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lunes, 27 de junio de 2016

118 - EDIPO Y EL PADRE - EL PAPEL ESENCIAL DEL PADRE “No todo se ha perdido”


EDIPO Y EL PADRE*

Ya habiendo tocado lo referente al padre para comenzar, desde lo social y lo individual, se sabe que en la estructura familiar un padre sin familia es apenas un hombre, al padre lo construye y le da tal estatuto es la familia, y dentro de la familia, la madre y el o los hijos.

En este punto es fundamental dirigir la mirada y explayarla hacia la estructura primaria de la sociedad, para luego detenerse en lo que el psicoanálisis, el padre y los demás tienen como función en ella.

Con Edipo y el Padre, Freud construye a partir de lo simbólico la trama familiar y habla de la tragedia griega escrita por Sófocles para mostrar la relación con la verdad no sabida y velada por el inconsciente. El mito de Edipo Rey tomado por Freud habla de una tragedia consumada a partir de la ignorancia, es apresurado simplificar este evento diciendo “el hijo se enamora de la madre y quiere matar al padre” o al contrario en la niña “la niña se enamora del padre y odia a la madre”, esto es más profundo y complejo porque justamente es inconsciente, se verá la razón a continuación citando el mito de Sófocles.
Para iniciar el primer relato del libro cuenta:

Delante del palacio de Edipo, en Tebas. Un grupo de ancianos y de jóvenes están sentados en las gradas del altar, en actitud suplicante, portando ramas de olivo. El sacerdote de Zeus se adelanta solo hacia el palacio. Edipo sale seguido de dos ayudantes y contempla al grupo en silencio. Después les dirige la palabra” (Sofocles (SA) P. 3)

Aquí se percibe el suspenso propio de una tragedia, y es que Edipo describe además de un complejo, una tragedia que afecta a todo el reino, es por eso que acuden a él ancianos y jóvenes, para suplicarle que hiciera algo por ellos. La palabra que les dirige es una pregunta: ¿Cuál es la causa de que estéis así ante mí?, ¿el temor, o el ruego? Piensa que yo querría ayudarlos en todo. Sería insensible, si no me compadeciera ante semejante actitud. (Ibid)

Con esto se puede notar lo inconsciente, lo que habita detrás de los velos y que marcó en Edipo su tragedia, él no sabía y en posición de rey debía resolver la maldición que había caído ante su reino. Desde allí entonces comienza el relato de Sófocles a exponer la trama.
Es importante leer el texto completo, además que es corto, para entender toda la tragedia, sin embargo aquí se extraerá lo fundamental con el fin de dar una introducción propia a lo que significa el Complejo de Edipo desde el mito original para luego entrar en la conceptualización desde el psicoanálisis.

Todo esto es atravesado por el oráculo, un grupo de sacerdotisas que adivinaban el futuro y presagiaban los hechos venideros, y así fue que Layo y Yocasta futuros padres de Edipo mandaron a consultar el oráculo y la comunicación fue que no podían tener hijos porque un hijo varón iba a matar a Layo. Pasó el tiempo y Layo embriagado tuvo sexo con Yocasta que quedó embarazada consciente de que los dos tendrían que matar a ese hijo; nació él, y no lo mataron por sus propias manos, sino que enviaron a un sirviente a que lo hiciera, él no pudo por piedad y a cambio de eso lo arrojó por un lugar desolado y fue recogido por un hombre y llevado a otro palacio donde creció y se volvió caballero.

Hasta aquí lo que sucedió con ese hijo, fue expulsado de la realidad hacia la muerte, pero dejado en manos del destino.

Lo que sigue al pasar el tiempo fue la tragedia:

[habla el Rey Edipo recordando lo que sucedió, viéndose confrontado por el sacerdote de Zeus y Tiresias el adivino] En mi caminar llego a ese lugar en donde tú afirmas que murió el rey (Layo). Y a ti, mujer, te revelaré la verdad. Cuando en mi viaje estaba cerca de ese triple camino [aquí se interpreta la triada madre, padre e hijo del Edipo freudiano], un heraldo y un hombre, cual tu describes, montado sobre un carro tirado por potros, me salieron al encuentro. El conductor y el mismo anciano me arrojaron violentamente fuera del camino. Yo, al que me había apartado, al conductor del carro, le golpeé movido por la cólera. Cuando el anciano ve desde el carro que me aproximo, apuntándome en medio de la cabeza, me golpea con la pica de doble punta. Y él no pagó por igual, sino que, inmediatamente, fue golpeado con el bastón por esta mano y, al punto, cae redondo de espaldas desde el carro. Maté a todos. (Ibid, P36-37)

Edipo mata a Layo sin saber que es su Padre, ocupa el trono de este y se apodera de la que era su esposa, ocupa el reinado de Tebas. Así fue como se organizó la verdad no sabida y fue hasta sus últimas consecuencias, tuvo cuatro hijos con ella, dos hombres y dos mujeres.

Cuando esta verdad es revelada, y todos los hechos asociados y encadenados viene la verdadera angustia del Edipo Rey, esta angustia fue también acompañada por Yocasta en igual dimensión, Yocasta se precipita al palacio y se ahorca:

Cuando él la ve, el infeliz, lanzando un espantoso alarido, afloja el nudo corredizo que la sostenía. Una vez que estuvo tendida, la infortunada, en tierra, fue terrible de ver lo que siguió: arrancó los dorados broches de su vestido con los que se adornaba y, alzándolos, se golpeó con ellos las cuencas de los ojos, al tiempo que decía cosas como estas: que no le verían a él, ni los males que había padecido, ni los horrores que había cometido, sino que estaría en oscuridad el resto del tiempo para no ver a los que no debía y no conocer a los que deseaba. (Ibid, P.57)

Toda esta exposición del mito tiene como objetivo pesquisar el punto de donde Freud extrae de este mito lo inconsciente, la muerte del padre y el suicidio de la esposa-madre. Se repite entonces que todo este acto es un acto inconsciente, sin darse cuenta, nadie sabía hasta que sucedió.

Seguidamente a esto entonces se dará la exposición del complejo de Edipo en Freud y cómo este es retomado por Lacan, todo esto atravesado por el lugar que ocupa el padre en el mismo.

Freud adopta esta tragedia para explicar lo que pasa en el alma humana y en la organización subjetiva de la familia, plantea lo que antes se nombraba como la triada Madre – Padre – Hijo en un triángulo donde opera el complejo de Edipo.

“El hijo, ya de pequeño, empieza a desarrollar una particular ternura por la madre, a quien considera como su bien propio y a sentir al padre como un rival que le disputa esa posesión exclusiva; y de igual modo, la hija pequeña ve en la madre a una persona que le estorba su vínculo de ternura con el padre y ocupa un lugar que ella muy bien podría llenar” (Freud, 1910). Extraído de: Vega, V (2015) P. 3.

Esta es la exposición del Edipo freudiano, lo importante que hay que mirar aquí es el sentir, el registro del sentimiento que se presenta en el complejo de Edipo, de esto ni siquiera el niño es capaz de hablar, él vive en un continuo intercambio de pasiones, no resiste en los primeros años que un desconocido se acerque a la madre o al padre en el caso de la niña.
Esta es la parte positiva del complejo donde hay celos, iras y angustias, sin embargo la autora habla de una parte negativa del complejo y dice que:

[…] consiste en deseos amorosos hacia el progenitor del mismo sexo y; celos y hostilidad hacia el del sexo opuesto. La descripción del Complejo de Edipo en su forma completa le sirve a Freud para dar cuenta de la ambivalencia que el niño siente hacia sus padres; así como el desarrollo de los componentes hetero y homosexuales; cuestión que luego es retomada como trabajo propio de la adolescencia y que consiste en transitar el camino hacia el encuentro con el sexo y el desasimiento de la autoridad parental. El Complejo de Edipo y el de castración son reeditados en la adolescencia y marcan la tarea de la diferenciación de las posiciones femeninas y masculinas. (Ibid)

La parte negativa estaría determinada entonces por la elección de objeto invertido, determinando la vida del sujeto para sus futuras relaciones con la sexualidad y el amor. Como Vega lo cita, todo esto le sirve a Freud para darle argumentos a sus observaciones clínicas y su propia experiencia con el nuevo descubrimiento, el psicoanálisis. No su autoanálisis, pues él no pudo tratarse solo, sino que lo hizo por medio de la letra y la correspondencia con su amigo Fliess.

La elección del camino sexual estaba para Freud puesta en evidencia desde la relación que cada sujeto hubiera tenido en el complejo de Edipo, hoy en día no es diferente, todas esas marcas inconscientes que no cesan de operar en el exterior y en el interior de cada uno, las relaciones sociales y sentimentales que se establecen, son altamente influenciadas por aquella vivencia.

Aquí en esto, también aparece la autoridad y la tarea de cada sujeto de la sociedad por separase de aquella relación  edipica con los padres y ser un hombre o una mujer con su propio deseo, ya no con un deseo prestado donde se puede quedar atrapado.

Pero hasta aquí sólo se ha hablado del complejo de Edipo en el niño, como regularmente Freud lo hizo, por su cultura, una cultura del Hombre con H mayúscula donde primaba la primacía del hombre sobre la mujer, pero con todo y esto, las mujeres siempre han existido, bien sea en su lugar relegado frente al hombre, haciéndole un contrapeso a aquel o simplemente yendo en contra con furia, como fue el caso de las feministas.

¿Qué hay de la experiencia edipica en la mujer o en la niña?. Marina Recalde escribe un texto llamado Del Edipo a la Sexuación donde describe históricamente el paso de Freud por la teorización.

El primer tiempo (1905-1923) donde expone la premisa fálica de niños y niñas, todos por igual, ”Sin embargo, el –El tabú de la virginidad – distingue una fase masculina en la mujer, durante la cual le envidia al varón su pene” (Recalde, M (1995)).

El segundo tiempo (1924-1930):

Freud se pregunta por la disolución del complejo de Edipo –que pone fin a la premisa fálica- su teoría empieza a tambalear. En –El sepultamiento del complejo de Edipo- establece entonces una disimetría. Para el varón el complejo de Edipo se va a pique por la amenaza de castración. Para la niña…” (Ibid)

En este punto la autora evidencia una limitación de la investigación freudiana frente al complejo de Edipo, ¿qué pasa con la niña?, Recalde expresa que en Freud hay una oscuridad al respecto y un silencio durante años.

Lo único claro es que no se produce de igual forma que en el varón. La niña acepta la castración como algo consumado. Freud mismo se encarga de aclarar que tanto el deseo de poseer un pene como el de recibir un hijo permanecen en el inconsciente y contribuyen a preparar al ser femenino para su posterior papel sexual. (ibid)

El asunto se complejiza para Freud y para todos, entender en la clínica y luego en lo social, el papel de la pérdida que hay que simbolizar e inscribir. La operación pene – hijo, perdida o bien preciado que se realiza necesariamente en el alma de cada uno, cayendo luego al campo de los recuerdos o al sin voz del olvido.

La autora expone tres salidas en la niña que Freud plantea:

[Son] el complejo de masculinidad, la inhibición de la sexualidad y la salida –femenina- -vía la ecuación simbólica pene-hijo. Este deseo de tener un hijo del padre posteriormente tendrá un antecedente: en primer término fue un reclamo dirigido a la madre. Se redimensiona entonces la relación con la madre, que ahora resulta ser lo primario. El Edipo es secundario. (Ibid)

Se nota pues que el Edipo freudiano cambia si es en un niño o en una niña, establece diferentes maneras de como cada uno o una se relaciona con esa experiencia fundante, tal vez es por ello que las mujeres establecen una relación con la madre desde el resentimiento y la envidia, no siendo muy diferente en el hombre.
Hasta aquí la teorización del complejo de Edipo en ambos sexos desde la teoría freudiana, en síntesis se puede decir que cumple diversas funciones como:

a) El hallazgo de un objeto de amor que deriva de las investiduras de objeto primarias.
b) La consolidación de identificaciones secundarias que resultan del Complejo de Edipo tras haber resignado a los padres como objetos incestuosos.
c) el acceso a una genitalidad posterior ya que en la etapa fálica se trataba de la instauración de la primacía del falo y no de la genitalidad.
d) la constitución de las diferentes instancias, especialmente la del superyó (como introyección de la autoridad paterna) que marca las prohibiciones de incesto y parricidio, así como también la constitución del ideal del yo (Ibid)

Para finalizar se dice entonces que el resultado del complejo de Edipo es la identificación y la inscripción en la cultura por la resignación de un viejo deseo incestuoso, trámite que se realiza para no caer en la ignorancia y cumplir el designio de Edipo, que asesinó a su padre sin saberlo. Cabe decir también que esta operación la impulsa la cultura, ya que en la sociedad, al menos occidental, está inscrita psíquicamente esta ley.

Mirando a Lacan, se puede pensar que las cosas funcionan más profundamente ya que deja de lado el mito y piensa las cosas desde lo estructura:

Se trata de una estructura en tanto es una organización con funciones y donde cada personaje se define en relación al otro y al lugar que ocupa. El Edipo es entonces entendido como estructura y el falo es el significante que articula y circula. Este falo que circula como falta en la estructura es el falo simbólico; mientras que aquel que atiende a la subjetividad del niño del primer tiempo del Edipo (ya veremos) es el falo imaginario. Por ello, cabe recordar que un elemento no es imaginario o simbólico en sí mismo sino en relación a su articulación con otros elementos. (Freud, 1910). Extraído de: Vega, V (2015) P. 5-6.

Lacan establece otro orden, y es el orden del lenguaje, pensando el inconsciente como estructurado como un lenguaje, y no es que desconozca o haga de lado el mito, pues el mito es una creación del lenguaje y hace parte de lo simbólico, sino que descubre por ese mismo orden que hay un pre-edipo, en donde ya se encuentra el niño construyendo su fase psíquica inconsciente.

Alrededor de aquella experiencia humana fundante, como ya se dijo, Lacan pone el acento en el falo y en la metáfora paterna. “Es decir que el elemento organizador de la sexualidad humana no es el órgano genital masculino sino la representación construida sobre esta parte anatómica del cuerpo del hombre” (Nasio, J (1996) P. 46).

Aquí Nasio acompañado por Lacan hace la distinción de los tres falos, imaginario, simbólico y real y dice que el tercero pasa a ser el menos importante en la dinámica psíquica. “La forma imaginaria del pene, o falo imaginario, es la representación psíquica inconsciente que resulta de tres factores. Anatómico, libidinal y fantasmático” (Ibid)

En el complejo de Edipo entonces lo que está en juego es este significante, que como todo significante se intercambia, se desliza y se escurre en la lógica del lenguaje y en el deseo.
Los tres factores antes nombrados son supremamente importantes para conformar en el niño y la niña su experiencia edipica. La parte anatómica es “lo que resulta del carácter físicamente predominante de este apéndice del cuerpo y que confiere al pene una fuerte pregnancia, a un tiempo táctil y visual” (Ibid)

El Falo anatómico y por lo tanto real es “[…] la “buena forma” peniana […] que se impone a la percepción del niño bajo la alternativa de una parte presente o ausente del cuerpo” (Ibid)
La parte libidinal del falo es la que suscita “los frecuentes tocamientos autoeróticos del niño, y la parte fantasmática es la que está ligada “a la angustia provocada por el fantasma de que dicho órgano podría ser alguna vez mutilado” (Ibid. P.47)

A partir de todo esto se hace fácilmente comprensible el hecho de que el término “pene” –vocablo anatómico- resulte impropio para designar esta entidad imaginaria creada por la buena forma de un órgano pregnante, el intenso amor narcisista que el niño le confiere y la inquietud extrema de verlo desaparecer. (Ibid)

Siguiendo con Lacan en este punto se expondrá entonces lo que trasciende a Freud en la teorización psicoanalítica y es que para Lacan como se dijo antes existe un momento pre-edipico y habla de tres tiempos para explicarlo:
El primer tiempo:

Corresponde a la fase del espejo, momento de la construcción de un cuerpo en un espacio imaginario. El niño se encuentra en una relación completa con su madre e intenta identificarse no con la persona, sino con lo que supone es el objeto de deseo de la madre, esta es una identificación imaginaria. El niño quiere ser el objeto de deseo de la madre y entonces su deseo queda así alienado al deseo del Otro. Al objeto de deseo de la madre. (Vega, V (2015) P.6)

Este tiempo es donde el niño está en íntima relación con la madre, se siente cautivado con su mirada y cree que en esa relación él le puede dar algo o puede ser algo para ella, se identifica con ese objeto que él supone le falta en las tres dimensiones, anatómica, libidinal y fantasmática.

La madre castrada, se siente completa a través del hijo y por eso lo ubica en el lugar del falo. Se arma entonces un círculo completo, donde la falta no existe. El niño es el falo de la madre y la madre dicta la ley que es la del deseo del hijo. En este tiempo desde el niño, no existe aún una ley simbólica, sino la ley arbitraria de la madre; pero la madre sí está atravesada por la metáfora paterna, ley simbólica del padre. (Ibid)

Ley y deseo se fusionan para tener a ese objeto-hijo encadenado al deseo de la madre que está en su reino. En este tiempo el padre no opera y está a la espera, al acecho. La madre sabe que ella no puede ser toda Madre, que ese momento de éxtasis se acabará, y que tiene que volver a ser mujer además de madre, ya que ella si conoce la ley y la metáfora paterna, la castración.

Ha sido discutido lo que crea este primer tiempo del Edipo en un sujeto, el estar encadenado al deseo de la madre como lo estuvo Zeus en el monte olimpo por su esposa Hera porque había sido infiel, esta es una posición que en lo psíquico no permite desarrollar al niño completamente y si pasa el tiempo seguramente esta operación dará como resultado una psicosis.

En el segundo tiempo:

El padre ingresa como agente que priva y desprende al niño de la relación imaginaria con la madre. La función del padre es la privación, priva a la madre de su ilusión fálica (la madre ya no tiene el falo a través del hijo) y priva al niño de la identificación imaginaria al falo (el niño ya no es el falo de la madre). El padre asume él mismo un lugar de fortaleza y omnipotencia. Con la acción de privación se inicia la castración simbólica, y tanto el niño como su madre pierden su valor fálico. Para que la privación sea efectiva es necesario que la madre se dirija al padre y que el padre no quede dependiente del deseo de la madre (Ibid. P.7)

De lo que se trata entonces aquí es de la privación, de acabar con la esperanza de madre e hijo sobre su completud, el padre hace caer la ilusión y entra a operar la castración simbólica, lo que parafraseando a Freud es “búscate a otra mujer, tu madre es mía”, esa castración crea también una angustia en el niño.

El padre se manifiesta en el discurso de la madre y es soporte de la ley, fundando una legalidad. Según Lacan, éste es el fundamento y el punto nodal del Complejo de Edipo. La madre no tiene ahora una ley arbitraria que le es propia, sino que queda remitida a la ley de Otro, que posee el objeto de su deseo. Esto lleva al niño a rivalizar con él por el deseo de la madre. La disputa es en relación a ser o no ser el falo de la madre. El padre se constituye como agente real de la castración. Dice Lacan: “Sólo el juego jugado con el padre, el juego de gana el que pierde, por así decirlo, le permite al niño conquistar la vía por la que se registra en él la primera inscripción de la ley”. (Lacan, 1957, p. 184). (Ibid)

Lo que sucede en este en segundo tiempo, compete más a la madre que al hijo, pues es ella la que se ve exigida por el padre a renunciar a ese deseo, el de tener el falo, y tener el objeto en el hijo, el padre lo que realiza aquí es un corte, a ese lazo deseante entre la madre y el hijo por medio del significante del Nombre-del-padre, que no es otra que darle orden a lo simbólico, y anudar en el nudo borromeo los registros, simbólico, imaginario y real para, no cometer el incesto como lo hizo Edipo e introducir el orden en la familia, porque de lo que se trata esto es de introducir un orden inconsciente y afectivo en la familia, no dejar que nada se salga de los rieles y mostrar lo que habita más allá del otro, se diría, una ley, Otra, cultural y social.

De todo esto surgen muchos afectos como son la angustia, los celos, la ira, el amor, la ternura, entre otros.

En el tercer tiempo se establece un orden producto de la castración anterior:

De él depende la salida del Complejo de Edipo aunque para Lacan no se trata de un sepultamiento, a la manera de Freud, sino de definir una posición como sujeto deseante. La castración simbólica del segundo tiempo, culmina con el reconocimiento de la falta en la madre. Ahora el padre es portador del falo, lo tiene pero no lo es y a su vez, depende de una ley exterior. El falo se encuentra por fuera del padre, en la cultura. Lacan considera, al igual que Freud, que la salida del Edipo se produce favorablemente si el niño se identifica con el padre (de quien deriva el ideal del yo) y el niño pasa de ser (del falo de la madre) a tener. Este paso del registro del ser al del tener es lo que da cuenta de la instauración de la metáfora paterna y de la presencia de la represión originaria. La instauración de la metáfora del Nombre del Padre posibilita al niño el acceso al lenguaje, al orden simbólico. (Ibid. P.8)

De esta manera un sujeto pasa por la experiencia edipica, cruzando ese río deseante que puede desembocar en cualquier parte, secarse o seguir el rumbo establecido. Todo esto termina en este tercer tiempo que es el tiempo donde nadie es exclusivo del falo por su dimensión imaginaria y la relación con la falta, de allí como lo dice la cita anterior, nace un sujeto barrado, deseante, atravesado por el lenguaje y el deseo del Otro.

Con la anterior exposición del Complejo de Edipo partiendo del mito mismo y pasando por la teorización psicoanalítica se da cuenta de lo que significa para cada uno este momento inconsciente.

En todo este recorrido del Complejo de Edipo, se nota que cada sujeto tiene su función, que cada miembro de la familia aporta su cuerpo y su alma al pasar por él, sin embargo aquí lo que concierne es la función del padre en el Edipo, así se tituló este capítulo, entonces ¿qué hay del padre? ¿La metáfora paterna? ¿Del padre Hoy?


EL PAPEL ESENCIAL DEL PADRE
“No todo se ha perdido”

Ya se habló de Edipo y su padre Layo, se habló de que el padre es el que priva, el que prohíbe y el que corta el deseo de la madre hacia el hijo y viceversa, que el hijo se debe identificar con él, pero la función del padre es más importante en el Edipo, “Freud privilegió hasta tal extremo la relación del varón con su padre que no vacilaremos en hacer del padre –y no de la madre- el personaje principal del Edipo masculino” (Nasio, J (1999) P. 79)

Para Freud, citado por Nasio, lo importante incluso para el deseo no es la madre objeto de deseo, sino el padre sujeto de deseo, que le permite a partir de la identificación con él, al niño, y futuro hombre, desear hacia el horizonte, más allá de las barreras edipicas. El padre es rivalizado, pero también es amado por medio de la admiración y la identificación.

El varón hace de su padre un ideal en el que él mismo quiere convertirse. Mientras que el vínculo con la madre  -objeto sexual- se alimenta del impulso del deseo, el vínculo con el padre –objeto ideal- descansa en un sentimiento de amor nacido de la identificación con un ideal. Estos dos sentimientos, deseo por la madre y amor por el padre, nos dice Freud, se acercan el uno al otro, “[…] terminan por encontrarse, y de esta confluencia nace el Edipo normal” (Ibid, P. 80)

Si el papel del padre es importante en el niño para su futura existencia, a manera de hipótesis se puede pensar que en el Edipo femenino es la madre el objeto de identificación y el padre el objeto de deseo, que la niña por medio de la rivalidad, admiración y amor hacia la madre puede construir su feminidad, puede ser mujer y no luchar con la idea de serlo.

Lo que trasciende las barreras edipicas es el amor y la identificación con el sujeto sea madre o padre, para que por medio de él o ella, se pueda encontrar un lugar en el mundo, y en la realidad borronea.

Lo esencial del Edipo masculino son las vicisitudes de la relación del varón respecto de su padre, y no –como generalmente se cree-, respecto de su madre, pues la causa más frecuente de la neurosis del hombre adulto reside en el vínculo perturbado con el padre. (Ibid. P. 81)

Si se piensa el paralelo del Edipo del hombre se puede hacer también con el de la mujer, pues la mujer tiene una relación muy estrecha y ambivalente con su madre.

Pensar que en el siglo XXI esto es diferente en cuanto al padre sería tener una percepción de las cosas bastante oscura, el Nombre-del Padre sigue existiendo en cada uno y a nivel cultural, la admiración, amor e identificación a él o a la madre, también sobrevive, pues esto es lo que da el orden en el mundo, y no se está viviendo en un desorden, o caos total, sino que las sociedades se establecen siguiendo una ley y una norma, o al menos hasta hoy eso sostiene que no se desate una tercera guerra mundial, que el fanatismo religioso no acabe con inmolar los cuerpos de la raza humana, a pesar de que hay asesinatos y masacres todo no se ha salido de control.

Al término de este recorrido, podemos entonces concluir que la noción del declive del padre en psicología es en gran parte un fantasma. Por falta de reconocer y de aceptar los avances sociales y políticos que constituyen la reducción del poder efectivo del patriarca en nuestras sociedades aun recientemente patriarcales, estos discursos se exponen a la nostalgia reaccionaria y excesivamente conservadora del pasado. (Piret, B (2006) P. 26)

El Padre ha cambiado su forma de operar, pero sigue marcando y estableciendo su función reguladora, de manera distinta y ya no como a finales del siglo XIX o principios del XX, que el orden era un orden hostil y sin piedad, y aun así no todas las generaciones fueron psicóticas, ya las sociedades se han organizado de otro modo, las redes de comunicación son sociales, lo privado se hace público y lo secreto, noticia. Ya se ha desplazado la idea de Dios para que surjan nuevas relaciones con lo espiritual, ya Dios no es el que castiga el pecado, nacen otras creencias, los extraterrestres, la reencarnación, y la compasión crean otras maneras de ver el mundo y de relacionarse con él subjetivamente, además que cambian hasta las enfermedades.

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REFERENCIAS

Recalde, M (1995) Del Edipo a la Sexuación Extraido de: https://es.scribd.com/doc/296449825/AAVV-Del-Edipo-a-la-sexuacion-pdf el 12 de junio del 2016
Nasio, J (1999) EL PLACER DE LEER A FREUD. Ed: Gedisa, Barcelona, España.
Piret, B (2006)  DEL MITO DE EDIPO AL MITO DEL DECLIVE DEL PADRE:
UNA CONTROVERSIA ACTUAL EN PSICOANÁLISIS Publicado originalmente en Palabra sin Frontera el 17 de octubre de 2006, recuperado el 14 de junio de 2016 desde http://www.psf-esp.com/spip.php?article28
Nasio, J (1996) ENSEÑANZA DE 7 CONCEPTOS CRUCIALES DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Gedisa, Barcelona, España.

*Autor: Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo Clínico psicoanalista candidato a Magister en Culturas y Droga

martes, 20 de noviembre de 2012

79 - Historia de la homofobia a propósito de la actualidad.


Es bien conocido, sospechado y algunas veces negado por otros, que a la humanidad la marca una historia, escrita con sangre o con olvido, pero al final, historia. A continuación se transcribirá un pedazo de ella de acuerdo a la tan hipócrita sociedad actual:


-Como tengo dos mentes,
Mi buen ángel es un hombre,
De una gran belleza
Y mi ángel malo
Es una mujer morena-
 
WILLIAM SHAKESPEARE


“-El estatuto de homosexual en el curso de la historia, se ha visto sometido a fuertes fluctuacione-, según anota la Encyclopedia Universalis. Esto es un eufemismo. Veintitrés siglos separan al espléndido Alcibíades, homosexual venerado por los griegos  y seductor omnidimensional, de Oscar Wilde, arrastrado a la cárcel por el padre de su amante, quien además le había estafado. Su desgraciada aventura nos ha dejado algunas obras maestras, pero los caminos del progreso son a menudo impenetrables. Esas grandes fluctuaciones son históricas, mejor aún, sociales. Homos o héteros, los débiles suelen ser los que más sufren la represión. El famoso estatuto de la homosexualidad, en este mundo hipócrita, es ante todo un problema de clases. Los poderosos tienen indudablemente menos problemas y se aman como les parece bien, o casi. Ricardo Corazón de León, que prefería a los hombres nunca fue molestado, y el arzobispo de Orleans cuyos gustos no eran un secreto para nadie, recibía el ridículo apodo de Flora. Pero en la misma época, un tal Enrique III vació, con toda impunidad, las arcas del reino por sus favoritos. Pero Léonard Moreuil, cirujano homosexual, fue colgado y estrangulado, mientras que una mujer que acostumbraba a vestirse como un hombre  y Nicolás Ferry, oscuro comerciante borgoñés, fueron quemados vivos. Salvo algunas excepciones: Eduardo II de Inglaterra muere empalado –tortura donde un palo es introducido por el ano y sale por la boca de la víctima (la negrita es mía)- denunciado por Isabel la cruel, que tiene violenta sed de poder. Y durante el reinado de Luis XIV, cuyo hermano -Monsieur- es un homosexual particularmente entusiasta, el tribunal de la cámara ardiente ve desfilar por sus banquillos de toda índole: nobles y plebeyos, burgueses y chusma. La moral quedaba salvaguardada y la injusticia y la intolerancia se distribuían uniformemente.

El pene y la demoralización de Ocidente, Investigaciones etnográficas sobre la saliva y los escupitajos, Bajo el signo del sauzgatillo en flor, Guerrero tuerto y druida ciego. Aunque no salte a la vista, estos títulos herméticos y folclóricos son obras que tratan del mismo tema: homosexuales y homosexualidad. Una enciclopedia no sería suficiente  para contar todas esas historias, mil veces desmesuradas, analizadas, comparadas, a veces bajo aspectos tan marginales que su importancia corre el peligro de pasar desapercibida para el profano. Pero la historia de la homosexualidad no es tan botánica como sugieren esos títulos. La homosexualidad ha sido denominada sucesivamente el mal francés, el vicio italiano, el buen vicio, el vicio árabe, el pequeño defecto, etc., y no es ni un mal ni, evidentemente, una propiedad nacional. En el curso de la historia los homosexuales han sido vistos como héroes, como criminales, como perversos y, por fin, como enfermos. Después de un breve pero inolvidable estado de gracia en el mundo precristiano, la homosexualidad fue condenada a muerte por todo el Occidente cristiano desde el primer milenio. A partir del siglo XIII, a los homosexuales se les pone regularmente en el saco de los herejes y la homofilia es bautizada, con toda simplicidad, -crimen de lesa majestad divina-. En el siglo XIX, con la separación de la Iglesia y el Estado, la herejía se transforma en enfermedad pero, como obliga el puritanismo, la homosexualidad seguirá siendo durante bastante tiempo sinónimo de todos los vicios, como testimonia el emblemático proceso de Oscar Wilde y el silencio casi unánime de los progresistas de su época. Los homosexuales seguirán siendo vistos como enfermos antes de que la verdadera enfermedad se apodere de ellos. En 1973, apenas diez años antes de la llegada del sida, los homosexuales americanos logran que los médicos borren la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. La palabra gay que se pone de moda en California y en muchos otros sitios es la marca de esta victoria.

La historia de la homosexualidad es ante todo la historia de la homofobia. De esta andanza, hecha de persecución y secreto, surgen algunos episodios sorprendentes: el lugar tan especial de la pederastia ateniense, el cambio radical de la cristiandad, el increíble acoso a los homosexuales del Nuevo Mundo. La relativa libertad del Renacimiento y de los artistas y la conmoción del siglo XIX. Todos ellos episodios que, con un fondo de represión, son el origen de la concepción moderna de la homosexualidad.

¿Por qué tanto odio? ¿Y por qué durante tanto tiempo? Los hombres de la prehistoria, que no habían inventado aún la culpabilidad sexual, se representaban de dos en dos, indistintamente hombres o mujeres. La primera pareja homosexual podría ser incluso bíblica: el rey David y su amante Jonathan vivían en el siglo XIV antes de nuestra era, aunque es muy improbable que su pasión fuera consumada. En la china antigua se fomentaba la homosexualidad femenina la cual era también muy apreciada entre los aristócratas de algunas tribus del Océano Indico. Sin embargo, muy pronto aparecieron las primeras tendencias represivas.

Mucho antes de la Grecia antigua, que hizo de ella una institución, la homosexualidad fue castigada por los sumerios, en Egipto y por los asirios. Podemos deducir por ello que la homofilia tiene la edad del Viejo Mundo. Y puesto que el simple nombre de Sodoma ha pasado a la historia como la vergüenza bíblica, es señal de que hubo en esta época, homosexuales menos felices que los griegos.

Es cierto que los griegos no inventaron la homosexualidad, pero nos han legado palabras como -erotismo-, -zoofilia- y -pederastia- que se pueden leer en Homero. Curiosamente, ni homosexualidad ni heterosexualidad son términos que procedan de la herencia griega. Estas dos palabras no aparecen hasta el siglo XIX, bajo la pluma de un psiquiatra alemán. Es la época en que los homosexuales, después de haber sido considerados como héroes, seres sumamente refinados, gente normal, criminales, herejes, búlgaros, perversos, pasan a ser considerados como enfermos mentales. La línea de pensamiento queda marcada: primero se castiga, raramente se intenta comprender y cuando el grado de civilización prohíbe –oficialmente- castigar, se intenta curar.”

Finalmente es una verdadera lástima que las sociedades con los sujetos que la conforman en el siglo actual sigan adentrandose por su tan disfrazado puritanismo en un cegamiento tan profundo y una ignorancia tan grosera. acá también la noticia que salió en el periódico el tiempo hoy 20 de noviembre del 2012:

http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12391764.html

Fuente: Bantman, B. BREVE HISTORIA DEL SEXO, Editorial: Paidós, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 21 de agosto de 2012

69 - El Cancerbero (ahora Cerbero) presentación de la muerte, el INFIERNO


En otro momento he tocado este tema cuando hablé de Sísifo acá, ahora pretendo ampliar el panorama mostrando por medio del temible Cerbero toda su importancia, mirar el INFIERNO desde una imágen en la mente, ese en el que se encontraron Jesús y Hades, pues una oración lo dice cuando nombra... [descendió a los infiernos y al tercer día resucitó entre los muertos para estar sentado a la diestra de Dios padre todo poderoso...] con todo esto se da cuenta que la mitología no está nada separada del nacimiento de la religión católica y cristiana, es una trasición de A salió B, además, que quieran caricaturizarla es otro empeño mal logrado, pues aún vive. Así es pues que en esta oportunidad se hablará de Cerbero:



*"El Cancerbero:
Hace muchos siglos en las regiones subterráneas de la antigua Grecia, en las cavernas que vomitan fuego que servían de morada a los muertos, se veían almas muertas bebiendo el olvido de la vida terrena en el río Leteo -el río del infierno-.

También se observaban en el averno horribles esqueletos vigilantes heraldos de las Moiras -las diosas griegas del destino, testigos inmutables del nacimiento y del fallecimiento; las hiladeras que tejen los acontecimientos de los mortales, las mismas deidades que "cortan el hilo de la vida" sin clemencia, sin compasión, con frialdad inflexible e inexorable.

Igualmente se distinguían en el Tártaro -morada de los condenados en el en el abismo de los infiernos- Erinias -las diosas griegas de la venganza que tenían como misión castigar  los crimenes y las maldades causadas por los difuntos, a quienes amenazaban con antorchas incandecentes y puñales vengativos para garantizar el orden moral y las leyes de la naturaleza.

Igualmente se diferenciaban Arpías -las divinidades fúnebres mensajeras de Hades -el invisible dios griego de los infiernos-; Arpías encargadas de llevar las almas muertas a aquel mar de llamas , vapor, asfixia y sufrimiento.
En aquel Tártaro -o infierno- se vislumbraba la laguna Estigia en la cual desembocaba el río Hades. En "el agua de Leteo" se bañaba la diosa Envidia -hija del gigante Palas y de la laguna Estigia-.

A la diosa Envidia la acompañaba Odio -un hombre armado con una espada, portador de un escudo de hiel, resentimiento, frustración y amargura-; Odio  que repentinamente se transformaba en una mujer furiosa vestida con serpientes, arañas, murciélagos y alacranes.
A la dios Envidia o a Odio les acompañaba Adulación -la lisonja con figura andrógino- la conjunción del hombre y la mujer reflejando el conflicto interior; Adulación portaba una flauta y se vestía con abejas armadas de aguijones que excretaban miel de trampas, traiciones, intereses escondidos y artimañas.

Junto a Envidia, Odio y Adulación se encontraba Adulterio -una víbora y una lamprea entrelazada-, todos disfrutaban de los vapores calientes de Adormidera -la planta somnifera fuente de sueños de dolor y noches mortales-.
En la laguna Estigia también estaba Hambre -la hija de la infernal tenebrosidad-.
A Hambre la acompañaba pobreza -la divinidad romana hija de lujo y de la osciosidad y madre de la industria y de las artes-.
Igualmente se descubría en el averno Ares -el dios griego de la guerra- y Cronos -el dios que personifica el tiempo-, el cual llevaba la guadaña, la clepsidra o reloj de arena.

A todos los arropaba un eclipse de desastre que les recordaba que ellos eran causantes de la devastación y el fin del mundo.
Mientras Envidia, Odio, Adulación, Adulterio, Hambre, Pobreza, Ares y Cronos se humedecían en el río Hades y en la laguna Estigia del averno; Momo -el dios de la burla y el sarcasmo, hijo del sueño y de la noche mortal-, se reía de aquel carnaval de locura baquica o dionisíanica en honor a los dioses de los placeres, los licores y la inspiración poética orgiástica.
Además acompañaban a los representantes de la maldad hombres y mujeres que Hades -el dios del averno- había transformado en animales: serpientes venenosas, hienas carroñeras, escorpiones traicioneros, murciélagos que no dejaban conciliar el sueño a los fallecidos; buitres del mal aguero devorando las entrañas de los cadáveres putrefactos, nauseabundos y malolientes sin dolientes y ranas diabólicas que croaban incesantemente; mientras ratones hambrientos se escondían del dios Apolo -la personificación del sol y divinidad de la luz, la música, la poesía y la elocuencia.
También se veían Licántropos -hombres lobos- astutos, crueles, muertos de hambre, engullendo cerdos impuros, lujuriosos, esclavos de la gula.
Y en la puerta abierta y cerrada del infierno que separa a los muertos de los vivos, hecha con huesos humanos y adornada con un reloj de arena símbolo de la relaciónes entre entre el mundo superior y el inferior, y un reloj de agua emblema del avance del tiempo y una enorme calavera ingsinia de la caducidad de la vida eterna, se hallaba Cancerbero, -el portero o guardián del Hades-, el responsable que nadie saliera ni entrara sin la autorización del dios del tártaro.
Cancerbero -un perro monstruoso de tres cabezas-, cada una con orejas que parecían seis puñales, con media docena de ojos de fuego, con tres narices que explelían chorros de llamas color arco iris, con tres enormes bocas abiertas, montrando colmillos fluidos, amenazantes y con tres lenguas biforcadas de viboras letales.
Del cuerpo de Cancerbero se desprendían tres largos, gruesos y musculosos cuellos que evidenciaban la fuerza extraordinaria de Hades.
El tronco de Cancerbero se parecía al cuerpo de un león gigante, de cola tenía una fabulosa serpiente que mantenía su cabeza altiva, sus ojos abiertos, lo mismo que su boca mostrando largos colmillos cargados de veneno.
Las extremidades de Cancerbero parecían las patas de una jirafa y se apoyaba en pezuñas que se dividían cada una en cinco garras muy afiladas, agresivas y venenosas.
La piel de Cancerbero parecía una colcha de espinas, aguijones y púas de erizo de colores dorado, plateado, púrpura, negro, blanco y café.
Cancerbero era de configuración contraria a la de la naturaleza, poseso de la fuerza del demonio, vigía de la mansión de los muertos, terror de las almas malvadas y olvidadas.
Cancerbero siempre se mantenía en movimiento, rugiendo fuerte y espantoso a la ves que eructaba olor a carne chamuscada y ecos de dolor, llanto, sufrimiento y arrepentimiento, de almas suplicantes que le imploraban desde sus entrañas que las dejara salir del horno del infierno.
Y una de esas almas que rogaba revivir fuera del Haces, era la de Perséfone -la hija de Zeus dios de los dioses y Demeter la Madre diosa de la agricultura, protectora de los cereales, el trigo y las cosechas-.
A Perséfone, Hades -el dios subterráneo- la raptó y la llevó al Erebo para que reinara con él en el averno.
También le suplicaba a Cancerbero para que la dejara partir del Tártaro Eurídice -una de las ninfas de menor jerarquía quien al momento de contraer matrimonio solemne con Orfeo -el legendario rapsoda y músico griego de estirpe divina-, fue intentada secuestrar por Aristeo -su antiguo amante.
Y al huir la aterrorizada ninfa Eurídice, la mordió la hidra de Lerna (en otras versiones cayó a un nido de serpientes) -una serpiente o dragón enorme de siete cabezas-, poniéndole fin a su existencia terrenal.
Luego la Muerte -hija de la noche y de duro corazón, temida y odiada por los mortales, con sus alas negras y su guadaña-, llevó a Eurídice a la prisión infernal.
Entonces Orfeo muy triste y desconsolado, pero muy enamorado, bajó a buscar a Eurídice en el mundo de los muertos, sin estar invitado.
Al llegar Orfeo a la puerta del Hades, se topó con Cancerbero, quien lo recibió malhumorado porque el poeta no estaba en la lista de invitados al Tártaro.
En aquel momento el recursivo y astuto Orfeo para calmar el mal genio de Cancerbero hizo sonar su flauta erótica y funeraria, su lira de armonía cósmica y su citara mágica recibida del dios Apolo.
Y Orfeo con su música rítmica y espiritual, hizo caer a Cancerbero en "los brazos de Morfeo" -el hijo del sueño y de la noche-.
Y aprovechando las tinieblas del Erebo, Orfeo pasó por el río Hades y por la laguna Estigia y con su melodía y complicidad de Ocno -hijo del sueño y de la noche-, adormeció la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, al dios Ares, a las Moiras -las diosas del destino-, a Cronos -el dios del tiempo- y enterneció los corazones de los demonios, especialmente al dios Hades y a la reina del averno -Perséfone-, quienes toleraron y permitieron a orfeo llevarse a Eurídice al mundo de los vivos, con dos condiciones: una que mientras salieran los enamorados del averno, Orfeo no hicierasonar los fantásticos instrumentos musicales, dos que no mirarahacia atrás para ver a Eurídice.
Tan pronto Orfeo dejó de producir las excelsas melodías, las almas de los malvados, la diosa Envidia, Odio, Adulterio, Pobreza, Adulación, las Moiras, Ares, Cronos, las tres Gorgonas y las Arpías se despertaron y aprovechando que Cancerbero su cruel carcelero, se encontraba dormido, se fugaron en la balsa del demonio por el río Hades, ayudados por Hefestos -el dios griego del fuego terrestre- quien eructó lenguaradas de llamas hacia las regiones celestes. ¡Almas malas!, ¡muertas vivas!, que luego llegaron a la tierra a causar tragedias, sufrimientos, dolores y aflicciones a toda la humanidad.
Y cuando Orfeo iba llegando al portón del hades, miró hacia atrás pata contemplar a su amada Eurídice. Ipso facto, Hades -el dios invisible del Tártaro-, lo castigó sin clemencia, tragándose el Erebo a Eurídice.
Después Orfeo desconsolado, salió por la puerta del averno sin hacer sonar sus instrumentos musicales, en ese preciso instante Cancerbero se despertó y con sus enormes garras, trató de apresar a Orfeo para matarlo.
Afortunadamente en ese momento Heracles -el más famoso y popular de los héroes mitológicos de la antigua Grecia-, vencedor de malhechores y de monstruos, quién tenía fuerza sobrehumana, personificando el valor, la resistencia y el predominio del bien sobre el mal y quien estaba en misión de trabajo que le impuso el rey Eurísteo -monarca de los tirintos-; se trenzó en una lucha bravía con Cancerbero al cual dominó sin armas, con la ayuda de -Atenea- la diosa de la sabiduría, los aspectos mortales y los combates.
Luego Hércules le presentó al rey Eurísteo a Cancerbero y después lo devolvió al mundo de los muertos.
Al llegar Cancerbero al infierno, Hades -el dios del Tártaro- quien estaba muy furioso con Cancerbero su perro portero, por haberdejadoescapar a la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, a Ares -el dios de la guerra-, a Cronos -el dios del tiempo-, a las Moiras -las diosas del destino-, a las tres gorgonas, a las Arpías y a Orfeo a quien las cortes infernales deseaban mantener en el averno para que los distrajera y alegrara con su excelsa música; castigó a Cancerbero convirtíendolo en Cerbero -un perro monstruo con cincuenta cabezas-, condenando a ser el guardián eterno del Caos, el Erebo, el averno, la laguna estigia, el Hades y el Tártaro."
Con este escrito se dice mucho de la vida, la muerte, el amor, la incondicionalidad y muchas otras cosas más.

Video adicional: http://co.tuhistory.com/videos.html 
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* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

lunes, 20 de agosto de 2012

68 - El Unicornio admirador y amador de la más alta belleza


Siguiendo con la idea de la gran influencia de la mitologia griega para el alma humana, aquí la historia del Unicornio para analizar:

"En la antigua Grecia y en regiones lejanas y en regiones lejanas habitaba Unicornio -un animal fabuloso-, su cuerpo cuerpo era como el de un cabritillo esbelto, musculoso y esculpido pero con apariencia de un corcel ampo con alas doradas.

Unicornio posee un cuerno muy largo que se desprende del centro de su frente, cacho en la base negro, en el centro blanco y en la punta rojo.
Asta, símbolo de bravura, de fuerza, de potencia y de dignidad.
Cacho emblema de prosperidad, falo erótico que genera lluvia fecundadora la que anhelan las ninfas y las doncellas que lo rondan.

Según la leyenda nadie podía cazar al Unicornio por la fuerza, ni arreglandole trampas.

Si alguien lo quería observar debía invitarle una doncella pura, entonces unicornio se le acercaba a la virgen y oftateaba el perfume de su sexo y si lo encontraba inmaculado, se deshinibía ante la castidad, lo cataba y generaba tempestades engendradoras y orgásmicas y después de nueve meses florecían mortales.

El cuerpo de Unicornio era considerado por las ninfas que lo cortejaban un afrodisíaco mágico y panacea para calmar sus ansias libidinosas.
El pelo de Unicornio era blanco y su barbilla de cabrito era dorado, barba emblema de autoridad y potencia.

Unicornio era pariente de Amaltea -la cabra que alimentó con su leche milagrosa a Zeus- el dios de los dioses griegos.

El cuerno de Unicornio se asimilaba al "cuerno de la abundancia de Amaltea", -cacho inspirador del concepto de cornucopia-, heraldo de reinos, de naciones y de casas reales.

Unicornio con su lanza purificaba los manantiales, las fuentes y las corrientes envenenadas para que los humanos y animales pudieran beber agua lustral libre de impurezas, mineral que les proporcionaba salud y energía.
La leyenda dice que Unicornio tenía ojos verdes esmeralda de resplandeciente belleza. ¡Ojos vigilantes de omnipotencia y sapíencia! ¡Ojos nrujos, magnetizantes y seductores!, de los cuales no escapaba virgen ninguna ninfa.
Según la leyenda maravillosa Unicornio con sus luceros glacuos podía ver el presente y el futuro.

Según la leyenda la cola de Unicornio era como la de un león y sus cascos eran como los de un ciervo "el rey del bosque" ágil y arrogante.

La mitología dice que el cuerno de Unicornio se asociaba al "árbol de la vida" que cada día crecia y se rejuvenecía.

Unicornio era un animal sagrado para Artemisa -la diosa de la cacería-, por eso ella nunca lo cazó.

Los antiguos griegos creían que el Unicornio con su cuerno portentoso y con su aspecto de pureza e inocencia seducía y encantaba a las Musas.
Unicornio se extrasiaba admirando la desnudez total de las ninfas o docellas salvajemente bellas, -deidades mitológicas de jerarquía inferior-.

Ninfas que hacían harem para el Unicornio y se extasiaban en bosques calurosos, alcahuetes, fragantes, lascivos, ambientados con las melodías de las aves canoras, con la música de la naturaleza y con los conciertos cósmicos.
Las Náyades -ninfas de los ríos- también eran veneradas por el Unicornio, quien igualmente adoraba a las Nereidas -ninfas de los mares interiores-.

Del mismo modo Unicornio idolatraba a las Oceánicas -ninfas del mar libre u Océano- y sentía éxtasis por las Driadas y Hamadriadas -ninfas unidas a la vida de un árbol-.

Los primitivos griegos asociaban al Unicornio con Eros -dios del amor, los deseos y los placeres-.
Sin embargo ellos consideraban al Unicornio como símbolo de pureza, también lo imaginaban "más enamorado que Eros".
Unicornio galanteó a Afrodita -la diosa griega del amor (y del sexo)- pero el corazón de esta deidad estaba consagrado a Adonis -nacido de la princesa Mirra fruto de una relación incestuosa y malhadada con su progenitor- lo mas sublime para Eros.

Psiquis se personificaba en una doncella con alas de mariposa para recordarle que "su amor por las ninfas debía ser puro, casto y desinteresado". regla a la que unicornio le hacía excepciones.

Muchos cazadores griegos pensaban que en Asia y África existían manadas de Unicornios, junto a sus parientes menos agraciados como los rinocerontes quienes también tienen un solo cuerno, cacho al que ellos le atribuían poderes afrodisiacos, amorosos y reavivantes.
Además creían que unicornio se nutría con miel, con leche y con Mandrágora -planta narcótica y erótica- que tenía propiedades extraordinarias o maravillosas como fecundar a la mujer estéril.
El suero de la Mandrágora hacía de antídoto en Unicornio y lo protegía contra la Adormidera -planta somnifera- que mitigó el dolor mortal de Deméter -diosa de la agricultura-, cuando le raptaron su hija.

Psiquis perseveraba a Unicornio para que no cayera en "brazos de Morfeo" -dios del sueño-. Psiquis también le interrumpia el sentido del oido al Unicornio cuando cabalgaba sobre las olas marinas donde moraban las sirenas para que no lo encantaran y se salvara de morir ahogado o destrozado por aquellos "monstruos de bella fealdad".
Unicornio le dejó de legado a las astronomía la Costelación de Unicornio.

* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

martes, 7 de agosto de 2012

67 - Eros y Psique (una historia del amor, el alma y la vida)


Como lo he venido tratando en este sitio, la importancia de la Mitología Griega para nuestra alma y nuestro inconsciente es primordial, inclusive por encima de la misma religión sea cual sea esta, ya que así las sociedades lo desconozcan, todos, TODOS estamos en relación constante con el Amor, el alma, la Muerte entre muchas otras cosas más, yo diría todas.

Es así que en esta oportunidad transcribiré una historia, pues el presente a partir de este segundo es historia.

*"Eros y Psique

 
Erase una vez un rey que tenía tres hijas de singular belleza. La menor Psique (que en griego significa alma) era tan hermosa que llegó a ser admirada como si fuese la Afrodita encarnada. Despechada la diosa del amor al darse cuenta de que sus templos quedaban desiertos porque la gente prefería tributar sus honores a la maravillosa Psique, envió a su hijo Eros para que en forma de horrible monstruo terminara con la infeliz. Poco después, las hermanas mayores de Psique matrimoniaron y como ésta no encontraba pretendiente, su padre consultó al Oráculo, escuchando con espanto como este le ordenaba que vistiera a su quedirísima hija en las galas nupciales y la dejara en la cima de una montaña abandonada a su suerte, porque el Destino había predestinado a la joven como goce un horrible monstruo dotadode una ferocidad extraodinaria y ante el cual temblaba el propio Zeus.
El rey, entre los gemidos y lamentos familiares acompañó a su cándida hija, ajena al futuro que le esperaba, a la cima de la montaña que le había señalado el Oráculo y allí dejó sola en espera de que se cumpliera su fatal Destino. Sin embargo, al llegar la noche, el Céfiro la condujo a un amenísimo prado florido al lado del que se levantaba un maravilloso palacio dorado. Sirvientes invisibles acompañaron a Psique que no podía dar crédito a sus ojos.
"¿Dónde estoy?" - preguntó perpleja la dulce doncella al no distinguir a nadie ni en los jardines ni en las salas del palacio.
"Donde serás amada y tus deseos se verán satisfechos" murmuró una voza su oído.
Y en efecto: como al conjuro de su capricho, y resonaban músicas, se le ofrecían vestiduras, joyas y banquetes. Llegada la noche acudió el misterioso esposo a ejercer los deberes conyugales. Psique, aunque creía que el ser era un monstruo como no había tenido más remedio que explicarle su padre poco antes de abandonarla, notaba una extraña dulzura, una embriaguez de los sentidos; no había en ella repulsión física hacia el misterioso ser; más bien que deforme, parecía de formas proporcionadas. Cuando el día estaba a punto de irrumpir se alejaba para no ser visto. ¿Quién era, cómo era? Psique le importunaba con súplicas y caricias para obtener respuesta pero él nunca accedió a satisfacer su naturalidad curiosidad.
"¿No somos felices así? -decía-. Pues no te atormentes queriendo saber quien soy yo, porque en el momento mismo de conocerme se destruirá nuestra felicidad."
Pasó el tiempo y ante la angustia de sus padres, visitaron a la joven sus hermanas y la incitaron a que matase a su marido pues lo consideraban un monstruo, maligno entre los malignos. Psique no accedió a este consejo, solamente le picaba la curiosidad por saber quién era y sobre todo cómo era realmente. Llena de valor, una noche tomó un candil y temblorosa contempló al ser más maravilloso de la creación que nada tenía que ver con un monstruo; se acercó embelesada hasta él para acariciarle, cuando, ¡oh fatalidad! sin querer derramó una gota ardiente del candil que temblorosa sostenía Psique. Y Eros, pues no era otro que Eros (ya que anteriormente, al ir a cumplir lo ordenado por su divina madre, pasó lo lógico: se enamoró perdidamente de su víctima), desapareció en dirección hacia los espacios etéreos.
Psique se encontró de nuevo en lo alto de la roca en donde  sus padres la habían dejado. Los jardines y el palacio habían también desaparecido. Psique intentó suicidarse y se lanzó a las aguas de un río, pero éste la transportó dulcemente a la otra orilla. Respuesta de esta fatal intención, Psique se dedicó a recorrer el mundo en busca del amado que había sido llamado al orden por su madre y aunque por el momento se hallaba recluido en el palacio de ésta, no por ello dejaba de proteger invisiblemente a su amada. Por otra parte, la diosa del amor perseguía encarnizadamente a la joven y al encontrarla la vejó, la humilló y la sometió a las más espantosas pruebas, todas ellas superadas con éxito con ayuda de su queridísimo Eros.
Porque el amor hizo que pronto Eros perdonara a Psique su veleidad de desear conocerlo tal como era y no pudiendo más voló al Olimpo para rogar a Zeus que le permitiese vivir con su amada. Al comprobar aquel cariño tan inmenso, Zeus no tuvo más remedio que consentir. Llamó a Psique y le hizo comer la ambrosia y beber el néctar en presencia de todos los dioses con lo que ella se convirtió así en inmortal, y con asistencia de todo el Olimpo se celebraron las bodas sagradas de Psique y Eros. Afrodita no tuvo más remedio que aceptar los hechos consumados y así de esta manera quedaron unidos para siempre el Amor y el Alma.
La bella y la Bestia. La perfecta unión del alma y el cuerpo. Cuendo el alma guía al cuerpo evitando las pasiones desenfrenadas y logrando que el ser humano se dedique a cuestiones dignas y nobles, haciendo el bien y entregándose a los demás, sucede como con el diamante, primero tosco y sin brillo, pero después el amor del artista lo pule de forma que en él se reflejala luz del Cielo.
Nuestra era de las computadoras, de la mecánica más tecnificada y del peligro de un holocausto nuclear, ha creado también sus mitos y sus héroes del cine, del deporte, de la televisión, de las finanzas, de la política o de la ciencia ficción, porque la Mitología esa algo consubstancial con el hombre y los griegos fueron maestros consumados de ella".

Texto extraido el 7 de agosto del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.