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jueves, 27 de noviembre de 2014

108 - En las Entrañas de Satanás



Ensayo realizado para taller de investigación 1 en la maestría Cultura y Droga de la Universidad de Caldas - Manizales.


EN LAS ENTRAÑAS DE SATANÁS
“Sobre el consumo de Bazuco"
Por: Carlos Enrique Correa Lagos[1]


RESUMEN
El presente ensayo muestra en tres fases el fenómeno del consumo de bazuco, desde el concepto y su nombramiento en la calle, pasando por el análisis de la experiencia contada por los mismos usuarios, comparándola con la persona de Satanás y toda su trama individual, hasta llegar a una observación del estudio del año 2013 que realizaron entes gubernamentales.
Palabras clave: Bazuco, consumo, satanás

ABSTRACT
This paper shows in three phases, the penomenon of crack cocaine consumption, from concept and his appointment to the street, through the analysis of the experience recounted by the users themselves, comparing it to the person of Satan and all his individual plot, to reach an observation study conducted in 2013 that government entities.
Keywords: Bazuco, consumption, satan

Las sociedades, las familias y los individuos están conformados por un mundo simbólico en el que conviven la gran mayoría de personas, con signos y marcas que legitiman una realidad como real, y las que se quedan al margen de ese mundo, igualmente están en otro orden, bien sea en la locura que es definida como:
      1. f. Privación del juicio o del uso de la razón.
2. f. Acción inconsiderada o gran desacierto.
3. f. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa.
4. f. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.
Rae (2014)

Quedan aisladas en la anormalidad o en la enfermedad mental con sus múltiples variantes. Así pues, van emergiendo juicios y de aquí parte la organización de algunas sociedades occidentales que han trazado sus creencias bajo el estatus de la religión cristiana, actualmente con todas sus diferenciaciones.
Este texto emprende la tarea de exponer además de un “problema” social, un conflicto individual que es el consumo de drogas, y dentro de ellas el consumo de bazuco enfáticamente. Se dividirá en tres partes. La primera es el concepto básico del bazuco y cómo se le llama en la calle. La segunda es un análisis de la experiencia dentro del mismo consumo tomando de referencia algunos testimonios de consumidores y al mismo tiempo esto, atravesado  por el concepto de “Satanás”. Y la tercera es una mirada de la situación actual del consumo.

A la gran mayoría de individuos que se encuentran por fuera de este contexto de las drogas les podrá asaltar la siguiente pregunta: ¿Qué es el bazuco?
Acá dos definiciones de fuentes diferentes, la primera:
El basuco es un polvo blanco-grisáceo o café, de sabor amargo y olor astringente; se obtiene del procesamiento químico de las hojas de coca, ya sea como residuo o subproducto. Un cigarrillo ordinario de basuco contiene de 40 a 80% de pasta básica de coca, y proporciones diversas de ácido sulfúrico, gasolina, éter, metanol, kerosene y bases alcalinas. Pérez (Nuevos Rumbos).
La anterior definición es formal, lleva conceptos de su composición y contenido. La segunda es:
En el argot de los adictos, se le llama bazuko, baserolo, susuki, zuko, y es, como droga, una de las más tóxicas que se pueden ingerir. Es, en esencia, extracto crudo de las hojas de coca sin refinar. Su procesamiento es tan elemental que generalmente se produce a nivel doméstico: se macera la coca liberando la savia, se rocía con bicarbonato, se disuelve en gasolina y se filtra. A menudo se utilizan también ácido sulfúrico, cloroformo, éter y kerosene. El resultado es una base de coca, altamente venenosa y peligrosa por cuanto no se sabe a ciencia cierta qué sustancias la componen. Semana (1983)
Esta segunda definición brinda una información pero con cierto objetivo de disuadir al lector. También permite conocer en el ambiente de la calle como es llamada, ya que de la ciencia al sentido común y en particular a los consumidores este término adopta matices diferentes.
Es posible que su misma composición de sustancias diversas y tóxicas para el organismo tenga incidencia en el efecto que causa en los consumidores que dicen ser “cogidos o agarrados” y tienen al bazuco como una sustancia de mal prestigio, de degradación y del límite que es la indigencia y habitar en la calle, pero al mismo tiempo les genera placer, una satisfacción momentánea. Esta ambivalencia es la que se leerá después.
En el artículo antes citado de Semana, llaman a la sustancia como “Tóxica y venenosa”, con ello se referencian la década de los 80´ cuando estaba tomando fuerza la cocaína en Colombia como producto de exportación. Ahora no es considerada de manera diferente ya que está definida como “el vicio del diablo”. Acá surge la pregunta necesaria y es ¿qué lleva al bazuco a tener ese nexo tan directo con lo demoniaco, el diablo o Satanás, que las otras drogas no poseen con tanta fuerza?
Este interrogante introduce el campo más amplio de este fenómeno que es el sentido que le da el consumidor a su acto y a todo el universo simbólico como lo nombra Berger refiriéndose a:
El universo simbólico se concibe como la matriz de todos los significados objetivados socialmente y subjetivamente reales; toda la sociedad histórica y la biografía de un individuo se ven como hechos que ocurren dentro de ese "universo”. Berger y Luckmann (2001) P. 125.
Es decir que lo se verá en estos relatos, uno de un habitante de la calle, otro de un adicto rehabilitado y mantenido en grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) y otro de un consumidor, seguirán el motivo de este texto.
[…] como el diablo hermano, como el diablo. Pero vea, armó e un coso así tan  grande, y ese humero y ese olor tan bueno. Y entonces yo ya me fui para allá y acabé eso y tan!, sentí yo un punto donde ese día cogí  … yo no conocía eso. ¡Eh! Y yo viendo eso tan bueno eso que vino de Medellín, lo mejor de Medellín, y eso chirriaba muy bueno y ese olor tan lindo (risa). Como satanás (risa). Hermano, y me agarró ese humo, ¿y qué será si yo nunca he sido así?: y me dijo: hágale, bien pueda fume, y yo veía al hombre que armaba eso en marihuana y yo vi que le roseaba un polvo así, eso lo daba como nevado de vuelo, (risa) eso quedaba como el nevado de vuelo (risa). Cuando me lo pasa…cuando ese día, pasamos ese día mal ¿no? Y entonces, eran de por allá como de Itagüí el hombre. La Posada (2013) P.5.
El anterior es el relato de MC donde habla de su primer contacto con el bazuco nombrándolo como “el diablo” pero siendo habitado al mismo tiempo por cierto estado de satisfacción y de gusto haciendo un énfasis importante en el olor que lo califica de “lindo”, lo anterior lo ubica en un puesto diferente que no lleva el orden de prohibición y de juicio, al contrario es una posición guiada por la satisfacción que le proporciona.
El bazuco es una dimensión diferente a todo eso – se refiere a las otras drogas – es como ver que el bazuco es una droga tan rara que es como ver que la sensación que siente un adicto o yo, CO, yo no sé los otros bazuqueros, esa sensación del embale que llaman es totalmente desagradable, mano, es dolorosa, es dolorosa, pero ese olor, ese caos ese dolor como que gusta, como esa forma de autodestruirme me gusta y de ahí no me dejan salir, porque yo quiero, pero no me dejan salir […] Es el Hades. Entrevista a CO (2014).
Este otro relato muestra una cara diferente de un exconsumidor de bazuco que refiere lo mismo sobre el olor, mostrando no gusto, sino extrañeza, una sensación desagradable, y dolorosa.
Aquí se nota entonces el universo simbólico que nombran Berger y Luckmann cuando dicen "pone cada cosa en su lugar", que aunque consuman la misma sustancia en apariencia, el primero fumada, y el segundo en pipa se configuran experiencias distintas. Se pensaría entonces que las dos formas de ingesta dan ese efecto, sin embargo surge la pregunta de, ¿qué los lleva a sentir y a pensar a los que fuman, placer, mientras al otro, dolor, que su sustancia está en relación con Satanás, con el diablo, con el demonio, y por qué no en relación con lo divino, lo sagrado, con Dios?
El nombre de “Satanás” viene, según el concurso general,[2] del verbo satan = impugnar, retar, perseguir y en forma más especial: impugnar por medio de acusaciones […] El significado “perseguir en encono”, “acechar”, como se desprende de génesis XXVII, 41 y XLIX, 23, quería decir inicialmente en forma concreta, intrigar en el sentido de poner un lazo, o una trampa, de poner grillos.[3]
Jung en el estudio citado hace un rastreo del concepto de Satanás desde la religión en el antiguo y nuevo testamento, para dar cuenta del concepto y de la persona que lo representa. Da aquí unos significados que abarcan toda su investigación y son acordes a lo que se elabora en este texto.
Aparecen entonces conceptos que integran a Satanás que son, impugnar, que significa “1. tr. Combatir, contradecir, refutar[4]. Retar, 1. tr. Desafiar a duelo o pelea, o a competir en cualquier terreno.[5] Es aquí donde hay que detenerse en ese termino de impugnar, y aparece la pregunta, ¿con quién está combatiendo y peleando, a quién está desafiando, el consumidor de bazuco?
Habrá entonces que escuchar a un protagonista cuando dice:
Entrevistado: Satanás me quiere ganar a mí, y yo no me dejo ganar de él […] Entrevistador: quién le decía que se lo iba a llevar. Entrevistado: El diablo, el diablo, yo le gano me decía y yo decía no, yo le gano al diablo.
Aquí este consumidor le da forma al significado y hace conocer en su propio testimonio de vida el sentido de esta pelea, parcialmente.
La otra parte del concepto es, “perseguir en encono”, “acechar” que es, Observar, aguardar cautelosamente con algún propósito[6]. y poner un lazo, o una trampa, de poner grillos.
Entrevistador: hay veces que quiere salir y no puede. Entrevistado: no puedo, yo siempre quise salir, yo llegaba a tener el cacho y la pipa, y llorar, yo terminé llorando consumiendo, no querer consumir, y yo lloraba, yo le pedía al creador que me sacara, yo me arrodillaba, yo muchas madrugadas decía no más! Yo no quiero más, no quiero consumir más, esto me está matando, pero no puedo! Qué hago! No podía!. CO (2014)
Aquí lo completa el decir de CO, “yo quería salir pero no puedo”, fue acechado observado cautelosamente y después de caer en la trampa, le pusieron los grillos, el lazo que lo mantenía en la adicción.
Los relatos de estos tres sujetos entrevistados se puede notar que construyen un material importante en la categoría del consumo y de la experiencia frente al mismo. Hacen notar el papel relevante que se nombró antes y es el papel de Satanás en sus experiencias subjetivas, lo importante que se ve es que en ninguna está Dios o lo divino como se nombró también antes. Así que allí se puede notar un elemento de culpa, de degradación y de minusvalía que es a lo que lleva el pecado.
Por último es lícito mirar los datos del estudio nacional y darle una mirada a la situación colombiana del consumo de bazuco.
[…] unas 49 mil personas, -consumen-  de las cuales, 45 mil son varones […] El consumo de basuco según niveles socioeconómicos muestra mayor prevalencia en el estrato 2 y representan unos 24 mil usuarios. Si bien no hay significación estadística, es el dato con menor variabilidad. […]
Con estos datos se puede visualizar en impacto en la población de la ingesta de esta sustancia. El bazuco es la tercera sustancia más consumida de acuerdo con cifras. Sin embargo se estipula que el estrato 2 tiene mayor representatividad, dejando claro que no hay significación estadística.
En el estrato 2 es donde hay mayor consumo, pero en el estrato 3 hay 4.357 y en el 4, 5 y 6 en el estudio registran 436 personas consumidoras, dato impreciso ya que el periódico el tiempo en un artículo del mismo año del estudio dice que:
En sus cuentas, de las 49.756 personas que usaron esa droga el año pasado en Colombia, 6.387 pertenecen al estrato 3 y 4.825 a los estratos 4, 5 y 6.
Queda entonces la duda de la veracidad de los datos oficiales, ya que en las calles se ve lo que en los altos estratos es posible mantener.
Finalmente ya habiendo hecho este recorrido se concluye que el bazuco es una sustancia cargada con ambivalencia a nivel subjetivo, que el uso que le da el académico al concepto dista de lo que el propio usuario piensa, y que el consumo tiende a crecer a diferencia de otras sustancias, que se estabiliza.






[1] Psicólogo, Candidato a Magister en cultura y Droga de la universidad de Caldas.



[2] Vease ante todo Hebr, und aram.Handwörterbuch über des Alte Testament, 1915, de Gesenius-Buhl y Lexikon in veteris testamenti libros de Ludwig Köler, en prensa, pero cuyo manuscrito me fue proporcionado por el autor. Citado en Jung (2012) Simbología del espíritu. Ed: Fondo de cultura económica. Df, México, P. 128.



[3] Gesenius, Thesaurus Linguae Hebraeae et Chaldeae Veteris Testament, 1840, Sp. 1327: satam = insdiatus est alicui, hostiliter persecutes est eum… Origo est in laqueo, vel potius decipulo ferreo ponendo, quo pedes prehendantur… Citado en Jung (2012) Simbología del espíritu. Ed: Fondo de cultura económica. Df, México, P. 129



[4] http://lema.rae.es/drae/?val=locura extraído el 14 de noviembre del 2014





BIBLIOGRAFÍA

1. Berger y Luckmann (2001) LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD, Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. P. 125.
2. CO. Entrevista inédita. (2014) Centro de Atención en Drogadicción (CAD) Familiar Escuela de Amor. Barcelona, Calarcá, Quindío.
3. Fr. Entrevista inédita. (2014) Fundación Hernán Mejía Mejía. Armenia, Quindío.
4. Revista Semana (1983) BAZUCO, EL VICIO DEL DIABLO. El bazuko, nueva y peligrosa droga, empieza a consumirse masivamente en el país. Fuente: http://www.semana.com/especiales/articulo/bazuco-el-vicio-del-diablo/3217-3 Consultada el 5 de noviembre del 2014.5. Gómez, A (2013) ESTUDIO NACIONAL DE CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS EN COLOMBIA – 2013
6. MC - Entrevista del proyecto: Relatos y Experiencias de vida de habitantes de la calle (2013) LA POSADA.
7. http://lema.rae.es/drae/?val=locura extraído el 12 de noviembre del 2014.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

jueves, 7 de agosto de 2014

107 - Un tratamiento de -la maquina- (transcripción y comentarios)



La figura del toxicómano aparece como algo extraño, a veces repugnante para la sociedad, los entes de regulación procuran esconder algo de lo que no pueden escapar, que es precisamente lo inevitable del goce que experimentan estos sujetos y que se manifiesta en poner todo al límite, y es esto lo que puede describir a un adicto, que siempre está colocando al límite, a su propio cuerpo o a quienes los rodean. Se escucha dentro de estos pacientes y sus familias decir "yo iba a la olla a ver qué necesitaba, le llevaba ropa y comida, hasta le pagaba las deudas, y allá se quedaba consumiendo". Qué otra expresión se puede conocer del límite, conociendo que este es un ambiente de muerte, de peligro, de robos, de sobredosis, lo que más se asemeja a un infierno terrenal.


     Es así entonces que a continuación se transcribirá un apartado del texto de Sylvie Le Poulichet que se titula Toxicomanías y psicoanálisis "las narcosis del deseo", que trata sobre Un tratamiento de -la maquina- y toca puntos tan cruciales como la diferenciación entre psique y soma o cuerpo y alma, que a veces se ha desdibujado en manos del discurso de la ciencia y de otros discursos, en un afán que aparece confuso, por terminar algo y redondearlo para ponerle punto final. Los términos de Fármaco-dependencia y de toxicomanía, o de drogodependencias y drogadicciones entran en esta lógica.


     Así que quien se detenga a mirar la relación del cuerpo y los tóxicos se preguntará:


"Pero, ¿qué ocurre cuando un mortal intenta actuar sobre -la maquina- de manera que lo incógnito ya no sea suspenso? Sí algo real no permaneciera así resguardado tras -la máquina-, ¿podría el individuo tomar los comandos?
     ¡Horror, vértigo y delicia: se puede tratar el cuerpo, vigilar el trabajo de sus órganos! Solamente el cuerpo deja de ser -el templo de Dios-. El pensamiento cristiano indica con toda precisión en esta formula que el cuerpo debe ser el lugar de un -misterio-. lugar donde se celebra un culto, es decir el misterio de la presencia de Dios que es ausencia.
     El cuerpo como -templo de Dios- es una manera de decir que lo -real- del cuerpo puede permanecer en su puesto -guardado- si un Padre recoge su contingencia en una función universal. Al mismo tiempo ha sido dicho que no podéis disponer de ese cuerpo, hacer de él lo que queráis, puesto que no os pertenece: os ha sido prestado para celebrar el misterio de la presencia (ausente) de Dios, que es un acto sin cesar renovado.
     ¿De qué otra sacralidad puede sostenerse el cuerpo cuando el -templo de Dios- es violado por la instalación de un -comercio- en su -Casa-? Reencontramos aquí la imagen bíblica de los -mercaderes en el Templo-, como profanación, transgresión a la Ley divina.
     Injertos, inyecciones, prótesis, ¿podrían abastecer a una -maquina- autónoma, esencialmente -profana-, que intercambiara moléculas de dormir, de sueño y de dolor?
     Cuando un individuo se encuentra constreñido a hacerse relojero de su propio cuerpo, ¿se convierte para lo sucesivo en el guardián de sus propios engranajes? Si él se ha hecho relojero, es seguramente porque él había perdido el tiempo, ese tiempo que recorta su ser en las rupturas dibujadas por -la ausencia- La operación del farmakón aparece sin duda como una tentativa de suspensión del tiempo.
     El ha conquistado una -tierra incógnita-, pero después el ya no puede dormir verdaderamente: es preciso vigilar sin descanso -la máquina-. El cuerpo ha quedado a la deriva porque es ahora presencia para él mismo; ya no puede dejar a un Padre el cuidado de su autoconservación.
     Así se entiende ese pánico, esa urgencia, que para algunos toxicómanos invaden toda la escena: nada más cuenta, es preciso encontrar enseguida -la dosis-, la hora pasa, las señales de alarma se multiplican, el sudor perla la frente, los escalofríos atraviesan el cuerpo. Esto es también lo que pueden describir pacientes que no han consumido tóxicos desde cierto tiempo y que, en consecuencia, no son "fármaco-dependientes". Pero de repente la presencia y la ausencia son insostenibles, el pensamiento se hace herida, y el otro no suscita más que una efracción. Es entorno de ese -agujero-, después de que se ha desencadenado esta -hemorragia-, como la operación del farmakón trata a la psique como un órgano. Para un cuerpo que no se habría perdido, la narcosis es un tratamiento de -la maquina-.
     Si él no se presenta ya como una -criatura de Dios-, del Padre, el individuo podría convertirse en el artesano obligado y en el emparchador de su propio cuerpo.
     Las toxicomanías de que hablo aquí se ordenan en el registro de una radical suplencia narcisista. Dan testimonio real de un desfallecimiento, de una insuficiencia de Dios, del Padre: ya no se puede descansar en él. Es preciso suplir sin cesar la claudicación de una instancia simbólica.
     La constitución de algo -real-, como incógnito, autoriza la función e lo arbitrario del deseo. Cuando algo -real- es excluido, esto permite ocuparse de otra cosa: del deseo que se compone sobre la trama edípica del lenguaje. Pero, aquí, un ser está totalmente ocupado en hacer funcionar -la maquina-, en la urgencia, tras el surgimiento de una amenaza. Como si Otro no garantizara ya que el cuerpo fuera llevado a la palabra, como si ya no ocupara su puesto, el individuo se asegura un -provisoriato-. Es entonces sin duda una -función vital- la que esta narcosis cumple.
     Si él es el gran emparchador de su propio cuerpo, es porque eso no se desempeñaba solo... Ese cuerpo no ha podido quedar suficientemente velado, borrado y asumido por un Nombre que lo representaría ausentándolo.2
     Acceder a semejante forma de saber sobre -la maquina- representa empero un caso de imposibilidad. habría sido preciso que ese saber permaneciera supuesto, que quedara de una vez para siempre bajo los sellos, bajo la garantía de un Nombre. No se trata de pensar que un toxicómano sabe lo que hace cuando se pone a tratar su cuerpo y a -hacer de relojero-. Este es sin duda, en un momento dado, el medio que encuentra para suplir un desfallecimiento del Otro en tanto tercero. Pero tan pronto se ha comenzado a tratar así los propios órganos, ellos dejan de ser silenciosos; han salido de la sombra. Ya no queda medio de abandonarse al dormir, ni de soñar simplemente. Si él ya no tiene -tierra incógnita-, él deviene un sujeto exiliado de su deseo."1

     Lo anterior habla de dos cuestiones fundamentales que atraviesa al sujeto toxicómano, en primer lugar la relación que establece él con su cuerpo y la segunda que es complementaria, se trata de la Ley del Nombre del Padre, primero e históricamente situada en Dios y después inscrita en el psiquismo como el significante primordial que le da orden a mundo subjetivo.

     La relación con su cuerpo siempre es algo al límite, como se nombraba al principio, esto es ambivalente ya que pareciera que lo quiere destruir, pero Le Poulichet dice que también lo quiere conservar, tiene ese componente ambivalente, que en este espacio no se alcanza a tocar. Lo cierto entonces es que desaparece el significante que amarra el orden simbólico, el sujeto pasa a tratar la maquina desde lo real y a vigilar su funcionamiento, basta con ser testigo de la hora donde a un heroinómano se le administra metadona, allí se percibe que tienen que mantener, monitorear y activar la maquina para evitar cualquier desequilibrio. Así es como por la respuesta a la incógnita, la autonomía del organismo y tenerlo bajo control, desaparece la pregunta al misterio de la vida y del organismo. en este punto el toxicómano se convierte en un sujeto omniponente, que lo puede todo.

     La ley como significante primordial en cada sujeto parlante es fundamental para amarrar, no dejar caer y anidar toda la estructura, en los pacientes toxicómanos se presenta de manera particular, no se puede extraer una formula general que los describa, como lo dice Le poulichet en su texto el toxicómano es una imagen, se complementaría entonces con que es una imagen social y del orden de la salud mental, para poderla abordar, describirla y tratarla. El sujeto que está en relación con un tóxico o con varios a la vez tiene sus elementos únicos e irrepetibles, su historia y su propia trama. empero en la relación con la Ley, el Nombre del Padre algo se repite, algo no anda bien. Un paciente que estaba en condición de calle y llego a consulta lo describía así "tengo mucha rabia con lo tombos (policías), me dijeron, una requisa y yo les dije, "pida el favor", entonces al rato de pelear porque no me quería dejar requisar, un policía bachiller me cogió y yo de un cabezazo le rompí el tabique y llegaron los motorizados y en un momentico tenía como a siete policías dándome pata, me llevaron al calabozo y allá seguí peleando con unos manes que me iban a robar..." Esta es un ejemplo de la relación de este adicto con la ley, en este caso la representación de la ley social, la policía. Fue tanta su ira que lo llevo hasta el calabozo. Lo cierto entonces es que si la ley paterna desfallece existe en la sociedad una ley mayor que al menos retiene y regula.  

     Finalmente se dirá entonces que el sujeto toxicómano, como vimos, es alguien que tiene problemas con el tratamiento de la maquina corpórea, con la ley y con otros elementos que lo muestran como resultado de una operación siempre compleja y no resuelta. 

____________________
1. Le Poulichet (2012) Toxicomanías y psicoanálisis -las narcosis del deseo-. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina. P. 124.
2. Nos hace hallar aquí una figura de la -metáfora del Nombre del Padre-: -Es en el "Nombre del Padre" donde debemos reconocer el soporte de la función simbólica que, desde la aurora de los tiempos históricos, identifica su persona con la figura de la Ley- (J. Lacan, -Fonction et champ de la parole et du langage- (1953), en Ecrits, Paris: Seuil, 1966 (págs. 237-322), pág. 278)

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

viernes, 23 de mayo de 2014

106 - ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES


Este texto fue escrito como motivación para ingresar a la Maestría sobre Cultura y Drogas en la Universidad de Caldas en los próximos meses, aquí se realiza un análisis conceptual sobre la Cultura y la Droga, llegando y extrayendo unos pensamientos importantes al respecto.


ENTRE LAS MANIFESTACIONES DE LA CRIANZA Y LAS SUSTANCIAS AMBIVALENTES
Por: Carlos Enrique Correa Lagos[1]
Las Culturas con su diversidad de manifestaciones, personas y costumbres han tenido un trazo importante en lo que ha significado el ser humano para sí mismo y para el otro grupal. La convivencia dentro de la misma, ha adoptado diversos matices dependiendo el lugar, el tiempo y el momento específico por el cual las personas estén pasando. Sin embargo no siempre hay conciencia del gran tropiezo con el que se encuentra el que quiera entender lo que significa cultura, y mucho más, (aunque esté supuesto), lo que quiere decir otro concepto del que se hablará en el siguiente escrito que es, droga.
Entonces están manifiestos y comunicados los dos conceptos alrededor de los cuales va girar el siguiente texto, teniendo como objetivo de igual forma, interrogar al lector, porque se piensa desde estos temas, que son más importantes las preguntas, que las respuestas mismas, o lo ya dicho.
Se comenzará despejando justamente lo que atrás se llamo “tropiezo”, aclarando desde el referente más cercano que existe, la cuestión, y es el diccionario de la real academia española, que dice que cultura es:
cultura. (Del lat. cultūra). 1. elem. compos. Significa 'cultivo, crianza'. cultura.(Del lat. cultūra). 3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. 4. f. ant. Culto religioso.~ popular.1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.[2]
Es importante tener como foco estas tres significaciones que arroja la lengua, la de cultivo y crianza, conjunto de modos de vida y costumbres y el culto religioso, para avanzar. Es un estado de consecuencia el que se percibe, un paso por la vida, desde el cultivo, la crianza, las costumbres y por último, no definitivo, la religiosidad, entendida en este contexto desde lo macro, no delimitada a una sola creencia o rito.

Con lo anterior se despeja el camino, ya que se tiene definido parcialmente que una cultura es un conjunto de manifestaciones de un pueblo que implica un proceso, y donde el que nace como miembro de la misma aprende y adapta lo que le es transmitido.

Pasando al otro concepto que se planteó despejar desde el principio, “Droga” el diccionario dice que es una:


droga.(Del ár. hisp. *ḥaṭrúka; literalmente, 'charlatanería').
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.[3]

Este término es confuso porque es ambivalente, tiene doble filo, el de cura y el de veneno o tóxico, dice la definición, primero, que se emplea en la medicina con fines benéficos y para tratar enfermedades en la materia, es decir, se emplea para curar. Y el otro lado es el que introduce la noción de tóxico con sus características estimulantes, deprimentes, narcóticas y alucinógenas, fuera del campo científico, ósea en el campo urbano, excluyendo el ritual de los indígenas, con un fin confuso, individual o en pequeños grupos y  autoerógeno, expandiendo la problemática social en las ciudades.

Cultura y Droga están estrechamente en comunicación para decir algo sobre lo que sucede en el interior y al exterior del ser humano, ya que al final de todo tienen a éste como foco y causa, el orden animal ha creado su organización a otro nivel.

Esta cuestión no sólo es conceptual, pues de ello tiene gran parte, porque ha sido pensada, escrita, vivida y experimentada. Pero también preguntada, desconocida e ignorada, la cultura es un océano de manifestaciones ricas en contenido y en historia. Y la droga aunque en los últimos tiempos, mitad del siglo XX se convirtió en un obstáculo “una plaga” para el orden social, ha existido por millones de años atrás, ha sido empleada para tener contacto con los espíritus de un mundo intangible, dentro de un ritual definido y respetado y para fines muy claros. Ahora sin embargo esta cuestión ha cambiado:


La toxicodependencia es una patología social relativamente nueva. Desde mediados de los años sesenta hasta principios de los años ochenta el fenómeno alcanza su mayor expansión, imponiéndose con prepotencia incluso a la atención de la opinión pública. (Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza, 1999. P. 21)


Sin tener que ahondar en el tema ya que el trabajo citado lo adelantó de manera representativa, lo que se dice es que también como la cultura, la droga tiene una historia rica en manifestaciones y formas de operar. Sin embargo se han centrado las miradas de la última, en los efectos nocivos que tiene a nivel urbano, se combate la droga, se castiga a quien la porta, han existido una cantidad significativa de esfuerzos gubernamentales para actuar en la “eliminación” de la marihuana, o del opio, o de la coca. Sin ningún resultado exitoso, porque es querer hacer desaparecer las culebras que dejó Perseo cuando cortó la cabeza de medusa en el desierto. Ni las culebras se acabaran, y la sangre no es la causa. Queriendo decir con todo esto que la droga es un problema visto inversamente, quien tiene el conflicto en lo urbano con ella es el sujeto que consume, no la droga o tóxico mismo. Y en el otro escenario nombrado anteriormente, el indígena, no es un conflicto.

Se perciben en este momento varios tentáculos del tema, tanto desde lo cultural como desde la droga, y la droga entendida como veneno o como cura, como tóxico o como pócima ritual.

Con la toxicomanía –droga- tienen que ver la justicia, la medicina, la política, la religión, lo social, lo familiar y lo individual, todo tiene relación con ella, porque todo se ve afectado por ella, no hay en las sociedades algo que cause más asombro, impotencia, miedo y hasta terror que la adicción, las adicciones o los adictos que antes eran delincuentes y ahora son enfermos. Correa, C (2013) Virtual.

El sujeto que consume tóxicos en lo urbano hace parte de la máquina de la salud mental con sus perversiones y manejos económicos. Sin embargo a ello no se limita la droga pues aparecería la pregunta por las sustancias utilizadas por los indígenas con un matiz divino, o por los científicos para crear soluciones a enfermedades o reproducir patologías.


Así es que lo anterior, la Cultura y La droga, a cambio de cerrar y definir los problemas, los abre en su complejidad y hace pensar sus distintas formas. Existe un interés individual de la salude mental y específicamente de algunos psicólogos por descubrir y avanzar en la relación que existe entre el soma (cuerpo) y psique (mente) con el consumo de Heroína de un sujeto particular, sus causas de colocar en el cuerpo un acto de penetración tan mortífero y regido por el goce para su vida anímica. Esto en cuanto a los tóxicos y lo urbano.

Frente a la cultura existen enigmas entre esta relación de la droga y las manifestaciones dentro de los que la introducen en su cuerpo, indígenas, con un fin definido, como ya se dijo.

Allí también hay un sinfín de temas, como por ejemplo, el yagé, que es una sustancia ritualizada por millones de años, y cargada de un mundo espiritual y tremendamente complejo. Y ahora si se le preguntara a un indígena qué piensa de las drogas, si, sí son drogas para él, o por el contrario al consumidor de bazuco o de heroína, que si sabe por qué consume, o qué lo lleva a hacerse tanto daño, que si es un ritual, como para los indígenas, entre tantos temas que pueden emerger de estos dos tesoros de significantes vistos aquí, la Cultura y Droga.


Finalmente se debe decir que estos temas atraviesan todo la dimensión humana, sufriente o no, están en estrecha relación, hay teóricos importantes que tuvieron la experiencia con la droga como el doctor Sigmund Freud (1856-1939) que realizó a finales del siglo XIX un estudio sobre la Cocaína para la utilización en lo médico-científico y de allí extrajo unos textos. Pero todo no acabó allí, la droga dentro del marco de la cultura ha permeado a gran cantidad de personas y lo importante es estudiar el fenómeno para lograr ubicarse desde un lugar productivo y menos inmóvil o destructivo.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


- Cirillo, Berrini, Cambiazo y Mazza (1999) La Familia del Toxicodependiente. Editorial Paidos Barcelona, España. Extraído de tesis de grado sin publicar: Orozco y Correa 2012) INFLUENCIA DE LOS LAZOS FAMILIARES EN EL SUJETO TOXICÓMANO DE LA FUNDACIÓN “FAMILIAR EL FARO” UBICADA EN EL MUNICIPIO DE LA TEBAIDA, QUINDÍO. P.56.


- Correa, L (2013) ¿TOXICOMANÍA O FARMACODEPENDENCIA?, ¿SUJETO, FAMILIA O SOCIEDAD? "UN ENCUENTRO CON EL VACÍO". Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/09/90-toxicomania-o-farmacodependencia.html 

- Correa, L (2013) ¿FUE FREUD UN COCAINÓMANO? "FALLA EN LAS GARRAS DE HADES" COMENTARIOS FRENTE AL DESARROLLO DEL PSICOANÁLISIS. Extraído el 17 de mayo de http://psiquik.blogspot.com/2013/10/92-fue-freud-un-cocainomano-falla-en.html




[1] Psicólogo titulado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga Extensión Armenia, Quindío, actualmente trabaja en la Fundación Hernán Mejía Mejía, con los programas: Centro de Atención en Drogadicción (CT) Terapéutica Familiar Escuela de Amor, También trabaja en Clínica Particular.
[2] http://lema.rae.es/drae/?val=cultura
[3] http://lema.rae.es/drae/?val=droga


Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo

domingo, 4 de mayo de 2014

105 - La Herencia de los Venenos del Espíritu - (Sobre la comprensión trascendente del fenómeno)

Desde hace mucho tiempo se viene trabajando frente al tema de la toxicomanía o farmacodependencia*, haciendo intentos de elaboración frente a algo que está dicho y caracterizado, supuestamente entendido en todos sus fenómenos, es decir descrito. Y al encuentro con él o ella (sujetos adictos) existen más preguntas que respuestas, es como si se entrara al laberinto del Minutauro con la certeza de que se debe acudir a una confianza acompañado por la zozobra de ser observado y saber que en algún momento él puede aparecer de cualquier lugar y atacar. Entendiendo por minutauro a la misma droga o al adicto.


Al mismo tiempo que el sujeto adicto se pregunta sobre el por qué de su condición, lo hacen todos los que lo rodean y allí se incluye a la familia, a los amigos y consecuentemente los que lo intervienen, el psiquiatra menos (porque él tiene respuestas), lo médico, la comunidad terapéutica y dentro de ella todo el equipo clínico incluyendo a operadores terapéuticos, el trabajo social y el psicólogo(a). Allí lo que ronda es un enigma, algo oscuro que frecuentemente se aclara para volverse a oscurecer. No hay más respuestas que preguntas.
Pero qué es la toxicomanía, tal vez allí hay una señal cuando se ve que viene de tóxico y tóxico es: 
1. 1. tr. Envenenar, emponzoñar, intoxicar.
Con esto quiere decir el significado que el toxico-mano se envenena por su propia cuenta, pero además de saber que se está envenenando, ese mismo saber y el efecto que produce el veneno lo atrapa en una dinámica mortífera, empero no es como quien sabe que ha sido envenenado y que con ese veneno va a sufrir, sí hay sufrimiento, pero también hay goce, satisfacción y deseo consciente o inconsciente (este último se sospecha que tiene más fuerza) que hace más difícil el salir del círculo.
Ahora para complementar el concepto es lícito mirar la palabra veneno:
Un veneno es cualquier sustancia química dañina, ya sea sólida, líquida o gaseosa, que puede producir una enfermedad, lesión, o que altera las funciones del sistema digestivo y reproductor cuando entra en contacto con un ser vivo, incluso provocando la muerte. Los venenos son sustancias que desencadenan o inhiben una reacción química, uniéndose a un catalizador o enzima más fuertemente que el reactivo normal. Esta definición descarta fenómenos físicos como el calor, la radiación, la presión... que también pueden provocar lesiones en los organismos.2

El veneno es una sustancia exterior que es dañina, que produce enfermedad y altera funciones provocando la muerte, sin embargo aquí se habla de enfermedad del cuerpo, un veneno para el cuerpo, y se sabe que somos dualidad, que todas las cosas y elementos tienen su complemento, y entonces necesariamente se incluye la pregunta por el alma, el espíritu y lo trascendente. 
Sylvie Le Poulichet en su libro Toxicomanías y psicoanálisis - Las narcosis del deseo, tiene un apartado, que es el B de su primer capítulo titulado Teorías y tóxicos, que se llama "La Herencia de los "venenos del espíritu"" donde hace una afirmación muy precisa:
[...] porque ha sido la psicofarmacología moderna la que ha inspirado la concepción de farmacodependencia, y entretanto la riqueza de los dichos de un Cullen, de un Moreau de Tours y, en otra forma las intuiciones de Magnan de Clérambault [...] Este enfoque, que al mismo tiempo se priva de una reflexión filosófica sobre la noción del tóxico, no deja de tener consecuencias sobre las modalidades de la atención de pacientes toxicómanos. (2012) P.27-28
Estos autores nombrados por Le Poulichet conceptualizaron una visión dinámica y nada estática del tóxico, del veneno, algo que en su complejidad no existiera plano, pero esto se desechó con la nueva conceptualización, y se cambió el panorama no viendo el veneno como veneno, sino como medicina para controlar.
Se puede observar los pacientes que están medicados con metadona, con el ácido valproico y con muchas más, que están atrapados, porque el veneno dejó de ser veneno para convertirse en medicina que controla y "trata".
 
Varios autores tuvieron voz propia en este camino de trámite del orden de las cosas, allí la consecuencia.

[...] recordemos que desde el siglo XIX se hablaba más de "morfinomanía", de "cocainomanía" o de "heroinomanía" que de toxicomanía. Ibid P.29

La toxicomanía es igualmente clasificatoria, aunque menos organicista, va en el camino de encasillar síntomas, ejercicio que nunca es saludable, aunque sea impuesto por el orden de la salud mental.

[...] se trataba de establecer una clasificación de las drogas, en cuyo interior los individuos se distribuirían de suerte de ilustrarlas propiedades de las sustancias o, más bien, de realizar en ellos el espíritu de la droga.** Ibid.
Es cierto que el adicto tiene una concepción de su problema como algo que viene del más allá, y lo que es seguro es que no se puede desmentir aquello ni por el supuesto científico más serio, ya que como se dijo, los científicos cerraron el tema y lo dieron por comprendido. El adicto se pregunta y ¿mi alma, mi espíritu?, ¿qué tengo?, ¿estoy poseído?, o ¿loco?.
Al parecer el discurso médico asevera que es lo último, y más que locos "enfermos mentales" a los que hay que tratar con medicina y ahora está entrando el discurso psicológico pero a hacer lo mismo que el médico y psiquiátrico, a diagnosticar y a encasillar.
Pero advirtamos desde ahora que el ideal médico converge con cierto ideal de las toxicomanías, en tanto ellas procuran una sedación posible del dolor, y, en particular, del dolor de existir. Ibid. P40
Aquí se extiende el enigma, y algunos intentan explicar, pero los teóricos clásicos y serios en sus planteamientos lo tenían entendido y es que el fenómeno trasciende las barreras de la conciencia y del cerebro, es un aprés, un más allá.
Al continuar con la labor de despejar términos a pesar del lenguaje y sus trampas, de supuestas significaciones, es necesario poner en el tablero otro concepto que está muy implicado en lo que se emprende decir y es, la palara Espíritu. Dice Carl Gustav Jung en su texto Simbología del espíritu, estudios sobre la fenomenología psíquica, lo siguiente:
 
La palabra "espíritu" tiene tal cantidad de acepciones, que cuesta cierto trabajo tener presente todo lo que significa. Con el nombre espíritu se denomina el principio opuesto a la materia. Lleva implícito el concepto de una sustancia inmaterial o existencia, que en el plano superior y universal se denomina "dios" (Dios). Esta sustancia inmaterial se concibe también como portadora del fenómeno psíquico y aún de la vida. P. 13.

Con esta anterior definición de la psicología analítica Jung dice que en principio hay una división entre espíritu y materia, que son principios opuestos, que el espíritu está formado de algo diferente y trascendente que lo que se percibe. Aparece presentada en la teoría de Jung esa sustancia inmaterial que fue motivo de discordia con el padre del psicoanálisis y por eso se separaron, el primero con el inconsciente colectivo cargado de arquetipos y el segundo con mucha seguridad en su descubrimiento del inconsciente como sexualidad***. Los dos hablando de concepciones del ser humano regidas por su propia experiencia, y en ningún momento descartables.

Allí, el plano superior como se dijo anteriormente, es algo trascendente y difícil de no reconocer hasta por la ciencia más estricta, y es que está el enigma de no describir todo, como se dijo antes, y de no tenerlo todo en las manos por eso mismo. Dios, esa energía , o fenómeno, está presente hasta en lo que no lo reconoce, sin embargo esa discusión no es el objeto de este texto. Ya habiendo adelantado el concepto de espíritu falta algo de la definición antes citada y es que dice que Eso es portador del fenómeno psíquico y de la vida y en este momento se desborda la significación y se amplía.

Finalmente con los conceptos de Toxico-veneno y Espíritu sustancia inmaterial trascendente, se llega al núcleo de todo lo se quería con este texto, y es que es algo que escapa a la comprensión en el campo de las adicciones, ya que ésta se presenta en la clínica como fragmentada, diluida, despedazada, algunas veces confusamente entendida, gozada, disfrutada pero al final nunca cerrada, ni explicada por completo. La adicción, se reitera, es un enigma que se percibe para que se descifre.
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*Dirigirse a la discusión en este mismo sitio: http://psiquik.blogspot.com/2012/12/81-diferencias-entre-toxicomania-y.html / http://psiquik.blogspot.com/2013/04/83-el-inconsciente-en-la-comunidad.html / http://psiquik.blogspot.com/2013/09/90-toxicomania-o-farmacodependencia.HTML

** Así los usuarios están sometidos al -poder demoniaco- de esas drogas "que reducen a la esclavitud el cerebro de los hombres, que enervan el alma, que obligan al organismo a seguir las vías fatales de su existencia. (citado en Le Poulichet).
*** http://psiquik.blogspot.com/2013/08/89-el-capricho-de-morfeo-algunos.HTML
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Bibliografía

1. http://lema.rae.es/drae/?val=toxico
2. http://es.wikipedia.org/wiki/Veneno
3. Le Poulichet, S (2012) Toxicomanías y psicoanálisis - Las narcosis del deseo. Ed: Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina.
4. Jung, C (1951) Simbología del espíritu, estudios sobre la fenomenología psíquica. Ed: Fondo de Cultura Económica, México.

Carlos Enrique Correa Lagos - Psicólogo