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domingo, 21 de abril de 2013

83 - EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA



EL INCONSCIENTE EN LA COMUNIDAD TERAPÉUTICA
“Conceptualización y reflexión frente a la negación”

Por:

CARLOS ENRIQUE CORREA LAGOS[1]

Domingo 21 de Abril del 2013

 
Para comenzar este escrito es lícito nombrar alrededor de qué temas va a tratar y su finalidad. Cuando la experiencia arroja una serie de interrogantes, lo más justo de parte del que la vive es formar o al menos intentar hacer algo para tramitarlos. Es lo que sucede cuando se trata con sujetos que expresan un conjunto de manifestaciones sintomáticas que se confunden con su gran carga gozante. A continuación se van a esbozar una serie de pensamientos fruto del trabajo con Toxicómanos y particularmente con el sujeto adicto, para llegar finalmente a exponer pensamientos resultantes de esta labor.

En la sociedad se presentan diferentes fenómenos que la afectan directamente o que a su vez la benefician en la dinámica del mercado y de los productos, ósea de los objetos. A pocos se les escapa de la percepción el hecho de que la juventud adolescente gira en torno a la consecución de objetos que los colmen, que los satisfagan, que los llenen o que los mantengan “ocupados”, es por eso que en la contemporaneidad no es raro ver al joven alienado a su black berry, a su Ipod, a su computador y a su Facebook entre otras muchas novedades tecnológicas que los robotizan y los mecanizan, hasta que al parecer, el contacto social es cada vez más opaco. Y en cambio aparece como preferencia el contacto virtual, el lazo imaginario, débil y engañoso. Con todo esto viene del mismo modo aparejado al sufrimiento que es tan humano, esta metamorfosis actual que se expone no lo eliminó, sino que lo puso más manifiesto, lo exacerbó, ya el sujeto no puede negar esa dimensión del padecer.
Hablar de objetos remite a un campo muy amplio que generaliza el movimiento de las sociedades donde está incluido el sujeto, es así como hay que delimitar el espectro para referirse únicamente al objeto droga, al tóxico, con el que alimentan el alma muchos, y que al mismo tiempo genera un cambio en el orden e las cosas tanto a nivel individual como social.
Se evidencia el malestar social, político, familiar e individual que este objeto trae consigo, familias angustiadas porque tienen uno o varios miembros adictos a una o varias sustancias psicoactivas, tóxicas, y que se ven frente a la “espada y la pared” o sea encerradas sin muchas alternativas. La sociedad aquí también tiene su protagonismo, ya que no saben qué hacer con este “enfermo”, “loco” o “delincuente”, que es capaz de realizar lo impensable para conseguir su producto, es por eso que se gastan cantidades de dinero erradicando cultivos, judicializando a adictos, pero siempre están en el juego de atacar la manifestación.  
Con esta introducción de la temática se comenzará por hablar de lo que realmente es el ambiente donde se encuentran los toxicómanos, en su mayoría, que son las Comunidades Terapéuticas, porque como lo haría un sujeto perverso el goce no les deja cabida para la angustia, como el perverso usa el fetiche, el toxicómano usa la droga que lo mantiene, y no lo deja caer en muchos casos. Este pensamiento se expone para iniciar.
Es importante nombrar que en este trabajo hablará de conceptos psicoanalíticos, como también utilizará el elemento ético del Uno por Uno, la particularidad, ya que no es el objetivo del mismo generalizar, aunque algunos fenómenos se repitan en sujetos, en este espacio no se pretende hablar del “todos” ya que se sabe que un adicto a la marihuana tiene un rasgo que lo diferencia de otro aunque consuma la misma sustancia, es decir, la trama subjetiva no se repite, y ese es su sello.
Siguiendo con el tema de las Comunidades Terapéuticas el desarrollo conceptual en esta parte se hará tomando como base el libro de Elena Goti titulado La Comunidad Terapéutica[2] que en su primera parte lanza la pregunta inicial ¿QUÉ ES UNA COMUNIDAD TERAPÉUTICA? Y llega a EL DROGADICTO, describiendo en su primer momento como se presenta, dice:
“Viene huyendo, sucio, desaliñado, culpabilizado, golpeado, cansado. Ya ha pasado por varios tratamientos, clínicas, hospitales de día. En todos ellos fracasó. Su familia está cansada, desalentada, frustrada. El único lugar donde era aceptado sin condiciones era entre los “locos”.” Goti, E. (2009) P. 30
Esta descripción es muy consecuente, ya que pareciera que al drogadicto no le importara su imagen, hiciera el esfuerzo por borrarla, por degradarla o por matarla, sin embargo Goti nos dice que huye, ya no encuentra lugar, está afuera o de la realidad en el viaje, siempre parcialmente (exceptuando una patología previa que se apoye en el tóxico, por ejemplo una pre-psicósis), o está afuera de la sociedad porque se siente u objetivamente es expulsado, bien sea por la policía, por otras personas o por él mismo. Lo fijo es que ya no tiene lugar sino en el espacio de “locos” para utilizar el concepto de la autora; en las ollas donde no existe otra opción sino adentrarse en el “infierno”, concepto utilizado por algunos sujetos adictos.
Prosiguiendo con la idea escribe la autora que hay tres maneras de reaccionar al peligro haciendo, la analogía de un incendio, dice en el primer ejemplo que cuando un sujeto percibe el peligro (fuego) siente miedo y su acción es huir y alejarse. En el segundo caso, el sujeto percibe el fuego, sabe que es un peligro, siente rabia, bronca y su acción es atacar las llamas, acabar con la fuente de displacer, y el tercer caso que es donde se ubica el adicto o toxicómano, que es que percibe el fuego (peligro, situación de tensión, problemas, displacer), no siente nada, se bloquea y no reacciona porque está “Encapsulado”, se sale de la realidad para no sentirla por medio del objeto tóxico. Se pregunta entonces Goti por “¿Cuál es la diferencia con el neurótico?” Ibid. P. 35. Y responde:
“Este También a veces está paralizado, aislado, inmovilizado y su relación con la realidad también es deficitaria. Básicamente, que el neurótico siente. No tolera sus sentimientos, pero siente. Y al sentir busca ayuda.” Ibid. P. 36.
El adicto no, en su capsula no siente sino un goce que lo mantiene siempre parcialmente ensimismado en sus sensaciones que lo empujan a buscar la satisfacción que siempre se escapa, en esta parte lo único que encuentra si acude o es llevado por un familiar, adecuado y diferente es la Comunidad Terapéutica que lo acompaña y donde se encuentra constantemente con espejos.
Hasta acá se pone de manifiesto que hay una diferencia algunas veces evidente en la manera como se presenta cada sujeto, el uno sufre y busca, el otro goza y evita encontrarse con el sufrimiento pero también aparentemente “busca ayuda".
En ese camino de escapar del sufrimiento o evitarlo hay sujetos que se encuentran, chocan o se tropiezan en las Comunidades Terapéuticas, y se percibe que su estadía tiene un solo sentido y es el "huir" estando en C.T, y como es de esperarse utilizan varios mecanismos de defensa para hacer de su malestar algo "manejable", así es como entre estos se encuentran la racionalización, la represión, la formación reactiva, la fantasía, la intelectualización y la negación entre muchos más, pero en este espacio dentro de los mecanismos de defensa se trabajará la negación.
Según la definición del diccionario de psicoanálisis de Jean Laplanche[3] la negación es:
Procedimiento en virtud del cual el sujeto a pesar de formular uno de sus deseos, pensamientos o sentimientos hasta entonces reprimidos, sigue defendiéndose negando que le pertenezca.
La definición dice que el sujeto se niega a aceptar o a responsabilizarse de su propio deseo, es decir que al salir su representación, el sujeto se defiende con fuerzas para no apropiarse de eso. Se pensaría en el discurso de algunos sujetos adictos a un toxico o a varios (policonsumo) que dentro de una C.T se encuentran, cuando manifiestan libremente que quieren consumir y se retractan, que es el caso de la negación, pero se percata en el momento que de la negación de la que habla Freud va mas allá de un simple "no".
En 1925 Freud publica un artículo titulado La Negación donde trabaja este mecanismo de defensa hacia lo inconsciente bajo transferencia, o sea en el dispositivo analítico y cita hablando de un paciente:
En este caso habla que lo negado dentro del dispositivo es realmente lo afirmado bajo el sello del "no" pero "si", en el texto nombra un alzamiento "se alza" la represión, Freud lo dice así "Vemos como la función intelectual se separa en este punto del proceso afectivo" Ibid. Y sigue:
"Con la ayuda de la negación se anula una de las consecuencias del proceso represivo: la de que su contenido de representación no logre acceso a la consciencia. De lo cual resulta una especie de aceptación intelectual de lo reprimido, en tanto que subsiste aun lo esencial de la represión". Ibid.
Hasta este punto en lo que se percibe que consiste la negación no es en un decir "no", sino en una separación afectiva e intelectual, lo que se diferencia notablemente y remite al inconsciente, porque es el afecto lo que realmente no miente. Hay una imagen que fue publicada en redes sociales hace algún tiempo en un grupo de psicoanálisis que se llama Intrapsi[5] que hace parte de un chiste que ambienta esto que se está diciendo.
 
En el ambiente de la Comunidad Terapéutica este es un mecanismo que se evidencia en la convivencia, está el sujeto que de varios años de consumo al tercer día de estar en una C.T dice "ya me siento bien" cuando lo que da cuenta es de un enérgico proceso de negación que hace lo propio con su afecto y su pensamiento.
Es por eso que se decía que no es un "no" dicho desde el pensamiento consciente o la voluntad que tanto se lee en el discurso del adicto, sino un "si" que luego se niega, lo importante, porque lleva implícito un deseo real.

Esa separación o escisión entre el afecto y el pensamiento tiene implicaciones importantes para el sujeto toxicómano ya que si bien usa la capsula de la que habla Goti o la negación como lo dice Freud no se renuncia tan fácilmente a ese goce, entendido en este espacio siguiendo a Chemama en su diccionario de psicoanálisis[6] como las diferentes maneras o modos que el sujeto tiene para relacionarse con la satisfacción. Y se siente en transferencia que se establece con el sujeto adicto en la clínica que eso no se separa de su discurso, un goce nombrado, ya no mudo como en el flash, en la “traba” o en el viaje que busca sostenerse.
En el texto de la negación Freud habla de un:

"Yo primitivo, regido por el principio del placer, -que-, quiere introyectarse todo lo bueno y expulsar de si todo lo malo. Lo malo, lo ajeno al yo y lo exterior son para el en un principio, idénticos"[7]
Aquí en este punto Freud dice que lo exterior para el Yo es lo malo, con todas las implicaciones que tiene este concepto y pensándolo en el desarrollo psíquico del niño querría decir que lo que no es parte de la satisfacción para él es amenazante. Lo que no está muy alejado del sentido de la “traba” en el adicto, quiere huir del displacer y por medio de una inyección, una "guelida" término usado por ellos, o un “plón” escapar de la realidad que lo confronta constantemente al dolor de la vida.
Es así como tomando de referencia a Freud se puede tener como un paralelo del Yo-niño al Yo-adicto cuando dice que el toxicómano tiene un conflicto con la realidad.
El juicio es la evolución adecuada del proceso primitivo por el cual el Yo incorporaba cosas en su interior o las expulsaba fuera de sí, de acuerdo al principio del placer. Ibid.
El juicio que en el sujeto adicto falta o no llega y que lo hace tan vulnerable ante la decisión de consumir o no consumir es lo que predomina ya que está entregado al placer primitivo y a obtener la satisfacción urgente, el “Ya” de la apuesta capitalista con su producción de objetos cada vez más renovados, que en el caso de las sustancias no es diferente.
Su polarización -la del Yo- parece corresponder a la antítesis de los dos grupos de instintos -pulsiones- por nosotros supuestos. La afirmación -como sustitutivo de la unión- pertenece al Eros; la negación -consecuencia de la expulsión- pertenece al instinto -pulsión- de destrucción. Ibid.
Al poner de manifiesto las pulsiones que rigen la vida anímica polarizada en la negación y al agregar la afirmación-vida y la negación-muerte se divisa o se sospecha hacia dónde va dirigido el deseo del toxicómano, y es un camino que se traza entre Satisfacción-Negación-Muerte todo comandado por el primitivo principio de placer, empero como el toxicómano percibe que el toxico no le define su empuje a la muerte, lo intenta de nuevo hasta que se dé el cumplimiento de la pulsión que es el apaciguamiento del cuerpo humano, su detención.
En entonces la negación parte del Yo para defenderse de la angustia de un deseo inconsciente y de no existir, el sujeto quedaría trazado por la lógica del principio del placer. 
La finalidad para terminar de este texto fue la de conceptualizar el fenómeno de la negación como mecanismo psíquico dentro de la Comunidad Terapéutica y la existencia de lo inconsciente en todo este panorama.

[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Comunidad Terapéutica Familiar Escuela de Amor,  El paraíso de los niños, y el hogar de paso. También trabaja en clínica particular.
[2] Las comunidades Terapéuticas, Goti, E. (2009)
[3] Nota 10 Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
[6] Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
 
BIBLIOGRAFÍA
- Goti, E. (2009), La Comunidad Terapéutica, Editorial: Fundación Hogares Claret, Medellín, Colombia.
- Diccionario de Psicoanálisis, Jean Laplanche, Jean Bertrand Pontalis bajo la dirección de Daniel Lagache (versión virtual)
- Roland Chemama (1995) Diccionario de psicoanálisis, P.192. Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. 
 

jueves, 10 de enero de 2013

82 - Caso Clínico - Toxicomanía, Un abordaje psicoanalítico (Algunos comentarios y la referencia)


Hay inconvenientes que se le presentan a cada sujeto de manera diferente, unos son adictos al juego, otros a los dulces o la comida, otros a las mujeres, otros al sexo, etc. Terminando esta trama en que la vida se conforma de adicciones, unas más sanas que otras, más controlables, más "sencillas", más vivibles dentro de la "normalidad", sin embargo cuando el sujeto se ve desbocado sin control al consumo de ese objeto de la adicción es donde se presentan los problemas, este es el lugar de la Toxicomanía del que se hablará aquí.

A continuación se verá un caso abordado desde el psicoanálisis, dandole lugar a la escucha, a la palabra, a que se hilen las tramas de vida del sujeto, a dejar que aparezca el inconsciente para darle otro camino y otra salida a la adicción, evitando intervenir con elementos inducidos por el clínico (psicólogo o no) como sus mejores herramientas o escudos.

http://www.google.com.co/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=1&sqi=2&ved=0CCwQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.dinarte.es%2Fsalud-mental%2Fpdf113%2F113caso.pdf&ei=JH7vUIfEEo2-9gT-o4HABg&usg=AFQjCNE20RcVfDnGVN1bCItU-MZF_AEKdw&bvm=bv.1357700187,d.eWU

Como reflexión podré decir que la clínica incita o trae consigo la tentación de hacer esfuerzos donde no están llamados estos, a actuar por el imaginado, supuesto y acelerado afán de curar, como si la psiquis fuera un órgano descocido que hay que operar, faltaría el hilo y la aguja para comenzar, pero a nivel psíquico ¿dónde están tales elementos?, no existe más que la palabra hecha nailon para dejarla enloquecer, unirse, desunirse, asombrarse, recordarse, llorarse, sonrojarse y todo lo demás que pasa en el espacio psicológico, escuchar historias, ser testigo de todo lo que sucede y ha sucedido, sin detenerse, sin fijarse, con atención flotante y con todo lo humano que convoca el encuentro entre paciente y psicólogo, es lo que hay que hacer. Diré que esto no es sencillo, sin embargo hay que dejar que lo anímico e inconsciente haga su entrada o se deje tocar y leer.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.

viernes, 7 de diciembre de 2012

81 - DIFERENCIAS ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA

 
La siguiente es una contrucción teórica hecha por Natalia Orozco Vasquez y por mi Carlos Enrique Correa, en nuestro trabajo de grado titulado La Influencia de los Lazos Familiares en el Sujeto Toxicómano de la "Fundación Familiar" El faro, Ubicada en el Municipio de la Tebaida, Quindío. un trabajo de corte Cualitativo con un paradigma Hermenéutico.
 
 
*"DIFERENCIAS ENTRE TOXICOMANÍA Y FARMACODEPENDENCIA

Esos conceptos para comenzar son los de farmacodependencia, antes adicción o toxicomanía. Se hace esto para iniciar con el objetivo de poner en relieve la relación que el tema tiene con el funcionamiento y el manejo que le da el médico o muchas intervenciones terapéuticas profesionales a un toxicómano.

Es importante ubicarse en el tiempo y en la evolución de los términos, se ve para comenzar en este trabajo, qué es toxicomanía:

Toxicomanía: Estado de intoxicación periódica o crónica generado por el consumo reiterado de droga (natural o sintética).
Sus principales características son:
1) Un deseo invencible o necesidad de seguir consumiendo droga y de procurársela por todos los medios.
2) La tendencia a aumentar la dosis.
3) Una dependencia de orden psíquico y generalmente físico en cuanto a los efectos de la droga
4) Efectos nocivos para el individuo y la sociedad. (Porot, 1952. Extraído de Vera, 1988. P.30)

Aquí en la definición de toxicomanía de 1957 se tenía en cuenta al sujeto como alguien que elegía o accedía a la droga, que tenía un deseo, una tendencia a aumentarla trayéndole esto efectos físicos, psíquicos y sociales a su vida, en resumen era un sujeto individual y después social con su particularidad que estaba inmerso en el lenguaje.

Era el toxicómano entonces un sujeto o un individuo como nos lo dice la definición, con un deseo o necesidad de seguir consumiendo ese objeto-droga que le da cierto placer o displacer a la hora de ingerirlo, que posee una tendencia a aumentar la dosis porque la cantidad inicial no tiene el efecto esperado, hay una tolerancia hacia ella y por último es un sujeto que puede como resultado presentar efectos nocivos para él o la sociedad.

En esta anterior definición de toxicómano que lleva implícito el término de adicto, el individuo es un sujeto del inconsciente individual además que social, no es un objeto u organismo al que el médico le deba aplicar un medicamento para mejorar su comportamiento, o al que el psicólogo debe poner todos sus esfuerzos para privarlo de la droga. Entender esto es fundamental.

Ahora bien, pasando al otro término más actual y regido por la evolución de la medicina que es el de farmacodependencia dicho en la década de los 80’, se encuentra que:

La denominación de farmacodependencia ha sido adoptada por la OMS con el fin de reemplazar la de toxicomanía, adicción y habituación. Según el comité de expertos, la farmacodependencia podría definirse de manera descriptiva como un estado psíquico y a veces físico resultante de la interacción entre un organismo y un fármaco. Se caracteriza por modificaciones del comportamiento y otras reacciones que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el fármaco en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos o para evitar el malestar producido por su privación. OMS (Extraído de Vélez, Borrero, Restrepo, Rojas. 1995 P. 432–433)

Lo que diferencia el tema y las definiciones es que en esta última se cambia la noción de sujeto y aun la de individuo, por la de organismo como ya se ha señalado, la interacción entre un organismo y un fármaco. La pregunta es entonces, ¿un organismo? ¿Qué organismo? ¿Uno como el de un perro, un gusano o un gato, entre los muchos organismos que hay? ¿Dónde queda la particularidad de un sujeto que padece a causa de su toxicomanía?, se dejará la pregunta para el desarrollo de este trabajo.

Acá se nota la farmacologización de los sujetos en manos de la medicina, convirtiéndolos en objetos con una serie de manifestaciones que pueden ser medidas, encuadradas en un manual y medicadas con fármacos para “rebajar” sus manifestaciones, excluyendo de todo este acto la escucha al paciente o enfermo, como lo denominaría la anterior práctica nombrada.

Además de eso, el procedimiento más utilizado con los farmacodependientes es el medicamento por lo práctico, pues con este desde la terapia médica se estabiliza y se mantiene al enfermo en un estado de pasividad, por ejemplo la metadona para los heroinómanos o la naltrexonapara pacientes adictos al opio y que tienen problemas con el alcohol. Es así entonces como el médico se sale del problema evitando hablar y escuchar, pues no sabe muchas veces qué decirle a un sujeto que sufre por elementos y acontecimientos históricos más de fondo que el fármaco no podrá curar, pues este sólo sirve para efectos parciales orgánicos, más no sitúa al paciente frente a su responsabilidad como sujeto.

Es importante del mismo modo detenerse aquí para hacer la comparación de los términos separados, la fármaco-dependencia y la toxico-manía, la primera se refiere a la dependencia del fármaco, es decir que el organismo no se puede separar del fármaco porque depende de él, es como si tuviera más importancia el fármaco que el mismo organismo o como se llamaría aquí en este trabajo, sujeto.

La otra es la tóxico-manía, es la manía entendida como la repetición que un sujeto considerado en su individualidad hace administrándose y consumiendo un toxico, algo perjudicial para su cuerpo y mente."
 
*Trabajo de grado terminado el segundo primer semestre del 2012.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 27 de noviembre de 2012

80 - “La infidelidad” algo sentido y desconocido

 
“La infidelidad” algo sentido y desconocido
Por
Carlos Enrique Correa Lagos[1]

Este tema ya se ha trabajado en otros sitios, partiendo en primer momento de la siguiente pregunta ¿Qué causas tiene la infidelidad en las parejas (matrimonios) actuales?, siguiendo por el recorrido de temáticas que se derivaron del mismo, qué ha dicho la ciencia alrededor de esto, también qué dice la iglesia católica desde la fe, pasando por el sentido inconsciente del ladrón como parte de la dinámica, hasta llegar a los celos y los elementos que lleva consigo este fenómeno.
Para este trabajo se mirarán desde la psicología las definiciones que han surgido para analizar finalmente este fenómeno desde la psiquis.

DEFINICIONES DE LA INFIDELIDAD
Es necesario retomar la definición que se trabajo en otro lado[2] la cual dice que dice la infidelidad es:
Infidelidad.(Del lat. infidelĭtas, -ātis).
1. f. Falta de fidelidad.
2. f. Carencia de la fe católica.
3. f. desus. Conjunto de los infieles que no conocen o no aceptan la fe considerada como verdadera[3].

Como se hizo en ese momento me veo obligado a definir el término de fidelidad que está incluido allí:

Fidelidad. (Del lat. fidelĭtas, -ātis).1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona. 2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.
“… en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita, de entregarse a la pareja de una forma acordada entre los dos (si los dos están de acuerdo, pueden estar con otras personas manteniendo la fidelidad ya que no se rompe ninguna promesa). La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional[4].”

Se observa entonces en primer lugar que hay más protagonismo del término fidelidad que tiene principalmente el término de lealtad que se hace también necesario tratarlo acá en este espacio, y significa:
lealtad. (De leal).1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. 2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo. 3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.

Leyes que se suponen a la hombría de bien, sin embargo si se van a los datos estadísticos se encontrarán que “Aproximadamente 70% de los varones casados –la cursiva es mía- y el 50% de las mujeres tienen aventuras amorosas y casi 60% de los soleros, tanto varones como mujeres, ha tenido alguna relación íntima con una persona casada”.[5] El objetivo de este trabajo no es ver datos estadísticos tan poco precisos a la hora de tratar un tema tan complejo como lo humano.
Las relaciones entre los sujetos implican una gran cantidad de subjetividad puesta de todos los protagonistas, son tan delicadas que decir alguna generalización o afirmación demasiado tajante, puede dar lugar a una vulgarización de la experiencia humana, ya sea desde el goce y la satisfacción, hasta las crisis y toda la angustia, frustración y demás sentimientos en ella mezclados.
Algunos teóricos se ven tentados por dichas generalizaciones que los engaña con la ilusión de tener la verdad en las manos y en las mentes, sin saber siquiera que la verdad es propia e individual.
Después de esto citaré algunas definiciones de “Infidelidad”, trabajados por dos teóricos que se han ocupado de este tema, ellos son Ma. de los Ángeles Baizán Balmuri psicóloga y de Frank Pittman psiquiatra, ellos se encargan en sus obras de dar términos para procurar entender este fenómeno.
Baizán en el primer capítulo de su libro el pozo profundo de la infidelidad, una ruta sin salida se hace la pregunta, ¿QUÉ ES LA INFIDELIDAD?, y seguidamente dice:
La infidelidad no está en lo que alguien “hace” sino en lo que significa para su pareja aquello que esa persona “hizo o hace”. En ocasiones, un beso es indicio suficiente de deslealtad –la negrita es mía-, según a quién y cómo se bese.
Acá se nos aparece lo contrario a la lealtad que es el cumplimiento de fidelidad a las leyes, se entendería entonces que esas leyes son explícitas, dichas, nombradas, como la consigna de sacerdote que casa a una pareja y dicen:
Yo ________ te acepto a ti _________como mi esposo, y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida.[6]
Acá se comprometen las personas dentro del matrimonio a conceptos muy amplios y que se necesitan acordar, ya sea después en la vida de pareja o previamente. Dejar todo a supuestos es lo que da la entrada a la falta de lealtad o al incumplimiento de las reglas instituidas.
La misma autora citada dice:
Para hablar de infidelidad es necesario considerar también el rompimiento de los votos de compromiso y lealtad hacia la pareja original, los cuales se tambalean en el inicio y se colapsan durante la evolución de la nueva relación amorosa. El engaño instrumento desde el inicio de la aventura es el combustible que consuma la traición y la adhesión a una persona nueva y diferente. Baizán (2005) P.2
Se entiende en este punto entonces que la infidelidad es un rompimiento a un pacto de fidelidad y que ese pacto se hace en el acto del matrimonio la mayoría de las veces, ya que si nos percatamos, el matrimonio ya no es condición para que una pareja se una, además también viene lo civil y lo legal, más actual. 
En la misma obra tratada hasta el momento de Baizán hay una cosa muy llamativa que es justo mencionar, ella dice que saliéndose de los contextos de la religión y de la legalidad, entendida ésta a todo el conjunto de leyes jurídicas, la:
Infidelidad se vive como una falta de lealtad, como una traición. En este contexto, –en el psicológico- la infidelidad tiene una connotación ética y requiere de un análisis más amplio que el legal o el religioso. No se puede hablar de infidelidad sin meterse en el terreno de los valores ya que su opuesto, la fidelidad, es un valor. Baizán (2005) P.2
Se agrega entonces otro sentido a la infidelidad, como un antivalor, algo que va en contra del respeto, la tolerancia y demás valores.
La autora que trabajada también se hace otra pregunta muy importante para este contexto, ¿A quién le es infiel el infiel? Y responde “se cree que el primer engañado es el infiel mismo y después la pareja”.
Entonces siguiendo con lo planteado, la infidelidad como un antivalor, se piensa pues que el infiel es un auto engañado, un desleal a sus principios, un confundido diría yo, metido en la fantasía que le ofrece el amante que se sostiene por lo sexual o la falta que supone suplir con su amante.
Por último se trabaja en este libro también la infidelidad en comparación con la adicción, donde que se cree encontrar el objeto con el que se satisface y luego cuando se percibe que eso no es así, se cae en una realidad angustiosa e insatisfactoria, y dice Baizán (2005) “el infiel y el amante son dos personas que coinciden en sus propias crisis existenciales o matrimoniales” y también “La infidelidad no es una historia de amor entre dos que se eligen, sino entre dos que se tropiezan” (las negritas son mías).
Pasando al otro autor que es Frank Pittman en su libro Mentiras privadas, La infidelidad y la traición de la intimidad, él en el primer capítulo también comienza con la misma pregunta ¿Qué es la infidelidad?, pero en cambio responde diciendo “La infidelidad es una defraudación, la traición en una relación, la violación de un convenio.” Pittman (2003) P.18. Pittman mirada este fenómeno de una manera más limitada, dice:
…Aquí nos referimos a la sexual en el matrimonio monógamo o en una relación equivalente. La mayoría de las parejas acuerdan guardar una estricta exclusividad sexual dentro del matrimonio; permiten la masturbación y cualquier fantasía que uno a otro cónyuge quiera tener, pero insisten en mantener los genitales lejos de las manos (o lo que fuere) de personas extrañas. Pittman (2003) P.18.
La exclusividad y el acuerdo van asociados y deben ir necesariamente en una pareja ya que como se dijo antes los supuestos hacen mucho daño y más a la hora de percatarse de una traición o deslealtad.
Con violación de la intimidad también este autor se refiere al rompimiento de los acuerdos, ahora sí explicitados, que haya hecho una pareja, él dice que las traiciones desde que estén acordadas no son infidelidad.
Para terminar esta exposición de términos alrededor del concepto de infidelidad citaré de Pittman (2003) algo que apareció en The Alexandria Quartet, escrito por Lawrence Durrell, al mismo tiempo éste último citando a Freud dice, “Me estoy acostumbrando a la idea de considerar todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro personas”, esta cita es muy apropiada para exponer finalmente lo que es la infidelidad desde este trabajo, fíjense que Freud no dice de tres personas, sino de cuatro.

DESDE LA PSIQUIS
La infidelidad entendiéndola como se sabe en las relaciones, es algo que tiene que ver con lo social, desde el acuerdo en el matrimonio o fuera de él, hasta la traición que se ejecuta, de la que hay una víctima y otra persona implicada. Pero desde la psiquis, ¿habrá infidelidad?, mi respuesta a esa pregunta es que no hay infidelidad porque un sujeto no puede crear un acuerdo desde su inconsciente, allá no hay con quién acordar, el deseo no es exclusivo de alguien, lo que no significa que el sujeto que tiene una fantasía con otra persona la vaya a pasar a lo real, el deseo no es ni infiel ni fiel, no es social solamente, el deseo es, hace parte del ser.
La infidelidad si existe, lo hace en lo social, en la relación con el otro y de acuerdo a varias condiciones, en lo que concierne al sujeto es inexistente, a no ser que dentro de los valores que hacen parte de lo consciente esté alguna deslealtad para con la persona misma.
Por último Baizán da un ejemplo de alguien que planea una venganza y cita:
Hemos oído opiniones tan radicales como: “si me ponen los cuernos, te aseguro que primero que nada, se la corto”. Como si esa parte de la estructura anatómica fuera lo más importante en una infidelidad y un objeto de pertenencia para la ofendida. Con suerte, a la hora de la verdad nadie lo hace. Baizán (2005) introducción.
No hay que estar tan seguros como la autora de que no ha pasado, ya que en la realidad si han existido casos donde la mujer castra en lo real al esposo.
Ya con la introducción o el nombramiento de este elemento que no hay que desconocerlo en la relación de pareja, la pertenencia también toca los límites de lo genital y después de lo fantasmático e imaginario, entendido como la construcción de la falta, eso no lo ampliaré en este espacio.
Retomando lo que dice Freud citado al terminar el subtitulo anterior “Me estoy acostumbrando a la idea de considerar todo acto sexual como un proceso en el que intervienen cuatro personas”, como hipótesis diré que las otras dos personas que son incluidas en las relación sexual de la pareja, son las construcciones fantasmática del objeto arcaicamente deseado, ya sea femenino o masculino de cada sujeto. Así se termina finalmente este tema.

[1] Psicólogo egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga extensión Armenia - Cue, en la que realizó desde el año 2009 hasta el 2012 el Psicocinema que es una actividad de proyecciones cinematográficas con el objetivo de fomentar una actitud crítica entorno a los contenidos del cine, el psicoanálisis, la psicología y demás ramas que estudian lo humano. Ha tenido el proceso en la universidad de estar en la línea de Psicoanálisis como profundización, la práctica clínica de noveno la realizó en el colegio Cristóbal Colón sede Corbones y Paraíso, la práctica de décimo semestre la realizó en el colegio La Normal Superior del Quindío y su trabajo de grado se titula LA INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA “FUNDACIÓN FAMILIAR” EL FARO UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO.
[2] Adulterio una mirada a la “infidelidad” desde la religión por Carlos Enrique Correa Lagos – trabajo del cartel psicoanalítico. 12 de abril del 2011
[3] http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real academia española
[4] http://lema.rae.es/drae/ Diccionario de la real academia española
[5]Liquist L. Amantes Secretos. Barcelona: Paidós:13 extraido de Baizán, B. El Pozo Profundo de la Infidelidad, una ruta sin salida.
[6] Extraido de http://www.laverdadcatolica.org/F17.htm

 
BIBLIOGRAFÍA
 
-Baizán, B. (2005) EL POZO PROFUNDO DE LA INFIDELIDAD, una ruta sin salida. Editorial: Editores de textos mexicanos, S.A de C.V. México D.F.
-Pittman, (2003) F. MENTIRAS PRIVADAS la infidelidad y la traición de la intimidad. Editorial: Amorrortu editores. Buenos Aires – Madrid.
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 20 de noviembre de 2012

79 - Historia de la homofobia a propósito de la actualidad.


Es bien conocido, sospechado y algunas veces negado por otros, que a la humanidad la marca una historia, escrita con sangre o con olvido, pero al final, historia. A continuación se transcribirá un pedazo de ella de acuerdo a la tan hipócrita sociedad actual:


-Como tengo dos mentes,
Mi buen ángel es un hombre,
De una gran belleza
Y mi ángel malo
Es una mujer morena-
 
WILLIAM SHAKESPEARE


“-El estatuto de homosexual en el curso de la historia, se ha visto sometido a fuertes fluctuacione-, según anota la Encyclopedia Universalis. Esto es un eufemismo. Veintitrés siglos separan al espléndido Alcibíades, homosexual venerado por los griegos  y seductor omnidimensional, de Oscar Wilde, arrastrado a la cárcel por el padre de su amante, quien además le había estafado. Su desgraciada aventura nos ha dejado algunas obras maestras, pero los caminos del progreso son a menudo impenetrables. Esas grandes fluctuaciones son históricas, mejor aún, sociales. Homos o héteros, los débiles suelen ser los que más sufren la represión. El famoso estatuto de la homosexualidad, en este mundo hipócrita, es ante todo un problema de clases. Los poderosos tienen indudablemente menos problemas y se aman como les parece bien, o casi. Ricardo Corazón de León, que prefería a los hombres nunca fue molestado, y el arzobispo de Orleans cuyos gustos no eran un secreto para nadie, recibía el ridículo apodo de Flora. Pero en la misma época, un tal Enrique III vació, con toda impunidad, las arcas del reino por sus favoritos. Pero Léonard Moreuil, cirujano homosexual, fue colgado y estrangulado, mientras que una mujer que acostumbraba a vestirse como un hombre  y Nicolás Ferry, oscuro comerciante borgoñés, fueron quemados vivos. Salvo algunas excepciones: Eduardo II de Inglaterra muere empalado –tortura donde un palo es introducido por el ano y sale por la boca de la víctima (la negrita es mía)- denunciado por Isabel la cruel, que tiene violenta sed de poder. Y durante el reinado de Luis XIV, cuyo hermano -Monsieur- es un homosexual particularmente entusiasta, el tribunal de la cámara ardiente ve desfilar por sus banquillos de toda índole: nobles y plebeyos, burgueses y chusma. La moral quedaba salvaguardada y la injusticia y la intolerancia se distribuían uniformemente.

El pene y la demoralización de Ocidente, Investigaciones etnográficas sobre la saliva y los escupitajos, Bajo el signo del sauzgatillo en flor, Guerrero tuerto y druida ciego. Aunque no salte a la vista, estos títulos herméticos y folclóricos son obras que tratan del mismo tema: homosexuales y homosexualidad. Una enciclopedia no sería suficiente  para contar todas esas historias, mil veces desmesuradas, analizadas, comparadas, a veces bajo aspectos tan marginales que su importancia corre el peligro de pasar desapercibida para el profano. Pero la historia de la homosexualidad no es tan botánica como sugieren esos títulos. La homosexualidad ha sido denominada sucesivamente el mal francés, el vicio italiano, el buen vicio, el vicio árabe, el pequeño defecto, etc., y no es ni un mal ni, evidentemente, una propiedad nacional. En el curso de la historia los homosexuales han sido vistos como héroes, como criminales, como perversos y, por fin, como enfermos. Después de un breve pero inolvidable estado de gracia en el mundo precristiano, la homosexualidad fue condenada a muerte por todo el Occidente cristiano desde el primer milenio. A partir del siglo XIII, a los homosexuales se les pone regularmente en el saco de los herejes y la homofilia es bautizada, con toda simplicidad, -crimen de lesa majestad divina-. En el siglo XIX, con la separación de la Iglesia y el Estado, la herejía se transforma en enfermedad pero, como obliga el puritanismo, la homosexualidad seguirá siendo durante bastante tiempo sinónimo de todos los vicios, como testimonia el emblemático proceso de Oscar Wilde y el silencio casi unánime de los progresistas de su época. Los homosexuales seguirán siendo vistos como enfermos antes de que la verdadera enfermedad se apodere de ellos. En 1973, apenas diez años antes de la llegada del sida, los homosexuales americanos logran que los médicos borren la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. La palabra gay que se pone de moda en California y en muchos otros sitios es la marca de esta victoria.

La historia de la homosexualidad es ante todo la historia de la homofobia. De esta andanza, hecha de persecución y secreto, surgen algunos episodios sorprendentes: el lugar tan especial de la pederastia ateniense, el cambio radical de la cristiandad, el increíble acoso a los homosexuales del Nuevo Mundo. La relativa libertad del Renacimiento y de los artistas y la conmoción del siglo XIX. Todos ellos episodios que, con un fondo de represión, son el origen de la concepción moderna de la homosexualidad.

¿Por qué tanto odio? ¿Y por qué durante tanto tiempo? Los hombres de la prehistoria, que no habían inventado aún la culpabilidad sexual, se representaban de dos en dos, indistintamente hombres o mujeres. La primera pareja homosexual podría ser incluso bíblica: el rey David y su amante Jonathan vivían en el siglo XIV antes de nuestra era, aunque es muy improbable que su pasión fuera consumada. En la china antigua se fomentaba la homosexualidad femenina la cual era también muy apreciada entre los aristócratas de algunas tribus del Océano Indico. Sin embargo, muy pronto aparecieron las primeras tendencias represivas.

Mucho antes de la Grecia antigua, que hizo de ella una institución, la homosexualidad fue castigada por los sumerios, en Egipto y por los asirios. Podemos deducir por ello que la homofilia tiene la edad del Viejo Mundo. Y puesto que el simple nombre de Sodoma ha pasado a la historia como la vergüenza bíblica, es señal de que hubo en esta época, homosexuales menos felices que los griegos.

Es cierto que los griegos no inventaron la homosexualidad, pero nos han legado palabras como -erotismo-, -zoofilia- y -pederastia- que se pueden leer en Homero. Curiosamente, ni homosexualidad ni heterosexualidad son términos que procedan de la herencia griega. Estas dos palabras no aparecen hasta el siglo XIX, bajo la pluma de un psiquiatra alemán. Es la época en que los homosexuales, después de haber sido considerados como héroes, seres sumamente refinados, gente normal, criminales, herejes, búlgaros, perversos, pasan a ser considerados como enfermos mentales. La línea de pensamiento queda marcada: primero se castiga, raramente se intenta comprender y cuando el grado de civilización prohíbe –oficialmente- castigar, se intenta curar.”

Finalmente es una verdadera lástima que las sociedades con los sujetos que la conforman en el siglo actual sigan adentrandose por su tan disfrazado puritanismo en un cegamiento tan profundo y una ignorancia tan grosera. acá también la noticia que salió en el periódico el tiempo hoy 20 de noviembre del 2012:

http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12391764.html

Fuente: Bantman, B. BREVE HISTORIA DEL SEXO, Editorial: Paidós, Barcelona, España.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo