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miércoles, 10 de enero de 2018

126 - EL DESEO Y SU INTERPRETACIÓN – LA EVOLUCIÓN DEL DESEO


Este texto fue escrito para unos comienzos de cartel en Armenia, Quindío, Colombia.

16 de Diciembre del 2016


EL DESEO Y SU INTERPRETACIÓN – LA EVOLUCIÓN DEL DESEO


El psicoanálisis es un estructura teórica muy fina que lo que ha pretendido es entender la vida psíquica del sujeto, su mundo subjetivo y la relación que éste tiene con el lenguaje. És “Un tratamiento [que] actúa en diversos niveles del psiquismo y ante todo sobre lo que  denominaremos los fenómenos marginales o residuales, el sueño, el lapsus, la ocurrencia chistosa, que fueron los primeros objetos científicos de la experiencia psicoanalítica” (Lacan, 1958, p. 11)

Con esto se dice que tiene como objeto el tratamiento del inconsciente, de lo sorpresivo y de lo que escapa a la voluntad y el control del sujeto. Al interior del inconsciente hay una serie de elementos como son la transferencia, el deseo y en lo que confluyen los dos, el amor.

Pero qué es el deseo, qué es la transferencia y qué es el amor, las respuestas a estas preguntas no hayan una respuesta que sea fácil de procesar, es inclusive desde allí donde se muestran los conflictos del ser humano como sujeto fundado por un deseo, arrancado de la carne y hecho lengua. La angustia tiene su punto de partida en un problema del sujeto con su deseo, bien sea porque es inconfesable, inhibido, reprimido o tan presente que no permite que el sujeto se sienta cómodo con la vida.

Es decir que si el deseo parece llevar consigo cierto quantum de amor, muy a menudo se trata de un amor que se presenta en la personalidad como algo conflictivo, un amor que no se confiesa, un amor que incluso se niega a confesarse (Lacan, 1958, p. 12)

Parece entonces que el deseo y el amor fueran complementarios, sin embargo en este momento es apropiada la pregunta, ¿qué es el amor?

Freud contesta esta pregunta hablando de las dos corrientes que atraviesan a los mortales en el amor  es a partir de las afecciones neuróticas que las descubre y son la “Ternura y la Sensual” (1912)

Con estas corrientes nombradas Freud comprende qué es lo que sucede en los sujetos en cuanto a su relación con el otro, bien sea como pareja o como la inhibición que se tiene para conseguirla, y allí encuentra una argumentación para corroborar la existencia del complejo de Edipo que funda su teoría, ese cumulo de sentimiento inconscientes que viven al interior de la familia con los padres y luego con las personas con las que existe una cotidianidad.

No pretendiendo abarcar estos conceptos complejos y embrollados, se debe tener en cuenta que el psicoanálisis como terapéutica trabaja con lo que no funciona a ese nivel, es decir trata las fallas del sujeto con él mismo en relación a otro histórico o presente.
Dejando nombrado el nacimiento del deseo por parte del amor es importante saber cómo se gesta ese deseo en el sujeto y cómo evoluciona.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo Clínico, Psicoanalista y Magister en Culturas y Drogas.


domingo, 20 de diciembre de 2015

114 - El vínculo entre yerno y suegra, fragmentos de Tótem y Tabú.



El tema del que voy a hablar en esta transcripción no es azaroso, al contrario, tiene una intención bien clara que es, reflexionar, discutir y analizar aspectos de la realidad que son muy importantes para la comprensión de lo contemporáneo.

Hace mucho tiempo, por allá en la formación universitaria de pregrado me encontré con el gran texto social Tótem y Tabú, donde Sigmund Freud trata la organización del ser humano en sociedad, habla de la prohibición del incesto como base para aquella organización y de una infinidad de temas muy profundos, entre ellos uno, que se transcribirá en este espacio y trata del vínculo entre yerno y suegra.

     "Como es notorio, también en los pueblos civilizados el vínculo entre yerno y suegra es uno de los aspectos más espinosos de la organización familiar. Es cierto que la sociedad de los pueblos blancos de Europa y Norteamerica ya no les prescribe mandamientos de evitación, pero a menudo se evitarían muchas querellas y disgustos si se subsistieran como una costumbre y los individuos no se vieran precisados a erigirlos de nuevo. A muchos europeos acaso les parezca un acto de alta sabiduría el de los pueblos salvajes que, con sus mandamientos de evitación, han excluido de antemano toda inteligencia posible entre esas dos personas que adquirieron tan cercano parentesco. No hay duda de que en la situación psicológica de suegra y yerno está contenido algo que promueve la hostilidad entre ellos y obstaculiza su convivencia.
El hecho de que el gracejo {Witz} de los pueblos civilizados haya tomado como objeto predilecto el tema de la suegra indica, a mi parecer, que las relaciones de sentimiento entre ambos conllevan además unos componentes en aguda oposición. Opino que ese vínculo es en verdad -ambivalente-, compuesto de mociones encontradas, tiernas y hostiles.
     Cierto sector de estas mociones es bien evidente: De parte de la suegra, la aversión a renunciar a su posesión sobre la hija, la desconfianza hacia el extraño a quien la entrega, la tendencia a afirmar una posición dominante a que se había acostumbrado en su propia casa. Y de parte del hombre, la decisión de no subordinarse más a ninguna voluntad ajena, y los celos hacia todas las personas  que poseyeron antes que él la ternura de su mujer -last not least- la aversión a que le empeñen la ilusión de la sobrestimación sexual. Es que este efecto le produciría las más de las veces la persona de la suegra, quien por rasgos comunes le recuerda a la hija, pero ha perdido todos los encantos de la juventud, belleza y frescura psíquica que a sus ojos confieren valor a su esposa.
     Ahora bien, podemos agregar todavía otros motivos merced a la noticia que sobre unas mociones anímicas escondidas nos procura la indagación de seres humanos individuales. Toda vez que la mujer deba satisfacer sus necesidades psicosexuales en el matrimonio y la vida familiar, siempre la amenazará el peligro de quedar insatisfecha por el termino prematuro del vínculo conyugal o por la esterilidad de su propia vida afectiva. La madre que envejece se protege de ese peligro por empatía con sus hijos, identificándose con ellos, haciendo suyas sus vivencias afectivas. Se acostumbra decir que los padres permanecen jóvenes junto a sus hijos; y esta es, de hecho, una de las ganancias anímicas más valiosas que obtienen de ellos. Así, en caso de no haber hijos, falta una de las mejores posibilidades de lograr la resignación requerida para el propio matrimonio. Esta empatía de la madre con su hija la lleva fácilmente a co-enamorarse del hombre a quien esta ama, lo cual, en casos agudos y a consecuencia de la fuerte revuelta contra esa disposición de los sentimientos, lleva a contraer formas graves de neurosis. De cualquier modo, es muy común, que en la suegra la tendencia a ese enamoramiento, y este mismo, o la aspiración que trabaja en sentido contrapuesto, se suman al alboroto de las fuerzas que libran combate al interior de su alma. Harto a menudo es dirigido al yerno, en efecto, el componente no tierno, sádico, de la excitación amorosa, a fin de sofocar tanto mejor al componente tierno, prohibido.
     En el hombre, el vínculo con la suegra es complicado por parecidas mociones, que, empero, provienen de otras fuentes. La vía de la elección de objeto lo ha llevado hasta su objeto de amor, por regla general, a través de la imagen de su madre y quizá también de su hermana; a consecuencia de la barrera del incesto, su predilección {Vorliebe; - amor previo-} se ha deslizado desde esas personas queridas de la infancia hasta parar en un objeto ajeno, imagen especular de aquellas. En lugar de su madre propia, y madre de su hermana, ahora va a entrar en escena a su madre política; así desarrolla una tendencia a recacer en la elección de su prehistoria, pero todo en su interior se revuelve contra ello. Su horror al incesto pide que no se le recuerde la geneaología de su elección de objeto; la actualidad de la madre política, a quien no ha conocido desde siempre como a la madre de suerte que su imagen de lo inconciente pudiera guardarse intacta intacta, la facilita la desautorización. una tendencia a la quisquillosidad y al desaire, que viene a sumarse a la mezcla de sentimientos, nos permite conjeturar que la suegra constituye de hecho una tentación incestuosa para el yerno; por lo demás, no es raro que un hombre se enamore manifiestamente de quien luego será su suegra, antes que su inclinación migre a la hija.
     Por lo que veo, nada nos impide suponer que es justamente este factor del vínculo, el factor incestuoso, el que ha motivado la evitación entre yerno y suegra entre los salvajes. Por eso, para esclarecer estas -evitaciones-, que son de tan severa observancia en estos pueblos primitivos, preferiríamos la opinión, manifestada originariamente por Fison [cf. supra, pag, 23], según la cual en estos preceptos no ha de verse más que una protección frente al incesto posible. Y lo mismo valdría para todas las otras evitaciones entre parientes por consanguinidad o por alianza. Sólo subsiste la diferencia de que en el primer caso el incesto es directo y el propósito de prevenirlo pudo ser conciente; en el otro caso, incluido el vínculo con la suegra, el incesto sería una tentación fantaseada, mediada por uno eslabones intermedios inconcientes.
     En las precententes consideraciones hemos tenido poca oportunidad de mostrar que los hechos de la psicología  de los pueblos pueden verse con una nueva inteligencia merced a la aplicación del abordaje psicoanalítico; en efecto, hace tiempo que el horror de los salvajes al incesto se ha discernido como tal, y no requiere más interpretación. Lo que nosotros podemos añadir para apreciarlo es este enunciado: se trata de un rasgo infantil por excelencia, y de una concordancia llamativa con la vida anímica del neurótico. El psicoanálisis nos ha enseñado que la primera elección de objeto sexual en el varoncito es incestuosa, recae sobre los objetos prohibidos, madre y hermana {tema examinado por Freud en tres ensayos de teoría sexual} y también nos ha permitido tomar conocimiento de los caminos por los cuales él se libera, cuando crece, de la atracción delo incesto. Ahora bien, el neurótico representa {reprasentieren} para nosotros, por lo común, una pieza del infantilismo psíquico; no ha conseguido liberarse de las constelaciones pueriles de la psicosexualidad, o bien ha regresado a ellas (inhibición del desarrollo y regresión). En su vida anímica inconsciente, pues, las fijaciones incestuosas de la libido siguen desempeñando -o han vuelto a desempeñar- un papel principal. Por eso hemos llegado a proclamar como el complejo nuclear de la neurosis el vínculo con los padres, gobernado por apetencias incestuosas. El descubrimiento de esta significación del incesto para la neurosis choca, desde luego, con la más universal incredulidad en las personas adultas y normales; idéntica desautorización oponen también, por ejemplo, a los trabajos de Otto Rank [1907 y 1912], que prueban, en escala cada vez más vasta, en cuán grande medida el tema del incesto se sitúa en el centro del interés poético y brinda a la poesía su material en incontables variaciones y desfiguraciones. Nos vemos constreñidos a creer que aquella desautorización es un producto de la profunda aversión del ser humano a sus propios deseos incestuosos de antaño, caídos luego bajo la represión. Por eso no carece de importancia que los pueblos salvajes puedan mostrarnos que también sienten como amenazadores, y dignos de las más severas medidas de defensa, esos deseos incestuosos del ser humano, más tarde destinados a la condición de inconcientes {Unberwusstheit}." (Freud, S. (1913)  P.23-26)

De lo anterior entonces, se extrae uno de los argumentos principales de este fragmento de Tótem y Tabú en cuanto al tema de la suegra y el yerno, que como todo, es manifestación y repetición de una dinámica inconsciente con su entramado particular, los lugares de la suegra y el yerno despiertan sentimientos arcaicos de estos intercambios actuales. No es algo nuevo, sin embargo se siente que viene tatuado por unas marcas inconscientes sociales muy fuertes. 

Finalmente se dirá que el psicoanálisis leyó al sujeto humano desde su origen, allí como dice Freud en la interpretación de los sueños (1900) se percata que "el inconsciente es egoísta" y nada de lo hablado en este espacio queda por fuera de la anterior frase.

___________________
Fuente: Freud (1913-1912) TÓTEM Y TABÚ - Algunas concordancias en la vida anímica de los pueblos salvajes y de los neuróticos. Ed: Amorrortu editores. Buenos Aires, Argentina. 

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo candidato a magister en Culturas y Droga

sábado, 14 de febrero de 2015

110 - UNA EXPERIENCIA CON LAS TOXICOMANÍAS - "UN SUJETO QUE NO HA DICHO"



UNA EXPERIENCIA CON LAS TOXICOMANÍAS[1]

“UN SUJETO QUE NO HA DICHO”

Para iniciar la exposición de un tema harto disperso y difícil, es licito saber que son los humanos los que están implicados, llamados y convocados a la reflexión, tratamiento o al menos nombramiento de algo que se presenta manifiesto en el discurso y en la realidad simbólica. Aparecen en este campo muchas figuras que se han descrito como entidades clasificatorias propias de disciplinas como la medicina, lo jurídico y lo social, entre otras. Pero el resultado de este recorrido a veces se confunde con un intento de explicación propia de la ciencia, que quiere atrapar su objeto de investigación y de estudio con todas las fuerzas, conocer sus manifestaciones, sus errores, sus desbordes y sus, si se permite llamarlo así “locuras”. Porque pasa algo muy propio y es que se adentra en todo el mundo contemporáneo para acaparar lo máximo posible y se percibe que ese intento queda escurrido, desvanecido y el resultado, son sus residuos.

     Esto es pertinente para abrir la discusión que sigue en este seminario titulado El Sujeto y las Toxicomanías, la introducción de la ciencia, representada en la medicina, que actualmente concierne a la salud mental y su rama la psiquiatría. La última ha marcado un trazo en la historia representativo, ha dicho, ha anunciado y ha encasillado todas los fenómenos que se presentan en su interior, o sea en su clínica, de manera bastante esquemática y parcialmente ha logrado una tranquilidad con ella misma a nombre de la ciencia, porque “es imposible separarse de lo objetivo”, o al menos el intento aterra a algunos y a los otros los llena de temor.

     Entonces en el panorama se ve la ciencia manifestada por medio de la medicina y en su interior, la psiquiatría y los conceptos que ha producido referente al tema que acá se convoca, son los de toxicomanía y fármaco-dependencia.

En Francia, a partir de la década de los 1950, fue la noción de “encuentro” la que inspiró a los autores: para dar lugar a “la eclosión de una neurosis toxicomaniaca – dice C. Duran -, es necesario y suficiente que se produzca un encuentro de ciertas organizaciones neuróticas de la personalidad con una sustancia que engendre la toxicomanía”. Le Poulichet (2012) P. 20-21.[2]

     En este punto es adecuado manifestar que para este escrito la toxicomanía no es una estructura que edifique o cimiente la personalidad, de acuerdo a la experiencia tenida no se trata aquí de encasillar un conjunto de manifestaciones confusas, no es el adicto exclusivo de la neurosis, la perversión o la psicosis. El toxicómano puede tener rasgos de las tres en momentos diferentes de acuerdo a si consume o no, porque esto también es distinto. Es el momento en el cual la psiquiatría, la medicina, y la ciencia en principio, hacen una unificación, una fusión, colocando al mismo nivel lo psíquico y lo físico excluyendo así al sujeto de su acto y deshistorizándolo.

“Los científicos dicen que estamos hechos de átomos,

Pero a mí un pajarito me conto que

Estamos hechos de historias”[3]

Si por tratamiento psíquico entendemos el empeño por provocar en el enfermo los estados y condiciones anímicos más favorables para su curación… las palabras son, sin duda, los principales mediadores del influjo que un hombre pretende ejercer sobre los otros[4] De hecho, si aceptamos que todos los estado anímicos, aun los que solemos considerar -procesos de pensamiento-, son en cierta medida –afectivos- y que no están ausentes de las exteriorizaciones corporales y la capacidad de alterar procesos físicos[5], el prestar una escucha atenta a las palabras en las que el paciente objetiva su sufrimiento es una herramienta eficaz y esclarecedora sobre la fármaco dependencia, su predisposición, tratamiento y cura.”[6]

     Las toxicomanías entonces y al interior de este concepto, la adicción y los adictos se presentan, hablando del sujeto humano, de manera diferente y particular, pareciera que son dos discursos y teorías separadas que se comunican y se contagian, entonces hacen urgencia preguntas, la primera es: ¿hay adicciones para adictos? o ¿hay adictos para adicciones? o, ¿el problema es el adicto el adicto grita el problema, de verdad es un problema el problema?.

     Las preguntas producen el movimiento justo para pensar y para comenzar a despejar estas cuestiones, es necesario entonces adentrarse y mirar la discusión que ha atravesado a la ciencia y al sujeto con la aparición a mediados de la década de los 60’ del concepto de fármaco-dependencia:

[…] progresivamente, fue la noción de “fármaco-dependencia” la que se afirmó para explicar toda toxicomanía. Esta noción introduce la idea de una “interacción” entre un organismo y un medicamento[7] –o fármaco. Y su advenimiento es correlativo de la irrupción de un nuevo saber sobre las relaciones entre lo “fisiológico” y lo “psicológico”. [8]

     Aquí se percibe un cambio que se dirige a lo objetivo y lo científico con el termino de interacción en lo exterior, en ningún momento se pregunta la definición por lo que causó, lo que hizo que existiera tal interacción, que va más allá de la simple percepción de un fenómeno externo.

Entonces es preciso hacer conocer el concepto completo y es el que sigue:

La denominación de farmacodependencia ha sido adoptada por la OMS con el fin de reemplazar la de toxicomanía, adicción y habituación. Según el comité de expertos, la farmacodependencia podría definirse de manera descriptiva como un estado psíquico y a veces físico resultante de la interacción entre un organismo y un fármaco. Se caracteriza por modificaciones del comportamiento y otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el fármaco en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos o para evitar el malestar producido por su privación.” OMS (Extraído de Vélez, Borrero, Restrepo, Rojas. 1995 P. 432–433)

Ya explícito el término de fármaco-dependencia, se hace necesario ir al que lo antecede que es la toxicomanía, no tan ajena a la ciencia, o al menos más viejo y que muestra cambios y un intento de acercamiento a lo que se trata de elaborar en este lugar:

Toxicomanía: Estado de intoxicación periódica o crónica generado por el consumo reiterado de droga (natural o sintética).

Sus principales características son:

1) Un deseo invencible o necesidad de seguir consumiendo droga y de procurársela por todos los medios.

2) La tendencia a aumentar la dosis.

3) Una dependencia de orden psíquico y generalmente físico en cuanto a los efectos de la droga

4) Efectos nocivos para el individuo y la sociedad. (Porot, 1952. Extraído de Vera, 1988. P.30)

     Toxico-manía y fármaco-dependencia llevan implícito un cambio drástico, aunque los dos pertenecen al campo científico se nota la tarea de objetivar, de llevar al campo de lo explicable algo confuso. Empero volvemos a la pregunta por la causa:

La definición de toxicomanía y la de farmacodependencia hablan de un individuo que ya consumió un producto, o dicho de otro modo, que ya tiene el producto en su organismo. Las referencias al estado psíquico o físico resultan de ese consumo del producto. […] Ninguna de las dos definiciones toma en cuenta la situación del sujeto antes de la utilización del producto. Vera, O (1988) P. 31

     La pregunta por la causa como algo de lo que surge todo actuar humano queda excluida, asomada en la toxicomanía con la inclusión de individuo y sociedad, pero desaparecida en farmacodependencia y toda posibilidad de ver a un sujeto como sujeto que es dividido.

    ¿Y allí en ese fenómeno donde queda el sujeto que padece por la interacción mortífera o necesaria de algo que cree que lo explica?


UN NO-SUFRIENTE, IMAGEN DEL TOXICÓMANO EN LA CLÍNICA.

Hay que tener claro que la clínica de la que se trata tiene la ética del psicoanálisis, es decir, considera a cada sujeto en su particularidad, no generaliza y está atravesada por el Bien-Decir, ósea que lo que importa en su interior es la palabra y todas las manifestaciones del inconsciente, para que por medio de esto surja algo diferente a todos los mecanismos de los que ha sido objeto el adicto, la medicina, la familia, los entes jurídicos y hasta la misma comunidad terapéutica, allí va a encontrar un espacio para que diga lo que se le ocurra, especialmente lo que no ha dicho o lo que está por decir y no lo escuchan, como lo refiere Juan Alberto Yaría en su texto LA DROGADICCIÓN Y EL ABORDAJE A TRAVÉS DE LAS COMUNIDADES TERAPÉUTICAS PROFESIONALES:

No debemos olvidar que el adicto viene de adictum: lo no dicho, lo que está por decirse. Es una patología del diálogo familiar, del diálogo generacional.  Yaria, J (virtual)

     Con las esferas individual y familiar se hace manifiesto el objetivo de este trabajo, para el adicto y para el no adicto, la familia atraviesa y sobre todo funda su mundo subjetivo, una serie de tramas, una novela familiar como lo diría Freud en su texto de 1908 titulado La Novela Familiar Del neurótico, allí habla de lo que le sucede al niño en la relación con los padres, la existencia de sentimientos ambivalentes, amor y odio, la irrupción del complejo de Edipo, la autoridad y lo ideal como un deseo.

     Así que como se viene planteando en este texto, el sujeto adicto no necesariamente se ubica desde la neurosis, pero desde su existencia como sujeto está inmerso en el lenguaje y en la relación con el Otro casi siempre materno. Es decir está en una Familia.

     Al citar a Yaría se encuentra que describe las características de los grupos familiares del adicto y dice que:

Observamos los siguientes ítems en la consideración de los grupos familiares de adictos que se puedan presentar conjuntamente o, en algunas familias pueden prevalecer algunos:

La adicción estabiliza la familia.

La adicción es una protesta paradójica y por ende sin salida en la medida que fracasen los mecanismos de simbolización de la realidad contra un problema familiar disfuncional.

En las familias de adictos se observan fronteras generacionales no definidas: alianzas monogeneraciones débiles, heterogeneracionales fuertes (por ej. madrehijo; que encubren dificultades en la relación de pareja). Por ende el paciente identificado se halló desde muy temprano sujeto a la posibilidad de incesto, promiscuidad y de todo aquello que delata una insuficiencia de la Ley Paterna por fracasos de sus representantes.

Es común en la familia de adictos las diversas adicciones de los padres: al alcohol y al trabajo. En los padres adictos al alcohol encontramos que éstos funcionan como niños mal estructurados y que más que padres son hermanos niños rivales.

En los adictos al trabajo encontramos la falta de diálogos, desencuentro con lo simbólico (ya que esto para el que escribe es lo central de la vida familiar). Esta carencia en lo simbólico genera mucha inermidad y abandono. Podríamos pensar que más importante que lo traumático del vivir es tener con quien hablar para suturar las heridas que todo convivir conlleva. (Negrita mía) Yaría (virtual)

     Lo anterior es importante entenderlo ya que pienso que el adicto no se estructura sin un contacto con el Otro. /// HASTA AQUÍ UNA PARTE DEL SIMPOSIO PREPARADO PARA EXPONER EN LA UNIVERSIDAD ALEXANDER VON HUMBOLDT ARMENIA, QUINDÍO, COLOMBIA.



[1] [1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Alexander Von Humboldt, Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con el programa: Centro de Atención en Drogadicción (CT) Terapéutica Familiar Escuela de Amor, y es estudiante de la Maestría en Cultura y Droga de la Universidad De Caldas, Manizales, Colombia, También trabaja en Clínica Particular.
[2] C. Duran, “La névrose toxicomanique”, EMC, 3.7380, A.70, 1955. Extraido por Le Poulichet (2012) Toxicomanías y psicoanálisis, las narcosis del deseo.
[3]  Eduardo Galeano - el libro de los abrazos
[4]  Sigmund Freud, tratamiento psíquico. Tomo I pág. 123
[5]  Sigmund Freud, tratamiento psíquico. Tomo I pág. 119
[6]  Mauricio Jiménez Aristizabal - Psicólogo Universidad de San Buenaventura Medellín - Magister en Psicoanálisis Universidad de Buenos Aires – Correspondencia con el autor.
[7] “Esta definición fue presentada en 1969, con ocasión del décimosexto informe del comité de la Organización Mundial de la Salud. Véase J.M Oughourlian, La personne du toxicomane, París: Privat, 1978, pág. 137.” Extraído de Le Poulichet (2012) toxicomanías y psicoanálisis. Ed: Amorrortu Editores, Buenos Aires, Argentina. P. 21.
[8] Extraído de Le Poulichet (2012) toxicomanías y psicoanálisis. Ed: Amorrortu Editores, Buenos Aires, Argentina. P. 21.
 Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

jueves, 7 de agosto de 2014

107 - Un tratamiento de -la maquina- (transcripción y comentarios)



La figura del toxicómano aparece como algo extraño, a veces repugnante para la sociedad, los entes de regulación procuran esconder algo de lo que no pueden escapar, que es precisamente lo inevitable del goce que experimentan estos sujetos y que se manifiesta en poner todo al límite, y es esto lo que puede describir a un adicto, que siempre está colocando al límite, a su propio cuerpo o a quienes los rodean. Se escucha dentro de estos pacientes y sus familias decir "yo iba a la olla a ver qué necesitaba, le llevaba ropa y comida, hasta le pagaba las deudas, y allá se quedaba consumiendo". Qué otra expresión se puede conocer del límite, conociendo que este es un ambiente de muerte, de peligro, de robos, de sobredosis, lo que más se asemeja a un infierno terrenal.


     Es así entonces que a continuación se transcribirá un apartado del texto de Sylvie Le Poulichet que se titula Toxicomanías y psicoanálisis "las narcosis del deseo", que trata sobre Un tratamiento de -la maquina- y toca puntos tan cruciales como la diferenciación entre psique y soma o cuerpo y alma, que a veces se ha desdibujado en manos del discurso de la ciencia y de otros discursos, en un afán que aparece confuso, por terminar algo y redondearlo para ponerle punto final. Los términos de Fármaco-dependencia y de toxicomanía, o de drogodependencias y drogadicciones entran en esta lógica.


     Así que quien se detenga a mirar la relación del cuerpo y los tóxicos se preguntará:


"Pero, ¿qué ocurre cuando un mortal intenta actuar sobre -la maquina- de manera que lo incógnito ya no sea suspenso? Sí algo real no permaneciera así resguardado tras -la máquina-, ¿podría el individuo tomar los comandos?
     ¡Horror, vértigo y delicia: se puede tratar el cuerpo, vigilar el trabajo de sus órganos! Solamente el cuerpo deja de ser -el templo de Dios-. El pensamiento cristiano indica con toda precisión en esta formula que el cuerpo debe ser el lugar de un -misterio-. lugar donde se celebra un culto, es decir el misterio de la presencia de Dios que es ausencia.
     El cuerpo como -templo de Dios- es una manera de decir que lo -real- del cuerpo puede permanecer en su puesto -guardado- si un Padre recoge su contingencia en una función universal. Al mismo tiempo ha sido dicho que no podéis disponer de ese cuerpo, hacer de él lo que queráis, puesto que no os pertenece: os ha sido prestado para celebrar el misterio de la presencia (ausente) de Dios, que es un acto sin cesar renovado.
     ¿De qué otra sacralidad puede sostenerse el cuerpo cuando el -templo de Dios- es violado por la instalación de un -comercio- en su -Casa-? Reencontramos aquí la imagen bíblica de los -mercaderes en el Templo-, como profanación, transgresión a la Ley divina.
     Injertos, inyecciones, prótesis, ¿podrían abastecer a una -maquina- autónoma, esencialmente -profana-, que intercambiara moléculas de dormir, de sueño y de dolor?
     Cuando un individuo se encuentra constreñido a hacerse relojero de su propio cuerpo, ¿se convierte para lo sucesivo en el guardián de sus propios engranajes? Si él se ha hecho relojero, es seguramente porque él había perdido el tiempo, ese tiempo que recorta su ser en las rupturas dibujadas por -la ausencia- La operación del farmakón aparece sin duda como una tentativa de suspensión del tiempo.
     El ha conquistado una -tierra incógnita-, pero después el ya no puede dormir verdaderamente: es preciso vigilar sin descanso -la máquina-. El cuerpo ha quedado a la deriva porque es ahora presencia para él mismo; ya no puede dejar a un Padre el cuidado de su autoconservación.
     Así se entiende ese pánico, esa urgencia, que para algunos toxicómanos invaden toda la escena: nada más cuenta, es preciso encontrar enseguida -la dosis-, la hora pasa, las señales de alarma se multiplican, el sudor perla la frente, los escalofríos atraviesan el cuerpo. Esto es también lo que pueden describir pacientes que no han consumido tóxicos desde cierto tiempo y que, en consecuencia, no son "fármaco-dependientes". Pero de repente la presencia y la ausencia son insostenibles, el pensamiento se hace herida, y el otro no suscita más que una efracción. Es entorno de ese -agujero-, después de que se ha desencadenado esta -hemorragia-, como la operación del farmakón trata a la psique como un órgano. Para un cuerpo que no se habría perdido, la narcosis es un tratamiento de -la maquina-.
     Si él no se presenta ya como una -criatura de Dios-, del Padre, el individuo podría convertirse en el artesano obligado y en el emparchador de su propio cuerpo.
     Las toxicomanías de que hablo aquí se ordenan en el registro de una radical suplencia narcisista. Dan testimonio real de un desfallecimiento, de una insuficiencia de Dios, del Padre: ya no se puede descansar en él. Es preciso suplir sin cesar la claudicación de una instancia simbólica.
     La constitución de algo -real-, como incógnito, autoriza la función e lo arbitrario del deseo. Cuando algo -real- es excluido, esto permite ocuparse de otra cosa: del deseo que se compone sobre la trama edípica del lenguaje. Pero, aquí, un ser está totalmente ocupado en hacer funcionar -la maquina-, en la urgencia, tras el surgimiento de una amenaza. Como si Otro no garantizara ya que el cuerpo fuera llevado a la palabra, como si ya no ocupara su puesto, el individuo se asegura un -provisoriato-. Es entonces sin duda una -función vital- la que esta narcosis cumple.
     Si él es el gran emparchador de su propio cuerpo, es porque eso no se desempeñaba solo... Ese cuerpo no ha podido quedar suficientemente velado, borrado y asumido por un Nombre que lo representaría ausentándolo.2
     Acceder a semejante forma de saber sobre -la maquina- representa empero un caso de imposibilidad. habría sido preciso que ese saber permaneciera supuesto, que quedara de una vez para siempre bajo los sellos, bajo la garantía de un Nombre. No se trata de pensar que un toxicómano sabe lo que hace cuando se pone a tratar su cuerpo y a -hacer de relojero-. Este es sin duda, en un momento dado, el medio que encuentra para suplir un desfallecimiento del Otro en tanto tercero. Pero tan pronto se ha comenzado a tratar así los propios órganos, ellos dejan de ser silenciosos; han salido de la sombra. Ya no queda medio de abandonarse al dormir, ni de soñar simplemente. Si él ya no tiene -tierra incógnita-, él deviene un sujeto exiliado de su deseo."1

     Lo anterior habla de dos cuestiones fundamentales que atraviesa al sujeto toxicómano, en primer lugar la relación que establece él con su cuerpo y la segunda que es complementaria, se trata de la Ley del Nombre del Padre, primero e históricamente situada en Dios y después inscrita en el psiquismo como el significante primordial que le da orden a mundo subjetivo.

     La relación con su cuerpo siempre es algo al límite, como se nombraba al principio, esto es ambivalente ya que pareciera que lo quiere destruir, pero Le Poulichet dice que también lo quiere conservar, tiene ese componente ambivalente, que en este espacio no se alcanza a tocar. Lo cierto entonces es que desaparece el significante que amarra el orden simbólico, el sujeto pasa a tratar la maquina desde lo real y a vigilar su funcionamiento, basta con ser testigo de la hora donde a un heroinómano se le administra metadona, allí se percibe que tienen que mantener, monitorear y activar la maquina para evitar cualquier desequilibrio. Así es como por la respuesta a la incógnita, la autonomía del organismo y tenerlo bajo control, desaparece la pregunta al misterio de la vida y del organismo. en este punto el toxicómano se convierte en un sujeto omniponente, que lo puede todo.

     La ley como significante primordial en cada sujeto parlante es fundamental para amarrar, no dejar caer y anidar toda la estructura, en los pacientes toxicómanos se presenta de manera particular, no se puede extraer una formula general que los describa, como lo dice Le poulichet en su texto el toxicómano es una imagen, se complementaría entonces con que es una imagen social y del orden de la salud mental, para poderla abordar, describirla y tratarla. El sujeto que está en relación con un tóxico o con varios a la vez tiene sus elementos únicos e irrepetibles, su historia y su propia trama. empero en la relación con la Ley, el Nombre del Padre algo se repite, algo no anda bien. Un paciente que estaba en condición de calle y llego a consulta lo describía así "tengo mucha rabia con lo tombos (policías), me dijeron, una requisa y yo les dije, "pida el favor", entonces al rato de pelear porque no me quería dejar requisar, un policía bachiller me cogió y yo de un cabezazo le rompí el tabique y llegaron los motorizados y en un momentico tenía como a siete policías dándome pata, me llevaron al calabozo y allá seguí peleando con unos manes que me iban a robar..." Esta es un ejemplo de la relación de este adicto con la ley, en este caso la representación de la ley social, la policía. Fue tanta su ira que lo llevo hasta el calabozo. Lo cierto entonces es que si la ley paterna desfallece existe en la sociedad una ley mayor que al menos retiene y regula.  

     Finalmente se dirá entonces que el sujeto toxicómano, como vimos, es alguien que tiene problemas con el tratamiento de la maquina corpórea, con la ley y con otros elementos que lo muestran como resultado de una operación siempre compleja y no resuelta. 

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1. Le Poulichet (2012) Toxicomanías y psicoanálisis -las narcosis del deseo-. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. P. 124.
2. Nos hace hallar aquí una figura de la -metáfora del Nombre del Padre-: -Es en el "Nombre del Padre" donde debemos reconocer el soporte de la función simbólica que, desde la aurora de los tiempos históricos, identifica su persona con la figura de la Ley- (J. Lacan, -Fonction et champ de la parole et du langage- (1953), en Ecrits, Paris: Seuil, 1966 (págs. 237-322), pág. 278)

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

viernes, 23 de mayo de 2014

106 - ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES


Este texto fue escrito como motivación para ingresar a la Maestría sobre Cultura y Drogas en la Universidad de Caldas en los próximos meses, aquí se realiza un análisis conceptual sobre la Cultura y la Droga, llegando y extrayendo unos pensamientos importantes al respecto.


ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES
Por: Carlos Enrique Correa Lagos[1]
Las Culturas con su diversidad de manifestaciones, personas y costumbres han tenido un trazo importante en lo que ha significado el ser humano para sí mismo y para el otro grupal. La convivencia dentro de la misma, ha adoptado diversos matices dependiendo el lugar, el tiempo y el momento específico por el cual las personas estén pasando. Sin embargo no siempre hay conciencia del gran tropiezo con el que se encuentra el que quiera entender lo que significa cultura, y mucho más, (aunque esté supuesto), lo que quiere decir otro concepto del que se hablará en el siguiente escrito que es, droga.
Entonces están manifiestos y comunicados los dos conceptos alrededor de los cuales va girar el siguiente texto, teniendo como objetivo de igual forma, interrogar al lector, porque se piensa desde estos temas, que son más importantes las preguntas, que las respuestas mismas, o lo ya dicho.
Se comenzará despejando justamente lo que atrás se llamo “tropiezo”, aclarando desde el referente más cercano que existe, la cuestión, y es el diccionario de la real academia española, que dice que cultura es:
cultura. (Del lat. cultūra). 1. elem. compos. Significa 'cultivo, crianza'. cultura.(Del lat. cultūra). 3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. 4. f. ant. Culto religioso.~ popular.1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.[2]
Es importante tener como foco estas tres significaciones que arroja la lengua, la de cultivo y crianza, conjunto de modos de vida y costumbres y el culto religioso, para avanzar. Es un estado de consecuencia el que se percibe, un paso por la vida, desde el cultivo, la crianza, las costumbres y por último, no definitivo, la religiosidad, entendida en este contexto desde lo macro, no delimitada a una sola creencia o rito.

Con lo anterior se despeja el camino, ya que se tiene definido parcialmente que una cultura es un conjunto de manifestaciones de un pueblo que implica un proceso, y donde el que nace como miembro de la misma aprende y adapta lo que le es transmitido.

Pasando al otro concepto que se planteó despejar desde el principio, “Droga” el diccionario dice que es una:


droga.(Del ár. hisp. *ḥaṭrúka; literalmente, 'charlatanería').
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.[3]

Este término es confuso porque es ambivalente, tiene doble filo, el de cura y el de veneno o tóxico, dice la definición, primero, que se emplea en la medicina con fines benéficos y para tratar enfermedades en la materia, es decir, se emplea para curar. Y el otro lado es el que introduce la noción de tóxico con sus características estimulantes, deprimentes, narcóticas y alucinógenas, fuera del campo científico, ósea en el campo urbano, excluyendo el ritual de los indígenas, con un fin confuso, individual o en pequeños grupos y  autoerógeno, expandiendo la problemática social en las ciudades.

Cultura y Droga están estrechamente en comunicación para decir algo sobre lo que sucede en el interior y al exterior del ser humano, ya que al final de todo tienen a éste como foco y causa, el orden animal ha creado su organización a otro nivel.

Esta cuestión no sólo es conceptual, pues de ello tiene gran parte, porque ha sido pensada, escrita, vivida y experimentada. Pero también preguntada, desconocida e ignorada, la cultura es un océano de manifestaciones ricas en contenido y en historia. Y la droga aunque en los últimos tiempos, mitad del siglo XX se convirtió en un obstáculo “una plaga” para el orden social, ha existido por millones de años atrás, ha sido empleada para tener contacto con los espíritus de un mundo intangible, dentro de un ritual definido y respetado y para fines muy claros. Ahora sin embargo esta cuestión ha cambiado:


La toxicodependencia es una patología social relativamente nueva. Desde mediados de los años sesenta hasta principios de los años ochenta el fenómeno alcanza su mayor expansión, imponiéndose con prepotencia incluso a la atención de la opinión pública. (Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza, 1999. P. 21)


Sin tener que ahondar en el tema ya que el trabajo citado lo adelantó de manera representativa, lo que se dice es que también como la cultura, la droga tiene una historia rica en manifestaciones y formas de operar. Sin embargo se han centrado las miradas de la última, en los efectos nocivos que tiene a nivel urbano, se combate la droga, se castiga a quien la porta, han existido una cantidad significativa de esfuerzos gubernamentales para actuar en la “eliminación” de la marihuana, o del opio, o de la coca. Sin ningún resultado exitoso, porque es querer hacer desaparecer las culebras que dejó Perseo cuando cortó la cabeza de medusa en el desierto. Ni las culebras se acabaran, y la sangre no es la causa. Queriendo decir con todo esto que la droga es un problema visto inversamente, quien tiene el conflicto en lo urbano con ella es el sujeto que consume, no la droga o tóxico mismo. Y en el otro escenario nombrado anteriormente, el indígena, no es un conflicto.

Se perciben en este momento varios tentáculos del tema, tanto desde lo cultural como desde la droga, y la droga entendida como veneno o como cura, como tóxico o como pócima ritual.

Con la toxicomanía –droga- tienen que ver la justicia, la medicina, la política, la religión, lo social, lo familiar y lo individual, todo tiene relación con ella, porque todo se ve afectado por ella, no hay en las sociedades algo que cause más asombro, impotencia, miedo y hasta terror que la adicción, las adicciones o los adictos que antes eran delincuentes y ahora son enfermos. Correa, C (2013) Virtual.

El sujeto que consume tóxicos en lo urbano hace parte de la máquina de la salud mental con sus perversiones y manejos económicos. Sin embargo a ello no se limita la droga pues aparecería la pregunta por las sustancias utilizadas por los indígenas con un matiz divino, o por los científicos para crear soluciones a enfermedades o reproducir patologías.


Así es que lo anterior, la Cultura y La droga, a cambio de cerrar y definir los problemas, los abre en su complejidad y hace pensar sus distintas formas. Existe un interés individual de la salude mental y específicamente de algunos psicólogos por descubrir y avanzar en la relación que existe entre el soma (cuerpo) y psique (mente) con el consumo de Heroína de un sujeto particular, sus causas de colocar en el cuerpo un acto de penetración tan mortífero y regido por el goce para su vida anímica. Esto en cuanto a los tóxicos y lo urbano.

Frente a la cultura existen enigmas entre esta relación de la droga y las manifestaciones dentro de los que la introducen en su cuerpo, indígenas, con un fin definido, como ya se dijo.

Allí también hay un sinfín de temas, como por ejemplo, el yagé, que es una sustancia ritualizada por millones de años, y cargada de un mundo espiritual y tremendamente complejo. Y ahora si se le preguntara a un indígena qué piensa de las drogas, si, sí son drogas para él, o por el contrario al consumidor de bazuco o de heroína, que si sabe por qué consume, o qué lo lleva a hacerse tanto daño, que si es un ritual, como para los indígenas, entre tantos temas que pueden emerger de estos dos tesoros de significantes vistos aquí, la Cultura y Droga.


Finalmente se debe decir que estos temas atraviesan todo la dimensión humana, sufriente o no, están en estrecha relación, hay teóricos importantes que tuvieron la experiencia con la droga como el doctor Sigmund Freud (1856-1939) que realizó a finales del siglo XIX un estudio sobre la Cocaína para la utilización en lo médico-científico y de allí extrajo unos textos. Pero todo no acabó allí, la droga dentro del marco de la cultura ha permeado a gran cantidad de personas y lo importante es estudiar el fenómeno para lograr ubicarse desde un lugar productivo y menos inmóvil o destructivo.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


- Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza (1999) La Familia del Toxicodependiente. Editorial Paidos Barcelona, España. Extraído de tesis de grado sin publicar: Orozco y Correa 2012) INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA FUNDACIÓN “FAMILIAR EL FARO” UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO. P.56.


- Correa, L (2013) ¿TOXICOMANÍA O FARMACODEPENDENCIA?, ¿SUJETO, FAMILIA O SOCIEDAD? "UN ENCUENTRO CON EL VACÍO". Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/09/90-toxicomania-o-farmacodependencia.html 

- Correa, L (2013) ¿FUE FREUD UN COCAINÓMANO? "FALLA EN LAS GARRAS DE HADES" COMENTARIOS FRENTE AL DESARROLLO DEL PSICOANÁLISIS. Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/10/92-fue-freud-un-cocainomano-falla-en.html




[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Centro de Atención en Drogadicción (CT) Terapéutica Familiar Escuela de Amor, También trabaja en Clínica Particular.
[2] http://lema.rae.es/drae/?val=cultura
[3] http://lema.rae.es/drae/?val=droga


Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo