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domingo, 4 de mayo de 2014

105 - La Herencia de los Venenos del Espíritu - (Sobre la comprensión trascendente del fenómeno)

Desde hace mucho tiempo se viene trabajando frente al tema de la toxicomanía o farmacodependencia*, haciendo intentos de elaboración frente a algo que está dicho y caracterizado, supuestamente entendido en todos sus fenómenos, es decir descrito. Y al encuentro con él o ella (sujetos adictos) existen más preguntas que respuestas, es como si se entrara al laberinto del Minutauro con la certeza de que se debe acudir a una confianza acompañado por la zozobra de ser observado y saber que en algún momento él puede aparecer de cualquier lugar y atacar. Entendiendo por minutauro a la misma droga o al adicto.


Al mismo tiempo que el sujeto adicto se pregunta sobre el por qué de su condición, lo hacen todos los que lo rodean y allí se incluye a la familia, a los amigos y consecuentemente los que lo intervienen, el psiquiatra menos (porque él tiene respuestas), lo médico, la comunidad terapéutica y dentro de ella todo el equipo clínico incluyendo a operadores terapéuticos, el trabajo social y el psicólogo(a). Allí lo que ronda es un enigma, algo oscuro que frecuentemente se aclara para volverse a oscurecer. No hay más respuestas que preguntas.
Pero qué es la toxicomanía, tal vez allí hay una señal cuando se ve que viene de tóxico y tóxico es: 
1. 1. tr. Envenenar, emponzoñar, intoxicar.
Con esto quiere decir el significado que el toxico-mano se envenena por su propia cuenta, pero además de saber que se está envenenando, ese mismo saber y el efecto que produce el veneno lo atrapa en una dinámica mortífera, empero no es como quien sabe que ha sido envenenado y que con ese veneno va a sufrir, sí hay sufrimiento, pero también hay goce, satisfacción y deseo consciente o inconsciente (este último se sospecha que tiene más fuerza) que hace más difícil el salir del círculo.
Ahora para complementar el concepto es lícito mirar la palabra veneno:
Un veneno es cualquier sustancia química dañina, ya sea sólida, líquida o gaseosa, que puede producir una enfermedad, lesión, o que altera las funciones del sistema digestivo y reproductor cuando entra en contacto con un ser vivo, incluso provocando la muerte. Los venenos son sustancias que desencadenan o inhiben una reacción química, uniéndose a un catalizador o enzima más fuertemente que el reactivo normal. Esta definición descarta fenómenos físicos como el calor, la radiación, la presión... que también pueden provocar lesiones en los organismos.2

El veneno es una sustancia exterior que es dañina, que produce enfermedad y altera funciones provocando la muerte, sin embargo aquí se habla de enfermedad del cuerpo, un veneno para el cuerpo, y se sabe que somos dualidad, que todas las cosas y elementos tienen su complemento, y entonces necesariamente se incluye la pregunta por el alma, el espíritu y lo trascendente. 
Sylvie Le Poulichet en su libro Toxicomanías y psicoanálisis - Las narcosis del deseo, tiene un apartado, que es el B de su primer capítulo titulado Teorías y tóxicos, que se llama "La Herencia de los "venenos del espíritu"" donde hace una afirmación muy precisa:
[...] porque ha sido la psicofarmacología moderna la que ha inspirado la concepción de farmacodependencia, y entretanto la riqueza de los dichos de un Cullen, de un Moreau de Tours y, en otra forma las intuiciones de Magnan de Clérambault [...] Este enfoque, que al mismo tiempo se priva de una reflexión filosófica sobre la noción del tóxico, no deja de tener consecuencias sobre las modalidades de la atención de pacientes toxicómanos. (2012) P.27-28
Estos autores nombrados por Le Poulichet conceptualizaron una visión dinámica y nada estática del tóxico, del veneno, algo que en su complejidad no existiera plano, pero esto se desechó con la nueva conceptualización, y se cambió el panorama no viendo el veneno como veneno, sino como medicina para controlar.
Se puede observar los pacientes que están medicados con metadona, con el ácido valproico y con muchas más, que están atrapados, porque el veneno dejó de ser veneno para convertirse en medicina que controla y "trata".
 
Varios autores tuvieron voz propia en este camino de trámite del orden de las cosas, allí la consecuencia.

[...] recordemos que desde el siglo XIX se hablaba más de "morfinomanía", de "cocainomanía" o de "heroinomanía" que de toxicomanía. Ibid P.29

La toxicomanía es igualmente clasificatoria, aunque menos organicista, va en el camino de encasillar síntomas, ejercicio que nunca es saludable, aunque sea impuesto por el orden de la salud mental.

[...] se trataba de establecer una clasificación de las drogas, en cuyo interior los individuos se distribuirían de suerte de ilustrarlas propiedades de las sustancias o, más bien, de realizar en ellos el espíritu de la droga.** Ibid.
Es cierto que el adicto tiene una concepción de su problema como algo que viene del más allá, y lo que es seguro es que no se puede desmentir aquello ni por el supuesto científico más serio, ya que como se dijo, los científicos cerraron el tema y lo dieron por comprendido. El adicto se pregunta y ¿mi alma, mi espíritu?, ¿qué tengo?, ¿estoy poseído?, o ¿loco?.
Al parecer el discurso médico asevera que es lo último, y más que locos "enfermos mentales" a los que hay que tratar con medicina y ahora está entrando el discurso psicológico pero a hacer lo mismo que el médico y psiquiátrico, a diagnosticar y a encasillar.
Pero advirtamos desde ahora que el ideal médico converge con cierto ideal de las toxicomanías, en tanto ellas procuran una sedación posible del dolor, y, en particular, del dolor de existir. Ibid. P40
Aquí se extiende el enigma, y algunos intentan explicar, pero los teóricos clásicos y serios en sus planteamientos lo tenían entendido y es que el fenómeno trasciende las barreras de la conciencia y del cerebro, es un aprés, un más allá.
Al continuar con la labor de despejar términos a pesar del lenguaje y sus trampas, de supuestas significaciones, es necesario poner en el tablero otro concepto que está muy implicado en lo que se emprende decir y es, la palara Espíritu. Dice Carl Gustav Jung en su texto Simbología del espíritu, estudios sobre la fenomenología psíquica, lo siguiente:
 
La palabra "espíritu" tiene tal cantidad de acepciones, que cuesta cierto trabajo tener presente todo lo que significa. Con el nombre espíritu se denomina el principio opuesto a la materia. Lleva implícito el concepto de una sustancia inmaterial o existencia, que en el plano superior y universal se denomina "dios" (Dios). Esta sustancia inmaterial se concibe también como portadora del fenómeno psíquico y aún de la vida. P. 13.

Con esta anterior definición de la psicología analítica Jung dice que en principio hay una división entre espíritu y materia, que son principios opuestos, que el espíritu está formado de algo diferente y trascendente que lo que se percibe. Aparece presentada en la teoría de Jung esa sustancia inmaterial que fue motivo de discordia con el padre del psicoanálisis y por eso se separaron, el primero con el inconsciente colectivo cargado de arquetipos y el segundo con mucha seguridad en su descubrimiento del inconsciente como sexualidad***. Los dos hablando de concepciones del ser humano regidas por su propia experiencia, y en ningún momento descartables.

Allí, el plano superior como se dijo anteriormente, es algo trascendente y difícil de no reconocer hasta por la ciencia más estricta, y es que está el enigma de no describir todo, como se dijo antes, y de no tenerlo todo en las manos por eso mismo. Dios, esa energía , o fenómeno, está presente hasta en lo que no lo reconoce, sin embargo esa discusión no es el objeto de este texto. Ya habiendo adelantado el concepto de espíritu falta algo de la definición antes citada y es que dice que Eso es portador del fenómeno psíquico y de la vida y en este momento se desborda la significación y se amplía.

Finalmente con los conceptos de Toxico-veneno y Espíritu sustancia inmaterial trascendente, se llega al núcleo de todo lo se quería con este texto, y es que es algo que escapa a la comprensión en el campo de las adicciones, ya que ésta se presenta en la clínica como fragmentada, diluida, despedazada, algunas veces confusamente entendida, gozada, disfrutada pero al final nunca cerrada, ni explicada por completo. La adicción, se reitera, es un enigma que se percibe para que se descifre.
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*Dirigirse a la discusión en este mismo sitio: http://psiquik.blogspot.com/2012/12/81-diferencias-entre-toxicomania-y.html / http://psiquik.blogspot.com/2013/04/83-el-inconsciente-en-la-comunidad.html / http://psiquik.blogspot.com/2013/09/90-toxicomania-o-farmacodependencia.HTML

** Así los usuarios están sometidos al -poder demoniaco- de esas drogas "que reducen a la esclavitud el cerebro de los hombres, que enervan el alma, que obligan al organismo a seguir las vías fatales de su existencia. (citado en Le Poulichet).
*** http://psiquik.blogspot.com/2013/08/89-el-capricho-de-morfeo-algunos.HTML
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Bibliografía

1. http://lema.rae.es/drae/?val=toxico
2. http://es.wikipedia.org/wiki/Veneno
3. Le Poulichet, S (2012) Toxicomanías y psicoanálisis - Las narcosis del deseo. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
4. Jung, C (1951) Simbología del espíritu, estudios sobre la fenomenología psíquica. Ed: Fondo de Cultura Económica, México.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

viernes, 18 de abril de 2014

104 - Los Sueños Una mirada trascendente


Los sueños y especialmente el fenómeno onírico ha sido estudiado desde los comienzos de la humanidad por su gran contenido simbólico, enigmático e inquietante. Es como si en los cambios que ha tenido el ser humano a lo largo de su evolución, Esto, ya estaba esperando al final de camino, es decir, el sueño lleva una ventaja de años luz para el desarrollo de lo que la sociedad llama la conciencia, que es el inconsciente para la psicología, y la parte trascendente del ser humano que se asemeja al océano o al universo, desconocido, sin esperanza cerca de al menos palparlo.

En este espacio se ha hablado del sueño estudiado por Freud y el psicoanálisis, fundamental para adentrarse en este camino. Sin embargo a continuación se hará un Progrès en este fenómeno tocando un tema tan amplio como complejo que consiste en el Sueño Paradoxal, sueño paradójico o fase Rem. Para comenzar es necesario despejar las palabras.

Fase del sueño en la que los ojos se mueven rápidamente; por eso también se llama sueño REM (Rapid Eye Movement). Es el momento en que el individuo está más relajado, aunque es relativamente fácil despertarlo, de ahí su nombre de paradójico. Empieza aproximadamente una hora y media después de haberse dormido. Sus características son: respiración rápida y superficial, discreta aceleración del ritmo cardiaco, excitación sexual (en ocasiones una polución nocturna) y fenómeno de ensoñación.1
 
El sueño paradoxal es algo desconocido, y en él se presenta la activación de una serie de actividades fisiológicas, psíquicas e intelectuales en las que parece que el soñante estuviera despierto, pero todo su cuerpo está inmóvil. Toda la serie de características que presenta hace pensar en que se está en otra dimensión, y la realidad es que así lo muestran las imágenes, los sentimientos, estados anímicos que cada uno tiene cuando sueña, lugares desconocidos y confusos, colores, imágenes, gente, entre otras muchas cosas más.
 
Ya habiendo avanzado en entender o mostrar lo que es el sueño paradoxal, hay en la actualidad un doctor en física llamado Jean Pierre Garnier Malet.2 que tiene una nueva teoría del tiempo en la que explica físicamente la existencia de las aperturas temporales. En este momento sólo se tratará dentro de esa vasta teoría, lo que tiene que ver con los sueños, especialmente el paradoxal, como parte fundamental de la misma.
 
Inclusive:
 
Se ha visto también que esta asombrosa actividad intelectual es mucho más intensa que la existente mientras estamos despiertos. Ibid. P. 11. 3
 
Sigue siendo un misterio actualmente, con el batallón de aparatos para monitorear el cerebro que tiene la ciencia de hoy, allí entra necesariamente la idea de que el cerebro sólo es un cuerpo (igual desconocido) físico que presenta alteraciones en zonas específicas, materia, como lo diría Garnier, energía corpuscular. pero resulta que también dice que la materia tiene su paralelo que es la energía ondulatoria que es la del sonido y muchas otras cosas.
 
Siguiendo con el estado enigmático del sueño paradoxal dice Garnier:
 
 [...] no es el único momento -las aperturas temporales están a nuestra disposición de continuo- pero es el más importante. Los sueños no son una fantasía, son básicos, su supresión conlleva a la muerte en un cierto plazo. Si impedís soñar a una rata, a pesar de que le deis de comer y la dejéis dormir, se muere en diecinueve días. Ibid.
 
Aquí lo importante es que el ser humano sea consciente de lo fundamental que son los sueños para su ciclo vital, se acabo de ver que una rata moriría a los días, y según él también las personas morirían más o menos en dos años.
 
Se ve ahora después de tanto tiempo en la historia la importancia de los sueños, dicho por el discurso científico, desde la física. Como se escribió al comienzo, ya en este espacio se ha reflexionado sobre la importancia del fenómeno onírico en la vida humana. Pero como todo, la ciencia actualmente le da peso a las cosas.
 
Así que la mirada trascendente de la que habla el titulo consiste en que el sueño es en su etapa paradoxal un portal, dice Garnier, para que el soñante se comunique con su doble, es decir, con sus otros Yo, pues dice también que existe un yo que está en el pasado con lo que ya vivimos. entonces existe el ser humano en diferentes niveles del tiempo, pasado, presente y futuro. Allí entra la teoría de la relatividad y la diferencia de la velocidad, el tiempo y la presencia de la materia. Ya que Garnier dice que el doble que está en el futuro va a una velocidad diferente y es imperceptible.
 
Como existen otras teorías que desarrollan otros puntos, no es justo que se pase por alto de la que se habló. Finalmente esta es otra mirada de lo que significan los sueños, ya desde la ciencia y desde evidencia, sin embargo ella, tampoco alcanza para despejar la cuestión ya que es complejo intentar darle punto final y cierre a lo que se abre cada noche.
 
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3. Lucile, Jean Pierre Garnier Malet. CAMBIA TU FUTURO POR LAS APERTURAS TEMPORALES. Ed: Corine Leblanc Editions.
 
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

martes, 15 de abril de 2014

103 - Repugnancia al desayuno (comentarios de la clínica)

 
El discurso analítico no pretende ser la panacea, por cierto Freud con la llegada del mismo a estados unidos lo llamo "la peste", así que lejos de ser un motivo para mofarse o pasar por encima de otros discursos, Freud y el mismo Lacan siempre tuvieron una actitud humilde, del decir y del escuchar, porque ahí radica el sentido de lo que el primero descubrió y el segundo trascendió, sin más, El inconsciente dentro de un dispositivo particular y de una experiencia irrepetible.
 
De la misma manera existieron y existen en la historia algunos que se han ido por otro lado del tentáculo, sin decir con esto que el pulpo es diferente. Aquí aparecen Jung, Adler, Ferenczi y otra multitud que han aportado a la cuestión. De este último hace parte lo que se va a llamar en este escrito La revolución, porque la comodidad en algo, trae consecuentemente una quietud y un congelamiento que no permiten avanzar. Este no es y no fue el caso de Sandor Ferenczi cuando habla diferente, es un experimentador del dispositivo, cambiando formas de hacer y de saber. Con el comentario anterior se le dará paso a una transcripción clínica psicoanalítica.
 
     "Muchos niños padecen de una invencible repugnancia al desayuno, prefieren irse a la escuela con el estómago vacío y si los obligan a comer, vomitan. No sé si los especialistas de niños pueden proporcionar una explicación fisiológica de este este síntoma. Yo he descubierto una interpretación psicológica que me reveló precisamente el psicoanálisis.
     En el caso del paciente a que me refiero esta idiosincrasia persistió en la edad adulta, y debió ser interpretada como el desplazamiento de una repugnancia inspirada por las manos de la madre. Ya desde niño se enteró de las relaciones sexuales entre sus padres; ocultó ese descubrimiento porque lo consideró irreconciliable con sus sentimientos de ternura y respeto. Pero cuando la madre salía del dormitorio por la mañana y preparaba el desayuno con las mismas manos que pudieron haber intervenido en las repudiables actividades nocturnas, e incluso quizá hacía que el niño las besara, su refrenado sentimiento reapareció en forma de repugnancia por el desayuno sin que el niño pudiera darse cuenta del origen de esa disposición.
     Correspondería a los especialistas de niños averiguar si esta interpretación puede ser valida para otros o, quizá, para todos los casos semejantes. De esta manera quedaría abierto el camino para la terapia a aplicarse.
     En otra ocasión señalé que la peculiar asociación de la sensación de repugnancia con los movimientos expresivos de salivar y vomitar indica que existe en el inconsciente una tendencia coprofílica a tragar lo que es "repugnante", y que salivar y vomitar han de tomarse, por lo tanto, como reacciones contra la coprofagia. Esta concepción, por supuesto, vale también para la "repugnancia al desayuno"".   
 
Es un caso y una observación muy valiosa para el entendimiento y el trabajo en la clínica ya que ello para algunas concepciones psicológicas, medicas y sociales es incomprensible y rechazado, es algo que va por el lado de lo "aberrante" de lo "prohibido" sin embargo es necesario escucharlo en un encuentro intimo psicológico y allí se queda para trabajar algo que no se ha acomodado en el paciente.
 
__________
Referencia: *Ferenczi, S (1967) TEORÍA Y TÉCNICA DEL PSICOANÁLISIS. Ed: Paidós, Buenos Aires, Argentina. P.267,268.

miércoles, 22 de enero de 2014

102 - Toxicomanías y psicósis - (Una falla que no alcanza a ser locura)

 
Toxicomanias las llama Silvie Le Poulichet en su libro toxicomanías y psicoanálisis - las narcosis del deseo, comenzar desde allí se hace fundamental para abordar el tema que a continuación se va a transcribir. Hay que saber que ni desde el psicoanálisis, ni desde la psicología se ha abordado con detenimiento el tema desde su particularidad, el uno por uno. Más bien se ha dedicado, ahora menos que en el siglo pasado, a describir y a encasillar manifestaciones, y allí entra el campo de la psiquiatría a "estudiar" el fenómeno, o a dejar a sujetos embotados y sin palabra, es como presenciar a sonámbulos despojados de su subjetividad, porque ya está quien sabe lo que les pasa a ellos y allí hacen su entrada de gala los trastornos, los síndromes y los "no especificados". La operación es, con el fármaco silenciar el síntoma y se termina silenciando a un cuerpo, dejándolo casi muerto, entre el sueño y la vigilia, somnoliento, aletargado. Y se preguntará el clínico con un paciente como el antes descrito, ¿Qué hago? y la respuesta es, mire en el manual. Pero para la mente no hay manuales, uno de los vehículos fundamentales para descifrar lo que en lo latente del sufrimiento se esconde es la palabra y todas las manifestaciones del inconsciente.   
 
La autora antes citada se dio a la tarea de desmenuzar e interrogar la clínica del psicoanálisis frente a la clínica de las toxicomanías, porque como ella y otros lo han escrito, Freud habló poco de las adicciones o las toxicomanías, por allá en el malestar en la cultura hay una referencia a los quita penas como los llama, esas sustancias tóxicas que sacan al sujeto de su realidad parcialmente y les sirve de suplemento, como diría Le Poulichet. Pero Freud, después Lacan y todo el psicoanálisis, sí conoce del nacimiento del sujeto como ser hablante, como ser insertado en el orden simbólico, y por ende ser en falta.
 
Freud en su correspondencia con Fliess habla de la masturbación cuando le escribía en 1897:
 
         He llegado a creer, dice Freud, que la masturbación era la única gran costumbre, la necesidad    primitiva, y que los demás apetitos, como la necesidad de alcohol, de morfina, de tabaco, no son más que sus sustitutos, productor de reemplazo. Vera, O (1988) P. 102.
 
La masturbación aparece comparada con las toxicomanías por un nexo estructurante, una etapa del desarrollo psíquico del niño, y consecuentemente puesta en paralelo para decir algo frente al consumo de tóxicos. Aquí Freud no está generalizando, sino describiendo lo que aparece en su clínica. Fueron estos los pocos momentos donde habló de las toxicomanías. La masturbación aparece porque hay ausencia de objeto, el niño, el hombre, ha perdido algo, que no sabe si volverá y de ahí es que surge el suplemento, algo que viene a completar, una falta.
Empero la trama apenas comenzaba en esos tiempos de correspondencia, ahora ya se ha complementado lo dicho y se han teorizado muchas otras cosas que tienen que ver con el tema.
 
Aquí se dirá en principio que la claridad existente radica en la ausencia de estructura psíquica definitiva, no se han fijado las toxicomanías a la neurosis únicamente por ejemplo, ellas tienen presencia en los psicóticos y en los perversos, por igual. No es una estructura toxicómana de la que se trate, sino, hay en la estructura una toxicomanía o toxicomanías enredada, entramada y fijada.
 
Ahora se hace necesario leer a Le Poulichet y su pequeño fragmento donde habla de toxicomanías y psicosis:
 
     "No conocer la "ausencia" y encontrarse exiliado del deseo: ¿no es este un abismo en el que se han precipitado los sujetos psicóticos? Precisamente, las toxicomanías de la suplencia son formaciones que pueden prestar algo del cuerpo a ciertos sujetos psicóticos.3
     Así, una joven psicótica, heroinómana, me decía que ella no era más que "una pequeña cosa desgarrada", y que sufría mucho cuando la heroína no recorría sus venas para devolverle consistencia. Trapo o desecho inerte que vivía a la sombra de su madre, ella sólo podía salir parcialmente de ese abrazo mortífero si iba afuera, a "la lucha", a jugar su supervivencia y buscar "el polvo" para detener "la pudrición" de su cuerpo.
     Detengámonos un momento en esta cuestión del nexo entre toxicomanía y psicosis. Cuando un ser se encuentra verdaderamente en posición de encarnar el objeto del goce del Otro, y ningún significante le permite desprenderse de ese abrazo con La Madre, este "tratamiento de la máquina" realizado por la operación del Farmakon se presenta evidentemente como una tentativa última de mantenerse fuera del mundo. Se trata de una tentativa, irrisoria pero real, de producir un nuevo cuerpo, en la medida misma en que "un cuerpo" no se ha elaborado. El individuo no dispone e las coordenadas imaginarias y simbólicas que habrían permitido que eso hiciera cuerpo.
     La operación del Farmakon intenta entonces organizar un circuito cerrado quede algún modo pretendía "tapar" los orificios para la invasión de un Otro no castrado. Pensemos en L. Wolfson: con las voces que vienen de fuera, su madre le entra por las orejas; gracias a estrategias delirantes, él lucha contra la invasión por ese Otro materno que hace de su cuerpo un simple tubo. 4 Ninguna zona erógena se puede cerrar sobre un "borde"; su cuerpo esta abierto al goce del Otro: el Otro materno lo atraviesa por la boca, por las orejas, por el ano... Sus órganos están al servicio del goce del Otro.
     La clínica muestra que ciertas toxicomanías organizan un "repliegue" cuasi autista, como para resistir la invasión de un flujo de tipo materno, en el intento de crear un "borde" donde se cierre algo del cuerpo. En esas condiciones, la suspensión de la droga se suele acompañar de un recrudecimiento del delirio.
     Un montaje muy diferente se concreta cuando la figura de la intoxicación es integrada a una construcción delirante , puesto que no soporta ninguna tentativa de constitución de un borde. Así, encuentro pacientes psicóticos que, a mi parecer, en modo alguno son toxicómanos, sino que, por ejemplo, consumen ocasionalmente hachís. El "influjo maléfico" de esta "intoxicación" es puesto en primer plano en el discurso, a la vez por la familia y por el paciente, en el seno de una teoría delirante. Desde el punto de vista del paciente, "la intoxicación" presenta una analogía con los "rayos divinos" cuyos efectos creía sufrir Schreber. el consumo de droga se impone en ciertos momentos como para obedecer a una orden divina, cual un imperativo del goce del Otro que procurará transformar el cuerpo o convertirlo en un objeto "mancillado".
     No obstante, como lo anunciaron ya mis enunciados sobre las formaciones narcisistas, las coyunturas no me parecen tan definidas. Un desfallecimiento del Otro no implica una psicosis. Y encuentro muchos toxicómanos que a, a pesar de actualizar una verdadera suplencia narcisista (cuya noción me propongo precisar), no por ello son psicóticos."

Se Adjunta este video: http://www.youtube.com/watch?v=_zxdzGybjFI
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     3. Es de una manera enteramente diversa como las drogas alucinógenas, sobre todo cuando se las toma en la adolescencia, pueden concurrir a abrir una falla en sujetos psicóticos y precipitar un "brote delirante" No es forzoso que de ello siga una toxicomanía. V. Magnan y G, -G de Clérambeault ya habían estudiado esas manifestaciones.
     4. Vease L. Wolfson, Le schizo et les langues, París: Gallimard, 1970.
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Referencias:

- Vera, O (1988) DROGA, PSICOANÁLISIS Y TOXICOMANÍA - Las huellas de un encuentro. Ed: Paidós, Buenos Aires, Argentina. P. 102.
- Le Poulichet (2012) TOXICOMANÍAS Y PSICOANÁLISIS - Las narcosis del deseo. Ed: Amorrortu Editores, Buenos Aires, Argentina. P. 125-126.

domingo, 12 de enero de 2014

101 - La angustia: Referencias freudianas


Este artículo aparece en el libro La angustia y el Síntoma escrito por Bernard Nominé* donde hace un recorrido, sigue desde su origen hasta su desarrollo y adelantos sobre la angustia como un elemento esencial para el nacimiento mismo del psicoanálisis, y de todo lo que significa la vida humana. Actualmente lo que se quiere barrar es eso, la angustia se quiere evitar, desconocer, tapar, echarle tierra, encasillar para poderla entender, meterla en un manual psicodiagnóstico, explicarla haciendo el intento de agotarla, y toda una serie de recursos que se utilizan para hacer algo frente a... .

Se comenzará por hacer un recorrido por referencias como la que se citó anteriormente para conceptualizar lo conceptualizado.

"La angustia: Referencias freudianas

En Freud encontramos varias tesis sobre la angustia, pero creo que un punto no varió: desde el principio se da cuenta que la angustia se relacionaba con el sexo y con la vida pulsional. Por eso creo que es importante volver a leer los primeros textos freudianos y respecto a ese tema les recomiendo el Manuscrito E, es decir, una de las cartas de Fliess que posiblemente fue escrita en junio de 1894. Se suele considerar que es el primer texto de Freud sobre la angustia, ese trabajo se titula ¿Cómo se origina la angustia?

Enseguida tuve claro que la angustia de mis neuróticos tenía mucho que ver con la sexualidad [...]1. Freud escribe que su punto de partida fue la angustia generada por la práctica del coito interrumpido, pero poco a poco se dio cuenta de que era una pista falsa. El coito interrumpido sólo ilustra una situación en la que la descarga de la excitación está impedida. A Freud se le ocurrió que lo que genera la angustia es:

[...] una acumulación física de la excitación, o sea una acumulación de tensión sexual física. La acumulación es consecuencia de una descarga estorbada; por tanto, la neurosis de angustia es una neurosis de éxtasis como la histeria; de ahí la semejanza, y puesto que la angustia no está contenida dentro de lo estancado, uno expresará el hecho diciendo que la angustia ha surdido por mudanza desde la tensión acumulada 2.

Este razonamiento se funda en una metáfora energética. La energía producida ha de ser transformada si no se acumula y acabará por molestar al organismo. Normalmente, alcanzado cierto umbral, la excitación física ha de ser ligada a un afecto psíquico para llevar al individuo a una reacción específica que organiza las condiciones de la descarga, es decir, el acto sexual.

Si la reacción específica no puede producirse -escribe Freud- crece desmedidamente la tensión físico-psíquica (el afecto sexual), se vuelve perturbadora, pero no hay todavía fundamento alguno para su mudanza. En la neurosis de angustia esa mudanza sobreviene; [...] la tensión física crece y alcanza su valor de umbral, con el que puede despertar afecto psíquico, pero por razones cualesquiera el anudamiento psíquico que se le ofrece permanece insuficiente, es imposible llegar a la formación de un afecto sexual porque faltan para ello las condiciones psíquicas: así, la tensión física no "ligada", psíquicamente se muda en [...] angustia 3.

Pues la tesis de Freud en esa carta a Fliess, redactada antes de sus primeros escritos sobre la angustia y la neurastenia, es bastante sencilla: el origen de la angustia es una falla del sistema que convierte la excitación interna en libido. (negrita resaltada por psiquik) Dicho de otro modo, con los términos lacanianos, diríamos que el origen de la angustia es un exceso de goce debido a una falta de libido, siendo esta última la mejor solución para tratar el goce.

Es preciso definir lo que es la teoría de la libido en Freud. La libido pertenece al registro de los instintos o, mejor dicho, al registro de las pulsiones. [...] lo cual armonizaba con la frase del poeta, que alcanzó difusión popular: la fábrica del mundo es mantenida 'por hambre y por amor'. La libido era la exteriorización de fuerza del amor, en idéntico sentido que el hambre lo era de la pulsión de autoconservación. 4. A continuación Freud opone la libido a la pulsión de muerte. Pues la libido equivale a la pulsión de vida, a la pulsión amorosa que organiza la energía sexual para encaminarla hacia el encuentro con un objeto de amor. Como siempre esclarece su teoría con ayuda de la patología. Pues aquí dice:

"Se discernió del siguiente modo el proceso patógeno de la demencia -dementia praecox-: la libido era debilitada de los objetos e introducida en el yo, mientras que los fenómenos patógenos paralizantes procedían del vano afán de la libido por hallar el camino de regreso a los objetos. 5. La libido en la teoría de Freud aparece como "la expresión de un esfuerzo por obtener una satisfacción por medio de los objetos."6 

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* Nominé, B (2007) LA ANGUSTIA Y ELK SÍNTOMA. Ed: Editorial Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia. P: 7.  
Citas dentro del texto citado: 1. FREUD, Sigmund. Obras completas, "Manuscrito E", Vol. 1, Buenos Aires, Ed: Amorrortu, 1978, p. 229, 230-231 / 3: (la letra resaltada es mía, la cursiva del original)
4.5. FREUD, S. Obras completas "Teoría de la libido". Vol. XVIII. op.cit., p. 250.
6. FREUD, S., Obras completas, "Tres ensayos para una teoría sexual". Vol. VII. op.cit.,p. 198. 
 
Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo.