Este blog se escribe desde la subjetividad más que desde una posición objetiva, acá podrá encontrar artículos de diversa índole hechos a partir de la cotidianidad, del trabajo de un psicólogo clínico y psicoanalista, en carteles psicoanalíticos, lecturas realizadas, de contenidos de la Maestría en Culturas y Drogas de la Universidad de Caldas (Manizales, Colombia), de Docencia Universitaria para avanzar en la crítica del mundo contemporáneo.
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miércoles, 8 de mayo de 2013
85 - Elogio de la masturbación* parte 1
"A la claridad del acto de la masturbación se opone la complejidad de las palabras para expresarlo"
Jaques Duché
"Hay palabras que no aspiran a la poesía. Ese gesto que tan refinadamente se ha llamado "placer solitario", esa actividad a la que tan delicadamente nos referimos como "pelársela" o "hacerse una paja", ha pasado a la posteridad con el feo nombre de masturbación. ¿Por qué entre tantas expresiones tan gráficas, extravagantes y pícaras, ha atravezado los siglos con ese vocablo tan poco poético? ¿Hay que ver en ello la advertencia de que con eso no se bromea? ¿Hay que adivinar, en esta poco elegante apelación, la señal del desprecio en el que se encerró durante largos siglos a la pobre masturbación?
La palabra tiene, sin embargo, la ventaja de ser clara, aunque sobre su etimología se enfrentan tres escuelas irreductibles. Para algunos el término viene del latín manus, que significa mano, y de stupare (ensuciar). Para otros, vendría más bien del latín mas (órgano genital masculino) y de turbatio (excitación). Los que apoyan el realismo afirman que significa simplemente "agitar con la mano" (de manus y turbere). Sea como fuere, el verbo aparece por primera vez en 1580 bajo la pluma de Montaigne, y la excelente Enciclopedia de de Diderot dedica, dos siglos más tarde, un extenso artículo, más bien liberal, a eso que denomina, esta vez, la manustupración.
La historia de la masturbación "esa horrible plaga que causa estragos", según expresión de monseñor Dupanloup, comienza con un herror del lenguaje: equivocadamente los intelectuales utilizan el término onanismo para designar elegantemente la masturbación. Onán no es, como hemos visto, el inventor de la masturbación sino del coitus interruptus que es, como sabemos, una de las formas más antiguas de contracepción (vease el arte del coito). En cuanto a la auténtica masturbación, podemos suponer legítimamente que su rastro se pierde, como se suele decir, en la noche de los tiempos. La mitología presupone que Hermes le dió la receta a Pan, enamorado sin esperanza de su inaccesible eco. Y Pan manifiestamente convencido por el sustituto, la enseñó a los pastores. Se dice también que Diógenes de quien nos preguntamos por qué buscaba desesperadamente a un hombre, se marturbaba en público y a pleno día. Las narraciones de la época constatan, apenas contrarias, que practicaba la masturbación riéndose, "cantando con su mano el himno nupcial", y alababa incansablemente ese gesto, que utilizado a tiempo, afirmaba, hubiera evitado la guerra de Troya "puesto que sólo depende de nosotros y no necesitamos a nadie para rascarnos la entrepierna". Este razonamiento no es muy delicado para la bella Helena, pero es más digno que ese cínico que respondió tranquilamente, cuando fue sorprendido en flagrante delito de masturbación: "Ruego al cielo que pudiera, frotándome el vientre, satisfacer mi hambre tan fácilmente".
La masturbación es, aparentemente, como todas las prácticas sexuales, tan antigua como la humanidad, y es también, de entre todas las actividades humanas, una de las más despreciadas, aunque también una de las más inofensivas. Esta mala reputación es el leitmovit de la historia del sexo en la era judeocristiana e incluso antes. Es cierto que encontramos, en algunos libros eróticos, alusiones e incluso introducciones precisas para una masturbación eficaz, pero las florituras no se mencionan nunca con la minuciosidad con que lo hacen los que se refieren al beso, las caricias y otras fantasías amorosas. Peor aún, la masturbación ha desatado a menudo las iras del cuerpo médicoy, es más, las de los eclesiásticos, a excepción de la masturbación mutua, que prefieren con razón llamar "caricias y preliminares" y que son lo mejor de la literatura erótica.
Cuando en 1951 Kinsey cifra en "un 92 por ciento al menos" el porcentaje de hombres americanos que han llegado al orgasmo por este medio, la masturbación se convierte, en el mejor de los casos, en un tema divertido y, en el peor, vergonzoso. Los juegos de manos son, según Kinsey, la más común de las prácticas (siendo un acto solitario, no utilizaremos la palabra relación) y se consideran aún como una costumbre vergonzosa que vuelve tonto y/o sordo al que la practica. Las estadísticas del doctor Kinsey; seguidas de otros trabajos, permitieron a la muy universal Enciclopedia Británica anotar que "las críticascontra la masturbación van en descenso, y muchos investigadores en ciencias del comportamiento sexual admiran sus cualidades, su naturaleza agradable, sedativa e hipotensa".
Este cambio de tendencia no engaña a Wilhelm Reich, incansable intérprete trotskista del sexo, que encuentra sospechosas las alabanzas que llueven súbitamente sobre la masturbación: ¿no será que la masturbación tiene como principal virtud la de evitar, para satisfacción de los padres, las relaciones amorosas de los jóvenes? De ahí a hacer de ella el guardián amoroso de la moral burguesa, cultivador de la virginidad, no hay más que un paso. "La masturbación es mejor que la continencia -decía Reich en 1930-. Pero a la larga es insatisfactoria y desagradable, porque la ausencia del objeto del amor se convierte rápidamente en algo doloroso".
Pero esto no importa. Cuando Kinsey y sus discípulos empiezan a hablar simplemente de ello, nos libramos de una buena. En la larga historia de la masturbación se encuentran a duras penas unos pocos defensores, un manto de silencio incómodo, un puñado de indiferentes y una lista interminable de censuradores dirigidos por la iglesia y la ciencia, luchando en nombre de la moral y la salud.
Sin embargo las cosas empezaron bien. En el antiguo Egipto se celebraba la masturbación que permitió al dios Sol concebir a la pareja original. Y si admitimos que Onán no era un masturbador sino un contraceptor, el Antiguo Testamento no hace, por su parte, ninguna alusión a la masturbación, que no forma parte de los pecados de Israel. Lo que no impedirá, más tarde, a los judios religiosos perseguir con sus represalias esta "improductiva eyaculación".
Los griegos, si bien no manifestaban el entusiasmo de Diógenes, la veían, con su famoso sentido de la moderación como una especie de válvula de seguridad, tanto para los hombres como para las mujeres. La palabra "olisbos", que designaba al predecesor del vibrador, era innegablemente de origen griego. Se asegura que el objeto fue inventado por los lesbios y sobre todo por las lesbianas que vivían en la isla de Lesbos. Las atenienses , desatendidas por sus esposos que se ocupaban de hetarias y prostitutas, se pasaban las señas de los fabricantes de reproducciones, de madera más o menos noble, de óganos masculinos. Un poco más tarde, los frescos eróticos de Pompeya muestran a los romanos perfectamente curtidos en el arte de la masturbación solitaria (un poco) y recíproca (sobre todo) y sin ningún miedo a las acrobacias. El manual de erotología clásica de Forberg nos enseña que la masturbación se hace, para los romanos como para todos, con la propia mano (preferiblemente la izquierda) o con la mano de otro o de otra. Nos recuerda que Príamo eyaculó de esa manera y cita algunos versos del semidiós:
Eso que veis húmedo en este órgano
Por el cual certifico ser Priamo
No creáis que sea llovizna o rocío
Es de él mismo que se alivia
Con el recuerdo de una complaciente doncella.
Esta indulgencia divina es menos extraña de que parece. El imperio romano en su apogeo se admira por el falo en erección. Por cierto, no se le llama falo sino fascinus término con connotación admirativa que designa al órgano en erección y se opone al flácido y patético mentula. El fascinus se convierte incluso en el amuleto y estandarte de Roma. "Mi pene es más preciado que mi vida", profiere un lema romano. Un generalse fue a la guerra con un gigantesco falo de oro esculpido en su carro. Príapo, cuyo fascinus es gigantesco, es un dios muy popular. ¿Por qué entonces, en un contexto tan condescendiente, sería indigno tocar un órgano tan noble?
"Créeme, este órgano no se dirige como se dirigiría un dedo", instruye el poeta Marcial a un amigo que como todo buen romano, se carcome por el terror a la impotencia. Pero el mismo poeta piensa que no se está nunca mejor servido que por uno mismo y reprocha a su mujer no ser bastante habilidosa:
No eres digna de ayudarme en la tarea ni con una palabra ni con tus dedos
Parece que estés preparando incienso y vino.
Para los antiguos, la masturbación a dos es uno de los mejores momentos del amor. "Nadaes mejor que la caricia de una mujer experta en el arte de tocar suavemente los testículos y acariciar delicadamente el trasero" dice un poema latino."
Transcripción de: Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
Fuente: Fuente: Bantman, B. BREVE HISTORIA DEL SEXO, Editorial: Paidós, Barcelona, España. P. 79-84.
viernes, 3 de mayo de 2013
84 - ALGUNOS COMENTARIOS A PROPÓSITO DEL SUEÑO DE LA PROPIA DESNUDEZ
ALGUNOS COMENTARIOS A
PROPÓSITO DEL SUEÑO DE LA PROPIA DESNUDEZ
SUEÑO
"Mi papá,
mi mamá y yo íbamos para donde un brujo, no sé a qué, yo resulté en la calle desnudo,
solamente tenía una camiseta con la que no me podía tapar, mi papá se devolvió a
traerme una sudadera, después mi mamá y yo nos quedamos en una especie de parque
donde me tapaba también había mucha gente que me miraba, me daba pena, una prima
apareció a ayudarme a tapar, yo le dije que me tuviera en una punta para que yo
pudiera organizarme la camiseta y no entendió y me cogió la otra punta y dejó caer
la camiseta, viéndome los genitales, después nos sacaron, toda la gente me miraba"
Noche del 27 de septiembre
del 2008
En las profundidades
y también en la superficialidad del alma humana se hallan misterios que no están
al alcance del hombre, difíciles de resolver y que comandan su vida anímica. Este
es el caso de todas las manifestaciones del inconsciente como lo son, los chistes,
los lapsus, los actos fallidos y los sueños.
En este espacio
se hablará de los últimos y más específicamente del "sueño de avergonzamiento
ante la propia desnudez"[2]. Sigmund Freud en esta obra da una indicación o una recomendación técnica
al hablar sobre los sueños típicos cuando dice:
Para interpretar un sueño ajeno es
condición indispensable -y ello limita considerablemente la aplicación práctica
de nuestro método- que el sujeto acceda a comunicarnos las ideas inconscientes que
se esconden detrás del contenido manifiesto del mismo. P.263
Hay necesariamente
que dirigirse a la obra para tomar en cuenta aquel estudio serio y profundo que
hace Freud de los sueños, es un estudio científico con el que en 1900 da a conocer
el psicoanálisis y genera una revolución del pensamiento al momento de evidenciar
que todo no se encuentra en las manos del ser humano, que hay algo que se escapa
de control y en este espacio caben perfectamente los sueños, un fenómeno incomprensible,
banalizado, negado y completamente oscuro que deja como resultado una sensación
ignorante en la vigilia del sujeto.
Al comenzar
Freud el parágrafo que trata del tema en cuestión dice:
El sueño de hallarnos desnudos o mal vestidos ante personas extrañas suele
surgir también sin que durante él experimentemos sentimiento alguno de vergüenza
o embarazo. Pero cuando nos interesa es cuando trae consigo tales sentimientos y
queremos huir o escondernos, siendo entonces atacados por aquella singular parálisis
que nos impide realizar movimiento alguno, dejándonos impotentes para poner término
a la penosa situación en que nos hallamos. P. 264
No cualquier
sueño es un sueño típico, debe llevar sentimientos penosos, angustiosos e impotentes
ante la propia desnudez, dice que es lo esencial,
de ser lo contrario tendría el mismo elementos que se interpretarían
individualmente bajo otras representaciones.
Este sueño de
la propia desnudez se presenta como típico y abriga en su núcleo un deseo, como
todos los sueños por decirlo así, pero un deseo remotamente arcaico. Al seguir Freud
hablando y describiendo en qué consiste este tipo de sueños dice:
Las personas ante las que nos avergonzamos suelen ser desconocidas, cuya
fisionomía permanece indeterminada. Otro carácter del sueño típico de este género
es que jamás nos hace nadie reproche alguno, ni siquiera repara en nosotros, con
motivo de aquello que tanto nos avergüenza. P. 265
Aquí se despejan
más las cosas cuando dice que a las personas del sueño además de ser desconocidas
nos ven con absoluta "indiferencia", resultado ello de una labor ardua
de condensación y desplazamiento, los dos mecanismos de defensa que actúan en la
vida onírica y permiten que el guardián del reposo siga.
Así pues:
A la sensación del sujeto correspondería, lógicamente, que los demás personajes
le contemplasen con asombro, se burlaran de él o se indignasen a su vista. Esta
desagradable actitud de los espectadores ha quedado, a mi juicio, suprimida por
la realización de deseos. P. 265
Realización
de deseos que perdura como objetivo final de la labor del sueño, a toda costa, el
sueño salva al sujeto de la angustia que se experimentaría si no se colocara los
disfraces con los que se viste.
Ahora es pertinente
asociar lo que significa este sueño propio, arriba expuesto con todas las limitaciones
inconscientes que tal intento implica, pero de acuerdo a lo dicho en la parte que
precede es lícito hacer algo, aunque sea poco.
El primer recuerdo
que se viene a mi mente al releer este sueño en este momento es a una plazoleta
que me llevaba mi madre a montar bicicleta, seguramente tendría yo dos o tres años
de edad, viene también otra asociación y es que la plazoleta que aparece en mi sueño
es la que en la realidad frecuenté en aquello tiempos. Otro recuerdo asocio pero
aquí me encuentro con la limitación de no poder confesarlo en este espacio y que
hace parte de mi vida íntima. Aquí detengo las asociaciones para decir que esto
es una labor compleja en estos tiempos ya que sólo Freud podría interpretar un sueño
propio más profundamente, aunque se encuentra con limitaciones que manifiesta no
poder proseguir ya que se mete en esferas delicadas, no son sus letras, aquí es
mi interpretación de la manera como lo dice.
A propósito
de estos sueños prosigue más profundamente Freud a explicarnos tal sentido y dice:
[...] se hallan basados en un recuerdo de nuestra más temprana infancia.
Sólo en esta edad hubo una época en la que fuimos vistos desnudos, tanto por nuestros
familiares como por personas extrañas -visitantes, criadas, etc.-, sin que eso nos
causara vergüenza ninguna. P. 266
Así pues estos
sueños regresionan al sujeto a su infancia exhibicionista, cuando el niño se desnuda
y muestra sus atributos orgulloso, hasta que se ve impedido por el cuidador que
instaurará algo a nivel subjetivo y marcará su entrada a la ley y a lo socialmente
estipulado, es decir que desde allí se hace a un niño social y es donde es mirado
por el Otro. y seguido Freud dice:
Asimismo, puede observarse que la propia desnudez actúa sobre muchos niños,
aun en periodos ya algo avanzados de la infancia, como excitante (la negrita es mía). En lugar de avergonzarse, ríen a carcajadas,
corren por la habitación y se dan palmadas sobre el cuerpo [...] Ibid.
Aquí se pone
de manifiesto que el sueño de la propia desnudez si va acompañado de vergüenza o
de angustia es la realización de un deseo de la infancia que fue coartado por el
reproche de un adulto, excitante y cargado de erotismo dirigido al otro.
En la parte
seguida a ese planteamiento Freud hace el paralelo o la comparación de los niños
desnudos con el paraíso, donde los ángeles se encuentran desnudos y sin sentir pena
de nadie, e interpreta que esa añoranza de la humanidad por ir al cielo no es más
que el deseo de volver a esta etapa de la infancia donde el sujeto como niño era
libre.
Este recorrido
fugaz por esa obra de Freud y tratando específicamente un tema que confunde y aterroriza
algunas veces, desemboca en lo que insiste él durante toda esta producción y es
que un sueño es particular aunque los típicos se puedan generalizar parcialmente
como es el caso aquí tratado. En el sueño expuesto al principio concuerdan varias
cosas, la primera es que fue acompañado de vergüenza, pena y angustia, la segunda
consiste en la impotencia por mí sentida al ver que me dejaron desnudo por no seguir
mis indicaciones y la tercera fue la propia desnudez en la que consiste en sueño.
Es recomendación
a todos hacerse responsables de su saber, y no ahorrar esfuerzos en la rigurosidad
del mismo, para interpretar un sueño hay implicados una serie de afectos que no
se pueden evitar, sería más fácil atribuirles elementos premonitorios o
interpretarlo por medio del simbolismo, pero se recomienda a todo aquel que
esté interesado en profundizar que se dirija a la obra aquí citada.
_________________________
[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Comunidad Terapéutica Familiar Escuela de Amor, El paraíso de los niños, y el hogar de paso. También trabaja en clínica particular.
[2] Freud,
S. (1900) La Interpretación de los Sueños. Ed: Biblioteca Nueva (versión Luis
López Ballesteros) Londres.
Bibliografía
- Freud, S (1900) La interpretación de los sueños. Ed: Círculo de lectores, S.A. Valencia, Barcelona. España (Luis López Ballesteros).
domingo, 21 de abril de 2013
83 - EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA
EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA
“Conceptualización
y reflexión frente a la negación”
Por:
CARLOS
ENRIQUE CORREA LAGOS[1]
Domingo 21
de Abril del 2013
Para comenzar este escrito es lícito nombrar
alrededor de qué temas va a tratar y su finalidad. Cuando la experiencia arroja
una serie de interrogantes, lo más justo de parte del que la vive es formar o
al menos intentar hacer algo para tramitarlos. Es lo que sucede cuando se trata
con sujetos que expresan un conjunto de manifestaciones sintomáticas que se
confunden con su gran carga gozante. A continuación se van a esbozar una serie
de pensamientos fruto del trabajo con Toxicómanos y particularmente con el
sujeto adicto, para llegar finalmente a exponer pensamientos resultantes de
esta labor.
En la
sociedad se presentan diferentes fenómenos que la afectan directamente o que a
su vez la benefician en la dinámica del mercado y de los productos, ósea de los
objetos. A pocos se les escapa de la percepción el hecho de que la juventud
adolescente gira en torno a la consecución de objetos que los colmen, que los
satisfagan, que los llenen o que los mantengan “ocupados”, es por eso que en la
contemporaneidad no es raro ver al joven alienado a su black berry, a su Ipod,
a su computador y a su Facebook entre otras muchas novedades tecnológicas que
los robotizan y los mecanizan, hasta que al parecer, el contacto social es cada
vez más opaco. Y en cambio aparece como preferencia el contacto virtual, el
lazo imaginario, débil y engañoso. Con todo esto viene del mismo modo aparejado
al sufrimiento que es tan humano, esta metamorfosis actual que se expone no lo
eliminó, sino que lo puso más manifiesto, lo exacerbó, ya el sujeto no puede
negar esa dimensión del padecer.
Hablar de
objetos remite a un campo muy amplio que generaliza el movimiento de las
sociedades donde está incluido el sujeto, es así como hay que delimitar el
espectro para referirse únicamente al objeto
droga, al tóxico, con el que
alimentan el alma muchos, y que al mismo tiempo genera un cambio en el orden e
las cosas tanto a nivel individual como social.
Se evidencia
el malestar social, político, familiar e individual que este objeto trae
consigo, familias angustiadas porque tienen uno o varios miembros adictos a una
o varias sustancias psicoactivas, tóxicas, y que se ven frente a la “espada y
la pared” o sea encerradas sin muchas alternativas. La sociedad aquí también
tiene su protagonismo, ya que no saben qué hacer con este “enfermo”, “loco” o “delincuente”,
que es capaz de realizar lo impensable para conseguir su producto, es por eso
que se gastan cantidades de dinero erradicando cultivos, judicializando a
adictos, pero siempre están en el juego de atacar la manifestación.
Con esta
introducción de la temática se comenzará por hablar de lo que realmente es el
ambiente donde se encuentran los toxicómanos, en su mayoría, que son las
Comunidades Terapéuticas, porque como lo haría un sujeto perverso el goce no
les deja cabida para la angustia, como el perverso usa el fetiche, el
toxicómano usa la droga que lo mantiene, y no lo deja caer en muchos casos. Este
pensamiento se expone para iniciar.
Es
importante nombrar que en este trabajo hablará de conceptos psicoanalíticos,
como también utilizará el elemento ético del Uno por Uno, la particularidad, ya
que no es el objetivo del mismo generalizar, aunque algunos fenómenos se
repitan en sujetos, en este espacio no se pretende hablar del “todos” ya que se
sabe que un adicto a la marihuana tiene un rasgo que lo diferencia de otro
aunque consuma la misma sustancia, es decir, la trama subjetiva no se repite, y
ese es su sello.
Siguiendo
con el tema de las Comunidades Terapéuticas el desarrollo conceptual en esta
parte se hará tomando como base el libro de Elena Goti titulado La Comunidad
Terapéutica[2]
que en su primera parte lanza la pregunta inicial ¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD
TERAPÉUTICA? Y llega a EL DROGADICTO, describiendo en su primer momento como se
presenta, dice:
“Viene
huyendo, sucio, desaliñado, culpabilizado, golpeado, cansado. Ya ha pasado por
varios tratamientos, clínicas, hospitales de día. En todos ellos fracasó. Su
familia está cansada, desalentada, frustrada. El único lugar donde era aceptado
sin condiciones era entre los “locos”.” Goti, E. (2009) P. 30
Esta descripción es muy consecuente, ya que pareciera que al drogadicto no le
importara su imagen, hiciera el esfuerzo por borrarla, por degradarla o por
matarla, sin embargo Goti nos dice que huye,
ya no encuentra lugar, está afuera o de la realidad en el viaje, siempre
parcialmente (exceptuando una patología previa que se apoye en el tóxico, por
ejemplo una pre-psicósis), o está afuera de la sociedad porque se siente u
objetivamente es expulsado, bien sea por la policía, por otras personas o por
él mismo. Lo fijo es que ya no tiene lugar sino en el espacio de “locos” para
utilizar el concepto de la autora; en las ollas donde no existe otra opción
sino adentrarse en el “infierno”, concepto utilizado por algunos sujetos
adictos.
Prosiguiendo
con la idea escribe la autora que hay tres maneras de reaccionar al peligro
haciendo, la analogía de un incendio, dice en el primer ejemplo que cuando un
sujeto percibe el peligro (fuego) siente miedo y su acción es huir y alejarse.
En el segundo caso, el sujeto percibe el fuego, sabe que es un peligro, siente
rabia, bronca y su acción es atacar las llamas, acabar con la fuente de
displacer, y el tercer caso que es donde se ubica el adicto o toxicómano, que
es que percibe el fuego (peligro, situación de tensión, problemas, displacer),
no siente nada, se bloquea y no reacciona porque está “Encapsulado”, se sale de
la realidad para no sentirla por medio del objeto tóxico. Se pregunta entonces
Goti por “¿Cuál es la diferencia con el neurótico?” Ibid. P. 35. Y responde:
“Este
También a veces está paralizado, aislado, inmovilizado y su relación con la
realidad también es deficitaria. Básicamente, que el neurótico siente. No tolera sus sentimientos, pero
siente. Y al sentir busca ayuda.” Ibid. P. 36.
El adicto
no, en su capsula no siente sino un goce que lo mantiene siempre parcialmente
ensimismado en sus sensaciones que lo empujan a buscar la satisfacción que
siempre se escapa, en esta parte lo único que encuentra si acude o es llevado
por un familiar, adecuado y diferente es la Comunidad Terapéutica que lo
acompaña y donde se encuentra constantemente con espejos.
Hasta acá
se pone de manifiesto que hay una diferencia algunas veces evidente en la
manera como se presenta cada sujeto, el uno sufre y busca, el otro goza y evita
encontrarse con el sufrimiento pero también aparentemente “busca ayuda".
En ese
camino de escapar del sufrimiento o evitarlo hay sujetos que se encuentran,
chocan o se tropiezan en las Comunidades Terapéuticas, y se percibe que su estadía
tiene un solo sentido y es el "huir" estando en C.T, y como es de
esperarse utilizan varios mecanismos de defensa para hacer de su malestar algo
"manejable", así es como entre estos se encuentran la racionalización,
la represión, la formación reactiva, la fantasía, la intelectualización y la negación
entre muchos más, pero en este espacio dentro de los mecanismos de
defensa se trabajará la negación.
Según la definición
del diccionario de psicoanálisis de Jean Laplanche[3] la
negación es:
Procedimiento
en virtud del cual el sujeto a pesar de formular uno de sus deseos,
pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose
negando que le pertenezca.
La definición
dice que el sujeto se niega a aceptar o a responsabilizarse de su propio deseo,
es decir que al salir su representación, el sujeto se defiende con fuerzas para
no apropiarse de eso. Se pensaría en el discurso de algunos sujetos adictos a
un toxico o a varios (policonsumo) que dentro de una C.T se encuentran, cuando
manifiestan libremente que quieren consumir y se retractan, que es el caso de
la negación, pero se percata en el momento que de la negación de la que habla
Freud va mas allá de un simple "no".
En 1925
Freud publica un artículo titulado La Negación donde trabaja este mecanismo de
defensa hacia lo inconsciente bajo transferencia, o sea en el dispositivo analítico
y cita hablando de un paciente:
En este
caso habla que lo negado dentro del dispositivo es realmente lo afirmado bajo
el sello del "no" pero "si", en el texto nombra un
alzamiento "se alza" la represión, Freud lo dice así "Vemos como
la función intelectual se separa en este punto del proceso afectivo" Ibid.
Y sigue:
"Con
la ayuda de la negación se anula una de las consecuencias del proceso
represivo: la de que su contenido de representación no logre acceso a la
consciencia. De lo cual resulta una especie de aceptación intelectual de lo
reprimido, en tanto que subsiste aun lo esencial de la represión". Ibid.
Hasta este
punto en lo que se percibe que consiste la negación no es en un decir
"no", sino en una separación afectiva e intelectual, lo que se
diferencia notablemente y remite al inconsciente, porque es el afecto lo que
realmente no miente. Hay una imagen que fue publicada en redes sociales hace
algún tiempo en un grupo de psicoanálisis que se llama Intrapsi[5] que
hace parte de un chiste que ambienta esto que se está diciendo.
Esa separación
o escisión entre el afecto y el pensamiento tiene implicaciones importantes
para el sujeto toxicómano ya que si bien usa la capsula de la que habla Goti o
la negación como lo dice Freud no se renuncia tan fácilmente a ese goce, entendido
en este espacio siguiendo a Chemama en su diccionario de psicoanálisis[6]
como las diferentes maneras o modos que el sujeto tiene para relacionarse con
la satisfacción. Y se siente en transferencia que se establece con el sujeto
adicto en la clínica que eso no se separa de su discurso, un goce nombrado, ya
no mudo como en el flash, en la “traba” o en el viaje que busca sostenerse.
En el texto
de la negación Freud habla de un:
"Yo
primitivo, regido por el principio del placer, -que-, quiere introyectarse todo
lo bueno y expulsar de si todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior
son para el en un principio, idénticos"[7]
Aquí en
este punto Freud dice que lo exterior para el Yo es lo malo, con todas las
implicaciones que tiene este concepto y pensándolo en el desarrollo psíquico
del niño querría decir que lo que no es parte de la satisfacción para él es
amenazante. Lo que no está muy alejado del sentido de la “traba” en el adicto,
quiere huir del displacer y por medio de una inyección, una "guelida"
término usado por ellos, o un “plón” escapar de la realidad que lo confronta
constantemente al dolor de la vida.
Es así como
tomando de referencia a Freud se puede tener como un paralelo del Yo-niño al
Yo-adicto cuando dice que el toxicómano tiene un conflicto con la realidad.
El
juicio es la evolución adecuada del proceso primitivo por el cual el Yo
incorporaba cosas en su interior o las expulsaba fuera de sí, de acuerdo al
principio del placer. Ibid.
El juicio
que en el sujeto adicto falta o no llega y que lo hace tan vulnerable ante la decisión
de consumir o no consumir es lo que predomina ya que está entregado al placer
primitivo y a obtener la satisfacción urgente, el “Ya” de la apuesta
capitalista con su producción de objetos cada vez más renovados, que en el caso
de las sustancias no es diferente.
Su
polarización -la del Yo- parece corresponder a la antítesis de los dos grupos
de instintos -pulsiones- por nosotros supuestos. La afirmación -como
sustitutivo de la unión- pertenece al Eros; la negación -consecuencia de la expulsión-
pertenece al instinto -pulsión- de destrucción. Ibid.
Al poner de
manifiesto las pulsiones que rigen la vida anímica polarizada en la negación y
al agregar la afirmación-vida y la negación-muerte se divisa o se sospecha
hacia dónde va dirigido el deseo del toxicómano, y es un camino que se traza
entre Satisfacción-Negación-Muerte todo comandado por el primitivo principio de
placer, empero como el toxicómano percibe que el toxico no le define su empuje
a la muerte, lo intenta de nuevo hasta que se dé el cumplimiento de la pulsión
que es el apaciguamiento del cuerpo humano, su detención.
En entonces
la negación parte del Yo para defenderse de la angustia de un deseo
inconsciente y de no existir, el sujeto quedaría trazado por la lógica del
principio del placer.
La
finalidad para terminar de este texto fue la de conceptualizar el fenómeno de
la negación como mecanismo psíquico dentro de la Comunidad Terapéutica y la
existencia de lo inconsciente en todo este panorama.
[1]
Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia,
Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los
programas: Comunidad Terapéutica Familiar Escuela de Amor, El paraíso de los niños, y el hogar de paso.
También trabaja en clínica particular.
[2] Las
comunidades Terapéuticas, Goti, E. (2009)
[3] Nota 10 Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
[6] Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
BIBLIOGRAFÍA
- Goti, E. (2009), La Comunidad Terapéutica, Editorial: Fundación Hogares Claret, Medellín, Colombia.
- Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
- Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
jueves, 10 de enero de 2013
82 - Caso Clínico - Toxicomanía, Un abordaje psicoanalítico (Algunos comentarios y la referencia)
Hay inconvenientes que se le presentan a cada sujeto de manera diferente, unos son adictos al juego, otros a los dulces o la comida, otros a las mujeres, otros al sexo, etc. Terminando esta trama en que la vida se conforma de adicciones, unas más sanas que otras, más controlables, más "sencillas", más vivibles dentro de la "normalidad", sin embargo cuando el sujeto se ve desbocado sin control al consumo de ese objeto de la adicción es donde se presentan los problemas, este es el lugar de la Toxicomanía del que se hablará aquí.
A continuación se verá un caso abordado desde el psicoanálisis, dandole lugar a la escucha, a la palabra, a que se hilen las tramas de vida del sujeto, a dejar que aparezca el inconsciente para darle otro camino y otra salida a la adicción, evitando intervenir con elementos inducidos por el clínico (psicólogo o no) como sus mejores herramientas o escudos.
http://www.google.com.co/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=1&sqi=2&ved=0CCwQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.dinarte.es%2Fsalud-mental%2Fpdf113%2F113caso.pdf&ei=JH7vUIfEEo2-9gT-o4HABg&usg=AFQjCNE20RcVfDnGVN1bCItU-MZF_AEKdw&bvm=bv.1357700187,d.eWU
Como reflexión podré decir que la clínica incita o trae consigo la tentación de hacer esfuerzos donde no están llamados estos, a actuar por el imaginado, supuesto y acelerado afán de curar, como si la psiquis fuera un órgano descocido que hay que operar, faltaría el hilo y la aguja para comenzar, pero a nivel psíquico ¿dónde están tales elementos?, no existe más que la palabra hecha nailon para dejarla enloquecer, unirse, desunirse, asombrarse, recordarse, llorarse, sonrojarse y todo lo demás que pasa en el espacio psicológico, escuchar historias, ser testigo de todo lo que sucede y ha sucedido, sin detenerse, sin fijarse, con atención flotante y con todo lo humano que convoca el encuentro entre paciente y psicólogo, es lo que hay que hacer. Diré que esto no es sencillo, sin embargo hay que dejar que lo anímico e inconsciente haga su entrada o se deje tocar y leer.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.
viernes, 7 de diciembre de 2012
81 - DIFERENCIAS ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA
La siguiente es una contrucción teórica hecha por Natalia Orozco Vasquez y por mi Carlos Enrique Correa, en nuestro trabajo de grado titulado La Influencia de los Lazos Familiares en el Sujeto Toxicómano de la "Fundación Familiar" El faro, Ubicada en el Municipio de la Tebaida, Quindío. un trabajo de corte Cualitativo con un paradigma Hermenéutico.
*"DIFERENCIAS
ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA
Esos conceptos para comenzar son
los de farmacodependencia, antes adicción o toxicomanía. Se hace esto para
iniciar con el objetivo de poner en relieve la relación que el tema tiene con
el funcionamiento y el manejo que le da el médico o muchas intervenciones
terapéuticas profesionales a un toxicómano.
Es importante
ubicarse en el tiempo y en la evolución de los términos, se ve para comenzar en
este trabajo, qué es toxicomanía:
Toxicomanía: Estado
de intoxicación periódica o crónica generado por el consumo reiterado de droga
(natural o sintética).
Sus
principales características son:
1) Un deseo invencible o
necesidad de seguir consumiendo droga y de procurársela por todos los medios.
2) La tendencia a aumentar
la dosis.
3) Una dependencia de orden
psíquico y generalmente físico en cuanto a los efectos de la droga
4) Efectos nocivos para el
individuo y la sociedad. (Porot, 1952. Extraído de Vera, 1988. P.30)
Aquí en
la definición de toxicomanía de 1957 se tenía en cuenta al sujeto como alguien
que elegía o accedía a la droga, que tenía un deseo, una tendencia a aumentarla
trayéndole esto efectos físicos, psíquicos y sociales a su vida, en resumen era
un sujeto individual y después social
con su particularidad que estaba inmerso en el lenguaje.
Era el
toxicómano entonces un sujeto o un individuo como nos lo dice la definición,
con un deseo o necesidad de seguir consumiendo ese objeto-droga que le da
cierto placer o displacer a la hora de ingerirlo, que posee una tendencia a aumentar
la dosis porque la cantidad inicial no tiene el efecto esperado, hay una
tolerancia hacia ella y por último es un sujeto que puede como resultado
presentar efectos nocivos para él o la sociedad.
En esta
anterior definición de toxicómano que lleva implícito el término de adicto, el
individuo es un sujeto del inconsciente individual además que social, no es un
objeto u organismo al que el médico le deba aplicar un medicamento para mejorar
su comportamiento, o al que el psicólogo debe poner todos sus esfuerzos para
privarlo de la droga. Entender esto es fundamental.
Ahora
bien, pasando al otro término más actual y regido por la evolución de la
medicina que es el de farmacodependencia dicho en la década de los 80’, se encuentra
que:
La denominación de farmacodependencia ha sido adoptada por la OMS con el
fin de reemplazar la de toxicomanía, adicción y habituación. Según el comité de
expertos, la farmacodependencia podría definirse de manera descriptiva como un
estado psíquico y a veces físico resultante de la interacción entre un
organismo y un fármaco. Se caracteriza por modificaciones del comportamiento y
otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el
fármaco en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos
psíquicos o para evitar el malestar producido por su privación. OMS (Extraído
de Vélez, Borrero, Restrepo, Rojas.
1995 P.
432–433)
Lo que
diferencia el tema y las definiciones es que en esta última se cambia la noción
de sujeto y aun la de individuo, por la de organismo como ya se ha señalado, la
interacción entre un organismo y un fármaco. La pregunta es entonces, ¿un
organismo? ¿Qué organismo? ¿Uno como el de un perro, un gusano o un gato, entre
los muchos organismos que hay? ¿Dónde queda la particularidad de un sujeto que
padece a causa de su toxicomanía?, se dejará la pregunta para el desarrollo de
este trabajo.
Acá se
nota la farmacologización de los sujetos en manos de la medicina,
convirtiéndolos en objetos con una serie de manifestaciones que pueden ser
medidas, encuadradas en un manual y medicadas con fármacos para “rebajar” sus
manifestaciones, excluyendo de todo este acto la escucha al paciente o enfermo,
como lo denominaría la anterior práctica nombrada.
Además
de eso, el procedimiento más utilizado con los farmacodependientes es el
medicamento por lo práctico, pues con este desde la terapia médica se
estabiliza y se mantiene al enfermo en un estado de pasividad, por ejemplo la
metadona para los heroinómanos o la naltrexonapara
pacientes adictos al opio y que tienen problemas con el alcohol. Es así
entonces como el médico se sale del problema evitando hablar y escuchar, pues
no sabe muchas veces qué decirle a un sujeto que sufre por elementos y
acontecimientos históricos más de fondo que el fármaco no podrá curar, pues
este sólo sirve para efectos parciales orgánicos, más no sitúa al paciente
frente a su responsabilidad como sujeto.
Es importante
del mismo modo detenerse aquí para hacer la comparación de los términos
separados, la fármaco-dependencia y la toxico-manía, la primera se refiere a la
dependencia del fármaco, es decir que el organismo no se puede separar del
fármaco porque depende de él, es como si tuviera más importancia el fármaco que
el mismo organismo o como se llamaría aquí en este trabajo, sujeto.
La
otra es la tóxico-manía, es la manía entendida como la repetición que un sujeto
considerado en su individualidad hace administrándose y consumiendo un toxico,
algo perjudicial para su cuerpo y mente."
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo
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