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jueves, 27 de septiembre de 2018

133 - ¿LA NIÑA ENVIDIA LO QUE EL NIÑO TIENE?




¿LA NIÑA ENVIDIA LO QUE EL NIÑO TIENE?

Alexandra Rodas Arango.
alexa-9707@hotmail.com
Manuela Gómez Hurtado.
manugohu.015@gmail.com
Alejandra Caicedo Peña.
alejacaicedo2@gmail.com

Fundación Universitaria del Área Andina - Pereira
Materia: Psicología Clínica Psicoanalítica 


                                                                                      Grupo: 406 IV semestre Psicología


El psicoanálisis es una práctica terapéutica que permite explorar el aparato psíquico de cada individuo, el máximo exponente de este enfoque psicoanalítico fue el médico neurólogo Sigmund Freud. Él expone en su teoría, como el sentido sexual se manifiesta por medio de las pulsiones, actos fallidos, los sueños, entre otros. Dentro de su teoría hace una distinción de la sexualidad entre el hombre y la mujer. Donde plantea cómo el hombre es superior por poseer el falo y la mujer reconoce su inferioridad por no poseerlo y enterarse de su castración. 

En el siguiente ensayo abordaremos la posición que tomó Freud acerca de la feminidad, y cómo esta teoría le ha permitido al psicoanálisis construir un “estereotipo” de mujer. Teniendo en cuenta que es por medio de los síntomas de la histeria como ella llamo su atención, iniciando así sus investigaciones con respecto a la feminidad. Realizaremos una crítica partiendo desde bases teóricas de autores y nuestra subjetividad argumentativa, con énfasis en el planteamiento que creo Freud y las implicaciones que han tenido en el comportamiento y la psique de la mujer.

El escritor Arturo de la pava menciona en su artículo ¿Qué es una mujer… para el psicoanálisis? lo siguiente:

La teoría psicoanalítica sobre lo femenino ha tenido grandes tropiezos desde sus inicios. Freud propuso un enfoque que fue y es considerado de machista por las corrientes feministas de todos los tiempos, y con razón, al promover la envidia del pene como condicionante de lo femenino. La niña envidia lo que el niño tiene: el pene. (De la pava, 2006, p. 170).

Partiendo de esta posición, podemos identificar que Freud generó una desigualdad entre el hombre y la mujer, clasificándolos como seres diferentes y poniendo al hombre como partidario del poder. Podríamos deducir que la posición que presentaba Freud ante la feminidad pudo surgir por sus creencias religiosas y culturales en el judaísmo, ya que para esta religión la mujer es menos y esto llego a influir en sus fundamentos teóricos psicoanalíticos.

Ella, la mujer judía, está siempre al margen del saber simbólico de su religión: ellas no leen La Torá, no rezan, están en la parte posterior en las sinagogas, no tienen ningún derecho en la liturgia judía, no son circuncidadas, por lo tanto, no tienen un rito de iniciación, no se lo merecen, se quedan al margen. Además no pueden ser rabinos. Son matronas del hogar y es una obligación para las mujeres judías permanecer fieles y esclavas al hogar. ¿Entonces, cómo una mujer judía no va envidiar ser hombre? Ellos, que lo tienen todo. (De la pava, 2006, p. 185).

Este autor nos permite evidenciar que las bases que Freud tenía para la estructuración de su teoría pudieron partir desde sus creencias personales, ya que su ideología en el judaísmo recrea en el psicoanálisis una posición de inferioridad en la mujer. Sin embargo, fueron ellas el primer sujeto de estudio que él tuvo y le permitieron el desarrollo del psicoanálisis, y así pudiendo iniciar con la investigación de la histeria.

La histeria es una enfermedad nerviosa, que se daba con más frecuencia en mujeres que en hombres, con la aparición de varios síntomas corporales como lo son el dolor, parálisis, ataques convulsivos, alteraciones en la sensibilidad, contractura, etc. Freud al observar que la medicina no generaba soluciones para la erradicación de la histeria en los pacientes, con la ayuda de su colega Josef Breuer practicaban la hipnosis como tratamiento que podía desaparecer los síntomas histéricos, permitiendo la manifestación de los pensamientos reprimidos (represión sexual) los cuales eran los causantes directos de la patología.

Fue a través de sus síntomas histéricos como la mujer llamó la atención sobre su cuerpo. Los síntomas histéricos pusieron en tela de juicio a la neurología de la época y aún hoy la cuestionan. Los síntomas disociados, conversivos y psicosomáticos son “reales”, pero no corresponden a las redes del sistema nervioso central. La histeria destituye el saber médico, altera las leyes de la ciencia neurológica al señalarles su error, y a los mapas de la sensibilidad y de la motricidad del sistema nervioso, los “altera”. Inclusive fue ese cuerpo femenino el que, subvirtiendo el saber médico, fundó el psicoanálisis. (De la pava, 2006, p. 170)

Es por medio de esta referencia teórica en la cual podemos analizar, que las causas que Freud identificó para la histeria surgían desde sus premisas, y que el tratamiento que ejercía ante ellas era poco eficaz, ya que en algunos de sus pacientes no lograban la erradicación total de la patología. Freud, no se refiere sólo a las mujeres como histéricas, sino que también identifica en ellas el complejo de castración.

Cuando la niña percibe la diferencia entre los genitales de ambos sexos, surge la envidia del pene, ya que se siente perjudicada porque hay en ella una gran estimación por el pene del varón; tanto que sus comportamientos y manifestaciones apuntan inicialmente al deseo de ser un muchacho (Colorado, Arango, Fernández, 1998).

Freud, planteó que en la vida sexual de los niños y las niñas se crea una suposición de que las mujeres también son poseedoras de un pene, y cuando se observa esa diferencia genital surge el complejo de castración. Este complejo consta de dos variables, la primera depende del azar y de forma inconstante, y surge cuando ellas perciben que no tienen pene. La segunda variable depende de la diferencia anatómica y no sucede por la comparación, la madre es la causante de esta.  En la construcción del complejo de castración para Freud existieron muchos vacíos que no le permitieron tener una posición clara frente al tema, puesto que en una variable la niña percibe que no posee un pene, pero, ¿esto cómo podría suceder?, sí se necesita de una comparación con el otro para darse cuenta de que no lo posee, y posteriormente se refiere a la comparación inconsciente de la madre al crear la castración en ella (De la pava, 2006). “Freud se disculpa por ser confuso y contradictorio al no lograr una exposición universalmente válida. De esta variabilidad surge la imposibilidad de dar una definición universal de la mujer.” (De la pava, 2006, p. 172)

¿Cómo es posible que Freud haya establecido en la sociedad, la posición de inferioridad en las mujeres?, partimos de la postura de que algunas mujeres desconocen la definición de feminidad, y carecen de empoderamiento, lo cual ha permitido la aceptabilidad de teorías que generan una variabilidad de supuestos de la “verdadera” definición de feminidad. Freud, es poco contundente a la hora de realizar su plantación acerca de la feminidad, puesto que siempre que se manifiesta ante ella, la observa desde una posición de inferioridad, sumisión y comparación con el hombre, haciendo visible el falocentrismo. Además, el enfoque que tenía acerca de su interpretación de mujer parte desde sus creencias religiosas y subjetivas, es decir, desde el judaísmo; lo cual hace que esta concepción no tenga gran aceptación en muchos de los autores de la actualidad, puesto que en la sociedad moderna se está construyendo otra posición de lo que puede ser la feminidad, donde se plantea una equidad de género y no igualdad, que ve a las mujeres diferentes a los hombres, pero con las mismas capacidades y derechos.

Frente a los planteamientos expuestos y las incógnitas generadas que surgieron en la redacción del ensayo, vale la pena resaltar, que como estudiantes de psicología aun poseemos falencias que no nos permitieron generar una crítica más objetiva ante Sigmund Freud, sin embargo nos apropiamos de una posición de acuerdo a nuestros aprendizajes actuales y también resaltamos la importancia de tomar a otros referente teóricos como sustento de nuestra posición. La posición que empleamos no va en contra de toda la teoría creada por Freud, solo refuta la visión que desarrolla él en la mujer, ya que nos sentimos incomodas y agredidas de ser calificadas así por una teoría y comparadas con los hombres. Vale la pena aclarar que no creamos una postura de agresión hacia los hombres, sencillamente ya es justo que las mujeres seamos vistas desde otras percepciones, no como creaciones a imagen y semejanza de ellos. “Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el ímpetu femenino. El progreso social puede ser medido con precisión por la posición de las mujeres en la sociedad.” – Karl Marx.

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Referencias bibliográficas.

- De la pava, A. (2006). ¿Qué es una mujer…para el psicoanálisis? Desde el jardín de Freud, 6, 170 – 189. Recuperado de: https://Dialnet-Que Es Una Mujer Para Psicoanalisis-2923307%20(2).pdf
- Colorado, M., Arango, L. & Fernandéz, S. (1998). Mujer y feminidad. Recuperado de: http://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/181/1/MujerFeminidad.pdf




sábado, 25 de junio de 2016

117 - EL PADRE HOY - SUS MANIFESTACIONES Y VICISITUDES


EL PADRE HOY*

CARTEL PSICOANALÍTICO: PSICOANÁLISIS Y SOCIEDAD “una mirada clínica”

Por: Carlos Enrique Correa Lagos – Psicólogo Clínico**

La sociedad y todos los fenómenos que se presentan en ella deben ser observados, sentidos y analizados desde todas las disciplinas que tienen que ver con lo humano.  Es por ello que en primer momento aparece el psicoanálisis para estudiar este gran Otro con sus múltiples instituciones. La lógica es la siguiente: se encuentra la sociedad como gran Otro que sostiene las células que hay dentro de ella como por ejemplo la familia y el psicoanálisis lo que hace al interior, no es analizar o psicoanalizar el conjunto o el grupo, sino a cada sujeto que lo conforma, desde su subjetividad y su dinámica psíquica para que en el 1 x 1 se puedan tratar y estudiar los conflictos.

Es verdad que la psicología individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales busca alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales. Pero rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros […] la psicología individual es simultáneamente psicología social. (Freud (1921) P.67)

Y seguidamente diríamos con Freud en consecuencia a lo que se viene exponiendo que, de lo social y el contacto con el Otro o los otros, se vuelve (de vuelta) a lo individual, pues si bien el inconsciente se construye o se manifiesta en contacto con el otro, también es un creador de fantasías, sueños y demás manifestaciones que son propias de la subjetividad de cada cual.

Con ello se da apertura al tema que se propone trabajar en la dinámica de cartel psicoanalítico que es “El padre de hoy, sus manifestaciones y vicisitudes”.

EL PADRE DE HOY, SUS MANIFESTACIONES Y VICISITUDES

Para adentrase a la tarea de analizar este lugar, nombramiento, papel o función tanto social como individual se debe saber qué significa en el caldo del lenguaje esa palabra:
Padre:

1. m. Varón o animal macho que ha engendrado a otro ser de su misma especie.
1.    m. Hombre que tiene una familia a su cuidado. (Rae Virtual)

Estas dos definiciones son las que más se acercan al término que se va a trabajar aquí, la primera designa a un ser-orgánico que por medio del instinto se reproduce y da continuidad a la especie. La segunda se acerca a lo humano y nombra la estructura de la familia que dice la definición, tiene a su cuidado.

Ya habiendo mostrado que el lenguaje instituido no alcanza para describir en su totalidad esta función, ya que no sabe desde donde ubicarla, cuál es su punto de partida y su punto de llegada, se adentrará esta cuestión a analizar en profundidad desde el discurso psicoanalítico.

El padre para el psicoanálisis es tan importante como el inconsciente mismo, pero Freud y luego Lacan no hablaron de ese representante separado de la estructura, una estructura que sostiene y da forma a una construcción subjetiva, sino que la relacionaron con los dos o tres, otros lugares que son consecuentemente La Madre, La Mujer y el Hijo.

En la obra de Freud, en sus historiales clínicos, en sus construcciones mítico-científicas, el padre ocupa un lugar central: un padre hiperpotente es el padre de la prehistoria de la familia humana, también a veces, de la prehistoria del paciente. Pero en sus análisis abundan padres impotentes, enfermos, empobrecidos, padres de palabras tontas o de faltas a la palabra, verdaderos ídolos caídos que a veces el paciente intenta volver a levantar o que compensa imaginariamente con retornos de ídolos espectrales. Lo que el psicoanálisis ha descubierto en los relatos de análisis es que lo que llamamos hoy función paterna no siempre coincide con aquel que mal o bien sostiene su papel en el seno de la estructura familiar (Glasman, C (SF) Virtual)

El padre es entonces una construcción psíquica y luego social, como ideal en el campo de lo imaginario, se derrumba, como social, en el campo de la ley no alcanza. Se dice esto como construcción hipotética en principio, para avanzar en el camino de este tema nada fácil.

¿Existe un cambio del padre como construcción psíquica y social en la segunda década del siglo XXI?, ¿cómo se manifiesta este cambio en la actualidad?

En un libro de Bernard Nominé que se titula La angustia y el síntoma se encuentra una pregunta que se asemeja a los interrogantes que se acaban de plantear:

¿Déficit de la función paterna?

Lo que preocupa a algunos es la decadencia de la función paterna, que sitúan en la organización familiar contemporánea y en consecuencia en nuestras sociedades […] lo que podemos situar es un déficit de la autoridad, y si permanecemos en el modelo tradicional se asimila, entonces, a toda autoridad a la del pater familias. Pero es una deducción un poco rápida, la función paternal no puede reducirse a la encarnación de la ley. (Nominé, B (2007) P. 55 – 56)

En este momento el cambio no es tan manifiesto como se supondría, y nominé sustituye el padre de la pregunta que se plantea en este texto por, el déficit de la función paterna y luego por el déficit de autoridad, que no es lo mismo.

Es, incluso, un contrasentido que Lacan corrige al final de su enseñanza, destacando que lo que da al padre su autoridad es su deseo. La ley, en sí misma, no se sostiene de ningún deseo en particular y es por eso que el recurso a lo jurídico para solucionar problemas familiares, no es, a menudo, sino algo que oculta la miseria. (Ibdem. P. 56)

Siguiendo a Lacan citado por Nominé, se repite que lo que da al padre su autoridad es su deseo, y no tanto la encarnación de la ley, pues como se nombró antes desde lo social la ley no alcanza, ni siquiera para lo individual.

Entonces la pregunta que surge en este momento es, ¿qué desea un padre sino tener es la ley?

Pregunta esta que se quedará en suspenso durante este camino de trabajo cartelizante.

Entonces lo que en lo social encarna la ley es lo jurídico como sostén de la autoridad, un recurso que en Colombia es soso, lento y lo más parecido a un muerto, ya que se van a mirar los procesos de justicia y ley para llevar casos adelante, y basta con detenerse en el caso de la toma al del palacio de justicia sucedido hace 31 años que no se ha solucionado en su totalidad, ya que en lo social existe lo que se llamaría perversión, permeada por la narco-mafio-política. Esto se dice para hacer un paralelo entre la ley desde lo individual para llegar a lo social, ya que lo social no es más que un cúmulo de individualidadessubjetivas.

En el individuo que crece, su desasimiento de la autoridad paternal es una de las operaciones más necesarias, pero también más dolorosas, del desarrollo. Es absolutamente necesario que se cumpla, y es lícito suponer que todo hombre devenido normal lo ha llevado a cabo en cierta medida. (Freud, S (1908-9) P. 217)

Lo que Freud llama desasimiento de la autoridad paternal es entendido como el desprendimiento o el desapego que todo sujeto humano devenido normal debe de hacer para entrar en el orden social y en el contacto otro. Este desasimiento se realiza dentro de la estructura fundante de la sociedad: la familia:

[…] la sociedad siempre se ha organizado más o menos a partir de un modelo familiar […] pues la psicología colectiva le debe mucho a la organización del yo, que se construyó, para cada uno, a partir de sus modelos familiares […] la familia de que se trata no es una realidad social, es una realidad psíquica, es decir, es una formación esencialmente imaginaria y fantasmática. Nominé, B (2007) P. 54

La realidad psíquica da formación a nuestra subjetividad y luego viene la realidad social, con esta idea se pelean bastante los sociólogos y los antropólogos ya que no entienden el orden de las cosas, pues fue primero la formación del sujeto y luego las instituciones y el orden Otro.

La familia es un espacio donde se construye al ser humano en toda una trama histórica, el ser humano no es eyectado a la realidad sin que lo preceda un mar de significaciones que lo construyen antes de su existencia, aquí aparecen nombramientos y un sinfín de significaciones. Es naufrago que viene y se encuentra con el gran Otro primordial que es la madre, también con un cúmulo de anhelos y expectativas para con el nuevo integrante de la familia, más adelante el padre viene a regir y a influenciar a ese nuevo hijo.

Se ha notado entonces hasta aquí un recorrido que pasa por la función paterna, la familia y la sociedad, este hilaje se sostendrá durante el recorrido de este texto que es el trabajo del cartelizante al interior del Cartel: Psicoanálisis y Sociedad “una mirada clínica” con el tema: El padre hoy, sus manifestaciones y vicisitudes.

Parcialmente la respuesta a la segunda pregunta planteada ¿cómo se manifiesta este cambio en la actualidad? Se puede responder con la metáfora siguiente: algo que ha sido rasgado, arañado profundamente y por las marcas de la garra que rasgó, salen las fallas de la función y naturalmente en el paso de la historia, algo cambió.

Bernard Nominé hace el recorrido teórico y visualiza lo que sucedió en el cambio de la familia al pasar los siglos.

En la familia tradicional, lo que importaba era la gestión del patrimonio; el padre era el que tenía toda la autoridad para la gestión de este patrimonio y para decidir sobre su herencia. Sólo el hijo legítimo, es decir el portador del apellido, podía heredar, con tal que fuera fiel a los ideales del padre; si el padre condenaba su comportamiento podía desheredarlo. Este modelo familiar habría prevalecido desde el final del siglo XVIII hasta la gran guerra mundial de 1914. (Nominé, B (2007-°) P. 11)

Allí se trataba de un padre que tenía el poder tanto económico como familiar y social, un padre de la cultura, un padre a veces hostil y parco y veces rígido que no podía mostrar su debilidad a cambio de su fuerza.

[…] durante esa guerra, nuestros antepasados sufrieron mucho, los que no fallecieron en el campo de batalla, tuvieron que enfrentarse con lo peor de la condición humana. Los hombres salieron humillados no por el desenlace del conflicto sino por el encuentro con ese real. Mientras tanto, las mujeres, nuestras abuelas y bisabuelas, tuvieron que arreglárselas para seguir criando a los niños y trabajar en el lugar de los hombres. (Nominé, B (2007-°) P. 11)

Esto anterior, si bien es global e influye en la transformación del lugar del padre hasta la actualidad, la pregunta planteada es, de qué manera ese padre es resultado de un discurso heredado e histórico.

Para llegar a avistar cómo se presenta el cambio del lugar del padre desde lo social, hay que referirse al cambio en la historia y la forma por la cual dentro de cada familia se va pasando un contenido subjetivo que reunido, expone las manifestaciones en la actualidad de la función paterna, y como se viene exponiendo con Nominé, la transformación en la ley, que no abarca todo lo que significa el Padre dentro de la familia.

Nominé y el psicoanálisis nos exponen una imagen que como se repite, influye y ayuda a formar las subjetividades de cada uno desde los modelos europeos, pero se dirá con Liliane Zolty que realiza la presentación del libro Enseñanza de 7 conceptos cruciales del Psicoanálisis de Juan David Nasio que:

El sentido conceptual está siempre determinado por la articulación el concepto con el conjunto de la red teórica, la prueba de la práctica, las palabras que lo enuncian e incluso por el lugar que dicho concepto ocupa en el lenguaje de la comunidad psicoanalítica en una época dada. (Nasio, J (1996) P. 11)

Aquí el concepto es El Padre, abordado desde el psicoanálisis como principal objetivo, sin embargo también desde lo social, porque el padre no deja de ser social por nacer  en lo individual. Entonces cuando se dice, red teórica, práctica y en una época dada, se obliga desde el psicoanálisis y la clínica a mirar al Padre de la sociedad colombiana y su historia.

Es allí donde se percibe que si una o dos guerras mundiales transformaron al Padre y a su ley y la volvieron más laxa en lo exterior (Europa) como lo dice Nominé, la pregunta es lícita si se hace en el contexto colombiano, ¿qué paso con el padre en Colombia? La historia responde:

La guerra civil en Colombia ha estado simbolizada por enormes violaciones de los derechos humanos, en drástico aumento en las últimas dos décadas. Los grupos internacionales pro derechos humanos no se cansan de reiterar que las organizaciones paramilitares ultraderechistas son los máximos responsables de los abusos contra los derechos humanos. Los grupos paramilitares están estrechamente vinculados a las Fuerzas Armadas colombianas en su cruzada no solo contra las guerrillas, sino contra cualquier persona simpatizante de ellas, como por ejemplo, miembros del sector sindical, organizadores agrarios, activistas pro derechos humanos y sectores religiosos. Algunos jefes paramilitares han ido más lejos en su ampliación de los parámetros de lucha contra las guerrillas, incluyendo entre los llamados simpatizantes a drogadictos, alcohólicos, prostitutas, delincuentes menores e indigentes, en su empeño de "limpia" de la sociedad colombiana. (Garry M. Leech (2002))

Las guerrillas vistas como manifestación de movimientos comunistas y más allá, la mirada exagerada de los paramilitares contra los drogadictos y demás, es porque de alguna forma están haciendo revolución al orden establecido.

Durante el siglo XIX y principios del XX, la política colombiana ha estado dominada por los partidos Liberal y Conservador, cuya influencia se extendía desde Bogotá hasta prácticamente todos los pueblos del país. Las diferencias ideológicas entre la elite liberal y conservadora reverberaban en toda la sociedad colombiana, a menudo, desatando oleadas de violencia y enfrentamiento entre los Lealistas Liberales y las Facciones Conservadoras, tanto en las elites como en el campesinado. (Ibid)

Esto desde los años 40’s pasando por la introducción de la marihuana y la cocaína en los 70’s y 80’s hasta la actualidad, ha acarreado una lucha constante de poder, algunos sociólogos la llamarán guerra, otros, época de violencia y los últimos, solamente conflicto interno.

Como sea, lo anterior, deja huella para leer y sospechar qué es lo se sucede con el padre de hoy, tanto a nivel psíquico y del uno por uno, para llegar a lo social y la ley que supone.
De entrada se dirá que la ley de nuestro contexto nació pervertida porque nunca ha existido un orden que vehiculice el deseo social, se aparecen padres que han estado destinados a entrar en la perversidad colombiana, de transgredir la ley, de estar en una desilusión constante de no poder sostener ni interna, ni externamente la función paterna con suficiente seguridad y certeza porque a nivel social toda ley está rota.

Volviendo a la exposición de lo que sucedió con el padre en la historia europea, primero, se percibe que fue traumado y humillado por la guerra y volvió al hogar donde encontró las cosas diferentes.

En una etapa siguiente, el acento se desplazó, prevalece entonces la educación de los niños y no el patrimonio económico de la familia. Se trata de tener hijos y darles el máximo de oportunidades de alcanzar el éxito social. La familia está basada en el amor marital, y los vínculos del matrimonio y la educación pasan por la inculcación de la moral. (Nominé, B (2007-°) P. 11-12)

Se podría pensar que esta etapa fue la que dejó como resultado la guerra y con lo que nacía ya no un orden de hierro con términos de Lacan, ese Padre que no se dejaba atravesar por la falla en su saber, sino que hay no saber, un ceder y escuchar a la familia y sus deseos. Allí entonces aparece un padre que invierte todos sus esfuerzos en el apoyo al hijo para la realización, es como si ese padre hubiera mirado a su hijo, abriendo un espacio para al menos escucharlo y quererlo, todo esto acompañado por el amor.

Esto anterior no estuvo aparte de la transformación colombiana de la familia, ya que parece que hay modelos identificatorios que marcan la manera como se debe ser y hacer, un ejemplo claro de esto es, la influencia que se tiene en el país de familias norteamericanas y europeas.

Por fin, después de los años 68-70, y a raíz del gran conflicto del poder de los padres y amos, el modelo familiar que decimos contemporáneo, se caracteriza por un ideal de igualdad entre los sexos. Esto fue posible gracias a un cambio en las condiciones de las mujeres, liberadas del peso de las contingencias de la maternidad. Estas mujeres que ahora trabajan y se las arreglan para tener o no tener hijos cuando quieren, dejan de ser dependientes del marido, pueden divorciarse. Las familias se recomponen y se crea una filiación de parentesco. Por último, a nivel de los principios educativos, “la imposición autoritaria deja el lugar a la posibilidad de alcanzar la plenitud del niño” (Ibid)


Con la familia contemporánea donde hay igualdad, desarrollo social de los dos padres y un trato simétrico, llama la atención el final de lo que dice Nominé, alcanzar la plenitud del niño, se interrogaría esa plenitud de la siguiente manera, ¿será que a cambio de la plenitud se le está dejando al niño o a la niña la función del padre que es regular y ordenar la familia por medio de la ley, tanto física como psíquicamente, y allí el niño(a) queda confundido sin tener quién lo regule, porque como ya se dijo la ley social no alcanza?, la anterior pregunta se hacer a manera de hipótesis.

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*Texto realizado como parte del trabajo en el cartel psicoanalítico Psicoanálisis y Sociedad "una mirada clínica"
** Psicólogo clínico particular, de la Fundación Hernán Mejía Mejía y en clínica de Cuidarte tu Salud, Candidato a Magister en Culturas y Droga de la universidad de Caldas, Manizales.

REFERENCIAS:

Freud, S (1921) PSICOLOGÍA DE LAS MASAS Y EL ANÁLISIS DEL YO. Ed: Amorrortu Editores. Buenos Aires, Argentina.
Rae Virtual en: http://dle.rae.es/?id=RQfIvcj
Glasman, C (SF) LA DECLINACIÓN DEL PADRE: EL SÍNTOMA, NUESTRO PADRECIMIENTO. Extraido de: http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=656 el 13 de abril del 2016
Nominé, B (2007) LA ANGUSTIA Y EL SÍNTOMA. Ed: Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, Colombia.
Freud, S (1908-9) LA NOVELA FAMILIAR DE LOS NEURÓTICOS. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
Nominé, B (2007-°) PSICOANÁLISIS DE LA VIDA AMOROSA Ed: Alfa Impresores C.A. Valencia, Venezuela
Nasio, J (1996) ENSEÑANZA DE 7 CONCEPTOS CRUCIALES DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Gedisa, Barcelona, España.
Garry M. Leech (2002) COLOMBIA: CINCUENTA AÑOS DE VIOLENCIA extraido de: https://www.rebelion.org/hemeroteca/plancolombia/leech290602.htm el 20 de abril del 2016.

martes, 15 de abril de 2014

103 - Repugnancia al desayuno (comentarios de la clínica)

 
El discurso analítico no pretende ser la panacea, por cierto Freud con la llegada del mismo a estados unidos lo llamo "la peste", así que lejos de ser un motivo para mofarse o pasar por encima de otros discursos, Freud y el mismo Lacan siempre tuvieron una actitud humilde, del decir y del escuchar, porque ahí radica el sentido de lo que el primero descubrió y el segundo trascendió, sin más, El inconsciente dentro de un dispositivo particular y de una experiencia irrepetible.
 
De la misma manera existieron y existen en la historia algunos que se han ido por otro lado del tentáculo, sin decir con esto que el pulpo es diferente. Aquí aparecen Jung, Adler, Ferenczi y otra multitud que han aportado a la cuestión. De este último hace parte lo que se va a llamar en este escrito La revolución, porque la comodidad en algo, trae consecuentemente una quietud y un congelamiento que no permiten avanzar. Este no es y no fue el caso de Sandor Ferenczi cuando habla diferente, es un experimentador del dispositivo, cambiando formas de hacer y de saber. Con el comentario anterior se le dará paso a una transcripción clínica psicoanalítica.
 
     "Muchos niños padecen de una invencible repugnancia al desayuno, prefieren irse a la escuela con el estómago vacío y si los obligan a comer, vomitan. No sé si los especialistas de niños pueden proporcionar una explicación fisiológica de este este síntoma. Yo he descubierto una interpretación psicológica que me reveló precisamente el psicoanálisis.
     En el caso del paciente a que me refiero esta idiosincrasia persistió en la edad adulta, y debió ser interpretada como el desplazamiento de una repugnancia inspirada por las manos de la madre. Ya desde niño se enteró de las relaciones sexuales entre sus padres; ocultó ese descubrimiento porque lo consideró irreconciliable con sus sentimientos de ternura y respeto. Pero cuando la madre salía del dormitorio por la mañana y preparaba el desayuno con las mismas manos que pudieron haber intervenido en las repudiables actividades nocturnas, e incluso quizá hacía que el niño las besara, su refrenado sentimiento reapareció en forma de repugnancia por el desayuno sin que el niño pudiera darse cuenta del origen de esa disposición.
     Correspondería a los especialistas de niños averiguar si esta interpretación puede ser valida para otros o, quizá, para todos los casos semejantes. De esta manera quedaría abierto el camino para la terapia a aplicarse.
     En otra ocasión señalé que la peculiar asociación de la sensación de repugnancia con los movimientos expresivos de salivar y vomitar indica que existe en el inconsciente una tendencia coprofílica a tragar lo que es "repugnante", y que salivar y vomitar han de tomarse, por lo tanto, como reacciones contra la coprofagia. Esta concepción, por supuesto, vale también para la "repugnancia al desayuno"".   
 
Es un caso y una observación muy valiosa para el entendimiento y el trabajo en la clínica ya que ello para algunas concepciones psicológicas, medicas y sociales es incomprensible y rechazado, es algo que va por el lado de lo "aberrante" de lo "prohibido" sin embargo es necesario escucharlo en un encuentro intimo psicológico y allí se queda para trabajar algo que no se ha acomodado en el paciente.
 
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Referencia: *Ferenczi, S (1967) TEORÍA Y TÉCNICA DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Paidós, Buenos Aires, Argentina. P.267,268.