Este blog se escribe desde la subjetividad más que desde una posición objetiva, acá podrá encontrar artículos de diversa índole hechos a partir de la cotidianidad, del trabajo de un psicólogo clínico y psicoanalista, en carteles psicoanalíticos, lecturas realizadas, de contenidos de la Maestría en Culturas y Drogas de la Universidad de Caldas (Manizales, Colombia), de Docencia Universitaria para avanzar en la crítica del mundo contemporáneo.
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jueves, 10 de enero de 2013
82 - Caso Clínico - Toxicomanía, Un abordaje psicoanalítico (Algunos comentarios y la referencia)
Hay inconvenientes que se le presentan a cada sujeto de manera diferente, unos son adictos al juego, otros a los dulces o la comida, otros a las mujeres, otros al sexo, etc. Terminando esta trama en que la vida se conforma de adicciones, unas más sanas que otras, más controlables, más "sencillas", más vivibles dentro de la "normalidad", sin embargo cuando el sujeto se ve desbocado sin control al consumo de ese objeto de la adicción es donde se presentan los problemas, este es el lugar de la Toxicomanía del que se hablará aquí.
A continuación se verá un caso abordado desde el psicoanálisis, dandole lugar a la escucha, a la palabra, a que se hilen las tramas de vida del sujeto, a dejar que aparezca el inconsciente para darle otro camino y otra salida a la adicción, evitando intervenir con elementos inducidos por el clínico (psicólogo o no) como sus mejores herramientas o escudos.
http://www.google.com.co/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=1&sqi=2&ved=0CCwQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.dinarte.es%2Fsalud-mental%2Fpdf113%2F113caso.pdf&ei=JH7vUIfEEo2-9gT-o4HABg&usg=AFQjCNE20RcVfDnGVN1bCItU-MZF_AEKdw&bvm=bv.1357700187,d.eWU
Como reflexión podré decir que la clínica incita o trae consigo la tentación de hacer esfuerzos donde no están llamados estos, a actuar por el imaginado, supuesto y acelerado afán de curar, como si la psiquis fuera un órgano descocido que hay que operar, faltaría el hilo y la aguja para comenzar, pero a nivel psíquico ¿dónde están tales elementos?, no existe más que la palabra hecha nailon para dejarla enloquecer, unirse, desunirse, asombrarse, recordarse, llorarse, sonrojarse y todo lo demás que pasa en el espacio psicológico, escuchar historias, ser testigo de todo lo que sucede y ha sucedido, sin detenerse, sin fijarse, con atención flotante y con todo lo humano que convoca el encuentro entre paciente y psicólogo, es lo que hay que hacer. Diré que esto no es sencillo, sin embargo hay que dejar que lo anímico e inconsciente haga su entrada o se deje tocar y leer.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.
viernes, 7 de diciembre de 2012
81 - DIFERENCIAS ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA
La siguiente es una contrucción teórica hecha por Natalia Orozco Vasquez y por mi Carlos Enrique Correa, en nuestro trabajo de grado titulado La Influencia de los Lazos Familiares en el Sujeto Toxicómano de la "Fundación Familiar" El faro, Ubicada en el Municipio de la Tebaida, Quindío. un trabajo de corte Cualitativo con un paradigma Hermenéutico.
*"DIFERENCIAS
ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA
Esos conceptos para comenzar son
los de farmacodependencia, antes adicción o toxicomanía. Se hace esto para
iniciar con el objetivo de poner en relieve la relación que el tema tiene con
el funcionamiento y el manejo que le da el médico o muchas intervenciones
terapéuticas profesionales a un toxicómano.
Es importante
ubicarse en el tiempo y en la evolución de los términos, se ve para comenzar en
este trabajo, qué es toxicomanía:
Toxicomanía: Estado
de intoxicación periódica o crónica generado por el consumo reiterado de droga
(natural o sintética).
Sus
principales características son:
1) Un deseo invencible o
necesidad de seguir consumiendo droga y de procurársela por todos los medios.
2) La tendencia a aumentar
la dosis.
3) Una dependencia de orden
psíquico y generalmente físico en cuanto a los efectos de la droga
4) Efectos nocivos para el
individuo y la sociedad. (Porot, 1952. Extraído de Vera, 1988. P.30)
Aquí en
la definición de toxicomanía de 1957 se tenía en cuenta al sujeto como alguien
que elegía o accedía a la droga, que tenía un deseo, una tendencia a aumentarla
trayéndole esto efectos físicos, psíquicos y sociales a su vida, en resumen era
un sujeto individual y después social
con su particularidad que estaba inmerso en el lenguaje.
Era el
toxicómano entonces un sujeto o un individuo como nos lo dice la definición,
con un deseo o necesidad de seguir consumiendo ese objeto-droga que le da
cierto placer o displacer a la hora de ingerirlo, que posee una tendencia a aumentar
la dosis porque la cantidad inicial no tiene el efecto esperado, hay una
tolerancia hacia ella y por último es un sujeto que puede como resultado
presentar efectos nocivos para él o la sociedad.
En esta
anterior definición de toxicómano que lleva implícito el término de adicto, el
individuo es un sujeto del inconsciente individual además que social, no es un
objeto u organismo al que el médico le deba aplicar un medicamento para mejorar
su comportamiento, o al que el psicólogo debe poner todos sus esfuerzos para
privarlo de la droga. Entender esto es fundamental.
Ahora
bien, pasando al otro término más actual y regido por la evolución de la
medicina que es el de farmacodependencia dicho en la década de los 80’, se encuentra
que:
La denominación de farmacodependencia ha sido adoptada por la OMS con el
fin de reemplazar la de toxicomanía, adicción y habituación. Según el comité de
expertos, la farmacodependencia podría definirse de manera descriptiva como un
estado psíquico y a veces físico resultante de la interacción entre un
organismo y un fármaco. Se caracteriza por modificaciones del comportamiento y
otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el
fármaco en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos
psíquicos o para evitar el malestar producido por su privación. OMS (Extraído
de Vélez, Borrero, Restrepo, Rojas.
1995 P.
432–433)
Lo que
diferencia el tema y las definiciones es que en esta última se cambia la noción
de sujeto y aun la de individuo, por la de organismo como ya se ha señalado, la
interacción entre un organismo y un fármaco. La pregunta es entonces, ¿un
organismo? ¿Qué organismo? ¿Uno como el de un perro, un gusano o un gato, entre
los muchos organismos que hay? ¿Dónde queda la particularidad de un sujeto que
padece a causa de su toxicomanía?, se dejará la pregunta para el desarrollo de
este trabajo.
Acá se
nota la farmacologización de los sujetos en manos de la medicina,
convirtiéndolos en objetos con una serie de manifestaciones que pueden ser
medidas, encuadradas en un manual y medicadas con fármacos para “rebajar” sus
manifestaciones, excluyendo de todo este acto la escucha al paciente o enfermo,
como lo denominaría la anterior práctica nombrada.
Además
de eso, el procedimiento más utilizado con los farmacodependientes es el
medicamento por lo práctico, pues con este desde la terapia médica se
estabiliza y se mantiene al enfermo en un estado de pasividad, por ejemplo la
metadona para los heroinómanos o la naltrexonapara
pacientes adictos al opio y que tienen problemas con el alcohol. Es así
entonces como el médico se sale del problema evitando hablar y escuchar, pues
no sabe muchas veces qué decirle a un sujeto que sufre por elementos y
acontecimientos históricos más de fondo que el fármaco no podrá curar, pues
este sólo sirve para efectos parciales orgánicos, más no sitúa al paciente
frente a su responsabilidad como sujeto.
Es importante
del mismo modo detenerse aquí para hacer la comparación de los términos
separados, la fármaco-dependencia y la toxico-manía, la primera se refiere a la
dependencia del fármaco, es decir que el organismo no se puede separar del
fármaco porque depende de él, es como si tuviera más importancia el fármaco que
el mismo organismo o como se llamaría aquí en este trabajo, sujeto.
La
otra es la tóxico-manía, es la manía entendida como la repetición que un sujeto
considerado en su individualidad hace administrándose y consumiendo un toxico,
algo perjudicial para su cuerpo y mente."
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
martes, 27 de noviembre de 2012
80 - “La infidelidad” algo sentido y desconocido
“La
infidelidad” algo sentido y desconocido
Por
Carlos Enrique Correa Lagos[1]
Este tema ya se ha trabajado en otros sitios,
partiendo en primer momento de la siguiente pregunta ¿Qué causas tiene la
infidelidad en las parejas (matrimonios) actuales?, siguiendo por el recorrido
de temáticas que se derivaron del mismo, qué ha dicho la ciencia alrededor de
esto, también qué dice la iglesia católica desde la fe, pasando por el sentido
inconsciente del ladrón como parte de la dinámica, hasta llegar a los celos y
los elementos que lleva consigo este fenómeno.
Para este trabajo se mirarán desde la
psicología las definiciones que han surgido para analizar finalmente este
fenómeno desde la psiquis.
DEFINICIONES
DE LA INFIDELIDAD
Es necesario retomar la definición que se
trabajo en otro lado[2] la cual dice que dice la
infidelidad es:
Infidelidad.(Del lat. infidelĭtas, -ātis).
1. f. Falta de fidelidad.
3. f. desus. Conjunto de los infieles que no conocen o
no aceptan la fe considerada como verdadera[3].
Como se hizo en ese momento me
veo obligado a definir el término de fidelidad que está incluido allí:
Fidelidad. (Del lat. fidelĭtas, -ātis).1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien
debe a otra persona. 2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de
algo.
“… en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una
promesa, explícita, de entregarse a la pareja de una forma acordada entre los
dos (si los dos están de acuerdo, pueden estar con otras personas manteniendo
la fidelidad ya que no se rompe ninguna promesa). La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al
mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional[4].”
Se observa entonces en primer lugar que hay más
protagonismo del término fidelidad que tiene principalmente el término de
lealtad que se hace también necesario tratarlo acá en este espacio, y
significa:
lealtad. (De
leal).1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la
fidelidad y las del honor y hombría de bien. 2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos
animales, como el perro y el caballo. 3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.
Leyes que se suponen a la hombría de bien,
sin embargo si se van a los datos estadísticos se encontrarán que
“Aproximadamente 70% de los varones casados
–la cursiva es mía- y el 50% de las mujeres tienen aventuras amorosas y
casi 60% de los soleros, tanto varones como mujeres, ha tenido alguna relación
íntima con una persona casada”.[5] El objetivo de este
trabajo no es ver datos estadísticos tan poco precisos a la hora de tratar un
tema tan complejo como lo humano.
Las relaciones entre los sujetos implican una
gran cantidad de subjetividad puesta de todos los protagonistas, son tan
delicadas que decir alguna generalización o afirmación demasiado tajante, puede
dar lugar a una vulgarización de la experiencia humana, ya sea desde el goce y
la satisfacción, hasta las crisis y toda la angustia, frustración y demás
sentimientos en ella mezclados.
Algunos teóricos se ven tentados por dichas
generalizaciones que los engaña con la ilusión de tener la verdad en las manos
y en las mentes, sin saber siquiera que la verdad es propia e individual.
Después de esto citaré algunas definiciones
de “Infidelidad”, trabajados por dos teóricos que se han ocupado de este tema,
ellos son Ma. de los Ángeles Baizán Balmuri psicóloga y de Frank Pittman
psiquiatra, ellos se encargan en sus obras de dar términos para procurar
entender este fenómeno.
Baizán en el primer capítulo de su libro el
pozo profundo de la infidelidad, una ruta sin salida se hace la pregunta, ¿QUÉ
ES LA INFIDELIDAD?, y seguidamente dice:
La infidelidad no está en lo que
alguien “hace” sino en lo que
significa para su pareja aquello que esa persona “hizo o hace”. En ocasiones,
un beso es indicio suficiente de deslealtad
–la negrita es mía-, según a quién y cómo se bese.
Acá se
nos aparece lo contrario a la lealtad que es el cumplimiento de fidelidad a las
leyes, se entendería entonces que esas leyes son explícitas, dichas, nombradas,
como la consigna de sacerdote que casa a una pareja y dicen:
Yo ________ te acepto a ti
_________como mi esposo, y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso,
en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida.[6]
Acá se comprometen las personas dentro del
matrimonio a conceptos muy amplios y que se necesitan acordar, ya sea después
en la vida de pareja o previamente. Dejar todo a supuestos es lo que da la
entrada a la falta de lealtad o al incumplimiento de las reglas instituidas.
La misma autora citada dice:
Para hablar de infidelidad es
necesario considerar también el rompimiento de los votos de compromiso y
lealtad hacia la pareja original, los cuales se tambalean en el inicio y se
colapsan durante la evolución de la nueva relación amorosa. El engaño
instrumento desde el inicio de la aventura es el combustible que consuma la
traición y la adhesión a una persona nueva y diferente. Baizán (2005) P.2
Se entiende en este punto entonces que la infidelidad
es un rompimiento a un pacto de fidelidad y que ese pacto se hace en el acto
del matrimonio la mayoría de las veces, ya que si nos percatamos, el matrimonio
ya no es condición para que una pareja se una, además también viene lo civil y
lo legal, más actual.
En la misma obra tratada hasta el momento de
Baizán hay una cosa muy llamativa que es justo mencionar, ella dice que
saliéndose de los contextos de la religión y de la legalidad, entendida ésta a
todo el conjunto de leyes jurídicas, la:
Infidelidad se vive como una
falta de lealtad, como una traición. En este contexto, –en el psicológico- la
infidelidad tiene una connotación ética y requiere de un análisis más amplio
que el legal o el religioso. No se puede hablar de infidelidad sin meterse en el
terreno de los valores ya que su opuesto, la fidelidad, es un valor. Baizán
(2005) P.2
Se agrega entonces otro sentido a la
infidelidad, como un antivalor, algo que va en contra del respeto, la
tolerancia y demás valores.
La autora que trabajada también se hace otra
pregunta muy importante para este contexto, ¿A quién le es infiel el infiel? Y
responde “se cree que el primer engañado es el infiel mismo y después la
pareja”.
Entonces siguiendo con lo planteado, la
infidelidad como un antivalor, se piensa pues que el infiel es un auto
engañado, un desleal a sus principios, un confundido diría yo, metido en la
fantasía que le ofrece el amante que se sostiene por lo sexual o la falta que
supone suplir con su amante.
Por último se trabaja en este libro también
la infidelidad en comparación con la adicción, donde que se cree encontrar el
objeto con el que se satisface y luego cuando se percibe que eso no es así, se
cae en una realidad angustiosa e insatisfactoria, y dice Baizán (2005) “el infiel y el amante son dos personas que
coinciden en sus propias crisis existenciales o matrimoniales” y también “La infidelidad no es una historia de amor
entre dos que se eligen, sino entre dos que se tropiezan” (las negritas son
mías).
Pasando al otro autor que es Frank Pittman en
su libro Mentiras privadas, La infidelidad y la traición de la intimidad, él en
el primer capítulo también comienza con la misma pregunta ¿Qué es la
infidelidad?, pero en cambio responde diciendo “La infidelidad es una defraudación, la traición en una relación, la
violación de un convenio.” Pittman (2003) P.18. Pittman mirada este
fenómeno de una manera más limitada, dice:
…Aquí nos referimos a la sexual
en el matrimonio monógamo o en una relación equivalente. La mayoría de las
parejas acuerdan guardar una estricta exclusividad sexual dentro del
matrimonio; permiten la masturbación y cualquier fantasía que uno a otro
cónyuge quiera tener, pero insisten en mantener los genitales lejos de las
manos (o lo que fuere) de personas extrañas. Pittman (2003) P.18.
La exclusividad y el acuerdo van asociados y
deben ir necesariamente en una pareja ya que como se dijo antes los supuestos
hacen mucho daño y más a la hora de percatarse de una traición o deslealtad.
Con violación de la intimidad también este
autor se refiere al rompimiento de los acuerdos, ahora sí explicitados, que
haya hecho una pareja, él dice que las traiciones desde que estén acordadas no
son infidelidad.
Para terminar esta exposición de términos
alrededor del concepto de infidelidad citaré de Pittman (2003) algo que
apareció en The Alexandria Quartet, escrito por Lawrence Durrell, al mismo
tiempo éste último citando a Freud dice, “Me estoy acostumbrando a la idea de
considerar todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro
personas”, esta cita es muy apropiada para exponer finalmente lo que es la
infidelidad desde este trabajo, fíjense que Freud no dice de tres personas,
sino de cuatro.
DESDE
LA PSIQUIS
La infidelidad entendiéndola como se sabe en
las relaciones, es algo que tiene que ver con lo social, desde el acuerdo en el
matrimonio o fuera de él, hasta la traición que se ejecuta, de la que hay una
víctima y otra persona implicada. Pero desde la psiquis, ¿habrá infidelidad?,
mi respuesta a esa pregunta es que no hay infidelidad porque un sujeto
no puede crear un acuerdo desde su inconsciente, allá no hay con quién acordar,
el deseo no es exclusivo de alguien, lo que no significa que el sujeto que
tiene una fantasía con otra persona la vaya a pasar a lo real, el deseo no es
ni infiel ni fiel, no es social solamente, el deseo es, hace parte del ser.
La infidelidad si existe, lo hace en lo
social, en la relación con el otro y de acuerdo a varias condiciones, en lo que
concierne al sujeto es inexistente, a no ser que dentro de los valores que
hacen parte de lo consciente esté alguna deslealtad para con la persona misma.
Por último Baizán da un ejemplo de alguien
que planea una venganza y cita:
Hemos oído opiniones tan
radicales como: “si me ponen los cuernos, te aseguro que primero que nada, se
la corto”. Como si esa parte de la estructura anatómica fuera lo más importante
en una infidelidad y un objeto de pertenencia para la ofendida. Con suerte, a
la hora de la verdad nadie lo hace. Baizán (2005) introducción.
No hay que estar tan seguros como la autora
de que no ha pasado, ya que en la realidad si han existido casos donde la mujer
castra en lo real al esposo.
Ya con la introducción o el nombramiento de
este elemento que no hay que desconocerlo en la relación de pareja, la
pertenencia también toca los límites de lo genital y después de lo fantasmático
e imaginario, entendido como la construcción de la falta, eso no lo ampliaré en
este espacio.
Retomando lo que dice Freud citado al
terminar el subtitulo anterior “Me estoy acostumbrando a la idea de considerar
todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro personas”, como
hipótesis diré que las otras dos personas que son incluidas en las relación
sexual de la pareja, son las construcciones fantasmática del objeto
arcaicamente deseado, ya sea femenino o masculino de cada sujeto. Así se
termina finalmente este tema.
[1] Psicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga extensión Armenia - Cue, en la que realizó desde el año 2009 hasta el 2012 el Psicocinema que es una actividad de proyecciones cinematográficas con el objetivo de fomentar una actitud crítica entorno a los contenidos del cine, el psicoanálisis, la psicología y demás ramas que estudian lo humano. Ha tenido el proceso en la universidad de estar en la línea de Psicoanálisis como profundización, la práctica clínica de noveno la realizó en el colegio Cristóbal Colón sede Corbones y Paraíso, la práctica de décimo semestre la realizó en el colegio La Normal Superior del Quindío y su trabajo de grado se titula LA INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA “FUNDACIÓN FAMILIAR” EL FARO UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO.
[2] Adulterio una mirada a la
“infidelidad” desde la religión por Carlos Enrique Correa Lagos – trabajo del
cartel psicoanalítico. 12 de abril del 2011
[3]
http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real
academia española[4] http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real academia española
[5]Liquist
L. Amantes Secretos. Barcelona: Paidós:13 extraido de Baizán, B. El Pozo
Profundo de la Infidelidad, una ruta sin salida.
[6]
Extraido de http://www.laverdadcatolica.org/F17.htm
BIBLIOGRAFÍA
-Baizán, B. (2005) EL POZO PROFUNDO DE LA INFIDELIDAD, una ruta sin salida. Editorial: Editores de textos mexicanos, S.A de C.V. México D.F.
-Pittman, (2003) F. MENTIRAS PRIVADAS la infidelidad y la traición de la intimidad. Editorial: Amorrortu editores. Buenos Aires – Madrid.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
martes, 20 de noviembre de 2012
79 - Historia de la homofobia a propósito de la actualidad.
Es bien conocido, sospechado y algunas veces negado por otros, que a la humanidad la marca una historia, escrita con sangre o con olvido, pero al final, historia. A continuación se transcribirá un pedazo de ella de acuerdo a la tan hipócrita sociedad actual:
-Como
tengo dos mentes,
Mi
buen ángel es un hombre,
De
una gran belleza
Y
mi ángel malo
Es
una mujer morena-
WILLIAM
SHAKESPEARE
“-El
estatuto de homosexual en el curso de la historia, se ha visto sometido a
fuertes fluctuacione-, según anota la Encyclopedia
Universalis. Esto es un eufemismo. Veintitrés siglos separan al espléndido
Alcibíades, homosexual venerado por los griegos
y seductor omnidimensional, de Oscar Wilde, arrastrado a la cárcel por
el padre de su amante, quien además le había estafado. Su desgraciada aventura
nos ha dejado algunas obras maestras, pero los caminos del progreso son a
menudo impenetrables. Esas grandes fluctuaciones son históricas, mejor aún,
sociales. Homos o héteros, los débiles suelen ser los que más sufren la
represión. El famoso estatuto de la homosexualidad, en este mundo hipócrita, es
ante todo un problema de clases. Los poderosos tienen indudablemente menos
problemas y se aman como les parece bien, o casi. Ricardo Corazón de León, que
prefería a los hombres nunca fue molestado, y el arzobispo de Orleans cuyos
gustos no eran un secreto para nadie, recibía el ridículo apodo de Flora. Pero
en la misma época, un tal Enrique III vació, con toda impunidad, las arcas del
reino por sus favoritos. Pero Léonard Moreuil, cirujano homosexual, fue colgado
y estrangulado, mientras que una mujer que acostumbraba a vestirse como un
hombre y Nicolás Ferry, oscuro
comerciante borgoñés, fueron quemados vivos. Salvo algunas excepciones: Eduardo
II de Inglaterra muere empalado –tortura
donde un palo es introducido por el ano y sale por la boca de la víctima (la
negrita es mía)- denunciado por Isabel la cruel, que tiene violenta sed de
poder. Y durante el reinado de Luis XIV, cuyo hermano -Monsieur- es un
homosexual particularmente entusiasta, el tribunal de la cámara ardiente ve
desfilar por sus banquillos de toda índole: nobles y
plebeyos, burgueses y chusma. La moral quedaba salvaguardada y la injusticia y
la intolerancia se distribuían uniformemente.
El pene y la demoralización de
Ocidente, Investigaciones etnográficas sobre la saliva y los escupitajos, Bajo
el signo del sauzgatillo en flor, Guerrero tuerto y druida ciego. Aunque no salte a la vista, estos títulos
herméticos y folclóricos son obras que tratan del mismo tema: homosexuales y
homosexualidad. Una enciclopedia no
sería suficiente para contar todas esas
historias, mil veces desmesuradas, analizadas, comparadas, a veces bajo
aspectos tan marginales que su importancia corre el peligro de pasar
desapercibida para el profano. Pero la historia de la homosexualidad no es tan
botánica como sugieren esos títulos. La homosexualidad ha sido denominada
sucesivamente el mal francés, el vicio italiano, el buen vicio, el vicio árabe,
el pequeño defecto, etc., y no es ni un mal ni, evidentemente, una propiedad
nacional. En el curso de la historia los homosexuales han sido vistos como héroes,
como criminales, como perversos y, por fin, como enfermos. Después de un breve
pero inolvidable estado de gracia en el mundo precristiano, la homosexualidad
fue condenada a muerte por todo el Occidente cristiano desde el primer milenio.
A partir del siglo XIII, a los homosexuales se les pone regularmente en el saco
de los herejes y la homofilia es bautizada, con toda simplicidad, -crimen de
lesa majestad divina-. En el siglo XIX, con la separación de la Iglesia y el Estado,
la herejía se transforma en enfermedad pero, como obliga el puritanismo, la
homosexualidad seguirá siendo durante bastante tiempo sinónimo de todos los
vicios, como testimonia el emblemático proceso de Oscar Wilde y el silencio
casi unánime de los progresistas de su época. Los homosexuales seguirán siendo
vistos como enfermos antes de que la verdadera enfermedad se apodere de ellos.
En 1973, apenas diez años antes de la llegada del sida, los homosexuales
americanos logran que los médicos borren la homosexualidad de la lista de
enfermedades mentales. La palabra gay
que se pone de moda en California y en muchos otros sitios es la marca de esta
victoria.
La
historia de la homosexualidad es ante todo la historia de la homofobia. De esta
andanza, hecha de persecución y secreto, surgen algunos episodios
sorprendentes: el lugar tan especial de la pederastia ateniense, el cambio radical
de la cristiandad, el increíble acoso a los homosexuales del Nuevo Mundo. La relativa
libertad del Renacimiento y de los artistas y la conmoción del siglo XIX. Todos
ellos episodios que, con un fondo de represión, son el origen de la concepción
moderna de la homosexualidad.
¿Por
qué tanto odio? ¿Y por qué durante tanto tiempo? Los hombres de la prehistoria,
que no habían inventado aún la culpabilidad sexual, se representaban de dos en
dos, indistintamente hombres o mujeres. La primera pareja homosexual podría ser
incluso bíblica: el rey David y su amante Jonathan vivían en el siglo XIV antes
de nuestra era, aunque es muy improbable que su pasión fuera consumada. En la
china antigua se fomentaba la homosexualidad femenina la cual era también muy
apreciada entre los aristócratas de algunas tribus del Océano Indico. Sin
embargo, muy pronto aparecieron las primeras tendencias represivas.
Mucho
antes de la Grecia antigua, que hizo de ella una institución, la homosexualidad
fue castigada por los sumerios, en Egipto y por los asirios. Podemos deducir
por ello que la homofilia tiene la edad del Viejo Mundo. Y puesto que el simple
nombre de Sodoma ha pasado a la historia como la vergüenza bíblica, es señal de
que hubo en esta época, homosexuales menos felices que los griegos.
Es
cierto que los griegos no inventaron la homosexualidad, pero nos han legado
palabras como -erotismo-, -zoofilia- y -pederastia- que se pueden leer en
Homero. Curiosamente, ni homosexualidad ni heterosexualidad son términos que
procedan de la herencia griega. Estas dos palabras no aparecen hasta el siglo
XIX, bajo la pluma de un psiquiatra alemán. Es la época en que los
homosexuales, después de haber sido considerados como héroes, seres sumamente
refinados, gente normal, criminales, herejes, búlgaros, perversos, pasan a ser
considerados como enfermos mentales. La línea de pensamiento queda marcada:
primero se castiga, raramente se intenta comprender y cuando el grado de
civilización prohíbe –oficialmente- castigar, se intenta curar.”
Finalmente es una verdadera lástima que las sociedades con los sujetos que la conforman en el siglo actual sigan adentrandose por su tan disfrazado puritanismo en un cegamiento tan profundo y una ignorancia tan grosera. acá también la noticia que salió en el periódico el tiempo hoy 20 de noviembre del 2012:
http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12391764.html
Fuente:
Bantman, B. BREVE HISTORIA DEL SEXO, Editorial: Paidós, Barcelona, España.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
jueves, 18 de octubre de 2012
78 - EL GATO: UN REBELDE QUE AMA LA COMODIDAD*
Este escrito se realiza para hablar de los elementos y los sucesos del mundo que nos envuelve, tal vez por decir algo, admirar otra cosa o dar protagonismo a algo misterioso.
"De todos los animales que conviven con el hombre, el gato es el más independiente. Su figura podría estar grabada en la bandera de todos los rebeldes del mundo. Aparentemente domesticado, continúa en estado salvaje, y si no regresa a la selva es porque para este felino sus dominios son las ciudades y pueblos en donde vive sin necesidad de cambiar costumbres e instintos, que continúan siendo los mismos de sus congéneres de las selvas africanas o americanas.
Seres míticos
¿De dónde vienen los gatos que hoy pueblan la tierra? Nadie lo sabe ciertamente. La teoría más acertada es que descienden de una especie africana llamada Felis cafra, o gato montés rubio, domesticada hace 5.000 años por los primitivos egipcios, para quienes este inquieto animal, símbolo de Bast, diosa de la Luna, tenía la categoría de un ser divino, al que se rendía culto en los templos de Menfis y Tebas. Se aplicaba la pena de muerte a quien mataba un gato; y al morir eran embalsamados como seres humanos. Cuando ocurría una catástrofe (incendio, inundación, etc), lo primero que se ponía a salvo era el gato de la casa, y si este moría, su propietario se rapaba la cabeza en señal de duelo.
De Egipto los gatos pasaron a la Roma Imperial, hace más de 2.000 años, en donde también eran considerados como encarnaciones divinas. Otros pueblos de la antiguedad les rindieron culto, conviertiéndolos en uno de los más difundidos símbolos del paganismo. A principios del siglo XVI aparecen en Inglaterra con el nombre de pussy, palabra que se deriva de la egipcia pasht (gato).
Aunque el meloso felino, tendido sobre mulllida alfombra, al calor del fuego de la chimenea, sea uno de los símbolos o imágenes de la plácida vida doméstica, la verdad es que este modelo de existencia no lo convierte en un ser afectuoso. Es ladrón y sibarita, raras veces verdaderamente cariñoso -eso está en cuestión-. El hombre desempeña un papel secundario en su vida, y la mejor prueba de ello es que se siente más vinculado a la casa que a sus supuestos amos.
Por naturaleza el gato es un animal codicioso, noctámbulo y hecho para la vida solitaria. No posee la aptitud necesaria para adaptarse a la vida corriente, como sucede con los perros, de naturaleza gregaria, descendientes de animales que cazaban en manada, y que si tienen capacidad para tomar parte activa en la vida del hombre.
Cualidades maravillosas
Uno de los mejores dones naturales del gato, aunque se ha exagerado un poco, es su sentido de orientación. Las historias sobre su habilidad en este aspecto son innumerables.
La doctora Georgina Stickland Gates, norteamericana, quien estudió durante varios años los gatos en la Universidad de Columbia y viajó también con ese propósito a Sudamérica (Colombia), ha descubierto que estos felinos poseen un "sentido de orientación tan agudo que a veces funciona con la precisión y exactitud de una brújula".
Demostró, igualmente, que los gatos no ven ni oyen lo mismo que el hombre. Viven en un mundo sin colores ni tonalidades. Los experimentos probaron que, aunque los gatos responden a distintos grados de claridad, son en realidad ciegos para los colores. Y contrariamente a la creencia popular, no pueden ver en la oscuridad absoluta mejor que los seres humanos. Ven mejor en la semioscuridad porque sus supersensibles bigotes les permiten tocar su camino entre los obstáculos.
Los gatos no aprecian mucho la música, ya que no pueden distinguir las notas, como ocurre con otros animales. Tampoco reconocen las diferencias de expresión facial. Para ellos, una sonrisa o el ceño adusto son la misma cosa. Y la mayoría de los objetos se reflejan en sus retinas como simples siluetas borrosas.
Gatos contra perros
Son, sin embargo -y esto ha sido demostrado científicamente-, más inteligentes que los perros. Estudios realizados por el doctor Charles N. Winslow, del Brooklyn College de Nueva York, indicaron que los gatos difieren en coeficiente de inteligencia tanto como los seres humanos. Algunos son increíblemente brillantes, pero otros carecen hasta tal punto de "materia gris", que son auténticos cretinos en cuatro patas.
Los gatos son también susceptibles a los ataques de nervios. Pruebas de laboratorio demostraron que, cuando los sufren, son producidos por los mismos factores que los causan en los hombres. Especialmente por asuntos sentimentales.
Sismógrafos vivientes
Los gatos no sólo poseen una extraordinaria resistencia física -su capacidad de sobrevivir en condiciones avdersas es casi increible- sino que tienen otras excepcionales cualidades. Observándolos en regiones donde los terremotos son relativamente frecuentes, se ha podido demostrar que este felino los detecta primero que cualquier otro ser vivo; es un verdadero "sismógrafo animal".
Poco antes de que el temblor o terremoto comience, los gatos hechan hacia atrás sus orejas y ponen los pelos de punta. Su ansiedad se manifiesta por el temblor de su cuerpo y el brillo de sus ojos. Con frecuencia maullan en tono lastimero.
El gato es un animal enigmático y muy cariñoso con los seres de su misma especie. Ama la libertad, y ha sido blanco del odio de todos los tiranos. Alejandro Magno, César, Calígula, Napoleón y Hitler los aborrecían. Y es que un individuo dominante es incapaz, sencillamente, de soportar la compañía de alguien a quien no puede mandar. ¡Y nadie puede mandar a un gato! (la negrita es mía)."
Porque la naturaleza merece nuestro más profundo respeto y allí está, ¿quién dice que no es una creación perfecta?.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
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