, quien todavía le sumió en mayor confusión y horror cuando oyó por boca de la Pitial: "Matarás a tu propio padre, te casarás con tu madre y dejarás a los hombres una abominable descendencia". Enloquecido por estas predicciones y como en lo más íntimo de su corazón creyera que Pólibo y su esposa Mérope eran sus padres legítimos, no se atrevió a regresar a Corinto por miedo a que se pudiera cumplir lo que el Oráculo le habían manifestado.
Así pues, saliendo de Delfos en vez de marchar hacia el Sur dirección en la que estaba emplazada la cuidad de Corinto se dirigió hacia el Norte, camino de la Beocia cuya capital era Tebas, Por el camino al llegar a un lugar angosto encontró un carro tirado por caballos que le obstruyó el paso mientras la voz de un criado le ordenaba que se apartara y dejara paso al anciano Layo rey de Tebas, quien a su vez increpó con insolencia al muchacho. Edipo levantó cayado que llevaba y poco después el cochero, el propio Layo y un criado murieron descalabrados por el muchacho, sin sospechar que de esta forma se cumplía la primera parte del dictado del inexorable destino, ya que aun no conociendo su identidad había asesinado a su propio padre. En muchas versiones uno de los criados consigue escapar y lleva a Tebas la noticia de la trágica muerte. Edipo no hubiera podido vencer a los tres de no haber sido como héroe que era ayudado por los dioses para que ocurrieran los hechos a los cuales ni ellos podían sustraerse.
Como consecuencia de esta irreparable pérdida Creón o Creonte, hermano de Yocasta, ocupó el trono vacante de Tebas. Poco después un horrible monstruo: la Esfinge que poseía cabeza y senos de mujer, cuerpo de perro, garras de león, alas de águila y una cola provista de un mortífero dardo ensangrentó el país tebano como castigo enviado por Hera ante las constantes infidelidades hacia los dioses. El terrible engendro se colocó cerca de las puertas de la cuidad y a todo viajero que pasaba delante le proponía difíciles enigmas. Los desgraciados al no encontrar la solución eran devorados impunemente y arrojados sus restos por la Esfinge a las olas del mar.
Tantos estragos había causado el monstruo que Creón publicó un edicto en el que manifestaba la intención de casar a su hermana viuda con el que librara al país de aquella plaga. Anunciaba a su vez la intención de entronizar a Yocasta y el salvador de la región y retirarse él del poder, cuando ya uno de sus hijos había perecido ante el singular animal.
Edipo que se hallaba camino a Tebas oyó el pregón y como no tenía su vida en mayor estima a causa de las revelaciones del Oráculo se dirigió hacia donde se hallaba la Esfinge con objeto de que le planteara un enigma.
El monstruo no se hizo de rogar y le preguntó:"¿Cuál es el animal que tiene cuatro pies por la mañana, dos al mediodía y tres por la tarde?" Edipo al escucharlo se sonrió ya que encontró facilísima la respuesta:
"Este animal es el hombre -le manifestó-, pues por la mañana, es decir, en su infancia anda con pies y manos, o sea, a gatas, con las cuatro extreminades, al mediodía, esto es, en la plenitud de la edad se sostiene sobre sus dos piernas y en la tarde de la vejez, necesita un bastón para apoyarse, es decir -tres pies, tres apoyos-."
No bien Edipo hubo pronunciado estas palabras la esfinge se lanzó al abismo desapareciendo para siempre. Edipo recibió en recompensa el reino de Tebas y la mano de Yocasta todavía joven de buen ver, que era su propia madre. Yocasta le dió cuatro hijos, dos de ellos gemelos: Eteocles y polinices varones, y dos hembras, Antígona e Ismene.
Durante algunos años Edipo ignorante de todo, gobernaba a su pueblo junto con Yocasta. Sin embargo, el incesto por inconsciente que fuera terminó por atraer la cólera de los dioses. Una espantosa epidemia se abatió sobre Tebas: las crías de los animales y los hijos de los humanos se deshacían en el seno de sus madres; los frutos se corrompían; las simientes se pudrían en la tierra antes de germinar. Los tebanos buscaron protección en su soberano, al cual desde la aventura con la Esfinge lo tenían como protegido de los dioses. El decano de los sacerdotes se presentó ante Edipo y le expuso la negra situación por la que atravesaba el país. Este les contestó que le afligía mucho contemplar todo aquel estado y que intentando buscar solución había enviado a su cuñado Creonte a que consultara el Oráculo. Todavía no había terminado la entrevista, cuando regresó Creonte comunicando que por orden de los dioses la peste no terminaría hasta que se hubiera descubierto y castigado al culpable del asesinato de Layo.
Sin sospechar nada, Edipo decidió entonces investigar la muerte de su antecesor y pregonó por todo el reino que si alguien tenía algún indicio sobre quien era el culpable que lo manifestara y sería espléndidamente recompensado. Paralelamente envió a buscar al adivino Tiresias, cuyas artes solamente era superadas por Apolo. Se presentó Tiresias y Edipo lo condujo ante el pueblo, comunicándole a que le ayudara a encontrar al asesino. Ante esas palabras Tiresias prorrumpió en lamentos: "¡Es horrible saber aquello que sólo traerá desgracias cuando se sepa!" Edipo no comprendía tanto desconsuelo e incluso llegó a acusar al adivino de encubridor.  Finalmente, Tiresias no pudiendo resistir más manifestó: "No hables más puesto que tú eres el regicida y vives además en relaciones abominables".
Yocasta no quería dar crédito a tales palabras y replicó acremente al adivino diciéndole que aquello no era posible ya que los que se dedicaban a tal oficio prácticamente nunca acertaban, puesto que habían predicho que sería el propio hijo el que mataría a Layo y sin embargo, éste había sido asesinado por unos bandidos y su hijo, abandonado en un lugar desértico, había muerto a los tres días. Entonces el semblante de Edipo se nubló e inquirió en más detalles: "¿Dónde murió exactamente el rey?" "En una encrucijada de caminos y en un lugar en que la vía hacia Tebas se hacía más angosta."
"¿Cómo era?" La propia Yocasta se lo describió y para aseverar más sus palabras mandó llamar al criado que en la mayoría de versiones huye despavorido tras contemplarla escena y que al parecer era el mismo que había abandonado a Edipo recién nacido en el bosque.
Antes de que éste llegara fue introducido un emisario de Corinto que comunicó a Edipo la muerte de Pólibo rogándole que regresara a aquella cuidad para hacerse cargo del trono. Edipo y Yocasta respiran, si Pólibo es el verdadero padre ha fallecido de muerte natural y el Oráculo no se ha cumplido, pero queda la segunda parte de la maldición ¿Y si al regresar a Corinto termina cometiendo incesto con la reina viuda? El emisario entonces intentando tranquilizarle le dice que no se preocupe ¡que Pólibo no es su verdadero padre! ¡Que él fue un niño recogido de una rama de un árbol en la que pendía por los pies y de resultas de lo cual éstos le permanecieron hinchados durante mucho tiempo!.
Edipo ya no pudo más. Sus últimas esperanzas se desvanecieron y apareció la verdad al desnudo. Enloquecido se precipitó como un enajenado por todos los aposentos de palacio en busca de Yocasta, que rápidamente había huido horrorizada. Cuando llega ante ella, la encuentra sin vida pues se había suicidado. Edipo entonces para no ver más las terribles desgracias que había acarreado se saca los ojos con el prendedor del vestido de Yocasta. Acto seguido manda que le presenten ante el pueblo de Tebas como parricida, incestuoso, maldición del cielo y estigma de la tierra. Los criados obedecieron, pero el pueblo recordando lo justo y generoso que había sido hasta entonces no sintió la más mínima aversión, sino una compasión infinita. Edipo entregó el trono a Creonte, su cuñado, en calidad de regente de sus hijos. Solicitó una tumba para inhumar los restos de su madre y esposa y se desterró voluntariamente.
El mito de Edipo, que el médico vienés padre del Psicoanálisis S. Freud (1856-1939) aplicó al complejo de edipo (amor del hijo a la madre y aversión contra el padre considerándolo un rival) sólo funciona a partir del momento de la catástrofe: suicidio de Yocasta y autoceguera de Edipo. - me parece importante acá hacer algunas precisiones sobre el tema, hay que entender que Freud toma el mito para hacer una analogía de lo que pasa a nivel inconsciente con el humano y con eso se abre el abanico de toda una teoría y práctica compleja, que sería un irrespeto ante la misma decir apresuradamente que es que el "niño se enamora de la madre y quiere matar al padre", eso es una superficialidad peligrosa y una ignorancia ciega -. Otro mito que redime en cierto modo toda esta tragedia: la ternura filial de Antígona, una de las hijas de Edipo. Nada la importa que sea una hija nacida de una unión aberrante, es decir de madre e hijo. Su padre es víctima del destino y ha obrado inconscientemente (la negrilla es mía). Es un hombre triste y desgraciado que abandonado necesita la mayor comprensión y cariño.
También Ismene comprende a su padre y se queda en casa para abogar en su favor, pero el peso del sufrimiento lleva a éste a Antígona. La doncella acostumbrada a los refinamientos de la corte, pasó innumerables fatigas, pero siempre con la alegría de ayudar a su padre. Ella fue guía y báculo de Edipo en su vagar por los caminos. El Oráculo le había concedido un rayo de esperanza puesto que los dioses al considerar que sus faltas eran involuntarias le auguraron que el castigo no sería eterno. Vivieron de las limosnas de las gentes compasivas y con una gran pobreza y frugalidad.
De país en país llegaron hasta una aldea del Atica muy alegre, llena de vides y olivos. Cansado por jornada tan fatigosa, el ilustre ciego se sentó a descansar en una piedra. Al poco rato pasó un lugareño y sorprendiéndose de aquella extraña pareja les indicó que debían marcharse de allí porque era lugar sagrado. Edipo por los datos que le ofrecía se dió cuenta de que había llegado al término de su viaje, ya que el Oráculo le manifestó que sus penas finalizarían en cuanti llegara a la región habitada por las Euménides y aquello era Colono en donde se decía que moraban estas terribles diosas de la Venganza. Protectoras del Atica cuando se las aplacaba se conformarían con las penalidades llevadas hasta entonces por Edipo como reparación de sus crimenes o continuarían comportándose como Furias perseguidoras que era el aspecto que tomaban más frecuentemente?.
La noticia de que un anciano vestido con miserable ropaje pero de majestuoso aspecto se había establecido acompañado de una joven en el sagrado bosque consagrado a las Furias, corrió con rapidez por el pueblo cercano y una multitud se dirigió hacia el lugar no con muy buenas intenciones, al considerar el hecho como una profanación. Antígona y Edipo intentaron aplacar a la multitud enfurecida. Entonces llegó Ismene a galope de un esbelto corcel y tras abrazar a su padre y hermana les comunicó que sus hermanos Eteocles y Polinice, no contentos por expulsar a su padre habían roto el compromiso pactado entre ambos por el que reinarían en Tebas cada año alternativamente. Eteocles terminado el plazo se habían negado a dejar el trono. Polinice tras casarse con la hija de Adrastro, rey de Argos en el peloponeso, había reclutado un ejército e invadido Tebas en son de guerra.
"Hemos consultado el Oráculo -continuo Ismene- y nos ha avdertidoque para evitar una guerra fratricida había que traer al padre de los dos contendientes vivo o muerto."
Edipo preguntó a Ismene en caso de regresar a su país sería enterrado en una digna sepultura. Ismene le contestó que por ella no había problema, pero para los demás sus crímenes eran tan horrendos que no le permitirían ser inhumado en tierra tebana. Comprendiendo el desgraciado anciano que la ambición de sus hijos era superior  a su amor filial, les maldijo y solicitó a los habitantes de Colono que contemplaban con gran espectáculo todo lo sucedido, asilopara él y sus amadas hijas.
Casi no habían descubierto a Edipo y a Antígona descansando en la piedra sagrada, anunció que había corrido a avisar al monarca de Atenas, capital de la región emplazada no lejos de los acontecimientos. El soberano que a la sazón era nada menos que Teseo, acudió con su séquito presuroso para saber más detalles. Descubrió al ciego y le preguntó cuál era el objeto de su viaje. Edipo le replicó que su único motivo era terminar sus días en aquel lugar y después ser enterrado dignamente, cosa que reportaría grandes beneficios para su reino. Teseo le invitó a trasladarse a su propio palacio, pero Edipo prefirió quedarse en Colono para cumplir su destino.
Poco después, llegó su cuñado Creonte con gente armada con el propósito de llevarse por la fuerza a Edipo para Tebas. Este no sólo se resistió sino que le conmino que anunciara a sus dos hijos que por su comportamiento la única tierra que poseerían sería la de su propia tumba. Creonte dijo a sus solados que prendieran a Edipo, pero los habitantes de Colono se lo impidieron. Entonces Creonte se apoderó de Antígona e Ismene como rehenes. Suerte que Teseo con su tropa terminó por liberarlas y obligó a Creonte a renunciar a la empresa.
Los sobresaltos de Edipo no habían terminado. Se le anunció entonces que un nuevo pariente solicitaba una entrevista. El anciano comprendió que era Polinice el hijo destronado el que deseaba verlo y rehuyó su encuentro. Una vez más la bondad de Antígona logró que padre e hijo se entrevistaran. Polinice se abrazó a las rodillas de su padre y le solicitó su perdón explicándole cómo tras ser expulsado por su hermano cuando había llegado el tiempo del relevo del trono, se había refugiado en Argos y casándose con la hija de su rey no solamente había obtenido su apoyo, sino el de siete príncipes más. (pie de página eliminado por su falta de importancia para este escrito). Pero para obtener el éxito necesitaba el regreso de su padre.
Edipo inflexible, contestó a Polinice que ahora ya no era tiempo de ruegos, que sino hubiera sido por sus dos hijas hubiera ya perecido miserablemente y nadie le hubiera enterrado en tierra sagrada, ya que tanto él como Eteocles le habían expulsado de la cuidad como un perro. Y terminó maldiciéndole una vez más: "Yacerás en tu sangre como tu hermano en la suya".
Antigona, entonces intentó que su hermano se quedara en Argos junto a su esposa y que no se desencadenara una guerra civil. Pero la respuesta de Polinice fue negativa aduciendo que se hallaba en juego su honor y que lucharía contra Eteocles hasta la muerte. Dichas estas últimas palabras montó en su carro y se alejó.
Al poco tiempo, la tierra tembló. Edipo compredió que había llegado el final de sus días. Hizo llamar  Teseo y en su presencia bendijo a la cuidad de Atenas.
Se internó después con paso firme, como si un milagro le hubiera devuelto la vista, hacia el interior del bosque de las furias o Enirias y llegó a una cueva cuyo umbral se hallaba revestido de bronce y que según la tradición comunicaba directamente con el reino de Hades. Tomó uno de los senderos abiertos dentro de ella hasta que llegó a donde se hallaba una gran piedra. Allí se despojó de sus andrajos se lavó cidadosamente y se vistió con un traje limpio, traído por sus hijas. De pronto se escuchó un pavoroso estruendo que llenó de temor a Antígona e Ismene, las cuales se abrazaron temblorosas a su padre. Este con vos firme les dijo:"¡Hijas mías a partir de este momento ya no tenéis padre!" Los sollozos de las muchachas se interrumpieron al oír una voz increpando: "¡Edipo! ¿Qué esperas?" Edipo confió a Teseo las dos hijas y ordenó que ambas se alejaran de allí sin volverse. Teseo quedó momentaneamente junto a él y pudo atisbar como la tierra se entreabría con suavidad y recibía a Edipo sin causarle violencia ni dolor. El Oráculo había predicho que mientras no se descubriera el lugar de la muerte de Edipo, Atenas sería próspera.
Teseo que en el último trance de su amigo había intentado ocultar la cara con las manos, levantó éstas al cielo para implorar clemencia de los dioses y acabada la plegaria alcanzó a las doncellas que se habían adelantado, dirigíendose a su palacio, sumido en el dolor y en hondas meditaciones.
Tiempo después, Eteocles y Pólinice entablaron la batalla definitiva pereciendo los dos en el combate singular al que ambos se retaron. Creonte que reinó nuevamente en Tebas concedió el honor de dar sepultura a Eteocles, pero no a Polinice, por haberse aliado con los enemigos de su patria contra ésta. Una vez más, la orden sublevó la piedad de Antígona que había regresado a Tebas después de la muerte de su padre. Enterrado Creonte apostó a su guardia con el fin de que sorprendieran a Antígona cuando lloraba sobre las cenizas de su hermano que había sepultado en la tierra para que tuviera eterno descanso. La abnegada joen fue condenada a ser enterrada viva. Pero la valerosa Antígona eludió esta afrenta ahorcándose. El hijo de Creonte, Hemón que amaba a la joven se suicidó también al conocer lo sucedido.
Tal es la historia de este héroe desgraciado y de su descendencia. Y aunque la voluntad, que es la que hace el crimen, no tuvo parte alguna de culpa en lo sucedido, los poetas considerando que la maldad, aun siendo involuntaria, empaña el alma y no hay lugar para la rendición han situado a Edipo una y otra vez en el Tártaro en medio de los grandes delincuentes. ¡Pobre Edipo! ¡pobres familiares suyos! a todos alcanzó la inexorable rueda del Destino y ni los mismos dioses pudieron evadirlos del trágico final presentido y predestinado desde un principio.
Desde los grandes trágicos griegos clásicos por excelencia Esquilo, Sófocles y Eurípides hasta la actualidad, las figuras de Edipo y Antígona han sido inmortalizadas una y otra vez por la Literatura de todos los países y de todos los tiempos. Séneca continuó esta tradición a partir del siglo I de nuestra Era y autores como Corneille (1659), Racine (1644) Voltaire (1718) y Alfieri (1783) mantuvieron viva su memoria. En nuestro siglo escritores como J. Cocteau (1934), B. Brecht (1948) y S. Espriu (1959) han renovado su memoria. También la música y finalmente el Sétimo Arte se ha apoderado de dichas figuras conservando el hondo patetismo que las ha hecho inmortales, de forma que a buen seguro, lo que los dioses y el Destino negaron a Edipo, los hombres se lo han concedido: el don de la Inmortalidad y el recuerdo de la dulce Antígona, que perdurará para siempre."
 
Así termina la versión de Edipo más detallada y con personajes como Teseo y la Esfinge.
 
Texto estraido el 3 de septiembre del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.
 
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 21 de agosto de 2012

69 - El Cancerbero (ahora Cerbero) presentación de la muerte, el INFIERNO


En otro momento he tocado este tema cuando hablé de Sísifo acá, ahora pretendo ampliar el panorama mostrando por medio del temible Cerbero toda su importancia, mirar el INFIERNO desde una imágen en la mente, ese en el que se encontraron Jesús y Hades, pues una oración lo dice cuando nombra... [descendió a los infiernos y al tercer día resucitó entre los muertos para estar sentado a la diestra de Dios padre todo poderoso...] con todo esto se da cuenta que la mitología no está nada separada del nacimiento de la religión católica y cristiana, es una trasición de A salió B, además, que quieran caricaturizarla es otro empeño mal logrado, pues aún vive. Así es pues que en esta oportunidad se hablará de Cerbero:



*"El Cancerbero:
Hace muchos siglos en las regiones subterráneas de la antigua Grecia, en las cavernas que vomitan fuego que servían de morada a los muertos, se veían almas muertas bebiendo el olvido de la vida terrena en el río Leteo -el río del infierno-.

También se observaban en el averno horribles esqueletos vigilantes heraldos de las Moiras -las diosas griegas del destino, testigos inmutables del nacimiento y del fallecimiento; las hiladeras que tejen los acontecimientos de los mortales, las mismas deidades que "cortan el hilo de la vida" sin clemencia, sin compasión, con frialdad inflexible e inexorable.

Igualmente se distinguían en el Tártaro -morada de los condenados en el en el abismo de los infiernos- Erinias -las diosas griegas de la venganza que tenían como misión castigar  los crimenes y las maldades causadas por los difuntos, a quienes amenazaban con antorchas incandecentes y puñales vengativos para garantizar el orden moral y las leyes de la naturaleza.

Igualmente se diferenciaban Arpías -las divinidades fúnebres mensajeras de Hades -el invisible dios griego de los infiernos-; Arpías encargadas de llevar las almas muertas a aquel mar de llamas , vapor, asfixia y sufrimiento.
En aquel Tártaro -o infierno- se vislumbraba la laguna Estigia en la cual desembocaba el río Hades. En "el agua de Leteo" se bañaba la diosa Envidia -hija del gigante Palas y de la laguna Estigia-.

A la diosa Envidia la acompañaba Odio -un hombre armado con una espada, portador de un escudo de hiel, resentimiento, frustración y amargura-; Odio  que repentinamente se transformaba en una mujer furiosa vestida con serpientes, arañas, murciélagos y alacranes.
A la dios Envidia o a Odio les acompañaba Adulación -la lisonja con figura andrógino- la conjunción del hombre y la mujer reflejando el conflicto interior; Adulación portaba una flauta y se vestía con abejas armadas de aguijones que excretaban miel de trampas, traiciones, intereses escondidos y artimañas.

Junto a Envidia, Odio y Adulación se encontraba Adulterio -una víbora y una lamprea entrelazada-, todos disfrutaban de los vapores calientes de Adormidera -la planta somnifera fuente de sueños de dolor y noches mortales-.
En la laguna Estigia también estaba Hambre -la hija de la infernal tenebrosidad-.
A Hambre la acompañaba pobreza -la divinidad romana hija de lujo y de la osciosidad y madre de la industria y de las artes-.
Igualmente se descubría en el averno Ares -el dios griego de la guerra- y Cronos -el dios que personifica el tiempo-, el cual llevaba la guadaña, la clepsidra o reloj de arena.

A todos los arropaba un eclipse de desastre que les recordaba que ellos eran causantes de la devastación y el fin del mundo.
Mientras Envidia, Odio, Adulación, Adulterio, Hambre, Pobreza, Ares y Cronos se humedecían en el río Hades y en la laguna Estigia del averno; Momo -el dios de la burla y el sarcasmo, hijo del sueño y de la noche mortal-, se reía de aquel carnaval de locura baquica o dionisíanica en honor a los dioses de los placeres, los licores y la inspiración poética orgiástica.
Además acompañaban a los representantes de la maldad hombres y mujeres que Hades -el dios del averno- había transformado en animales: serpientes venenosas, hienas carroñeras, escorpiones traicioneros, murciélagos que no dejaban conciliar el sueño a los fallecidos; buitres del mal aguero devorando las entrañas de los cadáveres putrefactos, nauseabundos y malolientes sin dolientes y ranas diabólicas que croaban incesantemente; mientras ratones hambrientos se escondían del dios Apolo -la personificación del sol y divinidad de la luz, la música, la poesía y la elocuencia.
También se veían Licántropos -hombres lobos- astutos, crueles, muertos de hambre, engullendo cerdos impuros, lujuriosos, esclavos de la gula.
Y en la puerta abierta y cerrada del infierno que separa a los muertos de los vivos, hecha con huesos humanos y adornada con un reloj de arena símbolo de la relaciónes entre entre el mundo superior y el inferior, y un reloj de agua emblema del avance del tiempo y una enorme calavera ingsinia de la caducidad de la vida eterna, se hallaba Cancerbero, -el portero o guardián del Hades-, el responsable que nadie saliera ni entrara sin la autorización del dios del tártaro.
Cancerbero -un perro monstruoso de tres cabezas-, cada una con orejas que parecían seis puñales, con media docena de ojos de fuego, con tres narices que explelían chorros de llamas color arco iris, con tres enormes bocas abiertas, montrando colmillos fluidos, amenazantes y con tres lenguas biforcadas de viboras letales.
Del cuerpo de Cancerbero se desprendían tres largos, gruesos y musculosos cuellos que evidenciaban la fuerza extraordinaria de Hades.
El tronco de Cancerbero se parecía al cuerpo de un león gigante, de cola tenía una fabulosa serpiente que mantenía su cabeza altiva, sus ojos abiertos, lo mismo que su boca mostrando largos colmillos cargados de veneno.
Las extremidades de Cancerbero parecían las patas de una jirafa y se apoyaba en pezuñas que se dividían cada una en cinco garras muy afiladas, agresivas y venenosas.
La piel de Cancerbero parecía una colcha de espinas, aguijones y púas de erizo de colores dorado, plateado, púrpura, negro, blanco y café.
Cancerbero era de configuración contraria a la de la naturaleza, poseso de la fuerza del demonio, vigía de la mansión de los muertos, terror de las almas malvadas y olvidadas.
Cancerbero siempre se mantenía en movimiento, rugiendo fuerte y espantoso a la ves que eructaba olor a carne chamuscada y ecos de dolor, llanto, sufrimiento y arrepentimiento, de almas suplicantes que le imploraban desde sus entrañas que las dejara salir del horno del infierno.
Y una de esas almas que rogaba revivir fuera del Haces, era la de Perséfone -la hija de Zeus dios de los dioses y Demeter la Madre diosa de la agricultura, protectora de los cereales, el trigo y las cosechas-.
A Perséfone, Hades -el dios subterráneo- la raptó y la llevó al Erebo para que reinara con él en el averno.
También le suplicaba a Cancerbero para que la dejara partir del Tártaro Eurídice -una de las ninfas de menor jerarquía quien al momento de contraer matrimonio solemne con Orfeo -el legendario rapsoda y músico griego de estirpe divina-, fue intentada secuestrar por Aristeo -su antiguo amante.
Y al huir la aterrorizada ninfa Eurídice, la mordió la hidra de Lerna (en otras versiones cayó a un nido de serpientes) -una serpiente o dragón enorme de siete cabezas-, poniéndole fin a su existencia terrenal.
Luego la Muerte -hija de la noche y de duro corazón, temida y odiada por los mortales, con sus alas negras y su guadaña-, llevó a Eurídice a la prisión infernal.
Entonces Orfeo muy triste y desconsolado, pero muy enamorado, bajó a buscar a Eurídice en el mundo de los muertos, sin estar invitado.
Al llegar Orfeo a la puerta del Hades, se topó con Cancerbero, quien lo recibió malhumorado porque el poeta no estaba en la lista de invitados al Tártaro.
En aquel momento el recursivo y astuto Orfeo para calmar el mal genio de Cancerbero hizo sonar su flauta erótica y funeraria, su lira de armonía cósmica y su citara mágica recibida del dios Apolo.
Y Orfeo con su música rítmica y espiritual, hizo caer a Cancerbero en "los brazos de Morfeo" -el hijo del sueño y de la noche-.
Y aprovechando las tinieblas del Erebo, Orfeo pasó por el río Hades y por la laguna Estigia y con su melodía y complicidad de Ocno -hijo del sueño y de la noche-, adormeció la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, al dios Ares, a las Moiras -las diosas del destino-, a Cronos -el dios del tiempo- y enterneció los corazones de los demonios, especialmente al dios Hades y a la reina del averno -Perséfone-, quienes toleraron y permitieron a orfeo llevarse a Eurídice al mundo de los vivos, con dos condiciones: una que mientras salieran los enamorados del averno, Orfeo no hicierasonar los fantásticos instrumentos musicales, dos que no mirarahacia atrás para ver a Eurídice.
Tan pronto Orfeo dejó de producir las excelsas melodías, las almas de los malvados, la diosa Envidia, Odio, Adulterio, Pobreza, Adulación, las Moiras, Ares, Cronos, las tres Gorgonas y las Arpías se despertaron y aprovechando que Cancerbero su cruel carcelero, se encontraba dormido, se fugaron en la balsa del demonio por el río Hades, ayudados por Hefestos -el dios griego del fuego terrestre- quien eructó lenguaradas de llamas hacia las regiones celestes. ¡Almas malas!, ¡muertas vivas!, que luego llegaron a la tierra a causar tragedias, sufrimientos, dolores y aflicciones a toda la humanidad.
Y cuando Orfeo iba llegando al portón del hades, miró hacia atrás pata contemplar a su amada Eurídice. Ipso facto, Hades -el dios invisible del Tártaro-, lo castigó sin clemencia, tragándose el Erebo a Eurídice.
Después Orfeo desconsolado, salió por la puerta del averno sin hacer sonar sus instrumentos musicales, en ese preciso instante Cancerbero se despertó y con sus enormes garras, trató de apresar a Orfeo para matarlo.
Afortunadamente en ese momento Heracles -el más famoso y popular de los héroes mitológicos de la antigua Grecia-, vencedor de malhechores y de monstruos, quién tenía fuerza sobrehumana, personificando el valor, la resistencia y el predominio del bien sobre el mal y quien estaba en misión de trabajo que le impuso el rey Eurísteo -monarca de los tirintos-; se trenzó en una lucha bravía con Cancerbero al cual dominó sin armas, con la ayuda de -Atenea- la diosa de la sabiduría, los aspectos mortales y los combates.
Luego Hércules le presentó al rey Eurísteo a Cancerbero y después lo devolvió al mundo de los muertos.
Al llegar Cancerbero al infierno, Hades -el dios del Tártaro- quien estaba muy furioso con Cancerbero su perro portero, por haberdejadoescapar a la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, a Ares -el dios de la guerra-, a Cronos -el dios del tiempo-, a las Moiras -las diosas del destino-, a las tres gorgonas, a las Arpías y a Orfeo a quien las cortes infernales deseaban mantener en el averno para que los distrajera y alegrara con su excelsa música; castigó a Cancerbero convirtíendolo en Cerbero -un perro monstruo con cincuenta cabezas-, condenando a ser el guardián eterno del Caos, el Erebo, el averno, la laguna estigia, el Hades y el Tártaro."
Con este escrito se dice mucho de la vida, la muerte, el amor, la incondicionalidad y muchas otras cosas más.

Video adicional: http://co.tuhistory.com/videos.html 
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* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

martes, 7 de agosto de 2012

67 - Eros y Psique (una historia del amor, el alma y la vida)


Como lo he venido tratando en este sitio, la importancia de la Mitología Griega para nuestra alma y nuestro inconsciente es primordial, inclusive por encima de la misma religión sea cual sea esta, ya que así las sociedades lo desconozcan, todos, TODOS estamos en relación constante con el Amor, el alma, la Muerte entre muchas otras cosas más, yo diría todas.

Es así que en esta oportunidad transcribiré una historia, pues el presente a partir de este segundo es historia.

*"Eros y Psique

 
Erase una vez un rey que tenía tres hijas de singular belleza. La menor Psique (que en griego significa alma) era tan hermosa que llegó a ser admirada como si fuese la Afrodita encarnada. Despechada la diosa del amor al darse cuenta de que sus templos quedaban desiertos porque la gente prefería tributar sus honores a la maravillosa Psique, envió a su hijo Eros para que en forma de horrible monstruo terminara con la infeliz. Poco después, las hermanas mayores de Psique matrimoniaron y como ésta no encontraba pretendiente, su padre consultó al Oráculo, escuchando con espanto como este le ordenaba que vistiera a su quedirísima hija en las galas nupciales y la dejara en la cima de una montaña abandonada a su suerte, porque el Destino había predestinado a la joven como goce un horrible monstruo dotadode una ferocidad extraodinaria y ante el cual temblaba el propio Zeus.
El rey, entre los gemidos y lamentos familiares acompañó a su cándida hija, ajena al futuro que le esperaba, a la cima de la montaña que le había señalado el Oráculo y allí dejó sola en espera de que se cumpliera su fatal Destino. Sin embargo, al llegar la noche, el Céfiro la condujo a un amenísimo prado florido al lado del que se levantaba un maravilloso palacio dorado. Sirvientes invisibles acompañaron a Psique que no podía dar crédito a sus ojos.
"¿Dónde estoy?" - preguntó perpleja la dulce doncella al no distinguir a nadie ni en los jardines ni en las salas del palacio.
"Donde serás amada y tus deseos se verán satisfechos" murmuró una voza su oído.
Y en efecto: como al conjuro de su capricho, y resonaban músicas, se le ofrecían vestiduras, joyas y banquetes. Llegada la noche acudió el misterioso esposo a ejercer los deberes conyugales. Psique, aunque creía que el ser era un monstruo como no había tenido más remedio que explicarle su padre poco antes de abandonarla, notaba una extraña dulzura, una embriaguez de los sentidos; no había en ella repulsión física hacia el misterioso ser; más bien que deforme, parecía de formas proporcionadas. Cuando el día estaba a punto de irrumpir se alejaba para no ser visto. ¿Quién era, cómo era? Psique le importunaba con súplicas y caricias para obtener respuesta pero él nunca accedió a satisfacer su naturalidad curiosidad.
"¿No somos felices así? -decía-. Pues no te atormentes queriendo saber quien soy yo, porque en el momento mismo de conocerme se destruirá nuestra felicidad."
Pasó el tiempo y ante la angustia de sus padres, visitaron a la joven sus hermanas y la incitaron a que matase a su marido pues lo consideraban un monstruo, maligno entre los malignos. Psique no accedió a este consejo, solamente le picaba la curiosidad por saber quién era y sobre todo cómo era realmente. Llena de valor, una noche tomó un candil y temblorosa contempló al ser más maravilloso de la creación que nada tenía que ver con un monstruo; se acercó embelesada hasta él para acariciarle, cuando, ¡oh fatalidad! sin querer derramó una gota ardiente del candil que temblorosa sostenía Psique. Y Eros, pues no era otro que Eros (ya que anteriormente, al ir a cumplir lo ordenado por su divina madre, pasó lo lógico: se enamoró perdidamente de su víctima), desapareció en dirección hacia los espacios etéreos.
Psique se encontró de nuevo en lo alto de la roca en donde  sus padres la habían dejado. Los jardines y el palacio habían también desaparecido. Psique intentó suicidarse y se lanzó a las aguas de un río, pero éste la transportó dulcemente a la otra orilla. Respuesta de esta fatal intención, Psique se dedicó a recorrer el mundo en busca del amado que había sido llamado al orden por su madre y aunque por el momento se hallaba recluido en el palacio de ésta, no por ello dejaba de proteger invisiblemente a su amada. Por otra parte, la diosa del amor perseguía encarnizadamente a la joven y al encontrarla la vejó, la humilló y la sometió a las más espantosas pruebas, todas ellas superadas con éxito con ayuda de su queridísimo Eros.
Porque el amor hizo que pronto Eros perdonara a Psique su veleidad de desear conocerlo tal como era y no pudiendo más voló al Olimpo para rogar a Zeus que le permitiese vivir con su amada. Al comprobar aquel cariño tan inmenso, Zeus no tuvo más remedio que consentir. Llamó a Psique y le hizo comer la ambrosia y beber el néctar en presencia de todos los dioses con lo que ella se convirtió así en inmortal, y con asistencia de todo el Olimpo se celebraron las bodas sagradas de Psique y Eros. Afrodita no tuvo más remedio que aceptar los hechos consumados y así de esta manera quedaron unidos para siempre el Amor y el Alma.
La bella y la Bestia. La perfecta unión del alma y el cuerpo. Cuendo el alma guía al cuerpo evitando las pasiones desenfrenadas y logrando que el ser humano se dedique a cuestiones dignas y nobles, haciendo el bien y entregándose a los demás, sucede como con el diamante, primero tosco y sin brillo, pero después el amor del artista lo pule de forma que en él se reflejala luz del Cielo.
Nuestra era de las computadoras, de la mecánica más tecnificada y del peligro de un holocausto nuclear, ha creado también sus mitos y sus héroes del cine, del deporte, de la televisión, de las finanzas, de la política o de la ciencia ficción, porque la Mitología esa algo consubstancial con el hombre y los griegos fueron maestros consumados de ella".

Texto extraido el 7 de agosto del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.