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jueves, 3 de marzo de 2022

155 - EL DORMIRSE DURANTE EN ANÁLISIS


Este texto lo escribo a partir de la experiencia y como una manera de elaborar un entendimiento frente al momento de dormir en el diván. es importante saber que lo que voy a transcribir es del psicoanalista Sandor Ferenzci.

"Los pacientes a veces se quejan de dormirse durante el análisis (en el momento culminante de su resistencia), e incluso amenazan con dormirse. En esta forma expresan su descontento con respecto a un tratamiento cansador, carente de sentido y de finalidad. El médico explica la significación de la amenaza, y los pacientes cobran ánimo nuevamente en prueba de que se ha dado en el clavo. Sin embargo, uno de mis pacientes no se dio satisfecho con su amenaza, sino que se durmió una o dos veces. Lo dejé hacer en silencio y esperé, sabiendo también que en esta oportunidad tenía intención de reducir al absurdo mi método de dejarlo hablar manteniéndome yo en silencio. Por lo tanto me mantuve en silencio, y el paciente durmió plácidamente por espacio de unos cinco minutos, pero luego se levantó y continuó la tarea interrumpida. Repitió esta escena tres o cuatro veces. En la última de estas ocasiones tuvo un sueño cuya interpretación justificó la suposición deque el paciente eligió esta forma particular de resistencia debido a que mediante ella pudo expresar también las fantasías pasivas inconscientes homoeróticas. (de ser vencido durante el sueño.) El deseo de muchos pacientes de que uno los hipnotice debe ser explicado de manera similar". Ferenzci, S (1967) pag. 203 

Transcrito por Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Magister en Culturas y Drogas, Docente de la Universidad del Quindío.

Referencias:

- Ferenzci, S (1967) Teoría y técnica del psicoaálisis. Argentina, Buenos aires. Editorial: Paidós.

jueves, 23 de julio de 2020

144 - LECTURA CLÍNICA DE LA ANSIEDAD*


Este es un tema de mucho interés y actualidad para estos tiempos que estamos viviendo del coronavirus, la ansiedad es la primera reacción consciente o inconscientemente. El texto del que partí se llama Trauma, ansiedad y síntoma: lecturas y respuestas clínicas de Sotelo, M y Belaga, G (2008)**.

La primera referencia fue el libro La mente Ansiosa de Judson Breuer, este texto es cognitivo conductual donde el autor habla de su experiencia como psiquiatra e investigador de una universidad gringa en el estudio controlado de la ansiedad, habla primero de este factor hacia el cigarrillo y de ahí sigue a todas las adicciones, en su escrito habla de las maravillas del mindfulness, y creo que esa terapia es muy importante para manejar estos estados y hacer una reestructuración de los hábitos, el aquí y el ahora es su mayor planteamiento. 

Vuelve el texto de la semiología del psiquismo donde aparece una definición de la ansiedad y dice que "habitualmente se asocia con angustia, desesperación y desasosiego, es una experiencia asociada con la expectativa de un peligro no identificado con precisión ni claridad, pues cuando se logra identificarlo esta emoción se denomina miedo o terror, se expresa con un "no sé qué hacer"..."

Seguido a la definición doy una ampliación de los síntomas. Les Recomiendo que vean el Live de facebook donde hablo sobre el tema del presente titulo***.

Luego me dirijo al CIE 10 Manual de clasificación de los trastornos mentales para leer la definición del trastorno de ansiedad generalizada, que es del diagnostico del que hablo más adelante acompañado por el primer texto referenciado desde una lectura psicoanalítica.

Seguidamente paso a comparar o a hacer un paralelo de la ansiedad con la angustia desde un texto llamado La Angustia y el Síntoma de Bernard Nominé****, editado por la Universidad Pontificia Bolivariana sede medellín con la Asociación Foro Del Campo Lacaniano también de Medellín, para ver que la angustia no se diferencia de las reacciones de una persona que padece ansiedad. 

Finalmente entonces en el ejemplo clínico de la ansiedad habla de unos síntomas del cuerpo que alertan y se asocian también a lo psíquico, con una historia que generó este sufrimiento, allí no hay que partir desde lo superficial, sino del origen, la causa, que en el ejemplo clínico se replicaba la significación de "ser padre", el padre de él, con todo lo que implicó esa historia.

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Referencias:

* Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Magister en Culturas y Drogas, Docente de la Universidad del Quindío y presidente de Namasté, Quindío
** Sotelo, María Inés y Belaga, Guillermo (2008). Trauma, ansiedad y síntoma: lecturas y respuestas clínicas. XV Jornadas de Investigación y Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
*** Live de Facebook:  https://business.facebook.com/Psicoterapiaarmenia/videos/268863267710964/?v=268863267710964
****Nominé, B (2007) La Angustia y el Síntoma. Colombia, Medellín. Editorial: Universidad Pontificia Bolivariana

jueves, 21 de febrero de 2019

138 - LXXXIV EL TEMOR DEL ESCENARIO Y LA AUTOOBSERVACIÓN NARCISISTA


A continuación se tocará en este corto texto el temor al escenario, titulo de un texto de Sandor Ferenzci en el que habla de cómo se presenta este fenómeno en la clínica, lo que encubre y con qué concepto psicoanalítico tiene asociación. es claro que aquí no se habla de generalización ya que como se ha dicho se trata de la ética del psicoanálisis y el caso por caso, sin embargo el autor deja ver algo de su profundo análisis clínico al interior del dispositivo analítico. lo transcribiré seguido y luego haré un comentario: 

"Entre las personas que se ven perturbadas por el "temor del escenario" cuando hablan en público o en producciones dramáticas o musicales, uno descubre que en tales momentos frecuentemente han caído en un estado de autoobservación: oyen su propia voz, notan todos los movimientos de sus miembros, etc. y esta división de la atención entre el interés objetivo en lo que están haciendo y el subjetivo de su propia conducta perturba la normal y automática actividad motora, fonética u oratoria. Es un error creer que tales personas se vuelven torpes como resultado de su excesiva modestia; por el contrario, su narcisismo exige demasiado a su propia ejecución. Además de la observación crítica negativa de su propia actividad, hay también una observación positiva simple, en la que los actores se embriagan con sus propias voces y otros actos y olvidan llevar a cabo éstos cumplidamente. La "duplicación de la personalidad" al hablar es a menudo un síntoma de la duda interna acerca de la sinceridad de lo que se dice."

Zeitschrift, 1923, IX, 69.

Hago la cursiva en las partes de interés que creo suscita el texto, aquí noto una muy afinada observación del narcisismo, que además hace parte del desarrollo de la libido y forma de manera importante el amor y el odio propio de cada persona. en este texto Ferenzci habla de la autoobservación y la duplicación de la personalidad y allí pienso en lo que se observa desde la clínica, que es una autoexigencia sádica de ser mejor o de culparse porque las cosas han sido peores, es como si el sujeto se observara en un espejo, en el espejo de los otros y esa mirada le devolviera una imagen oscura o demasiado exigente de sí mismo, y allí necesariamente se pierde o no puede competir con ese reflejo, es lo que pienso se concreta de este texto parcialmente.

Por: Carlos Enrique Correa Lagos
Psicólogo clínico, Psicoanalista, Magister en Culturas y Drogas y Docente Universitario   

jueves, 27 de septiembre de 2018

134 - LA SEXUALIDAD EN LA VIDA COTIDIANA



LA SEXUALIDAD EN LA VIDA COTIDIANA

Autores: 
Karem Gutiérrez Restrepo – kgutierrez28@estudiantes.areandina.edu.co


Fundación Universitaria del Área Andina - Pereira
Materia: Psicología Clínica Psicoanalítica 
                                                                                      Grupo: 405 IV semestre Psicología

En el siguiente ensayo se hablará sobre la sexualidad que vivimos día a día las personas, una sexualidad que empieza desde que nacemos hasta que morimos, tomando como punto importante la visión desde el psicoanálisis con los diferentes placeres en las zonas erógenas.

El impulso sexual es tan importante para nuestra vida que nos genera emociones, pensamientos, actitudes, sentimientos e incluye nuestras relaciones con los demás.
“El placer de mamar en el lactante (...) corresponde, desde un punto de vista psicoanalítico a un placer sexual” (Nasio, 1996, p.61). De aquí podemos partir que la zona erógena en el niño es la boca y que utiliza la succión para satisfacer dicha pulsión empleando el seno de la madre como objeto externo para saciar su deseo.

Posteriormente la zona erógena no solo va hacer la boca, sino que también pasará a ser el ano “De manera que la estimulación de la mucosa intestinal por las heces provoca sensaciones voluptuosas y placenteras en el niño” (Guzman Rivera, 2008, p.17). Esto ocurre cuando el niño tiene alrededor de dos años ya que en esta etapa empieza a aprender a controlar sus heces.

Seguidamente la zona erógena pasará a ser los genitales del niño (El pene en el niño y el clítoris en la niña) aquí Guzmán (2008) afirma: “ya se ha consumado una elección de objeto que originalmente es la madre para ambos sexos” (p.18). Esto quiere decir, que el infante empezará a tener un deseo incestuoso hacia su madre (el complejo de Edipo), deseo que será para toda la vida de una forma inconsciente (Nasio, 1996) . El niño aquí se encuentra entre los cuatro y los seis años, y manifiesta su interés por la zona erógena haciendo diferentes inquietudes que siempre van dirigidas a los genitales y que son tan frecuentes en los niños a esta edad.

Luego con el comienzo de la pubertad (etapa de la vida que empieza alrededor de los once años), la pulsión sexual se incrementará en las zonas erógenas como los genitales y su forma de complacer estos impulsos muchas veces se dará por medio de la masturbación, que es una actividad muy común en los adolescentes de hoy en día.

Vale aclarar que a partir de aquí cuando se habla de zona erógena no solo se hace referencia a los genitales de ambos sexos, sino que también se podrá observar que algunas zonas erógenas que se tuvieron en el pasado habrán evolucionado y se manifestarán en la vida adulta como se explicará a continuación.

Después de los doce y alrededor de los quince años los jóvenes empiezan a tener sus primeras relaciones, estas empiezan sentimentalmente intentando satisfacer de una forma parcial los impulsos que vienen del inconsciente. Aquí es donde se puede dar un buen ejemplo de como las zonas erógenas han evolucionado ya que se siente “placer de mirar, de mostrarse, de acariciar, de sentir el olor del otro” (Nasio, 1996, p. 61). Se puede tomar como referencia de esto y de la continuidad de las zonas erógenas cuando las parejas manifiestan placer y muestra de afecto mediante besos, ya que aquí están saciando un impulso que viene de una zona erógena que está presente desde el momento de nacer como es la boca. De aquí se puede inferir que el goce que se sentía al succionar cuando niños es remplazado por los besos a la pareja deseada.

En esta parte de la vida, la pareja del individuo se interpretará como un “objeto fantasmatizado” (Nasio, 1996, p.63). Objeto que está casi siempre presente en nuestros placeres parciales ya descritos anteriormente (besos, caricias, etc.). En este punto es válido aclarar que los objetos fantasmatizados u objetos de deseo cambian con los años, considerándose el seno materno como el primer objeto de placer.

Siguiendo con el tema de las parejas es importante definir varios términos que pueden ser un poco confusos al momento de hablar de la sexualidad  y que puede dejar más claro este punto. Estos conceptos son: la necesidad, el deseo y el amor. Aunque son conceptos muy distintos, al momento de asociarlos con las parejas se pueden confundir mucho, hasta el punto de explicarlos de la misma forma.

Una buena forma de empezar a explicar estos conceptos es con el de la “necesidad” ya que así se puede aclarar la diferencia entre placer orgánico y placer sexual. Partiendo de esto se puede decir que la “necesidad” es “la exigencia de un órgano cuya satisfacción se cumple realmente con un objeto concreto” (Nasio, 1996, p.62). De esta forma el concepto necesidad se daría para saciar un placer orgánico y un buen ejemplo de esto sería cuando se come pizza, tomando el hambre que se tenía antes de consumir el alimento como la necesidad orgánica y la pizza como el objeto en concreto para saciar este deseo.

Ahora se explicará el concepto de “deseo” partiendo de la explicación que “El deseo, en cambio, es una expresión de la pulsión sexual o, para decirlo mejor es la pulsión sexual misma” (Nasio, 1996, p. 62). Como pulsión sexual debe buscar siempre alcanzar el placer absoluto, esto como se explicó anteriormente es el incesto. Pero como el inconsciente nunca alcanza dicho placer, este se conforma en saciarlo con otro cuerpo que como el mismo, también tiene deseo. Un ejemplo de esto es el que se dio anteriormente de las parejas, ya que aquí ambas están saciando una pasión de deseo con la otra persona.

Ya por último se puede explicar el amor como “un apego al otro, pero de carácter global” (Nasio, 1996, p.63). A diferencia de la pulsión sexual (el deseo) que tiene su lugar de satisfacción en una zona erógena, el amor no tiene zona erógena explicita.

Teniendo estas palabras claras se empezará a hacer un análisis de cómo una relación entre dos personas pasa por dichos conceptos hasta lograr un gran apego que podría considerarse amor, saciando de esta forma el impuso sexual de ambos individuos que compone la relación.
 
Cuando dos personas empiezan una relación es porque sienten una atracción que podría traducirse en deseo.  Este deseo como se explicó anteriormente es una pulsión del inconsciente que se puede satisfacer con otra persona que también desea, en este caso la pareja. Otro punto importante que ya se explicó anteriormente y que se puede pasar a este ejemplo tan cotidiano  como es una relación, es la satisfacción parcial del deseo. Y es que el inconsciente al no poder descargar todo el impulso que tiene sexual, se conforma con utilizar la pareja como objeto de deseo y realizar acciones como los besos las caricias, las miradas, entre otras manifestaciones de afecto para saciar parcialmente dicho deseo.

Posteriormente en una relación, cuando ya lleva tiempo y muchos momentos de satisfacción parcial de deseos (como los mencionados anteriormente), empieza una clase de “conexión” o apego hacia esa persona. Esta conexión no necesita de una zona erógena ya que se trata de un apego meramente sentimental que en otras palabras y en los términos anteriormente descritos es el “amor”.  Este proceso que se acaba de describir, que empieza con una simple atracción y llega  a un “alto” nivel como es el amor, es la evolución de una relación de pareja, la cual se realiza de una forma inconsciente.

Con este trabajo se puede concluir que las pulsiones sexuales que vienen del inconsciente intervienen en muchos aspectos de nuestras vidas, ya que se puede decir que el ser humano está en una constante búsqueda de placer continuo, y el mejor ejemplo de esto es una relación de pareja. Porque cuando un individuo está en la búsqueda de conquistar a esa persona deseada, elementos como miradas o cariseas hacen parte de un placer parcial. Y no solo en el momento de conquista se siente estas clases de placer, ya que, al tener una relación establecida, con más razón, existe una gran confianza y se podrá satisfacer estos deseos partiendo de los besos y caricias iniciales hasta llegar a la relación sexual.

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Referencias


- Guzman Rivera, C. (2008). www.tesis.uchile.cl. Obtenido de http://www.tesis.uchile.cl/tesis/uchile/2008/guzman_c2/sources/guzman_c2.pdf
- Nasio, J. D. (1996). El placer de leer a freud. España: Gedisa .




133 - ¿LA NIÑA ENVIDIA LO QUE EL NIÑO TIENE?




¿LA NIÑA ENVIDIA LO QUE EL NIÑO TIENE?

Alexandra Rodas Arango.
alexa-9707@hotmail.com
Manuela Gómez Hurtado.
manugohu.015@gmail.com
Alejandra Caicedo Peña.
alejacaicedo2@gmail.com

Fundación Universitaria del Área Andina - Pereira
Materia: Psicología Clínica Psicoanalítica 


                                                                                      Grupo: 406 IV semestre Psicología


El psicoanálisis es una práctica terapéutica que permite explorar el aparato psíquico de cada individuo, el máximo exponente de este enfoque psicoanalítico fue el médico neurólogo Sigmund Freud. Él expone en su teoría, como el sentido sexual se manifiesta por medio de las pulsiones, actos fallidos, los sueños, entre otros. Dentro de su teoría hace una distinción de la sexualidad entre el hombre y la mujer. Donde plantea cómo el hombre es superior por poseer el falo y la mujer reconoce su inferioridad por no poseerlo y enterarse de su castración. 

En el siguiente ensayo abordaremos la posición que tomó Freud acerca de la feminidad, y cómo esta teoría le ha permitido al psicoanálisis construir un “estereotipo” de mujer. Teniendo en cuenta que es por medio de los síntomas de la histeria como ella llamo su atención, iniciando así sus investigaciones con respecto a la feminidad. Realizaremos una crítica partiendo desde bases teóricas de autores y nuestra subjetividad argumentativa, con énfasis en el planteamiento que creo Freud y las implicaciones que han tenido en el comportamiento y la psique de la mujer.

El escritor Arturo de la pava menciona en su artículo ¿Qué es una mujer… para el psicoanálisis? lo siguiente:

La teoría psicoanalítica sobre lo femenino ha tenido grandes tropiezos desde sus inicios. Freud propuso un enfoque que fue y es considerado de machista por las corrientes feministas de todos los tiempos, y con razón, al promover la envidia del pene como condicionante de lo femenino. La niña envidia lo que el niño tiene: el pene. (De la pava, 2006, p. 170).

Partiendo de esta posición, podemos identificar que Freud generó una desigualdad entre el hombre y la mujer, clasificándolos como seres diferentes y poniendo al hombre como partidario del poder. Podríamos deducir que la posición que presentaba Freud ante la feminidad pudo surgir por sus creencias religiosas y culturales en el judaísmo, ya que para esta religión la mujer es menos y esto llego a influir en sus fundamentos teóricos psicoanalíticos.

Ella, la mujer judía, está siempre al margen del saber simbólico de su religión: ellas no leen La Torá, no rezan, están en la parte posterior en las sinagogas, no tienen ningún derecho en la liturgia judía, no son circuncidadas, por lo tanto, no tienen un rito de iniciación, no se lo merecen, se quedan al margen. Además no pueden ser rabinos. Son matronas del hogar y es una obligación para las mujeres judías permanecer fieles y esclavas al hogar. ¿Entonces, cómo una mujer judía no va envidiar ser hombre? Ellos, que lo tienen todo. (De la pava, 2006, p. 185).

Este autor nos permite evidenciar que las bases que Freud tenía para la estructuración de su teoría pudieron partir desde sus creencias personales, ya que su ideología en el judaísmo recrea en el psicoanálisis una posición de inferioridad en la mujer. Sin embargo, fueron ellas el primer sujeto de estudio que él tuvo y le permitieron el desarrollo del psicoanálisis, y así pudiendo iniciar con la investigación de la histeria.

La histeria es una enfermedad nerviosa, que se daba con más frecuencia en mujeres que en hombres, con la aparición de varios síntomas corporales como lo son el dolor, parálisis, ataques convulsivos, alteraciones en la sensibilidad, contractura, etc. Freud al observar que la medicina no generaba soluciones para la erradicación de la histeria en los pacientes, con la ayuda de su colega Josef Breuer practicaban la hipnosis como tratamiento que podía desaparecer los síntomas histéricos, permitiendo la manifestación de los pensamientos reprimidos (represión sexual) los cuales eran los causantes directos de la patología.

Fue a través de sus síntomas histéricos como la mujer llamó la atención sobre su cuerpo. Los síntomas histéricos pusieron en tela de juicio a la neurología de la época y aún hoy la cuestionan. Los síntomas disociados, conversivos y psicosomáticos son “reales”, pero no corresponden a las redes del sistema nervioso central. La histeria destituye el saber médico, altera las leyes de la ciencia neurológica al señalarles su error, y a los mapas de la sensibilidad y de la motricidad del sistema nervioso, los “altera”. Inclusive fue ese cuerpo femenino el que, subvirtiendo el saber médico, fundó el psicoanálisis. (De la pava, 2006, p. 170)

Es por medio de esta referencia teórica en la cual podemos analizar, que las causas que Freud identificó para la histeria surgían desde sus premisas, y que el tratamiento que ejercía ante ellas era poco eficaz, ya que en algunos de sus pacientes no lograban la erradicación total de la patología. Freud, no se refiere sólo a las mujeres como histéricas, sino que también identifica en ellas el complejo de castración.

Cuando la niña percibe la diferencia entre los genitales de ambos sexos, surge la envidia del pene, ya que se siente perjudicada porque hay en ella una gran estimación por el pene del varón; tanto que sus comportamientos y manifestaciones apuntan inicialmente al deseo de ser un muchacho (Colorado, Arango, Fernández, 1998).

Freud, planteó que en la vida sexual de los niños y las niñas se crea una suposición de que las mujeres también son poseedoras de un pene, y cuando se observa esa diferencia genital surge el complejo de castración. Este complejo consta de dos variables, la primera depende del azar y de forma inconstante, y surge cuando ellas perciben que no tienen pene. La segunda variable depende de la diferencia anatómica y no sucede por la comparación, la madre es la causante de esta.  En la construcción del complejo de castración para Freud existieron muchos vacíos que no le permitieron tener una posición clara frente al tema, puesto que en una variable la niña percibe que no posee un pene, pero, ¿esto cómo podría suceder?, sí se necesita de una comparación con el otro para darse cuenta de que no lo posee, y posteriormente se refiere a la comparación inconsciente de la madre al crear la castración en ella (De la pava, 2006). “Freud se disculpa por ser confuso y contradictorio al no lograr una exposición universalmente válida. De esta variabilidad surge la imposibilidad de dar una definición universal de la mujer.” (De la pava, 2006, p. 172)

¿Cómo es posible que Freud haya establecido en la sociedad, la posición de inferioridad en las mujeres?, partimos de la postura de que algunas mujeres desconocen la definición de feminidad, y carecen de empoderamiento, lo cual ha permitido la aceptabilidad de teorías que generan una variabilidad de supuestos de la “verdadera” definición de feminidad. Freud, es poco contundente a la hora de realizar su plantación acerca de la feminidad, puesto que siempre que se manifiesta ante ella, la observa desde una posición de inferioridad, sumisión y comparación con el hombre, haciendo visible el falocentrismo. Además, el enfoque que tenía acerca de su interpretación de mujer parte desde sus creencias religiosas y subjetivas, es decir, desde el judaísmo; lo cual hace que esta concepción no tenga gran aceptación en muchos de los autores de la actualidad, puesto que en la sociedad moderna se está construyendo otra posición de lo que puede ser la feminidad, donde se plantea una equidad de género y no igualdad, que ve a las mujeres diferentes a los hombres, pero con las mismas capacidades y derechos.

Frente a los planteamientos expuestos y las incógnitas generadas que surgieron en la redacción del ensayo, vale la pena resaltar, que como estudiantes de psicología aun poseemos falencias que no nos permitieron generar una crítica más objetiva ante Sigmund Freud, sin embargo nos apropiamos de una posición de acuerdo a nuestros aprendizajes actuales y también resaltamos la importancia de tomar a otros referente teóricos como sustento de nuestra posición. La posición que empleamos no va en contra de toda la teoría creada por Freud, solo refuta la visión que desarrolla él en la mujer, ya que nos sentimos incomodas y agredidas de ser calificadas así por una teoría y comparadas con los hombres. Vale la pena aclarar que no creamos una postura de agresión hacia los hombres, sencillamente ya es justo que las mujeres seamos vistas desde otras percepciones, no como creaciones a imagen y semejanza de ellos. “Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el ímpetu femenino. El progreso social puede ser medido con precisión por la posición de las mujeres en la sociedad.” – Karl Marx.

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Referencias bibliográficas.

- De la pava, A. (2006). ¿Qué es una mujer…para el psicoanálisis? Desde el jardín de Freud, 6, 170 – 189. Recuperado de: https://Dialnet-Que Es Una Mujer Para Psicoanalisis-2923307%20(2).pdf
- Colorado, M., Arango, L. & Fernandéz, S. (1998). Mujer y feminidad. Recuperado de: http://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/181/1/MujerFeminidad.pdf




lunes, 24 de septiembre de 2018

132 - La Búsqueda del Placer Vinculaciones más allá del interior



La Búsqueda del Placer
Vinculaciones más allá del interior
Autores:
Andrés Echavarría Herrera ( aechavarria5@estudiantes.areandina.edu.co )
Daniela Granados Santacoloma ( dgranados5@estudiantes.areanina.edu.co )
                                                                                   “El objeto del deseo es lo agradable” - Aristóteles
Introducción 

Hablar acerca del sentido sexual de nuestros actos es un ejercicio que requiere ahondar en el sentido de nuestros actos en sí, que además están determinados por el tiempo: pasado, presente o futuro, y tienen como objeto final a un fantasma objetizado que procura un placer parcial; es inmiscuirnos, a través de varios conceptos del psicoanálisis, en los diferentes motivos por los que un acto puede tener sentido. Si tenemos en cuenta el esquema básico en donde la pulsión generada en el inconsciente, atraviesa parcialmente la barrera de la represión y se exterioriza a través de una palabra, acto o símbolo, pero siempre como un acto sustitutivo del cual generaría placer total, empezamos a ver las primera nociones sobre el sentido de nuestra conducta.

Se hace importante entonces, una revisión de conceptos y características de nuestro funcionamiento psíquico. En primer lugar,  toda la energía excitatoria proviene del interior de cada uno de nosotros, estas pulsiones que representan cosas, una vez se han activado siguen produciendo energía ad infinitum, por lo tanto busca continuamente la descarga completa de dicha energía, algo meramente teórico que no puede ocurrir. En segundo lugar, la descarga total de energía es impedida por la barrera de la represión, que actúa como un filtro que transforma la pulsión original en una acción, palabra o símbolo compatible con la realidad (Placer total vs Realidad mediada). Sin embargo, el inconsciente logra manifestarse a través de actos o pensamientos que nos toman por sorpresa o que incluso sirven como medida “de compromiso”, como representante, para mediar la tensión entre la pulsión-represión. Justamente en este punto es donde se desenvuelven muchos actos con sentido sexual. Hay que recordar, por último, que en el psicoanálisis la sexualidad no se resume en la genitalidad, lo sexual es toda conducta que se origina en una región u órgano del cuerpo sensible y sexualmente excitable, llamada “zona erógena”, que pretende un placer ideal que es reprimido y sustituido. Este placer limitado se diferencia entre fisiológico, o de necesidad como el hambre; y un placer sexual, el deseo, polarizado en torno a una zona erógena y obtenido mediante un objeto fantasmizado.

Hay que considerar que todo movimiento de ocultación y revelación implica, aunque esto sea en un sentido metafórico, la distinción entre una dimensión interior y una dimensión exterior. Lo que se esconde se queda dentro, lo que se revela sale fuera. Para que el deseo pueda ocultarse o manifestarse, el sujeto debe ser pensado coma una entidad estructuralmente doble, articulada en una parte interior (el significado) y una parte exterior (el significante), o sea, hay dialéctica expresiva entre la interioridad y la exterioridad de la persona. (Pinto, 1999, p.63).
         
   Tres conceptos claves a la hora de analizar el sentido sexual de los actos son la sublimación, el fantasma, y el narcisismo, los cuales operan como una defensa del yo. El primero, cambia la meta sexual por una socialmente aceptada; el segundo, cambia el objeto por uno fantasmizado, mediante un proceso en donde el objeto real es asimilado y transformado en parte del yo; y por último, se da el estado del narcisismo “el yo es un objeto fantasmizado por su propia naturaleza ilusoria, y es un objeto sexual por el placer que suscita” (Naiso, 1996 p.72).

El sentido sexual de nuestros actos

Es lo tácito que “las interacciones de una familia como sistema pueden determinar una serie de factores personales, profesionales, sociales, de salud y demás en sus integrantes”(Gómez y Loving, 2011, p.318), pero además, las interacciones de cualquier índole están transversalizadas por el contexto sociocultural y un momento histórico, que define y delimita actitudes y roles para todos los aspectos de la vida de las personas en sociedad. La familia también se encarga de la enseñanza y educación, sienta la base para la socialización, de ahí reside su importancia en un adecuado crecimiento afectivo y de bienestar que permita la sana y responsable expresión de las diferentes conductas, incluida la sexual,  “sin embargo al no estar debidamente informados los adultos, las nuevas generaciones siguen creciendo con los viejos modelos religiosos culpígenos, mágicos e irreales en lo que respecta a la sexualidad” (Gómez y Loving, 2011, p.321). Teniendo en cuenta esto, si bien la sexualidad es un rasgo invariable, es decir, se presenta en todos nosotros desde un estado embrionario hasta la muerte, también es algo que se aprende, “El sexo realmente no se reprimía, se construía. Y el sexo se construía a través del discurso [...] por ejemplo, de la pastoral cristiana, cuyo propósito consistía en la prohibición, en el silencio absoluto para hablar de sexo” (Lombana, 2014, p.30).

Esta tradición cristiana contrasta en muchos aspectos con las diferentes expresiones sexuales y de género que se realizan en la actualidad, factor propiciado por la combinación del capitalismo, el postmodernismo y el auge de la tecnología. En primer lugar, en nuestra sociedad de consumo “nadie puede convertirse en sujeto sin antes convertirse en producto” (Bauman, 2007, p.25). Vemos una clara afinidad entre esta actitud y el objeto fantasmizado, que adopta un sin fin de formas para expresar las pulsiones sexuales, como se evidencia en nuestro tiempo actual, “la postmodernidad es la transcripción cultural, política y filosófica de un capitalismo sin fronteras” (Castro, 2011, p.11). Esta actitud se da en varios ámbitos como el afectivo, laboral o social en donde las personas deben presentarse como un producto deseable. De la misma forma, la colonización global por parte de las pantallas y la tecnología ha generado un gran influjo de información e imágenes reales o modificadas, formas de interactuar, conectividad y anonimato, que definen a través de la mass media, cánones físicos, resaltando así la relación entre producción y deseo y el hecho de que siempre hay alguien listo para consumir dicho ideal.

Desde el punto de vista de la espiritualización (o sublimación) de los impulsos, no hay ninguna diferencia entre el ascetismo medieval, que mortifica el cuerpo en todas sus funciones biológicas, y la estética contemporánea, que celebra el cuerpo exclusivamente como imagen (como cuerpo bello, si es una imagen fija, y como cuerpo musculoso y atlético, si es una imagen en movimiento). El aparente hedonismo de los mensajes dominantes encubre un ascetismo ferozmente represivo. (Pinto, 1999, p.70-71)
           
      Junto con la afloración de imágenes y personas que las ven, se produce una ampliación de la mirada, o de la pulsión escópica en términos de Wajcman, “ hoy no sólo todo puede ser visto, también es casi un imperativo que todo sea mostrado y quien prefiere no mostrar es considerado sospechoso” (Arias, 2016, p.11). El hecho de que todo sea igualmente mostrado y visto, ayuda a catalogar a nuestra sociedad actual, según el psicoanálisis, “como voyeurista y exhibicionista en tanto impulsa ilimitadamente las dos vertientes de la pulsión escópica: satisfacer la pulsión de mirar y la pulsión de hacerse mirar.” (Arias, 2016, p.12).

     Dos de los factores principales que propician  nuestra conducta sexual a través de la red, se encuentra en el anonimato, que protege al cuerpo posicionándolo fuera de la interacción, y la capacidad de modificar la imagen virtual para que esté de acuerdo con los cánones de belleza de nuestra cultura occidental. Esto, junto con la conectividad y el mostrarse como objeto de deseo, juegan un importante papel en conductas tan modernas como es el sexting o la pornografía.
            
     Una encuesta realizada en Colombia muestra como “el 9.8% de los niños, niñas y adolescentes que han navegado en internet en los últimos doce meses han tenido conversaciones con contenido sexual con personas virtuales” (DANE - ECAS, 2017). 

En el sexting, el otro queda afuera del vínculo: frente a una pantalla de celular, sólo se trata del sujeto que se fotografía a sí mismo. El destinatario, quien recibe la foto, aparece como mera excusa en esta práctica: está en el lugar del objeto necesario -pero siempre contingente- para que el sujeto sea visto. Esto es así porque la satisfacción del sujeto que sextea reside exclusivamente en la acción de sacarse fotos y verse y ser visto en ellas. Es la pulsión escópica la que está en juego en estas nuevas prácticas: como Narcisos posmodernos, los sujetos se fascinan en la contemplación de su propio cuerpo y, a través del sexting, también dan cuenta de su deseo de ser mirados. (Arias, 2016, p.11)

En la pornografía, también se trata de una muestra, un espectáculo de la sexualidad, en donde se expone a personas no por su valor sino como objeto a ser consumido, dando una imagen irreal de las relaciones sexuales y las expectativas físicas de las personas, una imagen nociva que confunde y presiona a las nuevas generaciones.

El sujeto es conminado a mostrarse y tratarse a sí mismo como un producto a consumir, las relaciones afectivas se establecen con un modelo más cercano a la conexión que a la relación, la pornografía se expande como un discurso acerca de cómo debe ser el sexo y la mirada, ayudada por la multiplicación de pantallas y gadgets, se amplifica hasta producir la sensación de que sólo lo que es posible de ser visto es real.  (Arias, 2016, p.11)

En este contexto actual hedonista donde la búsqueda de la felicidad y la obtención del placer representa una máxima casi utópica, se evidencia la tensión entre la pulsión y la represión, algo que vemos reflejado en los movimientos actuales de la cultura tradicional y la contracultura.
La combinación de lo virtual y lo real de nuestra generación ha tenido un gran impacto por la ampliación de diferentes expresiones de la conducta.

Internet representa, para esta nueva generación digital, un territorio infinito, etéreo, virtual en donde se circunscriben varias prácticas alentadas por características como el anonimato y la rápida difusión. Los memes como lenguaje simbólico, por ejemplo, muestran un claro ejemplo de sublimación en nuestra cultura actual. Funciona como instrumento para conectar personas y ayudar en el proceso de autoreconocimiento, y difusión de representaciones colectivas asociadas con la sexualidad en diferentes situaciones sociales y culturales, moldeando nuestro “yo” a través de procesos de identificación y conexión con el otro virtual y real. 

Analizar las prácticas por las que los individuos se vieron llevados a prestarse atención a ellos mismos, a descubrirse, a reconocerse y a declararse como sujetos de deseo, haciendo jugar entre unos y otros una determinada relación que les permita descubrir en el deseo la verdad de su ser. (Foucault, 2005, p.9)

Estas condiciones producen “un sujeto histórico, a imagen y semejanza de la sociedad que lo instaura” (Arias, 2016, p.3), en  nuestro caso, nuestra tendencia idealizadora y generalizadora nos lleva por el camino del ideal “perfecto”, que genera inevitablemente una gran insatisfacción.

Conclusión

Si bien la vida se compone de incalculables pasos que a veces no sabemos a dónde dirigir, la sexualidad hace parte y es algo inherente al ser humano desde que nacemos hasta que morimos, la genitalidad aparece en el transcurso por el desarrollo del aparato sexual, pero la sexualidad desde que se nace hay una búsqueda de placer en todos los seres humanos, en dialéctica con la realidad, es decir una relaciòn que va más allá, no solo con el objeto amoroso con el cual se obtiene la satisfacción sexual, sino una relación de vinculación con el entorno, con cualquier cosa que nos rodea y a la cual amamos y nos amamos a la misma vez.

Queda claro que no es posible pensar en la constitución de la sexualidad sin antes tener un conocimiento claro de las relaciones que establecemos con el otro a lo largo de la historia de vida.  Igualmente Freud, desde sus primeras teorías, ubicó en un lugar central al inconsciente para entender la sexualidad, e indicó que para formar parte de una sociedad renunciamos en cierta medida a nuestros deseos sexuales mas íntimos;  y al irse estructurando el deseo sexual como uno de los aspectos más importantes de los problemas psíquicos, usualmente presentados en el individuo.
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Referencias

- Arias, V. (2016) Sexualidad y virtualidad: algunas coordenadas para pensar el fenómeno del sexting desde el psicoanálisis. Universidad del Cuyo, Mendoza, Argentina.
- Bauman, Z. (2007) Vida de consumo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
- Castro, E. (2011) Contra la postmodernidad. España: Alpha Decay.
- Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), (2017). Encuesta de Comportamiento y Factores de Riesgo en Niñas, Niños y Adolescentes Escolarizados - ECAS 2016 Recuperado de https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/educacion/poblacion-escolarizada/encuesta-de-actitudes-y-comportamientos-sobre-sexualidad 
- Foucault, M, (1984). Historia de la Sexualidad: El uso de los Placeres. Siglo XXI Editores. 
- Lombana, D. (2014) Sexualidad y poder en la obra de Michel Foucault. Universidad de Cartagena, Cartagena, Colombia.
            - Nasio, J. (1996) El placer de leer a Freud. Argentina: Editorial Gedisa.
- Gómez, N., & Loving, R. (2011). Funcionamiento familiar, Locus de control y patrones de conducta sexual riesgosa en jóvenes universitarios. Enseñanza e Investigación en Psicología, 16 (2), 309-322.
- Pinto, R. (1999) Hermenéutica del deseo y generó sexual. Barcelona: Universidad de Barcelona.

domingo, 24 de junio de 2018

003 - SOLILOQUIO DADO POR CARLOS ENRIQUE CORREA LAGOS EN LA NOCHE DE VIDAS UN PROGRAMA DEDICADO A QUE LA GENTE COMÚN CUENTE SUS HISTORIAS. SÁBADO 23 DE JUNIO DEL 2018 - EL FINAL Y EL COMIENZO



Buenas noches, hoy les hablo yo Carlos Enrique Correa Lagos, Kelly Johana, Kike, el psicólogo, el psicoanalista, el magister, el profe, a fin de cuentas, el humano. Hoy tuve un final después de tres años de planearlo, hoy se hizo realidad, pasó a lo simbólico, el terminar. Cuando digo que he terminado quiero decir al mismo tiempo que comienzo, otro camino parecido pero más liviano conmigo mismo. Es una mejoría, un compromiso con el deseo, con el método, con la práctica, con la teoría.

Hoy comprendí y fue dicho, que el psicoanalista hace escuela con su propia experiencia, una frase con muchos caminos, y eso fue posible gracias a mi tenacidad, palabra que vino a significar todo el recorrido andado, fui tenaz, insistente y dedicado con lo que realicé. Comprendí también que hay un horizonte de trabajo, de persistencia y labor.

Yo Kelly Johana, que entrevistó al dr Carlos Enrique Correa Lagos también comprendí que en mi ser de mujer habita una fuerza que no se vence, el anima y el animus se fusionan para sacar adelante a un ser humano, no importa el género porque el alma no tiene genitales. En mi desorden de mujer encuentro el orden de la vida.  

Yo Kike, el adolescente insistente e intranquilo hoy se dio la mano con todos, seguirá en la dimensión del pasado acompañando el recorrido y estando orgulloso de lo logrado, ya no tengo pesares ni lástimas, ya no me arrepiento de lo que pasó, ya me perdonaron y perdoné, ahora disfruto mi estadía en las infinidades del tiempo.

Hoy soy un Correa Lagos, dos apellidos que cargo con mil historias que ya no gritan, soy sólo yo acompañado de quien amo. Ya todos nosotros nos reencontramos para abrazarnos y decir que seguiremos hacia adelante.

El inconsciente se hizo consciente y por vía del afecto se simbolizó, gracias a quienes nos acompañaron, mi esposa Jeka, a Joha, a Juan Carlos, a Luis Arturo, a Carlos Alberto (beto) y al Dr Fernando Alfonso Ávila por siempre haber estado ahí, por sus aportes y enseñanzas, por el amor y la pasión que transmiten y por presenciar y haberse dejado tocar de esta experiencia.

Hoy sigue mi proceso, con la llama del fuego del deseo, haciendo como lo hago desde que comencé, un acto, un estar en otro lugar, un crear desde mí, ya lo físico y lo psíquico se unen para ser mi fortaleza, una fuerza que empuja hacia adelante.

Gracias infinitas a todos por escucharme y ya nos veremos en las olas de la vida.