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miércoles, 8 de mayo de 2013

85 - Elogio de la masturbación* parte 1


"A la claridad del acto de la masturbación se opone la complejidad de las palabras para expresarlo"

Jaques Duché

"Hay palabras que no aspiran a la poesía. Ese gesto que tan refinadamente se ha llamado "placer solitario", esa actividad a la que tan delicadamente nos referimos como "pelársela" o "hacerse una paja", ha pasado a la posteridad con el feo nombre de masturbación. ¿Por qué entre tantas expresiones tan gráficas, extravagantes y pícaras, ha atravezado los siglos con ese vocablo tan poco poético? ¿Hay que ver en ello la advertencia de que con eso no se bromea? ¿Hay que adivinar, en esta poco elegante apelación, la señal del desprecio en el que se encerró durante largos siglos a la pobre masturbación?
     La palabra tiene, sin embargo, la ventaja de ser clara, aunque sobre su etimología se enfrentan tres escuelas irreductibles. Para algunos el término viene del latín manus, que significa mano, y de stupare (ensuciar). Para otros, vendría más bien del latín mas (órgano genital masculino) y de turbatio (excitación). Los que apoyan el realismo afirman que significa simplemente "agitar con la mano" (de manus y turbere). Sea como fuere, el verbo aparece por primera vez en 1580 bajo la pluma de Montaigne, y la excelente Enciclopedia de de Diderot dedica, dos siglos más tarde, un extenso artículo, más bien liberal, a eso que denomina, esta vez, la manustupración.
     La historia de la masturbación "esa horrible plaga que causa estragos", según expresión de monseñor Dupanloup, comienza con un herror del lenguaje: equivocadamente los intelectuales utilizan el término onanismo para designar elegantemente la masturbación. Onán no es, como hemos visto, el inventor de la masturbación sino del coitus interruptus que es, como sabemos, una de las formas más antiguas de contracepción (vease el arte del coito). En cuanto a la auténtica masturbación, podemos suponer legítimamente que su rastro se pierde, como se suele decir, en la noche de los tiempos. La mitología presupone que Hermes le dió la receta a Pan, enamorado sin esperanza de su inaccesible eco. Y Pan manifiestamente convencido por el sustituto, la enseñó a los pastores. Se dice también que Diógenes de quien nos preguntamos por qué buscaba desesperadamente a un hombre, se marturbaba en público y a pleno día. Las narraciones de la época constatan, apenas contrarias, que practicaba la masturbación riéndose, "cantando con su mano el himno nupcial", y alababa incansablemente ese gesto, que utilizado a tiempo, afirmaba, hubiera evitado la guerra de Troya "puesto que sólo depende de nosotros y no necesitamos a nadie para rascarnos la entrepierna". Este razonamiento no es muy delicado para la bella Helena, pero es más digno que ese cínico que respondió tranquilamente, cuando fue sorprendido en flagrante delito de masturbación: "Ruego al cielo que pudiera, frotándome el vientre, satisfacer mi hambre tan fácilmente".
     La masturbación es, aparentemente, como todas las prácticas sexuales, tan antigua como la humanidad, y es también, de entre todas las actividades humanas, una de las más despreciadas, aunque también una de las más inofensivas. Esta mala reputación es el leitmovit de la historia del sexo en la era judeocristiana e incluso antes. Es cierto que encontramos, en algunos libros eróticos, alusiones e incluso introducciones precisas para una masturbación eficaz, pero las florituras no se mencionan nunca con la minuciosidad con que lo hacen los que se refieren al beso, las caricias y otras fantasías amorosas. Peor aún, la masturbación ha desatado a menudo las iras del cuerpo médicoy, es más, las de los eclesiásticos, a excepción de la masturbación mutua, que prefieren con razón llamar "caricias y preliminares" y que son lo mejor de la literatura erótica.
     Cuando en 1951 Kinsey cifra en "un 92 por ciento al menos" el porcentaje de hombres americanos que han llegado al orgasmo por este medio, la masturbación se convierte, en el mejor de los casos, en un tema divertido y, en el peor, vergonzoso. Los juegos de manos son, según Kinsey, la más común de las prácticas (siendo un acto solitario, no utilizaremos la palabra relación) y se consideran aún como una costumbre vergonzosa que vuelve tonto y/o sordo al que la practica. Las estadísticas del doctor Kinsey; seguidas de otros trabajos, permitieron a la muy universal Enciclopedia Británica anotar que "las críticascontra la masturbación van en descenso, y muchos investigadores en ciencias del comportamiento sexual admiran sus cualidades, su naturaleza agradable, sedativa e hipotensa".
     Este cambio de tendencia no engaña a Wilhelm Reich, incansable intérprete trotskista del sexo, que encuentra sospechosas las alabanzas que llueven súbitamente sobre la masturbación: ¿no será que la masturbación tiene como principal virtud la de evitar, para satisfacción de los padres, las relaciones amorosas de los jóvenes? De ahí a hacer de ella el guardián amoroso de la moral burguesa, cultivador de la virginidad, no hay más que un paso. "La masturbación es mejor que la continencia -decía Reich en 1930-. Pero a la larga es insatisfactoria y desagradable, porque la ausencia del objeto del amor se convierte rápidamente en algo doloroso".
     Pero esto no importa. Cuando Kinsey y sus discípulos empiezan a hablar simplemente de ello, nos libramos de una buena. En la larga historia de la masturbación se encuentran a duras penas unos pocos defensores, un manto de silencio incómodo, un puñado de indiferentes y una lista interminable de censuradores dirigidos por la iglesia y la ciencia, luchando en nombre de la moral y la salud.
     Sin embargo las cosas empezaron bien. En el antiguo Egipto se celebraba la masturbación que permitió al dios Sol concebir a la pareja original. Y si admitimos que Onán no era un masturbador  sino un contraceptor, el Antiguo Testamento no hace, por su parte, ninguna alusión a la masturbación, que no forma parte de los pecados de Israel. Lo que no impedirá, más tarde, a los judios religiosos perseguir con sus represalias esta "improductiva eyaculación".
     Los griegos, si bien no manifestaban el entusiasmo de Diógenes, la veían, con su famoso sentido de la moderación como una especie de válvula de seguridad, tanto para los hombres como para las mujeres. La palabra "olisbos", que designaba al predecesor del vibrador, era innegablemente de origen griego. Se asegura que el objeto fue inventado por los lesbios y sobre todo por las lesbianas que vivían en la isla de Lesbos. Las atenienses , desatendidas por sus esposos que se ocupaban de hetarias y prostitutas, se pasaban las señas de los fabricantes de reproducciones, de madera más o menos noble, de óganos masculinos. Un poco más tarde, los frescos eróticos de Pompeya muestran a los romanos perfectamente curtidos en el arte de la masturbación solitaria (un poco) y recíproca (sobre todo) y sin ningún miedo a las acrobacias. El manual de erotología clásica de Forberg nos enseña que la masturbación se hace, para los romanos como para todos, con la propia mano (preferiblemente la izquierda) o con la mano de otro o de otra. Nos recuerda que Príamo eyaculó de esa manera y cita algunos versos del semidiós:

     Eso que veis húmedo en este órgano  
     Por el cual certifico ser Priamo
     No creáis que sea llovizna o rocío
     Es de él mismo que se alivia
     Con el recuerdo de una complaciente doncella.

     Esta indulgencia divina es menos extraña de que parece. El imperio romano en su apogeo se admira por el falo en erección. Por cierto, no se le llama falo sino fascinus término con connotación admirativa  que designa al órgano en erección y se opone al flácido y patético mentula. El  fascinus se convierte incluso en el amuleto y estandarte de Roma. "Mi pene es más preciado que mi vida", profiere un lema romano. Un generalse fue a la guerra con un gigantesco falo de oro esculpido en su carro. Príapo, cuyo fascinus es gigantesco, es un dios muy popular. ¿Por qué entonces, en un contexto tan condescendiente, sería indigno tocar un órgano tan noble?
     "Créeme, este órgano no se dirige como se dirigiría un dedo", instruye el poeta Marcial a un amigo que como todo buen romano, se carcome por el terror a la impotencia. Pero el mismo poeta piensa que no se está nunca mejor servido que por uno mismo y reprocha a su mujer no ser bastante habilidosa:

     No eres digna de ayudarme en la tarea ni con una palabra ni con tus dedos
     Parece que estés preparando incienso y vino.

Para los antiguos, la masturbación a dos es uno de los mejores momentos del amor. "Nadaes mejor que la caricia de una mujer experta en el arte de tocar suavemente los testículos y acariciar delicadamente el trasero" dice un poema latino."

Transcripción de: Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
Fuente: Fuente: Bantman, B. BREVE HISTORIA DEL SEXO, Editorial: Paidós, Barcelona, España. P. 79-84.

jueves, 6 de septiembre de 2012

73 - *Las Sirenas una atracción irresistible

 
Este escrito tiene una gran profundidad para entender además del sexo también a la prostitución desde la Mitología Griega, se transcribe también para apoyar al Psicocinema de este 7 de septiembre con la proyección El Lado oscuro del Corazón: http://www.facebook.com/#!/events/403494196384131/

"Hace muchos siglos los mares griegos estuvieron invadidos por sirenas -endriagos fabulosos, mitad mujer parte pez o porción mujer fracción ave-.
Las sirenas atraían irresistiblemente a los marinos quienes perdían la razón al escuchar sus cantos melódicos y sensuales y naufragaban en los torbellinos y abismos del Mar Tirreno.
Homero narra en la "Odisea" que Ulises se hizo amarrar al mástil de su navío y que le ordenó a su tripulación que se taparan los oídos con cera para no escuchar los himnos eróticos de las sirenas que acechaban y acechaban en los remolinos de aquellos piélagos encantados.
Entre las sirenas más famosas y terribles estaba Escila quien fue ninfa de singular belleza que sedujo a Glauco -el semidiós náutico fatídico-.
Y por Escila haber embelesado a Glauco, Circe -la hechicera- la transformó en una sirena monstruosa quien moraba en los huracanes peligrosos en donde se ahogan los navegantes que se dejan arrastrar por sus quejidos orgásmicos. (la negrita es mía).
Otra sirena célebre fue Caribdis, quien "se confundía con un abismo insondable e insaciable que se bebía tres veces al día las aguas del Mar Tirreno" y luego las eructaba produciendo olas dominantes y tsumanis, que causaban inundaciones y mortandades.
Homero cuenta en la "Odisea" como la embarcación de Ulises escapando de Caribdis se acercó a Escila, quien de un sólo bocado se engulló a seis remeros.
De ese trágico episodio proviene la conocida expresión "entre Caribdis y Escila" para significar dos situaciones de peligro letal difícilmente evitables.
En aquellos misteriosos océanos infestados con sirenas navegaba Hécate -divinidad poderosa y espantosa-, temida por los conjuros espirituales y encantamientos para magnetizar, seducir y atrapar a hombres a quienes envolvía con su látigo y asesinaba con su puñal y ritualmente los velaba con dos antorchas encendidas en los peñascos o en las playas antes de ingerirlos.
También aterrorizaba en aquellos pontos Calipso -la ninfa marina de belleza deslumbrante quien cantaba con más lujuria que la Musa Melpómene.
Calipso reinaba en la isla Ogigia -tierra de placeres- en donde retuvo a Ulises para que se casara con ella y a cambio le ofreció hacerlo inmortal sí el heroe de Ítaca renunciaba a Penélope -su mujer- y a Telémaco -su hijo-, según lo relató Homero en la "Odisea".
Desde esos tiempos malhadados las sirenas simbolizan los instintos salvajes de las hembras en ardor carnal erótico, quienes con su vos poética, gemidos de placer, suspiros y asfixia de climax, hacen rendir a Eros a los machos cabríos quienes sin calcular las consecuencias buscan tener sexo a veces fatal. (la negrita es mía).
Las sirenas se llevaban muy bien con Proteo -el dios marino quien tenía poderes sobrenaturales para metamorfosearse adoptando figuras antropomorfas, zoomorfas y vegetales; deidad que a veces las encubría y disfrazaba para que tendieran trampas con sus palabras dulces, cargadas de amargura a los ingenuos melómanos que se enternecían con los cánticos seductores.
Las sirenas le rendían culto a Poseidón por permitirles morar en sus dominios, por eso lo escoltaban cuando el dios navegaba imponente en su carruaje tirado por caballos marinos, disfrutando de los torbellinos que rugían y tifones que gritaban, enarbolando su autoridad con el tridente o báculo marino, insignia de él y de otras deidades como Neptuno, Anfitrite, Nereo y las Nereidas."

** López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

lunes, 3 de septiembre de 2012

72 - LA HISTORIA DE EDIPO JUGUETE DEL DESTINO (contada con más elementos)


 
Seguiremos con el inevitable u obligado repaso para ver el alma humana desde la Mitología Griega, importante para la psicología de todos los sujetos, por segunda vez con Edipo:

"El rey de Tebas Layo del linaje de Cadmo estaba casándose con Yocasta hija del noble Menoceo. Como pasaban los años y no tenían descendencia consultaron el Oráculo de Apolo en Delfos quien les contestó que puesto que pedían un hijo les podría ser concedido si así lo deseaban, pero que a causa de él les sobrevendrían muchas desgracias llegando incluso a ser el asesino de Layo, su padre, y terminando por casarse con su propia madre. El terror se apoderó de los dos esposos que resolvieron vivir y dormir separados . pero un día en que Layo había bebido más de la cuenta tuvo ganas de ayuntarse con Yocasta y aunque ésta en principio se resistió, como le amaba entrañablemente consintió en ello quedando embarazada.
De este amor nació un hijo varón y recordando ambos progenitores el terrible destino que se cernía sobre sus cabezas resolvieron luchar contra él con todas sus fuerzas y para ello según una versión fue abandonado ("estilo moisés") en un cesto en las porcelosas olas del mar, y según otro relato, uno de los criados de Layo agujereó los pies del casi recién nacido y pasando unas cuerdas por los orificios abiertos lo dejó en el monte Citerón, colgando de los pies de una rama de un árbol. Un pastor que acertó a pasar por allí, se apiadó de la pobre criatura y lo recogió llevándole al palacio del rey Pólibo de Corinto. La esposa de éste, Mérope, le curó los pies y lo crió como si fuera hijo suyo. Al tener los pies hinchados por el horrible suplicio el niño fue denominado Edipo (en griego Oidipous literalmente "pies deformes").
Ya al llegar a la edad viril uno de los compañeros de Edipo se había enemistado con él y con objeto de amargarle le reveló que sus padres no eran los reyes de Corinto. Al llegar a palacio éstos ofrecieron al muchacho una respuesta muy poco convincente por lo que resolvió consultar el Oráculo de Delfos, quien todavía le sumió en mayor confusión y horror cuando oyó por boca de la Pitial: "Matarás a tu propio padre, te casarás con tu madre y dejarás a los hombres una abominable descendencia". Enloquecido por estas predicciones y como en lo más íntimo de su corazón creyera que Pólibo y su esposa Mérope eran sus padres legítimos, no se atrevió a regresar a Corinto por miedo a que se pudiera cumplir lo que el Oráculo le habían manifestado.
Así pues, saliendo de Delfos en vez de marchar hacia el Sur dirección en la que estaba emplazada la cuidad de Corinto se dirigió hacia el Norte, camino de la Beocia cuya capital era Tebas, Por el camino al llegar a un lugar angosto encontró un carro tirado por caballos que le obstruyó el paso mientras la voz de un criado le ordenaba que se apartara y dejara paso al anciano Layo rey de Tebas, quien a su vez increpó con insolencia al muchacho. Edipo levantó cayado que llevaba y poco después el cochero, el propio Layo y un criado murieron descalabrados por el muchacho, sin sospechar que de esta forma se cumplía la primera parte del dictado del inexorable destino, ya que aun no conociendo su identidad había asesinado a su propio padre. En muchas versiones uno de los criados consigue escapar y lleva a Tebas la noticia de la trágica muerte. Edipo no hubiera podido vencer a los tres de no haber sido como héroe que era ayudado por los dioses para que ocurrieran los hechos a los cuales ni ellos podían sustraerse.
Como consecuencia de esta irreparable pérdida Creón o Creonte, hermano de Yocasta, ocupó el trono vacante de Tebas. Poco después un horrible monstruo: la Esfinge que poseía cabeza y senos de mujer, cuerpo de perro, garras de león, alas de águila y una cola provista de un mortífero dardo ensangrentó el país tebano como castigo enviado por Hera ante las constantes infidelidades hacia los dioses. El terrible engendro se colocó cerca de las puertas de la cuidad y a todo viajero que pasaba delante le proponía difíciles enigmas. Los desgraciados al no encontrar la solución eran devorados impunemente y arrojados sus restos por la Esfinge a las olas del mar.
Tantos estragos había causado el monstruo que Creón publicó un edicto en el que manifestaba la intención de casar a su hermana viuda con el que librara al país de aquella plaga. Anunciaba a su vez la intención de entronizar a Yocasta y el salvador de la región y retirarse él del poder, cuando ya uno de sus hijos había perecido ante el singular animal.
Edipo que se hallaba camino a Tebas oyó el pregón y como no tenía su vida en mayor estima a causa de las revelaciones del Oráculo se dirigió hacia donde se hallaba la Esfinge con objeto de que le planteara un enigma.
El monstruo no se hizo de rogar y le preguntó:"¿Cuál es el animal que tiene cuatro pies por la mañana, dos al mediodía y tres por la tarde?" Edipo al escucharlo se sonrió ya que encontró facilísima la respuesta:
"Este animal es el hombre -le manifestó-, pues por la mañana, es decir, en su infancia anda con pies y manos, o sea, a gatas, con las cuatro extreminades, al mediodía, esto es, en la plenitud de la edad se sostiene sobre sus dos piernas y en la tarde de la vejez, necesita un bastón para apoyarse, es decir -tres pies, tres apoyos-."
No bien Edipo hubo pronunciado estas palabras la esfinge se lanzó al abismo desapareciendo para siempre. Edipo recibió en recompensa el reino de Tebas y la mano de Yocasta todavía joven de buen ver, que era su propia madre. Yocasta le dió cuatro hijos, dos de ellos gemelos: Eteocles y polinices varones, y dos hembras, Antígona e Ismene.
Durante algunos años Edipo ignorante de todo, gobernaba a su pueblo junto con Yocasta. Sin embargo, el incesto por inconsciente que fuera terminó por atraer la cólera de los dioses. Una espantosa epidemia se abatió sobre Tebas: las crías de los animales y los hijos de los humanos se deshacían en el seno de sus madres; los frutos se corrompían; las simientes se pudrían en la tierra antes de germinar. Los tebanos buscaron protección en su soberano, al cual desde la aventura con la Esfinge lo tenían como protegido de los dioses. El decano de los sacerdotes se presentó ante Edipo y le expuso la negra situación por la que atravesaba el país. Este les contestó que le afligía mucho contemplar todo aquel estado y que intentando buscar solución había enviado a su cuñado Creonte a que consultara el Oráculo. Todavía no había terminado la entrevista, cuando regresó Creonte comunicando que por orden de los dioses la peste no terminaría hasta que se hubiera descubierto y castigado al culpable del asesinato de Layo.
Sin sospechar nada, Edipo decidió entonces investigar la muerte de su antecesor y pregonó por todo el reino que si alguien tenía algún indicio sobre quien era el culpable que lo manifestara y sería espléndidamente recompensado. Paralelamente envió a buscar al adivino Tiresias, cuyas artes solamente era superadas por Apolo. Se presentó Tiresias y Edipo lo condujo ante el pueblo, comunicándole a que le ayudara a encontrar al asesino. Ante esas palabras Tiresias prorrumpió en lamentos: "¡Es horrible saber aquello que sólo traerá desgracias cuando se sepa!" Edipo no comprendía tanto desconsuelo e incluso llegó a acusar al adivino de encubridor.  Finalmente, Tiresias no pudiendo resistir más manifestó: "No hables más puesto que tú eres el regicida y vives además en relaciones abominables".
Yocasta no quería dar crédito a tales palabras y replicó acremente al adivino diciéndole que aquello no era posible ya que los que se dedicaban a tal oficio prácticamente nunca acertaban, puesto que habían predicho que sería el propio hijo el que mataría a Layo y sin embargo, éste había sido asesinado por unos bandidos y su hijo, abandonado en un lugar desértico, había muerto a los tres días. Entonces el semblante de Edipo se nubló e inquirió en más detalles: "¿Dónde murió exactamente el rey?" "En una encrucijada de caminos y en un lugar en que la vía hacia Tebas se hacía más angosta."
"¿Cómo era?" La propia Yocasta se lo describió y para aseverar más sus palabras mandó llamar al criado que en la mayoría de versiones huye despavorido tras contemplarla escena y que al parecer era el mismo que había abandonado a Edipo recién nacido en el bosque.
Antes de que éste llegara fue introducido un emisario de Corinto que comunicó a Edipo la muerte de Pólibo rogándole que regresara a aquella cuidad para hacerse cargo del trono. Edipo y Yocasta respiran, si Pólibo es el verdadero padre ha fallecido de muerte natural y el Oráculo no se ha cumplido, pero queda la segunda parte de la maldición ¿Y si al regresar a Corinto termina cometiendo incesto con la reina viuda? El emisario entonces intentando tranquilizarle le dice que no se preocupe ¡que Pólibo no es su verdadero padre! ¡Que él fue un niño recogido de una rama de un árbol en la que pendía por los pies y de resultas de lo cual éstos le permanecieron hinchados durante mucho tiempo!.
Edipo ya no pudo más. Sus últimas esperanzas se desvanecieron y apareció la verdad al desnudo. Enloquecido se precipitó como un enajenado por todos los aposentos de palacio en busca de Yocasta, que rápidamente había huido horrorizada. Cuando llega ante ella, la encuentra sin vida pues se había suicidado. Edipo entonces para no ver más las terribles desgracias que había acarreado se saca los ojos con el prendedor del vestido de Yocasta. Acto seguido manda que le presenten ante el pueblo de Tebas como parricida, incestuoso, maldición del cielo y estigma de la tierra. Los criados obedecieron, pero el pueblo recordando lo justo y generoso que había sido hasta entonces no sintió la más mínima aversión, sino una compasión infinita. Edipo entregó el trono a Creonte, su cuñado, en calidad de regente de sus hijos. Solicitó una tumba para inhumar los restos de su madre y esposa y se desterró voluntariamente.
El mito de Edipo, que el médico vienés padre del Psicoanálisis S. Freud (1856-1939) aplicó al complejo de edipo (amor del hijo a la madre y aversión contra el padre considerándolo un rival) sólo funciona a partir del momento de la catástrofe: suicidio de Yocasta y autoceguera de Edipo. - me parece importante acá hacer algunas precisiones sobre el tema, hay que entender que Freud toma el mito para hacer una analogía de lo que pasa a nivel inconsciente con el humano y con eso se abre el abanico de toda una teoría y práctica compleja, que sería un irrespeto ante la misma decir apresuradamente que es que el "niño se enamora de la madre y quiere matar al padre", eso es una superficialidad peligrosa y una ignorancia ciega -. Otro mito que redime en cierto modo toda esta tragedia: la ternura filial de Antígona, una de las hijas de Edipo. Nada la importa que sea una hija nacida de una unión aberrante, es decir de madre e hijo. Su padre es víctima del destino y ha obrado inconscientemente (la negrilla es mía). Es un hombre triste y desgraciado que abandonado necesita la mayor comprensión y cariño.
También Ismene comprende a su padre y se queda en casa para abogar en su favor, pero el peso del sufrimiento lleva a éste a Antígona. La doncella acostumbrada a los refinamientos de la corte, pasó innumerables fatigas, pero siempre con la alegría de ayudar a su padre. Ella fue guía y báculo de Edipo en su vagar por los caminos. El Oráculo le había concedido un rayo de esperanza puesto que los dioses al considerar que sus faltas eran involuntarias le auguraron que el castigo no sería eterno. Vivieron de las limosnas de las gentes compasivas y con una gran pobreza y frugalidad.
De país en país llegaron hasta una aldea del Atica muy alegre, llena de vides y olivos. Cansado por jornada tan fatigosa, el ilustre ciego se sentó a descansar en una piedra. Al poco rato pasó un lugareño y sorprendiéndose de aquella extraña pareja les indicó que debían marcharse de allí porque era lugar sagrado. Edipo por los datos que le ofrecía se dió cuenta de que había llegado al término de su viaje, ya que el Oráculo le manifestó que sus penas finalizarían en cuanti llegara a la región habitada por las Euménides y aquello era Colono en donde se decía que moraban estas terribles diosas de la Venganza. Protectoras del Atica cuando se las aplacaba se conformarían con las penalidades llevadas hasta entonces por Edipo como reparación de sus crimenes o continuarían comportándose como Furias perseguidoras que era el aspecto que tomaban más frecuentemente?.
La noticia de que un anciano vestido con miserable ropaje pero de majestuoso aspecto se había establecido acompañado de una joven en el sagrado bosque consagrado a las Furias, corrió con rapidez por el pueblo cercano y una multitud se dirigió hacia el lugar no con muy buenas intenciones, al considerar el hecho como una profanación. Antígona y Edipo intentaron aplacar a la multitud enfurecida. Entonces llegó Ismene a galope de un esbelto corcel y tras abrazar a su padre y hermana les comunicó que sus hermanos Eteocles y Polinice, no contentos por expulsar a su padre habían roto el compromiso pactado entre ambos por el que reinarían en Tebas cada año alternativamente. Eteocles terminado el plazo se habían negado a dejar el trono. Polinice tras casarse con la hija de Adrastro, rey de Argos en el peloponeso, había reclutado un ejército e invadido Tebas en son de guerra.
"Hemos consultado el Oráculo -continuo Ismene- y nos ha avdertidoque para evitar una guerra fratricida había que traer al padre de los dos contendientes vivo o muerto."
Edipo preguntó a Ismene en caso de regresar a su país sería enterrado en una digna sepultura. Ismene le contestó que por ella no había problema, pero para los demás sus crímenes eran tan horrendos que no le permitirían ser inhumado en tierra tebana. Comprendiendo el desgraciado anciano que la ambición de sus hijos era superior  a su amor filial, les maldijo y solicitó a los habitantes de Colono que contemplaban con gran espectáculo todo lo sucedido, asilopara él y sus amadas hijas.
Casi no habían descubierto a Edipo y a Antígona descansando en la piedra sagrada, anunció que había corrido a avisar al monarca de Atenas, capital de la región emplazada no lejos de los acontecimientos. El soberano que a la sazón era nada menos que Teseo, acudió con su séquito presuroso para saber más detalles. Descubrió al ciego y le preguntó cuál era el objeto de su viaje. Edipo le replicó que su único motivo era terminar sus días en aquel lugar y después ser enterrado dignamente, cosa que reportaría grandes beneficios para su reino. Teseo le invitó a trasladarse a su propio palacio, pero Edipo prefirió quedarse en Colono para cumplir su destino.
Poco después, llegó su cuñado Creonte con gente armada con el propósito de llevarse por la fuerza a Edipo para Tebas. Este no sólo se resistió sino que le conmino que anunciara a sus dos hijos que por su comportamiento la única tierra que poseerían sería la de su propia tumba. Creonte dijo a sus solados que prendieran a Edipo, pero los habitantes de Colono se lo impidieron. Entonces Creonte se apoderó de Antígona e Ismene como rehenes. Suerte que Teseo con su tropa terminó por liberarlas y obligó a Creonte a renunciar a la empresa.
Los sobresaltos de Edipo no habían terminado. Se le anunció entonces que un nuevo pariente solicitaba una entrevista. El anciano comprendió que era Polinice el hijo destronado el que deseaba verlo y rehuyó su encuentro. Una vez más la bondad de Antígona logró que padre e hijo se entrevistaran. Polinice se abrazó a las rodillas de su padre y le solicitó su perdón explicándole cómo tras ser expulsado por su hermano cuando había llegado el tiempo del relevo del trono, se había refugiado en Argos y casándose con la hija de su rey no solamente había obtenido su apoyo, sino el de siete príncipes más. (pie de página eliminado por su falta de importancia para este escrito). Pero para obtener el éxito necesitaba el regreso de su padre.
Edipo inflexible, contestó a Polinice que ahora ya no era tiempo de ruegos, que sino hubiera sido por sus dos hijas hubiera ya perecido miserablemente y nadie le hubiera enterrado en tierra sagrada, ya que tanto él como Eteocles le habían expulsado de la cuidad como un perro. Y terminó maldiciéndole una vez más: "Yacerás en tu sangre como tu hermano en la suya".
Antigona, entonces intentó que su hermano se quedara en Argos junto a su esposa y que no se desencadenara una guerra civil. Pero la respuesta de Polinice fue negativa aduciendo que se hallaba en juego su honor y que lucharía contra Eteocles hasta la muerte. Dichas estas últimas palabras montó en su carro y se alejó.
Al poco tiempo, la tierra tembló. Edipo compredió que había llegado el final de sus días. Hizo llamar  Teseo y en su presencia bendijo a la cuidad de Atenas.
Se internó después con paso firme, como si un milagro le hubiera devuelto la vista, hacia el interior del bosque de las furias o Enirias y llegó a una cueva cuyo umbral se hallaba revestido de bronce y que según la tradición comunicaba directamente con el reino de Hades. Tomó uno de los senderos abiertos dentro de ella hasta que llegó a donde se hallaba una gran piedra. Allí se despojó de sus andrajos se lavó cidadosamente y se vistió con un traje limpio, traído por sus hijas. De pronto se escuchó un pavoroso estruendo que llenó de temor a Antígona e Ismene, las cuales se abrazaron temblorosas a su padre. Este con vos firme les dijo:"¡Hijas mías a partir de este momento ya no tenéis padre!" Los sollozos de las muchachas se interrumpieron al oír una voz increpando: "¡Edipo! ¿Qué esperas?" Edipo confió a Teseo las dos hijas y ordenó que ambas se alejaran de allí sin volverse. Teseo quedó momentaneamente junto a él y pudo atisbar como la tierra se entreabría con suavidad y recibía a Edipo sin causarle violencia ni dolor. El Oráculo había predicho que mientras no se descubriera el lugar de la muerte de Edipo, Atenas sería próspera.
Teseo que en el último trance de su amigo había intentado ocultar la cara con las manos, levantó éstas al cielo para implorar clemencia de los dioses y acabada la plegaria alcanzó a las doncellas que se habían adelantado, dirigíendose a su palacio, sumido en el dolor y en hondas meditaciones.
Tiempo después, Eteocles y Pólinice entablaron la batalla definitiva pereciendo los dos en el combate singular al que ambos se retaron. Creonte que reinó nuevamente en Tebas concedió el honor de dar sepultura a Eteocles, pero no a Polinice, por haberse aliado con los enemigos de su patria contra ésta. Una vez más, la orden sublevó la piedad de Antígona que había regresado a Tebas después de la muerte de su padre. Enterrado Creonte apostó a su guardia con el fin de que sorprendieran a Antígona cuando lloraba sobre las cenizas de su hermano que había sepultado en la tierra para que tuviera eterno descanso. La abnegada joen fue condenada a ser enterrada viva. Pero la valerosa Antígona eludió esta afrenta ahorcándose. El hijo de Creonte, Hemón que amaba a la joven se suicidó también al conocer lo sucedido.
Tal es la historia de este héroe desgraciado y de su descendencia. Y aunque la voluntad, que es la que hace el crimen, no tuvo parte alguna de culpa en lo sucedido, los poetas considerando que la maldad, aun siendo involuntaria, empaña el alma y no hay lugar para la rendición han situado a Edipo una y otra vez en el Tártaro en medio de los grandes delincuentes. ¡Pobre Edipo! ¡pobres familiares suyos! a todos alcanzó la inexorable rueda del Destino y ni los mismos dioses pudieron evadirlos del trágico final presentido y predestinado desde un principio.
Desde los grandes trágicos griegos clásicos por excelencia Esquilo, Sófocles y Eurípides hasta la actualidad, las figuras de Edipo y Antígona han sido inmortalizadas una y otra vez por la Literatura de todos los países y de todos los tiempos. Séneca continuó esta tradición a partir del siglo I de nuestra Era y autores como Corneille (1659), Racine (1644) Voltaire (1718) y Alfieri (1783) mantuvieron viva su memoria. En nuestro siglo escritores como J. Cocteau (1934), B. Brecht (1948) y S. Espriu (1959) han renovado su memoria. También la música y finalmente el Sétimo Arte se ha apoderado de dichas figuras conservando el hondo patetismo que las ha hecho inmortales, de forma que a buen seguro, lo que los dioses y el Destino negaron a Edipo, los hombres se lo han concedido: el don de la Inmortalidad y el recuerdo de la dulce Antígona, que perdurará para siempre."
 
Así termina la versión de Edipo más detallada y con personajes como Teseo y la Esfinge.
 
Texto estraido el 3 de septiembre del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.
 
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 21 de agosto de 2012

69 - El Cancerbero (ahora Cerbero) presentación de la muerte, el INFIERNO


En otro momento he tocado este tema cuando hablé de Sísifo acá, ahora pretendo ampliar el panorama mostrando por medio del temible Cerbero toda su importancia, mirar el INFIERNO desde una imágen en la mente, ese en el que se encontraron Jesús y Hades, pues una oración lo dice cuando nombra... [descendió a los infiernos y al tercer día resucitó entre los muertos para estar sentado a la diestra de Dios padre todo poderoso...] con todo esto se da cuenta que la mitología no está nada separada del nacimiento de la religión católica y cristiana, es una trasición de A salió B, además, que quieran caricaturizarla es otro empeño mal logrado, pues aún vive. Así es pues que en esta oportunidad se hablará de Cerbero:



*"El Cancerbero:
Hace muchos siglos en las regiones subterráneas de la antigua Grecia, en las cavernas que vomitan fuego que servían de morada a los muertos, se veían almas muertas bebiendo el olvido de la vida terrena en el río Leteo -el río del infierno-.

También se observaban en el averno horribles esqueletos vigilantes heraldos de las Moiras -las diosas griegas del destino, testigos inmutables del nacimiento y del fallecimiento; las hiladeras que tejen los acontecimientos de los mortales, las mismas deidades que "cortan el hilo de la vida" sin clemencia, sin compasión, con frialdad inflexible e inexorable.

Igualmente se distinguían en el Tártaro -morada de los condenados en el en el abismo de los infiernos- Erinias -las diosas griegas de la venganza que tenían como misión castigar  los crimenes y las maldades causadas por los difuntos, a quienes amenazaban con antorchas incandecentes y puñales vengativos para garantizar el orden moral y las leyes de la naturaleza.

Igualmente se diferenciaban Arpías -las divinidades fúnebres mensajeras de Hades -el invisible dios griego de los infiernos-; Arpías encargadas de llevar las almas muertas a aquel mar de llamas , vapor, asfixia y sufrimiento.
En aquel Tártaro -o infierno- se vislumbraba la laguna Estigia en la cual desembocaba el río Hades. En "el agua de Leteo" se bañaba la diosa Envidia -hija del gigante Palas y de la laguna Estigia-.

A la diosa Envidia la acompañaba Odio -un hombre armado con una espada, portador de un escudo de hiel, resentimiento, frustración y amargura-; Odio  que repentinamente se transformaba en una mujer furiosa vestida con serpientes, arañas, murciélagos y alacranes.
A la dios Envidia o a Odio les acompañaba Adulación -la lisonja con figura andrógino- la conjunción del hombre y la mujer reflejando el conflicto interior; Adulación portaba una flauta y se vestía con abejas armadas de aguijones que excretaban miel de trampas, traiciones, intereses escondidos y artimañas.

Junto a Envidia, Odio y Adulación se encontraba Adulterio -una víbora y una lamprea entrelazada-, todos disfrutaban de los vapores calientes de Adormidera -la planta somnifera fuente de sueños de dolor y noches mortales-.
En la laguna Estigia también estaba Hambre -la hija de la infernal tenebrosidad-.
A Hambre la acompañaba pobreza -la divinidad romana hija de lujo y de la osciosidad y madre de la industria y de las artes-.
Igualmente se descubría en el averno Ares -el dios griego de la guerra- y Cronos -el dios que personifica el tiempo-, el cual llevaba la guadaña, la clepsidra o reloj de arena.

A todos los arropaba un eclipse de desastre que les recordaba que ellos eran causantes de la devastación y el fin del mundo.
Mientras Envidia, Odio, Adulación, Adulterio, Hambre, Pobreza, Ares y Cronos se humedecían en el río Hades y en la laguna Estigia del averno; Momo -el dios de la burla y el sarcasmo, hijo del sueño y de la noche mortal-, se reía de aquel carnaval de locura baquica o dionisíanica en honor a los dioses de los placeres, los licores y la inspiración poética orgiástica.
Además acompañaban a los representantes de la maldad hombres y mujeres que Hades -el dios del averno- había transformado en animales: serpientes venenosas, hienas carroñeras, escorpiones traicioneros, murciélagos que no dejaban conciliar el sueño a los fallecidos; buitres del mal aguero devorando las entrañas de los cadáveres putrefactos, nauseabundos y malolientes sin dolientes y ranas diabólicas que croaban incesantemente; mientras ratones hambrientos se escondían del dios Apolo -la personificación del sol y divinidad de la luz, la música, la poesía y la elocuencia.
También se veían Licántropos -hombres lobos- astutos, crueles, muertos de hambre, engullendo cerdos impuros, lujuriosos, esclavos de la gula.
Y en la puerta abierta y cerrada del infierno que separa a los muertos de los vivos, hecha con huesos humanos y adornada con un reloj de arena símbolo de la relaciónes entre entre el mundo superior y el inferior, y un reloj de agua emblema del avance del tiempo y una enorme calavera ingsinia de la caducidad de la vida eterna, se hallaba Cancerbero, -el portero o guardián del Hades-, el responsable que nadie saliera ni entrara sin la autorización del dios del tártaro.
Cancerbero -un perro monstruoso de tres cabezas-, cada una con orejas que parecían seis puñales, con media docena de ojos de fuego, con tres narices que explelían chorros de llamas color arco iris, con tres enormes bocas abiertas, montrando colmillos fluidos, amenazantes y con tres lenguas biforcadas de viboras letales.
Del cuerpo de Cancerbero se desprendían tres largos, gruesos y musculosos cuellos que evidenciaban la fuerza extraordinaria de Hades.
El tronco de Cancerbero se parecía al cuerpo de un león gigante, de cola tenía una fabulosa serpiente que mantenía su cabeza altiva, sus ojos abiertos, lo mismo que su boca mostrando largos colmillos cargados de veneno.
Las extremidades de Cancerbero parecían las patas de una jirafa y se apoyaba en pezuñas que se dividían cada una en cinco garras muy afiladas, agresivas y venenosas.
La piel de Cancerbero parecía una colcha de espinas, aguijones y púas de erizo de colores dorado, plateado, púrpura, negro, blanco y café.
Cancerbero era de configuración contraria a la de la naturaleza, poseso de la fuerza del demonio, vigía de la mansión de los muertos, terror de las almas malvadas y olvidadas.
Cancerbero siempre se mantenía en movimiento, rugiendo fuerte y espantoso a la ves que eructaba olor a carne chamuscada y ecos de dolor, llanto, sufrimiento y arrepentimiento, de almas suplicantes que le imploraban desde sus entrañas que las dejara salir del horno del infierno.
Y una de esas almas que rogaba revivir fuera del Haces, era la de Perséfone -la hija de Zeus dios de los dioses y Demeter la Madre diosa de la agricultura, protectora de los cereales, el trigo y las cosechas-.
A Perséfone, Hades -el dios subterráneo- la raptó y la llevó al Erebo para que reinara con él en el averno.
También le suplicaba a Cancerbero para que la dejara partir del Tártaro Eurídice -una de las ninfas de menor jerarquía quien al momento de contraer matrimonio solemne con Orfeo -el legendario rapsoda y músico griego de estirpe divina-, fue intentada secuestrar por Aristeo -su antiguo amante.
Y al huir la aterrorizada ninfa Eurídice, la mordió la hidra de Lerna (en otras versiones cayó a un nido de serpientes) -una serpiente o dragón enorme de siete cabezas-, poniéndole fin a su existencia terrenal.
Luego la Muerte -hija de la noche y de duro corazón, temida y odiada por los mortales, con sus alas negras y su guadaña-, llevó a Eurídice a la prisión infernal.
Entonces Orfeo muy triste y desconsolado, pero muy enamorado, bajó a buscar a Eurídice en el mundo de los muertos, sin estar invitado.
Al llegar Orfeo a la puerta del Hades, se topó con Cancerbero, quien lo recibió malhumorado porque el poeta no estaba en la lista de invitados al Tártaro.
En aquel momento el recursivo y astuto Orfeo para calmar el mal genio de Cancerbero hizo sonar su flauta erótica y funeraria, su lira de armonía cósmica y su citara mágica recibida del dios Apolo.
Y Orfeo con su música rítmica y espiritual, hizo caer a Cancerbero en "los brazos de Morfeo" -el hijo del sueño y de la noche-.
Y aprovechando las tinieblas del Erebo, Orfeo pasó por el río Hades y por la laguna Estigia y con su melodía y complicidad de Ocno -hijo del sueño y de la noche-, adormeció la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, al dios Ares, a las Moiras -las diosas del destino-, a Cronos -el dios del tiempo- y enterneció los corazones de los demonios, especialmente al dios Hades y a la reina del averno -Perséfone-, quienes toleraron y permitieron a orfeo llevarse a Eurídice al mundo de los vivos, con dos condiciones: una que mientras salieran los enamorados del averno, Orfeo no hicierasonar los fantásticos instrumentos musicales, dos que no mirarahacia atrás para ver a Eurídice.
Tan pronto Orfeo dejó de producir las excelsas melodías, las almas de los malvados, la diosa Envidia, Odio, Adulterio, Pobreza, Adulación, las Moiras, Ares, Cronos, las tres Gorgonas y las Arpías se despertaron y aprovechando que Cancerbero su cruel carcelero, se encontraba dormido, se fugaron en la balsa del demonio por el río Hades, ayudados por Hefestos -el dios griego del fuego terrestre- quien eructó lenguaradas de llamas hacia las regiones celestes. ¡Almas malas!, ¡muertas vivas!, que luego llegaron a la tierra a causar tragedias, sufrimientos, dolores y aflicciones a toda la humanidad.
Y cuando Orfeo iba llegando al portón del hades, miró hacia atrás pata contemplar a su amada Eurídice. Ipso facto, Hades -el dios invisible del Tártaro-, lo castigó sin clemencia, tragándose el Erebo a Eurídice.
Después Orfeo desconsolado, salió por la puerta del averno sin hacer sonar sus instrumentos musicales, en ese preciso instante Cancerbero se despertó y con sus enormes garras, trató de apresar a Orfeo para matarlo.
Afortunadamente en ese momento Heracles -el más famoso y popular de los héroes mitológicos de la antigua Grecia-, vencedor de malhechores y de monstruos, quién tenía fuerza sobrehumana, personificando el valor, la resistencia y el predominio del bien sobre el mal y quien estaba en misión de trabajo que le impuso el rey Eurísteo -monarca de los tirintos-; se trenzó en una lucha bravía con Cancerbero al cual dominó sin armas, con la ayuda de -Atenea- la diosa de la sabiduría, los aspectos mortales y los combates.
Luego Hércules le presentó al rey Eurísteo a Cancerbero y después lo devolvió al mundo de los muertos.
Al llegar Cancerbero al infierno, Hades -el dios del Tártaro- quien estaba muy furioso con Cancerbero su perro portero, por haberdejadoescapar a la diosa Envidia, a Odio, a Adulación, a Adulterio, a Hambre, a Pobreza, a Ares -el dios de la guerra-, a Cronos -el dios del tiempo-, a las Moiras -las diosas del destino-, a las tres gorgonas, a las Arpías y a Orfeo a quien las cortes infernales deseaban mantener en el averno para que los distrajera y alegrara con su excelsa música; castigó a Cancerbero convirtíendolo en Cerbero -un perro monstruo con cincuenta cabezas-, condenando a ser el guardián eterno del Caos, el Erebo, el averno, la laguna estigia, el Hades y el Tártaro."
Con este escrito se dice mucho de la vida, la muerte, el amor, la incondicionalidad y muchas otras cosas más.

Video adicional: http://co.tuhistory.com/videos.html 
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* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

lunes, 20 de agosto de 2012

68 - El Unicornio admirador y amador de la más alta belleza


Siguiendo con la idea de la gran influencia de la mitologia griega para el alma humana, aquí la historia del Unicornio para analizar:

"En la antigua Grecia y en regiones lejanas y en regiones lejanas habitaba Unicornio -un animal fabuloso-, su cuerpo cuerpo era como el de un cabritillo esbelto, musculoso y esculpido pero con apariencia de un corcel ampo con alas doradas.

Unicornio posee un cuerno muy largo que se desprende del centro de su frente, cacho en la base negro, en el centro blanco y en la punta rojo.
Asta, símbolo de bravura, de fuerza, de potencia y de dignidad.
Cacho emblema de prosperidad, falo erótico que genera lluvia fecundadora la que anhelan las ninfas y las doncellas que lo rondan.

Según la leyenda nadie podía cazar al Unicornio por la fuerza, ni arreglandole trampas.

Si alguien lo quería observar debía invitarle una doncella pura, entonces unicornio se le acercaba a la virgen y oftateaba el perfume de su sexo y si lo encontraba inmaculado, se deshinibía ante la castidad, lo cataba y generaba tempestades engendradoras y orgásmicas y después de nueve meses florecían mortales.

El cuerpo de Unicornio era considerado por las ninfas que lo cortejaban un afrodisíaco mágico y panacea para calmar sus ansias libidinosas.
El pelo de Unicornio era blanco y su barbilla de cabrito era dorado, barba emblema de autoridad y potencia.

Unicornio era pariente de Amaltea -la cabra que alimentó con su leche milagrosa a Zeus- el dios de los dioses griegos.

El cuerno de Unicornio se asimilaba al "cuerno de la abundancia de Amaltea", -cacho inspirador del concepto de cornucopia-, heraldo de reinos, de naciones y de casas reales.

Unicornio con su lanza purificaba los manantiales, las fuentes y las corrientes envenenadas para que los humanos y animales pudieran beber agua lustral libre de impurezas, mineral que les proporcionaba salud y energía.
La leyenda dice que Unicornio tenía ojos verdes esmeralda de resplandeciente belleza. ¡Ojos vigilantes de omnipotencia y sapíencia! ¡Ojos nrujos, magnetizantes y seductores!, de los cuales no escapaba virgen ninguna ninfa.
Según la leyenda maravillosa Unicornio con sus luceros glacuos podía ver el presente y el futuro.

Según la leyenda la cola de Unicornio era como la de un león y sus cascos eran como los de un ciervo "el rey del bosque" ágil y arrogante.

La mitología dice que el cuerno de Unicornio se asociaba al "árbol de la vida" que cada día crecia y se rejuvenecía.

Unicornio era un animal sagrado para Artemisa -la diosa de la cacería-, por eso ella nunca lo cazó.

Los antiguos griegos creían que el Unicornio con su cuerno portentoso y con su aspecto de pureza e inocencia seducía y encantaba a las Musas.
Unicornio se extrasiaba admirando la desnudez total de las ninfas o docellas salvajemente bellas, -deidades mitológicas de jerarquía inferior-.

Ninfas que hacían harem para el Unicornio y se extasiaban en bosques calurosos, alcahuetes, fragantes, lascivos, ambientados con las melodías de las aves canoras, con la música de la naturaleza y con los conciertos cósmicos.
Las Náyades -ninfas de los ríos- también eran veneradas por el Unicornio, quien igualmente adoraba a las Nereidas -ninfas de los mares interiores-.

Del mismo modo Unicornio idolatraba a las Oceánicas -ninfas del mar libre u Océano- y sentía éxtasis por las Driadas y Hamadriadas -ninfas unidas a la vida de un árbol-.

Los primitivos griegos asociaban al Unicornio con Eros -dios del amor, los deseos y los placeres-.
Sin embargo ellos consideraban al Unicornio como símbolo de pureza, también lo imaginaban "más enamorado que Eros".
Unicornio galanteó a Afrodita -la diosa griega del amor (y del sexo)- pero el corazón de esta deidad estaba consagrado a Adonis -nacido de la princesa Mirra fruto de una relación incestuosa y malhadada con su progenitor- lo mas sublime para Eros.

Psiquis se personificaba en una doncella con alas de mariposa para recordarle que "su amor por las ninfas debía ser puro, casto y desinteresado". regla a la que unicornio le hacía excepciones.

Muchos cazadores griegos pensaban que en Asia y África existían manadas de Unicornios, junto a sus parientes menos agraciados como los rinocerontes quienes también tienen un solo cuerno, cacho al que ellos le atribuían poderes afrodisiacos, amorosos y reavivantes.
Además creían que unicornio se nutría con miel, con leche y con Mandrágora -planta narcótica y erótica- que tenía propiedades extraordinarias o maravillosas como fecundar a la mujer estéril.
El suero de la Mandrágora hacía de antídoto en Unicornio y lo protegía contra la Adormidera -planta somnifera- que mitigó el dolor mortal de Deméter -diosa de la agricultura-, cuando le raptaron su hija.

Psiquis perseveraba a Unicornio para que no cayera en "brazos de Morfeo" -dios del sueño-. Psiquis también le interrumpia el sentido del oido al Unicornio cuando cabalgaba sobre las olas marinas donde moraban las sirenas para que no lo encantaran y se salvara de morir ahogado o destrozado por aquellos "monstruos de bella fealdad".
Unicornio le dejó de legado a las astronomía la Costelación de Unicornio.

* López, A. (2007) Mitos Griegos. Editorial: Kingkolor SA.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

martes, 7 de agosto de 2012

67 - Eros y Psique (una historia del amor, el alma y la vida)


Como lo he venido tratando en este sitio, la importancia de la Mitología Griega para nuestra alma y nuestro inconsciente es primordial, inclusive por encima de la misma religión sea cual sea esta, ya que así las sociedades lo desconozcan, todos, TODOS estamos en relación constante con el Amor, el alma, la Muerte entre muchas otras cosas más, yo diría todas.

Es así que en esta oportunidad transcribiré una historia, pues el presente a partir de este segundo es historia.

*"Eros y Psique

 
Erase una vez un rey que tenía tres hijas de singular belleza. La menor Psique (que en griego significa alma) era tan hermosa que llegó a ser admirada como si fuese la Afrodita encarnada. Despechada la diosa del amor al darse cuenta de que sus templos quedaban desiertos porque la gente prefería tributar sus honores a la maravillosa Psique, envió a su hijo Eros para que en forma de horrible monstruo terminara con la infeliz. Poco después, las hermanas mayores de Psique matrimoniaron y como ésta no encontraba pretendiente, su padre consultó al Oráculo, escuchando con espanto como este le ordenaba que vistiera a su quedirísima hija en las galas nupciales y la dejara en la cima de una montaña abandonada a su suerte, porque el Destino había predestinado a la joven como goce un horrible monstruo dotadode una ferocidad extraodinaria y ante el cual temblaba el propio Zeus.
El rey, entre los gemidos y lamentos familiares acompañó a su cándida hija, ajena al futuro que le esperaba, a la cima de la montaña que le había señalado el Oráculo y allí dejó sola en espera de que se cumpliera su fatal Destino. Sin embargo, al llegar la noche, el Céfiro la condujo a un amenísimo prado florido al lado del que se levantaba un maravilloso palacio dorado. Sirvientes invisibles acompañaron a Psique que no podía dar crédito a sus ojos.
"¿Dónde estoy?" - preguntó perpleja la dulce doncella al no distinguir a nadie ni en los jardines ni en las salas del palacio.
"Donde serás amada y tus deseos se verán satisfechos" murmuró una voza su oído.
Y en efecto: como al conjuro de su capricho, y resonaban músicas, se le ofrecían vestiduras, joyas y banquetes. Llegada la noche acudió el misterioso esposo a ejercer los deberes conyugales. Psique, aunque creía que el ser era un monstruo como no había tenido más remedio que explicarle su padre poco antes de abandonarla, notaba una extraña dulzura, una embriaguez de los sentidos; no había en ella repulsión física hacia el misterioso ser; más bien que deforme, parecía de formas proporcionadas. Cuando el día estaba a punto de irrumpir se alejaba para no ser visto. ¿Quién era, cómo era? Psique le importunaba con súplicas y caricias para obtener respuesta pero él nunca accedió a satisfacer su naturalidad curiosidad.
"¿No somos felices así? -decía-. Pues no te atormentes queriendo saber quien soy yo, porque en el momento mismo de conocerme se destruirá nuestra felicidad."
Pasó el tiempo y ante la angustia de sus padres, visitaron a la joven sus hermanas y la incitaron a que matase a su marido pues lo consideraban un monstruo, maligno entre los malignos. Psique no accedió a este consejo, solamente le picaba la curiosidad por saber quién era y sobre todo cómo era realmente. Llena de valor, una noche tomó un candil y temblorosa contempló al ser más maravilloso de la creación que nada tenía que ver con un monstruo; se acercó embelesada hasta él para acariciarle, cuando, ¡oh fatalidad! sin querer derramó una gota ardiente del candil que temblorosa sostenía Psique. Y Eros, pues no era otro que Eros (ya que anteriormente, al ir a cumplir lo ordenado por su divina madre, pasó lo lógico: se enamoró perdidamente de su víctima), desapareció en dirección hacia los espacios etéreos.
Psique se encontró de nuevo en lo alto de la roca en donde  sus padres la habían dejado. Los jardines y el palacio habían también desaparecido. Psique intentó suicidarse y se lanzó a las aguas de un río, pero éste la transportó dulcemente a la otra orilla. Respuesta de esta fatal intención, Psique se dedicó a recorrer el mundo en busca del amado que había sido llamado al orden por su madre y aunque por el momento se hallaba recluido en el palacio de ésta, no por ello dejaba de proteger invisiblemente a su amada. Por otra parte, la diosa del amor perseguía encarnizadamente a la joven y al encontrarla la vejó, la humilló y la sometió a las más espantosas pruebas, todas ellas superadas con éxito con ayuda de su queridísimo Eros.
Porque el amor hizo que pronto Eros perdonara a Psique su veleidad de desear conocerlo tal como era y no pudiendo más voló al Olimpo para rogar a Zeus que le permitiese vivir con su amada. Al comprobar aquel cariño tan inmenso, Zeus no tuvo más remedio que consentir. Llamó a Psique y le hizo comer la ambrosia y beber el néctar en presencia de todos los dioses con lo que ella se convirtió así en inmortal, y con asistencia de todo el Olimpo se celebraron las bodas sagradas de Psique y Eros. Afrodita no tuvo más remedio que aceptar los hechos consumados y así de esta manera quedaron unidos para siempre el Amor y el Alma.
La bella y la Bestia. La perfecta unión del alma y el cuerpo. Cuendo el alma guía al cuerpo evitando las pasiones desenfrenadas y logrando que el ser humano se dedique a cuestiones dignas y nobles, haciendo el bien y entregándose a los demás, sucede como con el diamante, primero tosco y sin brillo, pero después el amor del artista lo pule de forma que en él se reflejala luz del Cielo.
Nuestra era de las computadoras, de la mecánica más tecnificada y del peligro de un holocausto nuclear, ha creado también sus mitos y sus héroes del cine, del deporte, de la televisión, de las finanzas, de la política o de la ciencia ficción, porque la Mitología esa algo consubstancial con el hombre y los griegos fueron maestros consumados de ella".

Texto extraido el 7 de agosto del 2012 de MITOLOGÍA GRIEGA - Dioses, héroes, monstros y leyendas de la grecia clísica (1987) Ed. Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.





jueves, 9 de julio de 2009

32 - Edipo Rey y Antígona - Tercera parte



Murió Polibo, Edipo calmó sus ansias de darse cuenta lo que era tremendamente impactante para sus oídos, lo que venía escuchando era demasiado para él, un mensajero le hizo acomodar los recuerdos, ya que si Polibo había muerto no había sido a manos de él… esto duró poco pues entró el pastor, que había encontrado a ese niño en el monte Citerón aquel tiempo… dijo que lo había dado en adopción… Yocasta - "¡No, por los dioses!"8 Si en algo te preocupa tu propia vida no lo investigues. "¡Es bastante que yo esté angustiada!"9 - entra al palacio...
 
El mensajero, único sobreviviente y aquel pastor coincidieron con los recuerdos a lo que Edipo dijo - "¡Ay, ay! Todo se cumple con certeza. ¡Oh luz del día, que te vea ahora por última vez! ¡Yo que he resultado nacido de los que no debía, teniendo relaciones con los que no podía y habiendo dado muerte a quienes no tenía que hacerlo! "10 Dicho esto, Entro al palacio…
 
Después otro mensajero salió y dijo al los cadmeos - "Ha muerto la divina Yocasta… por ella misma; contemplamos a la mujer colgada, suspendida del cuello por retorcidos lazos. Cuando él la ve, el infeliz lanzando un espantoso alarido, afloja el nudo corredizo que la sostenía… arrancó los dorados broches de su vestido con los que se adornaba y, alzándolos, se golpeo con ellos las cuencas de los ojos, al tiempo que decía cosas como estas: que no lo verían a él, ni a los males que había padecido, ni los horrores que había cometido, sino que estaría en la oscuridad el resto del tiempo para no ver a los que no debía y no conocer a los que deseaba "11-
 
Finalmente Edipo se mostró ante los cadmeos como el merecedor de las maldiciones que había lanzado ante el asesino de Layo, pidió a Creonte, nuevo dueño del palacio de Tebas que lo arrojase fuera de esa tierra pero que le dejara ver a sus hijas Antígona e Ismene… les dijo que se mostró ante ellas sin saber de donde venía y que debían morir estériles y sin bodas…
 
Con eso acaba Edipo desterrado…
 
El mito sigue con lo que vivió Antígona, Ismene, Eteócles y Polinices, todos hijos de Edipo… Antígona y el hijo de Creonte, Herrón, se enamoraron… El rey mandó a morir a Antígona por haberlo desobedecido en el mandato de no enterrar a Polinices, a una cueva… de nuevo hubo una maldición en esas tierras… volvió Tiresias y le dijo a Creonte que sacara a Antígona de aquella cueva para quitarla… Herrón se suicido… Eteocles murió… la única que vivió fue Ismene…
 
Así desenlaza éste mito… con muchas cosas para enseñar al ser humano… en todos los aspectos psicológicos y muchos más… la confianza entre otras cosas nos muestra que el destino no le pertenece a nadie… 
 
“El reloj es un súbdito de la encrucijada del destino… lo que no conocemos y nos cubre puede ser el verdugo de nuestra suerte”. Correa. C.

 
Bibliografía: 8,9,10,11 Sófocles, Edipo Rey y Antígona, (...) lito imperio

Carlos E. Correa L "KikE"

31 - Edipo Rey y Antígona - Segunda Parte


Llega Creonte con noticias del dios - Diré las palabras que escuché de parte del dios. El soberano Febo nos ordenó, claramente, arrojar de la región una mancilla que existe en ésta tierra y no mantenerla para que llegue a ser irremediable - Edipo pregunta - ¿Con que expiación? ¿Cuál es la naturaleza de la desgracia? - Creonte - Con el destierro o liberando un antiguo asesinato con otro, puesto que ésta sangre es la que está sacudiendo la cuidad - Edipo - ¿De que hombre denuncia tal desdicha? Creonte - Teníamos nosotros, señor, en otro tiempo, a Layo como soberano de esta tierra, antes de que tú rigieras rectamente esta cuidad -, seguidamente Edipo continúo cuestionando y Creonte respondiendo, le dijo que había encontrado la muerte tras haber salido a consultar el oráculo, y una vez fuera no volvió más, dijo que habían muerto todos menos uno que huyó despavorido, le habían matado unos ladrones con los que se tropezaron…

Edipo después de escuchar los mandatos del oráculo de Zeus y de tener la solución en sus manos, le anunció al pueblo - "
aquel de vosotros que sepa por obra de quién murió Layo, el hijo de Labdaco, le órdeno que lo revele todo y, si siente temor, que aleje la acusación que pesa contra sí mismo, ya que ninguna otra pena sufrirá y saldrá sano y salvo del país, mando que todos le expulsen, sabiendo que es una impureza para nosotros, según me lo acaba de revelar el oráculo Pítico del dios"2
-.

Dicho ésto, Edipo no encontró el responsable de tal asesinato, así que envió por Tiresias, un adivino, hechicero y videnente que era el único mortal que podía saber los secretos de los dioses… le pidió que le dijera quién había sido el responsable del asesinato, él con su sabiduría esquivó por todos los lados las preguntas del Rey, siguió preguntando y exigiéndole que si lo sabia era mejor que lo dijera, le insultó su videncia, así que el hechicero nombró palabra que no debía - "
Tú eres el azote impuro de esta tierra, sí, afirmo que tú eres el asesino del hombre acerca del cual están investigando, afirmo que tú has estado conviviendo muy vergonzosamente, sin advertirlo, con los que te son más queridos y que no te das cuenta en que punto de desgracia estás - después de decirle varias veces éstas mismas palabras Tiresias salio del palacio…"3-


Entró Creonte y Edipo lo acusó, de no haber investigado lo suficiente la muerte de Layo, que tal vez lo habría matado él, le dijo que lo expulsaría de estas tierras, que era un malvado… sale Yocasta del palacio y pregunta por el conflicto que ve presente ante sus ojos, Creonte le explicó, y ella relató sus recuerdos para aclarar las cosas - "Una vez le llego a Layo un oráculo - no diré que del propio Febo, sino de sus servidores - que decía que tendría el destino de morir a manos del hijo que naciera de mi y de él. Sin embargo, a él, al menos según el rumor, unos bandoleros extranjeros le mataron en una encrucijada de tres caminos. Por otra parte, no habían pasado tres días desde el nacimiento del niño cuando Layo, después de atarle juntas las articulaciones de los pies, la arrojo, por la acción de otros, a un monte infranqueable"4 - Cuando Edipo escuchó tal relato, le dijo - "Me pareció oírte que Layo había sido muerto en una encrucijada de tres caminos"5 - y siguió recordando los padres que le habían críado - "Mi padre era Polibo corintio y mi madre Merote doria"6 - pero el hecho que no podía borrar de sus recuerdos fue aquel encuentro de tres caminos - "El conductor y el mismo anciano me arrojáron violentamente fuera del camino. Yo, al que me había apartado, al conductor del carro, le golpeé movido por la cólera. Cuando el anciano ve desde el carro que me aproximo, apuntándome en medio de la cabeza, me golpea con la pica de doble punta. Y él no pago por igual, sino que, inmediatamente, fue golpeado con el bastón por esta mano y, al punto, cae redondo de espaldas desde el carro. Maté a todos"7 -.

Bibliografía: 2,3,4,5,6,7 Sófocles, Edipo Rey y Antígona, (...) lito imperio


Carlos E. Correa L "KikE"

30. - Edipo Rey y Antígona - Primera Parte



Una de las tragedias griegas más contundentes y catastróficas es Edipo Rey y Antígona, adoptada por varias disciplinas para explicar lo terrible que puede llegar a ser la unión de sangre en sociedad; Freud asimiló muy admirablemente aquel mito al psicoanálisis en general y al inconsciente en particular, el fenómeno que lleva el mismo nombre de aquel hombre que por sucesos coincidenciales o inconscientes de los que no tiene control alguno el ser humano y que su psiquis no puede ignorar nace la teoría sobre la cual él edifico la dinámica inconsciente… daré una exposición de algunas partes relevantes de aquel mito para entender un poco de lo que se trató y mostrar por qué se hace este paralelo…
 
“Delante del palacio de Edipo, en Tebas. Un grupo de ancianos y de jóvenes están sentados en las gradas del altar, en actitud suplicante, portando ramas de olivo. El sacerdote de Zeus se adelanta solo hacia el palacio. Edipo sale seguido de dos ayudantes y contempla al grupo en silencio. Después les dirige la palabra”1
 
Edipo sale ante el pueblo cadmeo para preguntar las razones por las cuales se hallaban allí, el sacerdote de Zeus le habla y le dice que el motivo de su presencia es el de comunicarle la maldición por la cual ellos están sufriendo, dice - Las plantas fructíferas se debilitan de la tierra, los rebaños de los bueyes padecen, y las mujeres tienen partos infecundos - le dice que él, que ha liberado la cuidad del tributo que le ofrecían a cantora los debía ayudar… Edipo envió a Creonte, hijo de Meneceo, el propio cuñado, a la morada Pítica de Febo, a fin de que se enterara de lo que tenía que hacer o decir para proteger la cuidad…

Bibliografía: 1, Sófocles, Edipo Rey y Antígona, (...) lito imperio


Carlos E. Correa L. "KikE"