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jueves, 3 de octubre de 2019

141 - ¿CUÁL ES LA RAZÓN DE ATACAR LAS DROGAS?


Este texto fue socializado en la Universidad San Buenaventura Medellín seccional Armenia, en el marco de las jornadas universitarias con el tema de la convivencia ciudadana, aquí lo comparto:


¿EMERGENCIA?: A CULTURIZAR LAS DROGAS EN EL CONTEXTO DE CONVIVENCIA

Por: Carlos Enrique Correa Lagos[1]

¿CUÁL ES LA RAZÓN DE ATACAR LAS DROGAS?

Es importante que desde las sociedades se realice esta pregunta, y más allá de eso que también llegue el eco de la misma, a las individualidades, instituciones y a las familias específicamente. Todos nos vemos afectados de alguna forma por las drogas, sea porque somos testigos del gran impacto que hacen en la televisión, en las guerras y en las calles. Pero ¿quién tiene la culpa?. Esa pregunta la respondo rápidamente, con vehemencia: Nadie.

     Nadie tiene la culpa de algo que nos precede, las drogas nos preceden, están desde que existe la relación naturaleza – organismo, aquí recuerdo al profesor Tulio Marulanda, nombrado al interior de la Maestría en Culturas y Drogas de la Universidad de Caldas con un texto llamado El Reino Prohibido cuando dice:

     (…) hace aproximadamente 1.500.000 años, topóse el Homo Habilis con unas plantas que contenían sustancias psicoactivas que producían gran placer… estas plantas no sólo les dieron ventajas adaptativas que favorecieron la supervivencia de sus descendientes, sino que estimularon el rápido crecimiento del cerebro, que permitió luego, la sorprendente aceleración que caracterizó la evolución del hombre… Las plantas psicoactivas han sido un factor determinante, en los homínidos, del crecimiento del cerebro y del consecuente proceso de humanización (Marulanda, 1999: 112-113 en Tangarife, H, 2010, Pág 76)

     Las drogas nos preceden, de acuerdo la anterior hipótesis científica  se dice que ellas tienen una gran responsabilidad en el desarrollo de los organismos humanos y vivos en general, lo anterior debe llevar a la siguiente pregunta: ¿Por qué aparece tanto miedo cuando las sociedades-individuos se ven frente a las drogas?. Miedo, ataque= responsabilidad, es la operación ideal que debe existir, a nivel psicológico-terapéutico es una de las respuestas más adecuadas.

    El miedo es algo de lo que los sujetos se deben responsabilizar, ante cualquier cosa, no solamente ante las drogas. Es cierto que las drogas o para llamarlas por el nombre médico-institucional sustancias psicoactivas, que activan la psique, la alteran o la potencian; han creado un terror, por las consecuencias que traen desde que están en la ilegalidad, es importante ordenar a los antes gubernamentales y su contacto con las sociedades, sin embargo lo que ha pasado en Colombia es que todo ha sido impregnado por la relación drogas-estado, legalidad-ilegalidad, trayendo consecuencias socio-económico-políticas graves, como lo dice el doctor Gilberto Tobón (2017):

El país es, lo voy a decir por última vez, un Narcoestado, el país está sembrado por 200.000 hectáreas de coca, eso es un mar y las va a arrancar mata por mata, usted cree eso?...” no hay ningún producto que dé el rendimiento de la coca (Nos Cogió la noche-Youtube).

     Esta afirmación anterior pone en evidencia la gran problemática que significan las drogas, al interior de todas sus manifestaciones, no solamente en lo político-social, en ese camino se viene desde los años 69-70 con el gobierno de Richard Nixon en estados unidos y su “Guerra contra las drogas”, se van a completar casi 50 años guerriando contra las drogas y los resultados que se notan de dicha operación no son los más positivos.

     El ser humano ataca, al contrario de todos los animales, lo que lo hace impotente, lo que lo sobrepasa o es superior a él, un lobo ante su superior, lo que hace es alejarse, intentar mediar o unirse para protegerse. Allí está el grave problema de atacar las drogas, que por más esfuerzos que se hagan, esa batalla no se puede luchar, atacar o pelear. Acá no debe existir ningún ataque, la humanidad debe responsabilizarse, las drogas no se acaban, ni se acabarán.

     Entonces ¿qué se puede hacer para actuar frente a las drogas, incluirlas, aceptarlas y tratarlas? Ese es el camino más real y consecuente con la problemática, en eso consiste el modelo teórico de la reducción del daño y la mitigación son según la Comisión asesora para una política de drogas en Colombia (2011):

(…) las políticas, programas y prácticas que buscan reducir los daños asociados al uso de sustancias psicoactivas en personas sin voluntad o sin capacidad de parar su consumo. Se caracteriza por enfocarse en la prevención de los daños, más que en la prevención del consumo en sí mismo y sus acciones se dirigen principalmente a personas que tienen un uso continuado de sustancias psicoactivas. (P. 6)

Existen a parte de este modelo, como lo conocemos todos y todas, la prevención, y la intervención. Aunque hay que entender que ellas no son del tamaño de la imagen del problema, en el Estudio Nacional de Sustancias psicoactivas en Colombia, Gómez, Mendez. (2013) dice que el alcohol como sustancia legal tuvo 115.697 consumidores en el Quindío que representan el 35.05% de la población estudiada y sólo 21.323 con consumo perjudicial representando un 6.46% (P.53-58) Estas cifras demuestran que ni todo consumidor tiene una interacción con la sustancia perjudicial y que al interior de la interacción con las drogas muchas personas se quedan sólo en su uso.

     En dicho estudio el cigarrillo fue la primera sustancia legal más consumida en el país, y luego el alcohol, después en el Reporte de drogas Gil, E. (2017) dice:

     Disminuye el consumo de tabaco y cigarrillo, (hay) una reducción importante en las prevalencias de vida, año y mes del uso de tabaco o cigarrillo. Además de la prevalencia, disminuyó también la incidencia o número de personas que iniciaron consumo en el último año, pasando de 538.815 (4,7%) en 2008 a 258.272 (1,88%) en 2013” (P. 30).

     Esa reducción es importante ya que uno puede pensar que la dinámica de consumo de cigarrillo cambió debido a una conciencia de salud, a un estigma social y a la rigidez de las normas políticas frente a su uso.

     Para la sustancia ilegal más consumida en el país, la marihuana o el cannabis se encuentra que en el Quindío hay 20.936 consumidores que representan el 6.34% de la población estudiada entre 12 y 65 años, con abuso o dependencia están 14.878 personas que representa un 4.51% (Gómez, Méndez. 2013, P. 76-83). De esos 14 mil no todos están realizando procesos para dejar su adicción y no se encuentran en comunidades terapéuticas. El fenómeno desde que nació ya traía cargas demasiado grandes para sobrepasar a las sociedades.

     En este punto entonces lo digo siguiendo a Luis Schnitman (1987) en su texto Crack, Droga, Adicción y Cultura  “el problema de la droga tiene triple naturaleza, se compone del nivel Psicológico (en primera instancia), del nivel ambiental y del nivel Químico, Consideramos, el problema de la adicción a la droga como un síntoma o efecto psicológico, ambiental y bioquímico” (P.33). Cuando la droga se conflictúa por las interacciones del sujeto con la sociedad toman esta forma; lo que se ha hecho, ha sido al revés, primero atacar lo químico, eliminarlo, con todos los matices utópicos que tiene, luego hacer algo en lo ambiental, entonces se toman las instituciones, se informa sobre la peligrosidad y el daño que causan y por último se toca lo psicológico, que son los efectos en el individuo, tanto psíquicos como orgánicos.

     Hablaremos en este texto sólo de los efectos psicológicos en lo ambiental y en la cultura y se tomarán dos hipótesis como causas del consumo, abuso o adicción de drogas planteadas por Luis Schnitman (1987) que son por una parte la “crisis de extrema egolatría de la cultura y a la otra la crisis de decadencia mítica de la cultura” (P. 153) a la primera se le asocia con algo que él llama el refuerzo del yo que trae las sustancias estimulantes como la cocaína y la segunda la refiere como la dispersión del yo con sustancias como la marihuana y los alucinógenos como el lsd e ilusionógenos a los que pertenece la primera.  

     Estas dos hipótesis nombradas por el autor y especificadas en su texto en lo que consisten es que hay un espacio para ver como se dijo arriba, la particularidad del consumidor, pues en muchos casos la experiencia clínica en consecuencia con Schnitman (1987) que el consumo es un síntoma particular, que se vuelve social cuando se manifiesta por lo externo, es decir, la imagen del habitante de calle, del estudiante-universitario o cualquier otro actor en el acto de consumir.

Así es como se logra abrir el espectro, ¿qué pasa con los sujetos, las familias, las instituciones y la sociedad, que manifiestan el consumo, abuso o dependencia-adicción a las drogas? La respuesta es basta y amplia, dependiendo del contexto.

     Todo lo anterior se enmarca en la triada de la droga, lo que abre un campo a la prevención siempre, no con el horror y el miedo, con lo que se comenzó este texto, sino con la responsabilidad por los actos, la coherencia y la ética (en muchos consumidores hay ética por sí mismos y por el otro); luego se debe reducir los daños producto de las dinámicas con las drogas, desunión familiar, delitos, enfermedades (Vih y epatitis en los heroinómanos), si se nota, aquí está implicada la triada; y luego intervenir terapéutica-medica-políticamente. (Comunidades terapéuticas, hospitales y grupos de ayuda AA y NA).

     Entonces hay una ¿emergencia?: a culturizar las drogas en el contexto de convivencia, entiendo la convivencia como acción de convivir que significa “1. intr. Vivir en compañía de otro u otros.” (Rae, 2018), la respuesta sería un sí concreto, acudiendo al argumento del profesor Tulio Marulanda (1999) cuando dice que las drogas hacen parte del proceso de humanización, y alrededor de esa humanización, la culturalización, con el proceso de convivencia; estar con el otro comprendiendo sus dinámicas, aceptando y a ayudando si es necesario. Las drogas hablan en códigos diferentes que no son muy comprensibles y tolerables por el externo, los consumidores están con nosotros desde la molestia, la familia o en un extremo muy perceptible.

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REFERENCIAS

- Tangarife, H, (15 de Julio de 2010) GENEALOGÍA DE LAS DROGAS Y SU RELACIÓN CON LAS EXPRESIONES ARTÍSTICAS revista cultura y droga 15(17): 75 - 87, 2010.
 - Tobón, G. (2017). Gilberto Tobón habla sobre el narcotráfico en Colombia. Nos cogió la noche [Virtual]. Extraído de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=HTfryt5LnY0&t=34s
 - Gómez, Mendez (2013) Estudio Nacional de Consumo de sustancias Psicoactivas. Obtenido de: https://www.unodc.org/documents/colombia/2014/Julio/Estudio_de_Consumo_UNODC.pdf
 - Comisión asesora para una política de drogas en Colombia (2011) Lineamiento para una política pública frente al consumo de drogas. Obtenido de: http://www.odc.gov.co/Portals/1/comision_asesora/docs/comision_asesora_politica_drogas_colombia.pdf



[1] Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Magister en Culturas y Drogas, Docente de la Universidad San Buenaventura Medellín seccional Armenia, Quindío y de la Universidad del Quindío. 

jueves, 12 de abril de 2018

128 - ADICTO - REFUGIO DE LA SOCIEDAD


Este es un escrito de JUAN DAVID CÁRDONA JIMENEZ psicólogo en formación de la Fundación Universitaria del Área Andina Pereira Risaralda Colombia, realizado en el marco de una electiva de quinto semestre llamada PSICOLOGÍA, DROGADICCIÓN Y CULTURA dictada por mi. transcribo a continuación y agradezco esta elaboración a él:

Cómo citar este artículo: Cardona, J (2018). Adicto - Refugio de la Sociedad [web blog post]. Recuperado https://psiquik.blogspot.com.co/2018/04/128-adicto-refugio-de-la-sociedad.html


Desde el principio de la civilización, el homo-sapiens ha buscado alterar su estado natural de consciencia valiéndose de plantas sagradas, empleadas para preparar elixires y brebajes, que producían la manifestación de experiencias y estados psíquicos caracterizados por la alteración en la sensibilidad y la percepción de la realidad. De la misma manera, y mediante el descubrimiento de la fermentación, aprendieron a producir y extraer alcohol con fines medicinales, recreativos y ceremoniales, dejando una herencia cultural importante, que lamentablemente, ha ido cambiando y tergiversándose hasta nuestros días.

Ahora, después de miles de años, la sociedad ha estigmatizado el consumo por la cantidad innumerable de narcóticos que se producen casi a diario y por el impacto cultural que producen las mismas, negando la importancia de reconocer las diferencias entre las drogas y sus riesgos, validando el decomiso y la detención de personas como la meta, y rechazando la importancia de  las sustancias en su interacción con las personas que las usan o tienen potencial para hacerlo, que viven en contextos con mayor o menor riesgo y que son más o menos vulnerables a la experimentación.

En esa misma línea, la sociedad moderna se ha encargado de señalar al “drogadicto” como un ser inadaptado, antisocial, y disfuncional (entre muchos otros criterios en su mayoría difamadores), es decir, como el “chivo expiatorio” de la comunidad,  produciendo en ellos una carga emocional excesiva que debería recaer necesariamente sobre un grupo más amplio de personas, pues, se aplica injusta y erróneamente una acusación ya sea para impedir que los auténticos responsables sean juzgados, o bien, para satisfacer la necesidad de condena ante la falta de culpables, sirviendo así de excusa a los fines del inculpador y trasladando de la misma manera la responsabilidad que la misma población tiene con sus integrantes. 

En este sentido, y para ampliar esta perspectiva, es pertinente trasladar y referenciar la teoría anomica de Durkheim a los aspectos socioculturales de la drogadicción como más tarde lo hizo Merton, teoría que sostiene que:

La sociedad es la encargada de integrar a los individuos que la forman y de regular sus conductas… Si la sociedad cumple adecuadamente, tanto la colectividad como cada uno de sus miembros, lograrán un orden estable que les permita desarrollarse plenamente, sin embargo, cuando esto no ocurre, y la sociedad cae en una situación de anomia, pierde su fuerza para regular e integrar a los individuos, pudiendo producirse consecuencias adversas. 
(Fernández, 2009, p.131)

Asimismo, y complementando lo anterior, Merton (1964) desde la teoría ecológica social afirma que “las estructuras sociales ejercen una presión definida sobre ciertas personas en la sociedad induciéndolas a una conducta de rebeldía antes que de conformidad” (p.199), extendiendo la potencialidad explicativa de la anomia desde el suicidio que planteaba Durkheim a otros tipos de conducta desviadas, a partir del cual se logra interpretar  la ciudad como un esquema en el que la lucha por el espacio acarrea conflictos sociales, así como da a entender la relevancia del consumo de drogas en aquellas zonas urbanas donde la desorganización social es predominante, precisando la adicción como una conducta aprendida.

Para terminar, y en base a todo lo anterior, la conducta desviada es la respuesta normal a ciertas presiones sociales, lo que deja claro que no es el adicto el que se droga, sino la sociedad drogándose por medio del adicto; contraria a la creencia de que la conducta problema se debía a la irrupción de impulsos biológicos o de instintos mal reprimidos por socialización deficiente, añadiendo que son las estructuras culturales y sociales las causas directas del consumo constante y creciente, concluyendo la  problemática de la adicción no sólo en el individuo, sino de todos en conjunto, convirtiéndose en el resultado de la disfuncionalidad social que existe en la actualidad. 

Cabe destacar también, que las representaciones sociales son más permisivas con sustancias blandas como la marihuana, lo que implica reformar y orientar la prevención hacia la modificación de actitudes individuales y representaciones colectivas frente al riesgo del consumo, pues, siendo las instituciones de fundamental importancia, tienen poco conocimiento acerca de las múltiples dimensiones que conllevan al consumo de drogas, lo que se refleja en la desarticulación entre las acciones de prevención, y los procesos de formación y capacitación de la comunidad.

Notas del autor


Juan David Cardona Jiménez, Psicología, FUAA
La correspondencia realizada con este taller debe ser dirigida a Carlos Enrique Correa Lagos, docente de
FUAA, Calle 24 N° 8 - 55, Risaralda, Colombia.
E-mail de contacto: jcardona37@estudiantes.areandina .edu.co
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Referencias
Bustamente, I. (2009). El consumo de drogas desde una perspectiva evolutiva y su aplicación a las políticas e intervenciones preventivas. 1st ed. Lima, Perú: s.e, pp.18-19. Recuperado de http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/El%20consumo%20de%20drogas%20desde%20una%20perspectiva%20evolutiva%20y%20su%20Aplicaci%C3%B3n%20a%20las%20pol%C3%ADticas%20e%20intervenciones%20preventivas.pdf
Fabritius, A. (2014). Modernidad y drogas desde una perspectiva histórica. 2nd ed. Ciudad de México, México: Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, pp.21-44. Recuperado de https://ac.els-cdn.com/S0185191815300180/1-s2.0-S0185191815300180-main.pdf?_tid=a9fd814b-46be-4de6-82dfd107da31aa74&acdnat=1520700237_1aa00a0d5d9a1a551f248529ade9a688
Fernández, M. (2009). El concepto de la anomia de Durkheim y las aportaciones teóricas posteriores. 4th ed. Ciudad de México, México: Ibero forum, pp.130-132. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/2110/211014822005.pdf
Grijalba, F. (1976). Un punto de vista médico-social sobre la dependencia de las drogas. 5th ed. Pontevedra, España: Revista de Sociología, pp.199-200. Recuperado de https://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n5/02102862n5p183.pdf
Merton, R. (1964). Teoría y estructuras sociales. Ciudad de México, México.
Obregón, J. and Herrera, G. (2013). Revisión de las tendencias de investigación sobre consumo de sustancias ilegales por los jóvenes. 2nd ed. Manizales, Colombia: Universidad de Caldas, pp.68-69. Recuperado de http://vip.ucaldas.edu.co/virajes/downloads/Virajes15(2)_3.pdf
Wikipedia. (2018). Chivo expiatorio. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Chivo_expiatorio [a8] 




domingo, 17 de mayo de 2015

112 - EL ORIGEN PROHIBIDO -DROGA: De lo no reconocido a lo actualmente sufrido-





EL ORIGEN PROHIBIDO


-DROGA: De lo no reconocido a lo actualmente sufrido-


Por: Carlos Enrique Correa Lagos
Candidato a Magister en Cultura y Droga
Cátedra: Historia de las drogas
Profesor: Jorge Ronderos Valderrama


 
La objetividad y el control siempre han aparecido en los últimos tiempos para “salvar” el desconocimiento que funda al mundo, tener todo en las manos y poderlo manejar, tal como se hace con una máquina, ha sido la pretensión de la ciencia. Si bien han logrado un desarrollo parcial, se dice con Lacan de los científicos que:
En sus laboratorios asépticos revestidos de sus guardapolvos  almidonados, esos viejos niños que juegan con cosas desconocidas, manipulando aparatos siempre más complicados e inventando fórmulas siempre  más oscuras, comienzan a preguntarse qué es lo que podrá sobrevenir mañana y qué terminarán aportando sus investigaciones siempre novedosas.  En fin, digo. ¿Y si es demasiado tarde? Se llamen biólogos, físicos, químicos, para mí están locos[1]. 
Así es como la ciencia oficial al manipular la naturaleza queda siempre sumergida en las profundidades oscuras de la ignorancia, y siempre ese ha sido el intento, “manipular”.
Solamente por el momento, mientras están en vías de destruir el universo, les  viene al espíritu preguntarse si por azar eso que hacen no sería peligroso.  ¿Y si todo saltara? ¿Y si las bacterias tan amorosamente elevadas en  los blancos laboratorios se trasmutasen en enemigos mortales?  ¿Y si el mundo fuera  barrido por una horda de esas bacterias  con todo lo merdoso que lo habita, comenzando por los científicos de los laboratorios? Ibid.
Se hace este comentario previo al tema que se desarrollará porque está en la base de la discusión, de la interacción, del ser humano con las drogas y la historia que atraviesa toda la trama.
A continuación se hará la presentación de un argumento hipotético de suprema importancia que presenta el profesor Tulio Marulanda Mejía en su texto titulado El Reino Prohibido, complementando al mismo tiempo su argumento con ideas propias para elaborar el texto, acompañadas también, por sustentos de Antonio Escohotado. Después se hará el resumen puntual de la clase vista el viernes 24 de abril dictada por el profesor Jorge Ronderos Valderrama, uno de los fundadores de la maestría Cultura y Droga, en la ciudad de Caldas, Manizales Colombia[2].
La historia del ser humano se ha venido re-creando en una serie de acontecimientos evolutivos, culturales, físicos y psíquicos que dan como resultado una cultura y una sociedad con diversas manifestaciones en su organización.
La particular historia de las drogas ilumina la historia general de la humanidad con luz propia, como cuando abrimos una ventana hasta entonces cerrada al horizonte, y las mismas cosas aparecen bajo una perspectiva nueva. Escohotado, A (2009) P. 7
La interacción entre el ser humano y la naturaleza está en el origen del mundo mismo, pues esto es lo que hubo al principio de todo. Y en consecuencia de acuerdo con Escohotado ilumina, da luz, a todo lo que se ha creado. Es necesario darle un lugar a la naturaleza, a lo que de ella ha excluido el ser humano y ha creado una cultura con pretensión de no-naturalidad, como si por estar él organizado en una cultura, ella misma no fuera parte de lo cultural. De lo natural se parte y a lo natural se vuelve.
Lo natural lleva necesariamente en su interior a las drogas y:
Por droga –psicoactiva o no- seguimos entendiendo lo que hace milenios pensaban Hipócrates y Galeno, padres de la medicina científica: una sustancia que en vez de -ser vencida- por el cuerpo (y asimilada como simple nutrición) es capaz de -vencerle-, provocando –en dosis regularmente pequeñas si se comparan con los otros alimentos- grandes cambios orgánicos, anímicos o de ambos tipos. Ibid. P 9.
Una droga es entonces lo que viene de la naturaleza, es introducida por diversas vías de administración y crea unos cambios particulares a nivel mental u orgánico que hacen interactuar al ser humano de otra forma consigo mismo y con su entorno.
Es así tal como se viene argumentando, que en el origen están presentes las drogas, pues:
La vida, como hecho biológico, es un proceso químico. Son las redes de vías químicas existentes (saber innato) las que posibilitan la aparición de una nueva enzima, de una nueva vía (saber adquirido). Marulanda, T (1999) P.116
El autor argumenta en ese texto que el saber innato viene determinado por la evolución, es lo que se ha recibido por medio de intercambio químico de un organismo a otro, y el saber adquirido es aquel que por medio de la interacción del organismo con su ambiente, organiza una nueva vía la supervivencia.
Como bien lo afirmará Marcel Florkin[3], bioquímico belga, -la evolución de la vida, o de los organismos, es la evolución de las redes de vías químicas- para él, la red de vías químicas de una célula retiene, como parte de la red, las vías arcaicas que millones de años atrás, durante el proceso evolutivo, fueron facilitando otras nuevas vías, ligeras variaciones que se introducían en el sistema existente. Ibid.
Es un hecho real que el ambiente cambia la composición de los organismos, de los seres vivos, y que este intercambio químico hace parte de una organización natural bien definida.
La hipótesis de Marulanda que antecede lo nombrado anteriormente es la que sigue:
Tras un largo y tedioso proceso de hominización, que duró cerca de 4 millones y medio de años, por ensayo y error, y como producto de esa tendencia a explorar que caracteriza a todos los sistemas vivos, hace aproximadamente 1.500.000 años, topóse el homo habilis con unas plantas que contenían sustancias psicoactivas que producían gran placer. Por el placer que le produjeron, el Homo y su grupo continuaron consumiendo estas plantas que, por sus efectos, no sólo les dieron ventajas adaptativas que favorecieron la supervivencia de sus decendientes, sino que estimularon el rápido crecimiento del cerebro que permitió luego, la sorprendente aceleración que caracterizó la evolución del hombre, en los últimos 60.000 años, así como la evolución de la cultura. Ibid. P.112.
La anterior es una hipótesis que como intento de explicación de la evolución de la raza humana, es fundamental, pues existe hasta ahora de parte de la ciencia el vacío en el desarrollo del paso de los chimpancés al neandertal y a todos los seres que por la evolución, dan cuenta del homo sapiens. Se habla del eslabón perdido, y la anterior hipótesis da luz al problema, pues la explicación de cambios de la naturaleza y los organismos es totalmente consecuente.
Las primeras drogas aparecieron en plantas o en partes de plantas, como resultado de una coevolución entre en reino botánico y el animal. Ciertos pastos, por ejemplo, empezaron a absorber silicio, obligando a que los herbivoros de esas zonas multiplicaran el marfil de sus molares, o quedaran desdentados a los pocos años de pastar. De modo análogo, algunas plantas desarrollaron defensas químicas ante la voracidad animal, inventando drogas mortales para especies sin papilas gustativas o un fino olfato. No es improbable que algunos seres humanos mutasen al probar las psicoactivas. Escohotado, A (2009) P.9.
Todo ello para la supervivencia de las especies y la evolución de las mismas, Marulanda argumenta algo parecido a lo que dice Antonio Escohotado, hablando del hombre se plantean los siguientes interrogantes:
En qué momento de la evolución del conocimiento, podemos decir que aparece el hombre, qué establece la diferencia entre este y las demás especies, qué cambios bioquímicos posibilitaron el establecimiento evolutivo de esa diferencia, cuál fue el factor que determinó esa mayor adaptación y por lo tanto la supervivencia de los descendientes de una especie Homo, frente a otras que desaparecieron. Marulanda (1999) P.117
Todos estos interrogantes aparecen cuando a las teorías existentes se les hace una nueva propuesta, porque es consecuente que los seres tienen su desarrollo y crecimiento, tanto, como evolución, en la manera como han interactuado con el medio, pero aún más importante es el proceso de alimentación y nutrición entre unos y los otros.
Para algunos la aparición de las angiospermas ha sido el acontecimiento más importante en la historia de nuestro planeta, puesto que hizo posible la evolución y la diversificación de las formas más avanzadas de vida animal y la aparición del hombre. Para nadie es una revelación la estrecha dependencia que tenemos a este tipo de plantas como quiera que de ellas obtenemos la mayor parte de los productos industriales y alimenticios de origen vegetal, así como gran cantidad de medicamentos. Y bien conocido es desde muchas áreas del saber, el papel protagónico que estas plantas han desempeñado en la evolución de las sociedades humanas. Ibid. P.119.
Las angiospermas son todo tipo de plantas que florecen y árboles que dan frutos, ellos han permitido que todos los cambios en la tierra y en los seres que la habitan, sean posibles, hasta la actualidad y es por eso que:
Aparecidas las angiospermas y transcurridos muchos millones de años, nuestros remotos antepasados vertebrados debieron aprender a distinguir, por ensayo y error, las plantas que les podían servir de alimento de aquellas que podían causarles daño. Esta interacción entre las angiospermas y nuestros antepasados habría de producir como veremos, extraordinarias consecuencias. Ibid. P.119.
A manera de conclusión se dice que el mundo natural es tan imponente, influenciable y fundante que es un acto soberbio no reconocer que hizo parte de lo que somos, fuimos y seremos. De allí todo lo que vino por influencia de las plantas y de las drogas fue un rápido y sorprendente desarrollo del encéfalo en el ser humano (homo sapiens sapiens). Es entonces que se hace necesario reconocer que somos naturaleza, producto de las drogas que hay en ella y que serviría mejor la actitud de reconocer esto antes de satanizar y prohibir lo que pudo en algún momento prohibirnos la grandeza de vivir. no  a

icoactivas.n papilas gustativas o un fino olfato. no  ao un fino olfato. no  a to



[1] Extraido el 1 de mayo del 2015 de http://www.ffcle.es/files/Entr_lacan.htm
[2] Este apartado aparecerá como anexo complementario al escrito.
[3] De luis Powels en revista horizontes y a partir de los conceptos del profesor Wheler en su libro – Topics of Modern Physics-

REFERENCIAS


- Escohotado, A (2009) HISTORIA ELEMENTAL DE LAS DROGAS. Ed: Anagrama, Barcelona, España.
- Marulanda, T (1999) EL REINO PROHIBIDO. Texto: Cultura Y Droga. Manizales, Caldas, Colombia.


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viernes, 23 de mayo de 2014

106 - ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES


Este texto fue escrito como motivación para ingresar a la Maestría sobre Cultura y Drogas en la Universidad de Caldas en los próximos meses, aquí se realiza un análisis conceptual sobre la Cultura y la Droga, llegando y extrayendo unos pensamientos importantes al respecto.


ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES
Por: Carlos Enrique Correa Lagos[1]
Las Culturas con su diversidad de manifestaciones, personas y costumbres han tenido un trazo importante en lo que ha significado el ser humano para sí mismo y para el otro grupal. La convivencia dentro de la misma, ha adoptado diversos matices dependiendo el lugar, el tiempo y el momento específico por el cual las personas estén pasando. Sin embargo no siempre hay conciencia del gran tropiezo con el que se encuentra el que quiera entender lo que significa cultura, y mucho más, (aunque esté supuesto), lo que quiere decir otro concepto del que se hablará en el siguiente escrito que es, droga.
Entonces están manifiestos y comunicados los dos conceptos alrededor de los cuales va girar el siguiente texto, teniendo como objetivo de igual forma, interrogar al lector, porque se piensa desde estos temas, que son más importantes las preguntas, que las respuestas mismas, o lo ya dicho.
Se comenzará despejando justamente lo que atrás se llamo “tropiezo”, aclarando desde el referente más cercano que existe, la cuestión, y es el diccionario de la real academia española, que dice que cultura es:
cultura. (Del lat. cultūra). 1. elem. compos. Significa 'cultivo, crianza'. cultura.(Del lat. cultūra). 3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. 4. f. ant. Culto religioso.~ popular.1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.[2]
Es importante tener como foco estas tres significaciones que arroja la lengua, la de cultivo y crianza, conjunto de modos de vida y costumbres y el culto religioso, para avanzar. Es un estado de consecuencia el que se percibe, un paso por la vida, desde el cultivo, la crianza, las costumbres y por último, no definitivo, la religiosidad, entendida en este contexto desde lo macro, no delimitada a una sola creencia o rito.

Con lo anterior se despeja el camino, ya que se tiene definido parcialmente que una cultura es un conjunto de manifestaciones de un pueblo que implica un proceso, y donde el que nace como miembro de la misma aprende y adapta lo que le es transmitido.

Pasando al otro concepto que se planteó despejar desde el principio, “Droga” el diccionario dice que es una:


droga.(Del ár. hisp. *ḥaṭrúka; literalmente, 'charlatanería').
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.[3]

Este término es confuso porque es ambivalente, tiene doble filo, el de cura y el de veneno o tóxico, dice la definición, primero, que se emplea en la medicina con fines benéficos y para tratar enfermedades en la materia, es decir, se emplea para curar. Y el otro lado es el que introduce la noción de tóxico con sus características estimulantes, deprimentes, narcóticas y alucinógenas, fuera del campo científico, ósea en el campo urbano, excluyendo el ritual de los indígenas, con un fin confuso, individual o en pequeños grupos y  autoerógeno, expandiendo la problemática social en las ciudades.

Cultura y Droga están estrechamente en comunicación para decir algo sobre lo que sucede en el interior y al exterior del ser humano, ya que al final de todo tienen a éste como foco y causa, el orden animal ha creado su organización a otro nivel.

Esta cuestión no sólo es conceptual, pues de ello tiene gran parte, porque ha sido pensada, escrita, vivida y experimentada. Pero también preguntada, desconocida e ignorada, la cultura es un océano de manifestaciones ricas en contenido y en historia. Y la droga aunque en los últimos tiempos, mitad del siglo XX se convirtió en un obstáculo “una plaga” para el orden social, ha existido por millones de años atrás, ha sido empleada para tener contacto con los espíritus de un mundo intangible, dentro de un ritual definido y respetado y para fines muy claros. Ahora sin embargo esta cuestión ha cambiado:


La toxicodependencia es una patología social relativamente nueva. Desde mediados de los años sesenta hasta principios de los años ochenta el fenómeno alcanza su mayor expansión, imponiéndose con prepotencia incluso a la atención de la opinión pública. (Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza, 1999. P. 21)


Sin tener que ahondar en el tema ya que el trabajo citado lo adelantó de manera representativa, lo que se dice es que también como la cultura, la droga tiene una historia rica en manifestaciones y formas de operar. Sin embargo se han centrado las miradas de la última, en los efectos nocivos que tiene a nivel urbano, se combate la droga, se castiga a quien la porta, han existido una cantidad significativa de esfuerzos gubernamentales para actuar en la “eliminación” de la marihuana, o del opio, o de la coca. Sin ningún resultado exitoso, porque es querer hacer desaparecer las culebras que dejó Perseo cuando cortó la cabeza de medusa en el desierto. Ni las culebras se acabaran, y la sangre no es la causa. Queriendo decir con todo esto que la droga es un problema visto inversamente, quien tiene el conflicto en lo urbano con ella es el sujeto que consume, no la droga o tóxico mismo. Y en el otro escenario nombrado anteriormente, el indígena, no es un conflicto.

Se perciben en este momento varios tentáculos del tema, tanto desde lo cultural como desde la droga, y la droga entendida como veneno o como cura, como tóxico o como pócima ritual.

Con la toxicomanía –droga- tienen que ver la justicia, la medicina, la política, la religión, lo social, lo familiar y lo individual, todo tiene relación con ella, porque todo se ve afectado por ella, no hay en las sociedades algo que cause más asombro, impotencia, miedo y hasta terror que la adicción, las adicciones o los adictos que antes eran delincuentes y ahora son enfermos. Correa, C (2013) Virtual.

El sujeto que consume tóxicos en lo urbano hace parte de la máquina de la salud mental con sus perversiones y manejos económicos. Sin embargo a ello no se limita la droga pues aparecería la pregunta por las sustancias utilizadas por los indígenas con un matiz divino, o por los científicos para crear soluciones a enfermedades o reproducir patologías.


Así es que lo anterior, la Cultura y La droga, a cambio de cerrar y definir los problemas, los abre en su complejidad y hace pensar sus distintas formas. Existe un interés individual de la salude mental y específicamente de algunos psicólogos por descubrir y avanzar en la relación que existe entre el soma (cuerpo) y psique (mente) con el consumo de Heroína de un sujeto particular, sus causas de colocar en el cuerpo un acto de penetración tan mortífero y regido por el goce para su vida anímica. Esto en cuanto a los tóxicos y lo urbano.

Frente a la cultura existen enigmas entre esta relación de la droga y las manifestaciones dentro de los que la introducen en su cuerpo, indígenas, con un fin definido, como ya se dijo.

Allí también hay un sinfín de temas, como por ejemplo, el yagé, que es una sustancia ritualizada por millones de años, y cargada de un mundo espiritual y tremendamente complejo. Y ahora si se le preguntara a un indígena qué piensa de las drogas, si, sí son drogas para él, o por el contrario al consumidor de bazuco o de heroína, que si sabe por qué consume, o qué lo lleva a hacerse tanto daño, que si es un ritual, como para los indígenas, entre tantos temas que pueden emerger de estos dos tesoros de significantes vistos aquí, la Cultura y Droga.


Finalmente se debe decir que estos temas atraviesan todo la dimensión humana, sufriente o no, están en estrecha relación, hay teóricos importantes que tuvieron la experiencia con la droga como el doctor Sigmund Freud (1856-1939) que realizó a finales del siglo XIX un estudio sobre la Cocaína para la utilización en lo médico-científico y de allí extrajo unos textos. Pero todo no acabó allí, la droga dentro del marco de la cultura ha permeado a gran cantidad de personas y lo importante es estudiar el fenómeno para lograr ubicarse desde un lugar productivo y menos inmóvil o destructivo.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


- Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza (1999) La Familia del Toxicodependiente. Editorial Paidos Barcelona, España. Extraído de tesis de grado sin publicar: Orozco y Correa 2012) INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA FUNDACIÓN “FAMILIAR EL FARO” UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO. P.56.


- Correa, L (2013) ¿TOXICOMANÍA O FARMACODEPENDENCIA?, ¿SUJETO, FAMILIA O SOCIEDAD? "UN ENCUENTRO CON EL VACÍO". Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/09/90-toxicomania-o-farmacodependencia.html 

- Correa, L (2013) ¿FUE FREUD UN COCAINÓMANO? "FALLA EN LAS GARRAS DE HADES" COMENTARIOS FRENTE AL DESARROLLO DEL PSICOANÁLISIS. Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/10/92-fue-freud-un-cocainomano-falla-en.html




[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Centro de Atención en Drogadicción (CT) Terapéutica Familiar Escuela de Amor, También trabaja en Clínica Particular.
[2] http://lema.rae.es/drae/?val=cultura
[3] http://lema.rae.es/drae/?val=droga


Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo