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sábado, 25 de junio de 2016

117 - EL PADRE HOY - SUS MANIFESTACIONES Y VICISITUDES


EL PADRE HOY*

CARTEL PSICOANALÍTICO: PSICOANÁLISIS Y SOCIEDAD “una mirada clínica”

Por: Carlos Enrique Correa Lagos – Psicólogo Clínico**

La sociedad y todos los fenómenos que se presentan en ella deben ser observados, sentidos y analizados desde todas las disciplinas que tienen que ver con lo humano.  Es por ello que en primer momento aparece el psicoanálisis para estudiar este gran Otro con sus múltiples instituciones. La lógica es la siguiente: se encuentra la sociedad como gran Otro que sostiene las células que hay dentro de ella como por ejemplo la familia y el psicoanálisis lo que hace al interior, no es analizar o psicoanalizar el conjunto o el grupo, sino a cada sujeto que lo conforma, desde su subjetividad y su dinámica psíquica para que en el 1 x 1 se puedan tratar y estudiar los conflictos.

Es verdad que la psicología individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales busca alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales. Pero rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros […] la psicología individual es simultáneamente psicología social. (Freud (1921) P.67)

Y seguidamente diríamos con Freud en consecuencia a lo que se viene exponiendo que, de lo social y el contacto con el Otro o los otros, se vuelve (de vuelta) a lo individual, pues si bien el inconsciente se construye o se manifiesta en contacto con el otro, también es un creador de fantasías, sueños y demás manifestaciones que son propias de la subjetividad de cada cual.

Con ello se da apertura al tema que se propone trabajar en la dinámica de cartel psicoanalítico que es “El padre de hoy, sus manifestaciones y vicisitudes”.

EL PADRE DE HOY, SUS MANIFESTACIONES Y VICISITUDES

Para adentrase a la tarea de analizar este lugar, nombramiento, papel o función tanto social como individual se debe saber qué significa en el caldo del lenguaje esa palabra:
Padre:

1. m. Varón o animal macho que ha engendrado a otro ser de su misma especie.
1.    m. Hombre que tiene una familia a su cuidado. (Rae Virtual)

Estas dos definiciones son las que más se acercan al término que se va a trabajar aquí, la primera designa a un ser-orgánico que por medio del instinto se reproduce y da continuidad a la especie. La segunda se acerca a lo humano y nombra la estructura de la familia que dice la definición, tiene a su cuidado.

Ya habiendo mostrado que el lenguaje instituido no alcanza para describir en su totalidad esta función, ya que no sabe desde donde ubicarla, cuál es su punto de partida y su punto de llegada, se adentrará esta cuestión a analizar en profundidad desde el discurso psicoanalítico.

El padre para el psicoanálisis es tan importante como el inconsciente mismo, pero Freud y luego Lacan no hablaron de ese representante separado de la estructura, una estructura que sostiene y da forma a una construcción subjetiva, sino que la relacionaron con los dos o tres, otros lugares que son consecuentemente La Madre, La Mujer y el Hijo.

En la obra de Freud, en sus historiales clínicos, en sus construcciones mítico-científicas, el padre ocupa un lugar central: un padre hiperpotente es el padre de la prehistoria de la familia humana, también a veces, de la prehistoria del paciente. Pero en sus análisis abundan padres impotentes, enfermos, empobrecidos, padres de palabras tontas o de faltas a la palabra, verdaderos ídolos caídos que a veces el paciente intenta volver a levantar o que compensa imaginariamente con retornos de ídolos espectrales. Lo que el psicoanálisis ha descubierto en los relatos de análisis es que lo que llamamos hoy función paterna no siempre coincide con aquel que mal o bien sostiene su papel en el seno de la estructura familiar (Glasman, C (SF) Virtual)

El padre es entonces una construcción psíquica y luego social, como ideal en el campo de lo imaginario, se derrumba, como social, en el campo de la ley no alcanza. Se dice esto como construcción hipotética en principio, para avanzar en el camino de este tema nada fácil.

¿Existe un cambio del padre como construcción psíquica y social en la segunda década del siglo XXI?, ¿cómo se manifiesta este cambio en la actualidad?

En un libro de Bernard Nominé que se titula La angustia y el síntoma se encuentra una pregunta que se asemeja a los interrogantes que se acaban de plantear:

¿Déficit de la función paterna?

Lo que preocupa a algunos es la decadencia de la función paterna, que sitúan en la organización familiar contemporánea y en consecuencia en nuestras sociedades […] lo que podemos situar es un déficit de la autoridad, y si permanecemos en el modelo tradicional se asimila, entonces, a toda autoridad a la del pater familias. Pero es una deducción un poco rápida, la función paternal no puede reducirse a la encarnación de la ley. (Nominé, B (2007) P. 55 – 56)

En este momento el cambio no es tan manifiesto como se supondría, y nominé sustituye el padre de la pregunta que se plantea en este texto por, el déficit de la función paterna y luego por el déficit de autoridad, que no es lo mismo.

Es, incluso, un contrasentido que Lacan corrige al final de su enseñanza, destacando que lo que da al padre su autoridad es su deseo. La ley, en sí misma, no se sostiene de ningún deseo en particular y es por eso que el recurso a lo jurídico para solucionar problemas familiares, no es, a menudo, sino algo que oculta la miseria. (Ibdem. P. 56)

Siguiendo a Lacan citado por Nominé, se repite que lo que da al padre su autoridad es su deseo, y no tanto la encarnación de la ley, pues como se nombró antes desde lo social la ley no alcanza, ni siquiera para lo individual.

Entonces la pregunta que surge en este momento es, ¿qué desea un padre sino tener es la ley?

Pregunta esta que se quedará en suspenso durante este camino de trabajo cartelizante.

Entonces lo que en lo social encarna la ley es lo jurídico como sostén de la autoridad, un recurso que en Colombia es soso, lento y lo más parecido a un muerto, ya que se van a mirar los procesos de justicia y ley para llevar casos adelante, y basta con detenerse en el caso de la toma al del palacio de justicia sucedido hace 31 años que no se ha solucionado en su totalidad, ya que en lo social existe lo que se llamaría perversión, permeada por la narco-mafio-política. Esto se dice para hacer un paralelo entre la ley desde lo individual para llegar a lo social, ya que lo social no es más que un cúmulo de individualidadessubjetivas.

En el individuo que crece, su desasimiento de la autoridad paternal es una de las operaciones más necesarias, pero también más dolorosas, del desarrollo. Es absolutamente necesario que se cumpla, y es lícito suponer que todo hombre devenido normal lo ha llevado a cabo en cierta medida. (Freud, S (1908-9) P. 217)

Lo que Freud llama desasimiento de la autoridad paternal es entendido como el desprendimiento o el desapego que todo sujeto humano devenido normal debe de hacer para entrar en el orden social y en el contacto otro. Este desasimiento se realiza dentro de la estructura fundante de la sociedad: la familia:

[…] la sociedad siempre se ha organizado más o menos a partir de un modelo familiar […] pues la psicología colectiva le debe mucho a la organización del yo, que se construyó, para cada uno, a partir de sus modelos familiares […] la familia de que se trata no es una realidad social, es una realidad psíquica, es decir, es una formación esencialmente imaginaria y fantasmática. Nominé, B (2007) P. 54

La realidad psíquica da formación a nuestra subjetividad y luego viene la realidad social, con esta idea se pelean bastante los sociólogos y los antropólogos ya que no entienden el orden de las cosas, pues fue primero la formación del sujeto y luego las instituciones y el orden Otro.

La familia es un espacio donde se construye al ser humano en toda una trama histórica, el ser humano no es eyectado a la realidad sin que lo preceda un mar de significaciones que lo construyen antes de su existencia, aquí aparecen nombramientos y un sinfín de significaciones. Es naufrago que viene y se encuentra con el gran Otro primordial que es la madre, también con un cúmulo de anhelos y expectativas para con el nuevo integrante de la familia, más adelante el padre viene a regir y a influenciar a ese nuevo hijo.

Se ha notado entonces hasta aquí un recorrido que pasa por la función paterna, la familia y la sociedad, este hilaje se sostendrá durante el recorrido de este texto que es el trabajo del cartelizante al interior del Cartel: Psicoanálisis y Sociedad “una mirada clínica” con el tema: El padre hoy, sus manifestaciones y vicisitudes.

Parcialmente la respuesta a la segunda pregunta planteada ¿cómo se manifiesta este cambio en la actualidad? Se puede responder con la metáfora siguiente: algo que ha sido rasgado, arañado profundamente y por las marcas de la garra que rasgó, salen las fallas de la función y naturalmente en el paso de la historia, algo cambió.

Bernard Nominé hace el recorrido teórico y visualiza lo que sucedió en el cambio de la familia al pasar los siglos.

En la familia tradicional, lo que importaba era la gestión del patrimonio; el padre era el que tenía toda la autoridad para la gestión de este patrimonio y para decidir sobre su herencia. Sólo el hijo legítimo, es decir el portador del apellido, podía heredar, con tal que fuera fiel a los ideales del padre; si el padre condenaba su comportamiento podía desheredarlo. Este modelo familiar habría prevalecido desde el final del siglo XVIII hasta la gran guerra mundial de 1914. (Nominé, B (2007-°) P. 11)

Allí se trataba de un padre que tenía el poder tanto económico como familiar y social, un padre de la cultura, un padre a veces hostil y parco y veces rígido que no podía mostrar su debilidad a cambio de su fuerza.

[…] durante esa guerra, nuestros antepasados sufrieron mucho, los que no fallecieron en el campo de batalla, tuvieron que enfrentarse con lo peor de la condición humana. Los hombres salieron humillados no por el desenlace del conflicto sino por el encuentro con ese real. Mientras tanto, las mujeres, nuestras abuelas y bisabuelas, tuvieron que arreglárselas para seguir criando a los niños y trabajar en el lugar de los hombres. (Nominé, B (2007-°) P. 11)

Esto anterior, si bien es global e influye en la transformación del lugar del padre hasta la actualidad, la pregunta planteada es, de qué manera ese padre es resultado de un discurso heredado e histórico.

Para llegar a avistar cómo se presenta el cambio del lugar del padre desde lo social, hay que referirse al cambio en la historia y la forma por la cual dentro de cada familia se va pasando un contenido subjetivo que reunido, expone las manifestaciones en la actualidad de la función paterna, y como se viene exponiendo con Nominé, la transformación en la ley, que no abarca todo lo que significa el Padre dentro de la familia.

Nominé y el psicoanálisis nos exponen una imagen que como se repite, influye y ayuda a formar las subjetividades de cada uno desde los modelos europeos, pero se dirá con Liliane Zolty que realiza la presentación del libro Enseñanza de 7 conceptos cruciales del Psicoanálisis de Juan David Nasio que:

El sentido conceptual está siempre determinado por la articulación el concepto con el conjunto de la red teórica, la prueba de la práctica, las palabras que lo enuncian e incluso por el lugar que dicho concepto ocupa en el lenguaje de la comunidad psicoanalítica en una época dada. (Nasio, J (1996) P. 11)

Aquí el concepto es El Padre, abordado desde el psicoanálisis como principal objetivo, sin embargo también desde lo social, porque el padre no deja de ser social por nacer  en lo individual. Entonces cuando se dice, red teórica, práctica y en una época dada, se obliga desde el psicoanálisis y la clínica a mirar al Padre de la sociedad colombiana y su historia.

Es allí donde se percibe que si una o dos guerras mundiales transformaron al Padre y a su ley y la volvieron más laxa en lo exterior (Europa) como lo dice Nominé, la pregunta es lícita si se hace en el contexto colombiano, ¿qué paso con el padre en Colombia? La historia responde:

La guerra civil en Colombia ha estado simbolizada por enormes violaciones de los derechos humanos, en drástico aumento en las últimas dos décadas. Los grupos internacionales pro derechos humanos no se cansan de reiterar que las organizaciones paramilitares ultraderechistas son los máximos responsables de los abusos contra los derechos humanos. Los grupos paramilitares están estrechamente vinculados a las Fuerzas Armadas colombianas en su cruzada no solo contra las guerrillas, sino contra cualquier persona simpatizante de ellas, como por ejemplo, miembros del sector sindical, organizadores agrarios, activistas pro derechos humanos y sectores religiosos. Algunos jefes paramilitares han ido más lejos en su ampliación de los parámetros de lucha contra las guerrillas, incluyendo entre los llamados simpatizantes a drogadictos, alcohólicos, prostitutas, delincuentes menores e indigentes, en su empeño de "limpia" de la sociedad colombiana. (Garry M. Leech (2002))

Las guerrillas vistas como manifestación de movimientos comunistas y más allá, la mirada exagerada de los paramilitares contra los drogadictos y demás, es porque de alguna forma están haciendo revolución al orden establecido.

Durante el siglo XIX y principios del XX, la política colombiana ha estado dominada por los partidos Liberal y Conservador, cuya influencia se extendía desde Bogotá hasta prácticamente todos los pueblos del país. Las diferencias ideológicas entre la elite liberal y conservadora reverberaban en toda la sociedad colombiana, a menudo, desatando oleadas de violencia y enfrentamiento entre los Lealistas Liberales y las Facciones Conservadoras, tanto en las elites como en el campesinado. (Ibid)

Esto desde los años 40’s pasando por la introducción de la marihuana y la cocaína en los 70’s y 80’s hasta la actualidad, ha acarreado una lucha constante de poder, algunos sociólogos la llamarán guerra, otros, época de violencia y los últimos, solamente conflicto interno.

Como sea, lo anterior, deja huella para leer y sospechar qué es lo se sucede con el padre de hoy, tanto a nivel psíquico y del uno por uno, para llegar a lo social y la ley que supone.
De entrada se dirá que la ley de nuestro contexto nació pervertida porque nunca ha existido un orden que vehiculice el deseo social, se aparecen padres que han estado destinados a entrar en la perversidad colombiana, de transgredir la ley, de estar en una desilusión constante de no poder sostener ni interna, ni externamente la función paterna con suficiente seguridad y certeza porque a nivel social toda ley está rota.

Volviendo a la exposición de lo que sucedió con el padre en la historia europea, primero, se percibe que fue traumado y humillado por la guerra y volvió al hogar donde encontró las cosas diferentes.

En una etapa siguiente, el acento se desplazó, prevalece entonces la educación de los niños y no el patrimonio económico de la familia. Se trata de tener hijos y darles el máximo de oportunidades de alcanzar el éxito social. La familia está basada en el amor marital, y los vínculos del matrimonio y la educación pasan por la inculcación de la moral. (Nominé, B (2007-°) P. 11-12)

Se podría pensar que esta etapa fue la que dejó como resultado la guerra y con lo que nacía ya no un orden de hierro con términos de Lacan, ese Padre que no se dejaba atravesar por la falla en su saber, sino que hay no saber, un ceder y escuchar a la familia y sus deseos. Allí entonces aparece un padre que invierte todos sus esfuerzos en el apoyo al hijo para la realización, es como si ese padre hubiera mirado a su hijo, abriendo un espacio para al menos escucharlo y quererlo, todo esto acompañado por el amor.

Esto anterior no estuvo aparte de la transformación colombiana de la familia, ya que parece que hay modelos identificatorios que marcan la manera como se debe ser y hacer, un ejemplo claro de esto es, la influencia que se tiene en el país de familias norteamericanas y europeas.

Por fin, después de los años 68-70, y a raíz del gran conflicto del poder de los padres y amos, el modelo familiar que decimos contemporáneo, se caracteriza por un ideal de igualdad entre los sexos. Esto fue posible gracias a un cambio en las condiciones de las mujeres, liberadas del peso de las contingencias de la maternidad. Estas mujeres que ahora trabajan y se las arreglan para tener o no tener hijos cuando quieren, dejan de ser dependientes del marido, pueden divorciarse. Las familias se recomponen y se crea una filiación de parentesco. Por último, a nivel de los principios educativos, “la imposición autoritaria deja el lugar a la posibilidad de alcanzar la plenitud del niño” (Ibid)


Con la familia contemporánea donde hay igualdad, desarrollo social de los dos padres y un trato simétrico, llama la atención el final de lo que dice Nominé, alcanzar la plenitud del niño, se interrogaría esa plenitud de la siguiente manera, ¿será que a cambio de la plenitud se le está dejando al niño o a la niña la función del padre que es regular y ordenar la familia por medio de la ley, tanto física como psíquicamente, y allí el niño(a) queda confundido sin tener quién lo regule, porque como ya se dijo la ley social no alcanza?, la anterior pregunta se hacer a manera de hipótesis.

_______________________________________
*Texto realizado como parte del trabajo en el cartel psicoanalítico Psicoanálisis y Sociedad "una mirada clínica"
** Psicólogo clínico particular, de la Fundación Hernán Mejía Mejía y en clínica de Cuidarte tu Salud, Candidato a Magister en Culturas y Droga de la universidad de Caldas, Manizales.

REFERENCIAS:

Freud, S (1921) PSICOLOGÍA DE LAS MASAS Y EL ANÁLISIS DEL YO. Ed: Amorrortu Editores. Buenos Aires, Argentina.
Rae Virtual en: http://dle.rae.es/?id=RQfIvcj
Glasman, C (SF) LA DECLINACIÓN DEL PADRE: EL SÍNTOMA, NUESTRO PADRECIMIENTO. Extraido de: http://www.imagoagenda.com/articulo.asp?idarticulo=656 el 13 de abril del 2016
Nominé, B (2007) LA ANGUSTIA Y EL SÍNTOMA. Ed: Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, Colombia.
Freud, S (1908-9) LA NOVELA FAMILIAR DE LOS NEURÓTICOS. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
Nominé, B (2007-°) PSICOANÁLISIS DE LA VIDA AMOROSA Ed: Alfa Impresores C.A. Valencia, Venezuela
Nasio, J (1996) ENSEÑANZA DE 7 CONCEPTOS CRUCIALES DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Gedisa, Barcelona, España.
Garry M. Leech (2002) COLOMBIA: CINCUENTA AÑOS DE VIOLENCIA extraido de: https://www.rebelion.org/hemeroteca/plancolombia/leech290602.htm el 20 de abril del 2016.

jueves, 7 de agosto de 2014

107 - Un tratamiento de -la maquina- (transcripción y comentarios)



La figura del toxicómano aparece como algo extraño, a veces repugnante para la sociedad, los entes de regulación procuran esconder algo de lo que no pueden escapar, que es precisamente lo inevitable del goce que experimentan estos sujetos y que se manifiesta en poner todo al límite, y es esto lo que puede describir a un adicto, que siempre está colocando al límite, a su propio cuerpo o a quienes los rodean. Se escucha dentro de estos pacientes y sus familias decir "yo iba a la olla a ver qué necesitaba, le llevaba ropa y comida, hasta le pagaba las deudas, y allá se quedaba consumiendo". Qué otra expresión se puede conocer del límite, conociendo que este es un ambiente de muerte, de peligro, de robos, de sobredosis, lo que más se asemeja a un infierno terrenal.


     Es así entonces que a continuación se transcribirá un apartado del texto de Sylvie Le Poulichet que se titula Toxicomanías y psicoanálisis "las narcosis del deseo", que trata sobre Un tratamiento de -la maquina- y toca puntos tan cruciales como la diferenciación entre psique y soma o cuerpo y alma, que a veces se ha desdibujado en manos del discurso de la ciencia y de otros discursos, en un afán que aparece confuso, por terminar algo y redondearlo para ponerle punto final. Los términos de Fármaco-dependencia y de toxicomanía, o de drogodependencias y drogadicciones entran en esta lógica.


     Así que quien se detenga a mirar la relación del cuerpo y los tóxicos se preguntará:


"Pero, ¿qué ocurre cuando un mortal intenta actuar sobre -la maquina- de manera que lo incógnito ya no sea suspenso? Sí algo real no permaneciera así resguardado tras -la máquina-, ¿podría el individuo tomar los comandos?
     ¡Horror, vértigo y delicia: se puede tratar el cuerpo, vigilar el trabajo de sus órganos! Solamente el cuerpo deja de ser -el templo de Dios-. El pensamiento cristiano indica con toda precisión en esta formula que el cuerpo debe ser el lugar de un -misterio-. lugar donde se celebra un culto, es decir el misterio de la presencia de Dios que es ausencia.
     El cuerpo como -templo de Dios- es una manera de decir que lo -real- del cuerpo puede permanecer en su puesto -guardado- si un Padre recoge su contingencia en una función universal. Al mismo tiempo ha sido dicho que no podéis disponer de ese cuerpo, hacer de él lo que queráis, puesto que no os pertenece: os ha sido prestado para celebrar el misterio de la presencia (ausente) de Dios, que es un acto sin cesar renovado.
     ¿De qué otra sacralidad puede sostenerse el cuerpo cuando el -templo de Dios- es violado por la instalación de un -comercio- en su -Casa-? Reencontramos aquí la imagen bíblica de los -mercaderes en el Templo-, como profanación, transgresión a la Ley divina.
     Injertos, inyecciones, prótesis, ¿podrían abastecer a una -maquina- autónoma, esencialmente -profana-, que intercambiara moléculas de dormir, de sueño y de dolor?
     Cuando un individuo se encuentra constreñido a hacerse relojero de su propio cuerpo, ¿se convierte para lo sucesivo en el guardián de sus propios engranajes? Si él se ha hecho relojero, es seguramente porque él había perdido el tiempo, ese tiempo que recorta su ser en las rupturas dibujadas por -la ausencia- La operación del farmakón aparece sin duda como una tentativa de suspensión del tiempo.
     El ha conquistado una -tierra incógnita-, pero después el ya no puede dormir verdaderamente: es preciso vigilar sin descanso -la máquina-. El cuerpo ha quedado a la deriva porque es ahora presencia para él mismo; ya no puede dejar a un Padre el cuidado de su autoconservación.
     Así se entiende ese pánico, esa urgencia, que para algunos toxicómanos invaden toda la escena: nada más cuenta, es preciso encontrar enseguida -la dosis-, la hora pasa, las señales de alarma se multiplican, el sudor perla la frente, los escalofríos atraviesan el cuerpo. Esto es también lo que pueden describir pacientes que no han consumido tóxicos desde cierto tiempo y que, en consecuencia, no son "fármaco-dependientes". Pero de repente la presencia y la ausencia son insostenibles, el pensamiento se hace herida, y el otro no suscita más que una efracción. Es entorno de ese -agujero-, después de que se ha desencadenado esta -hemorragia-, como la operación del farmakón trata a la psique como un órgano. Para un cuerpo que no se habría perdido, la narcosis es un tratamiento de -la maquina-.
     Si él no se presenta ya como una -criatura de Dios-, del Padre, el individuo podría convertirse en el artesano obligado y en el emparchador de su propio cuerpo.
     Las toxicomanías de que hablo aquí se ordenan en el registro de una radical suplencia narcisista. Dan testimonio real de un desfallecimiento, de una insuficiencia de Dios, del Padre: ya no se puede descansar en él. Es preciso suplir sin cesar la claudicación de una instancia simbólica.
     La constitución de algo -real-, como incógnito, autoriza la función e lo arbitrario del deseo. Cuando algo -real- es excluido, esto permite ocuparse de otra cosa: del deseo que se compone sobre la trama edípica del lenguaje. Pero, aquí, un ser está totalmente ocupado en hacer funcionar -la maquina-, en la urgencia, tras el surgimiento de una amenaza. Como si Otro no garantizara ya que el cuerpo fuera llevado a la palabra, como si ya no ocupara su puesto, el individuo se asegura un -provisoriato-. Es entonces sin duda una -función vital- la que esta narcosis cumple.
     Si él es el gran emparchador de su propio cuerpo, es porque eso no se desempeñaba solo... Ese cuerpo no ha podido quedar suficientemente velado, borrado y asumido por un Nombre que lo representaría ausentándolo.2
     Acceder a semejante forma de saber sobre -la maquina- representa empero un caso de imposibilidad. habría sido preciso que ese saber permaneciera supuesto, que quedara de una vez para siempre bajo los sellos, bajo la garantía de un Nombre. No se trata de pensar que un toxicómano sabe lo que hace cuando se pone a tratar su cuerpo y a -hacer de relojero-. Este es sin duda, en un momento dado, el medio que encuentra para suplir un desfallecimiento del Otro en tanto tercero. Pero tan pronto se ha comenzado a tratar así los propios órganos, ellos dejan de ser silenciosos; han salido de la sombra. Ya no queda medio de abandonarse al dormir, ni de soñar simplemente. Si él ya no tiene -tierra incógnita-, él deviene un sujeto exiliado de su deseo."1

     Lo anterior habla de dos cuestiones fundamentales que atraviesa al sujeto toxicómano, en primer lugar la relación que establece él con su cuerpo y la segunda que es complementaria, se trata de la Ley del Nombre del Padre, primero e históricamente situada en Dios y después inscrita en el psiquismo como el significante primordial que le da orden a mundo subjetivo.

     La relación con su cuerpo siempre es algo al límite, como se nombraba al principio, esto es ambivalente ya que pareciera que lo quiere destruir, pero Le Poulichet dice que también lo quiere conservar, tiene ese componente ambivalente, que en este espacio no se alcanza a tocar. Lo cierto entonces es que desaparece el significante que amarra el orden simbólico, el sujeto pasa a tratar la maquina desde lo real y a vigilar su funcionamiento, basta con ser testigo de la hora donde a un heroinómano se le administra metadona, allí se percibe que tienen que mantener, monitorear y activar la maquina para evitar cualquier desequilibrio. Así es como por la respuesta a la incógnita, la autonomía del organismo y tenerlo bajo control, desaparece la pregunta al misterio de la vida y del organismo. en este punto el toxicómano se convierte en un sujeto omniponente, que lo puede todo.

     La ley como significante primordial en cada sujeto parlante es fundamental para amarrar, no dejar caer y anidar toda la estructura, en los pacientes toxicómanos se presenta de manera particular, no se puede extraer una formula general que los describa, como lo dice Le poulichet en su texto el toxicómano es una imagen, se complementaría entonces con que es una imagen social y del orden de la salud mental, para poderla abordar, describirla y tratarla. El sujeto que está en relación con un tóxico o con varios a la vez tiene sus elementos únicos e irrepetibles, su historia y su propia trama. empero en la relación con la Ley, el Nombre del Padre algo se repite, algo no anda bien. Un paciente que estaba en condición de calle y llego a consulta lo describía así "tengo mucha rabia con lo tombos (policías), me dijeron, una requisa y yo les dije, "pida el favor", entonces al rato de pelear porque no me quería dejar requisar, un policía bachiller me cogió y yo de un cabezazo le rompí el tabique y llegaron los motorizados y en un momentico tenía como a siete policías dándome pata, me llevaron al calabozo y allá seguí peleando con unos manes que me iban a robar..." Esta es un ejemplo de la relación de este adicto con la ley, en este caso la representación de la ley social, la policía. Fue tanta su ira que lo llevo hasta el calabozo. Lo cierto entonces es que si la ley paterna desfallece existe en la sociedad una ley mayor que al menos retiene y regula.  

     Finalmente se dirá entonces que el sujeto toxicómano, como vimos, es alguien que tiene problemas con el tratamiento de la maquina corpórea, con la ley y con otros elementos que lo muestran como resultado de una operación siempre compleja y no resuelta. 

____________________
1. Le Poulichet (2012) Toxicomanías y psicoanálisis -las narcosis del deseo-. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. P. 124.
2. Nos hace hallar aquí una figura de la -metáfora del Nombre del Padre-: -Es en el "Nombre del Padre" donde debemos reconocer el soporte de la función simbólica que, desde la aurora de los tiempos históricos, identifica su persona con la figura de la Ley- (J. Lacan, -Fonction et champ de la parole et du langage- (1953), en Ecrits, Paris: Seuil, 1966 (págs. 237-322), pág. 278)

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

domingo, 15 de marzo de 2009

21 - Parte del pensamiento -


Alguna vez les ha pasado que después de un acto realizado o pensado se pregunten ¿por que no hice esto!!!? ¿por que lo hice!!!? ¿que hubiera pasado si esto o aquello pudiera ser de diferente manera?... pienso que a todos nos sucede con mayor o menor frecuencia y nos preguntaríamos ¿que es lo que pasa dentro de nosotros para que nos arrepintamos en pensamiento o en hecho?

hipoteticamente daré un punto de vista:

En esta oportunidad me detendré a hablar de lo que es el Superyó o si se quiere la conciencia moral, de acuerdo con S. Freud es algo que nace a temprana edad y subsiste en nosotros por toda la vida, con excepciones claro esta... bien, esa estructura de nuestra consciencia es lo que nos retiene, impulsa y evita toda cantidad de actos que serian inaceptables socialmente, aunque también carga un descontento que empuja hacia la violencia... todos los actos desencadenan una respuesta mental en pensamiento o en acción, y sin embargo esos pensamientos algunas veces, por no decir todas desencadenan según A. Beck en distorsiones de los mismos, es a causa del Superyó que distorsionamos nuestros pensamientos, entonces después de algún acontecimiento de nuestras vidas llega la conciencia moral y nos decimos, hubiera hecho esto o aquello, ¿por que no actué de esta forma? o ¿que habrá pensado ella o él de mi?... esta estructura acrecienta su rigidez cuando por el acto que pasamos es de vergüenza o una intensa vivencia... es impresionante como tal estructura intercede en nuestras vidas, en los llamados neuróticos u ordinarios, por eso pensamos mucho en lugar de actuar.

El Superyó nos mantiene sujetos a la cultura por medio de las leyes que introyectamos según J. Lacan por medio de algo que se llama el Nombre-del-Padre, es por ello que somos seres sociales y nuestra naturaleza mas que ser animal es humana, otro factor que nos convierte en seres sociales es el lenguaje y la equivocación del mismo... pero bien, nuestro pensamiento consciente es algo de lo que no nos podemos deshacer, aunque muchas ideologías y personas se esfuercen por decir lo contrario... después de los actos o la palabra, es innegable que en nosotros hay pensamientos por parte del Superyó que recaen en elaboraciones equivocas y hacen parte mas de la fantasía del neurótico que de la realidad del Yo.

Para terminar pienso que seria adecuado decir que los pensamientos del neurótico deberían ser tramitados exitosamente o ser un poco positivos en esa parte para nuestra tranquilidad, lo que nos aqueja es pensar en ellos de otra forma, elaborar cosas y situaciones que solo viven en nuestra fantasía, es como hacer que los pensamientos si bien no van a servir para arreglar algo o para darnos tranquilidad hay que cambiarlos... negociación que debemos hacer con el Superyó que es un poco estricto y difícil... entonces diría yo "para vivir bien se hace necesario no pensar tanto o hacerlo de forma adecuada"...


Carlos E. Correa L. "KikE"